Ronda Letal En Noches De Copeo
Puede ser cualquier ciudad de la festiva España. Pero pocas zonas tan elocuentes como el Barrio Húmedo de León. Cualquier fin de semana leonés. Múltiples cuchipandas, aires desinhibidos de fiesta alborotada y muchas copas.
Unas seis mil almas joviales, eufóricas y marchosas abarrotan las viejas calles, los nobles vericuetos. Los toman como Bastillas, sin (¿o no?) crúor. Es sólo una parte del censo juvenil y no tanto del antiguo Reino la que se divierte de esta manera y la que más bajas, sin embargo, suele arrojar entre sus filas.
Este tipo de ocio nocturno y tantas veces funambulesco se transforma a veces en trampa, además de restar tiempo a otras actividades más sanas como el ciclismo o recibir el amanecer suave de un domingo de primavera respirando bien descansado en los múltiples y sugerentes parajes que circundan.
Alcanzar el «puntito», sobrepasarlo o culminar el grado de etílicos vampiros... cuando, ¡zas!, sin explicación aparente y en el momento más placentero para el incauto, vomita la noche su rencor más tétrico. Son más habituales de lo deseable, sobre todo en los libérrimos guetos del beber y del vivir nocturnos de las ciudades de España, las peleas entre personas supuestamente normales; reyertas violentas, lanzas en ristre. Ya hay quien lo teme, y profesionales hosteleros asisten, desatendidos, sin la intervención policial efectiva, a la escenificación casi semanal de este desagradable capítulo en cualquiera de las plazas y arterias de esas empedradas zonas de ocio nocturno, como si su conjunto fuera extensión histórica del evento de una mítica calle que llaman Matasiete donde el hierro atravesó a ciertos espadachines dejándolos in situ.
Qué honor puedan batir y debatir en duelo caprichosos portadores de arma blanca, estudiantes, trabajadores jóvenes aparentemente normales, es un tema que los sociólogos deberían tratar en profundidad. El tumulto se engrosa si hay concierto de muchos vatios en la Plaza Mayor, se amorfa; los individuos se desdibujan, se borran las cabezas racionales y dan paso inevitable a una configuración de indefinida masa. Las autoridades no prevén servicios mínimos en muchas ocasiones, sin una sencilla ambulancia por si alguien se marea, por las indisposiciones etílicas y por lo que, sin duda, saben y no atajan: las terribles pendencias que abaten, cada semana, a uno o varios jóvenes, cuyos partes médicos rezan «espalda partida», «agredido por navaja» y similares, lesionados, lisiados, marcados o abrasados casi siempre por armas punzantes, plateados sablazos en la alucinada noche de vivaces colores, brutalmente baldados, violencia multicromática que unos generan y otros con fruición anhelan, revoltijo de salvajadas que acaban en un indefectible cómputo hospitalario. Y las patrullas que llegan tarde¿ lo más para hacer de taxi sufragado por el municipio con destino al sanatorio. El relato de los jueves, viernes y sábados produce escalofrío sepulcral. Y no todas las refriegas se registran en la prensa.
Gerentes de locales de copas, personal hostelero y amantes de la noche podrían referir con cruento detalle más casos de los que la sociedad bienpensante está dispuesta a digerir. No se cree que existan tantas disputas que acaban en cuchillazos en las piernas (cuando no en el corazón) de gallitos que osaron recriminar a otros con sus espolones camuflados, ni que son gente que ocupa las salas universitarias o que se gana la vida en cualquier empresa y se disfrazan en la nocturnidad de matones con la misma naturalidad que absorben la ginebra musical que les adocena. No se concibe: sólo son conscientes de su peligro y trascendencia los hosteleros que lo han sufrido, la policía, algunos periodistas y escritores avezados y los ediles tan atareados en mantener su cargo. Éstos últimos ni lo comentan: desearían que en el centro de su capital aquel chico de veinte años apuñalado o aquel de la edad de Cristo golpeado con objeto contundente no hubieran sufrido esa descomunal violencia en sus carnes de cañón fiestero, pero prefieren que no hubiera trascendido a los medios. Como el avestruz, no sólo entierran sus políticas testas sino los atestados, las magulladuras e incluso graves secuelas físicas de aquellos y el torpe escándalo para la ciudad de fama serena y provinciana (reducto paradisíaco para nuestros abuelos).
La vergüenza que asola a los familiares de los implicados contribuye a acallar las causas y la autoridad silente promueve la disolución de responsabilidades. Gente nocturna de fin de semana herida, vapuleada, medio muerta y fallecida (casos en las urbes de muerte violenta en la noche de ocio podríamos recordar con nombres y apellidos, hechos verídicos y ofensivos a los oídos de quienes pretenden preservar el puritanismo social provinciano) reciben los hospitales ya sin inmutarse. Los cálculos porcentuales son estimados, pero se incluyen en tablas consuetudinarias de la violencia callejera en nuestro tiempo, sin dramatizar, sin advertir que la suerte está echada, la irónica suerte de morir entre las venerables piedras cercanas a las catedrales, la de cualquiera que salga a tomar una copa a esas horas tan plácidas y agradables de la madrugada si se ve involucrado en una de esas habituales, trágicas y cruóricas riñas que disputan entre sí desconocidos que iban a lo mismo.
Qué distinta esta tenebrosa realidad a la de otro ambiente, el de los itinerantes que pisan esas mismas piedras cargadas de historia y poesía. El mismo escenario pero un espectáculo completamente diferente. En él se percibe un gozo legendario de tránsito hispánico, un placer de vida buena de peregrinos, turistas y desenfadados paseantes, desprovistos de ánimo ofensivo, más bien todo lo contrario, buscan armonía y comunicación sencilla desgastando con su mirada la esbelta corporeidad nada anoréxica de monumentos de cuidada arquitectura.
Son bellos vestigios de la historia, construcciones maravillosas del ser humano, y son sus alrededores, como fuente esencial de seguridad (la policía entonces no es necesaria, pero paradójicamente suele estar presente, quizá con el afán de participar del íntimo esplendor), tacto sonoro muy distinto al que provoca el copeo nocturno mal entendido, inmoderado, ese del que se sirven algunos para desinhibirse por las bravas, y luego fulminar o fulminarse.
Dos representaciones opuestas en el mismo teatro. Una, brutal, bravucona, efímera o letal. La otra busca la eternidad reflejada en el arte, la esencia del verdadero éxtasis. No existe tanta belleza fuera que no la lleve ya dentro el hombre, empeñado tantas veces en destrozarla, aniquilándose al final a sí mismo.
Juan Carlos YAGO
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Una recopilación de los anuncios clasificados más curiosos publicados por particulares durante el año 2011
"España tiene, por desgracia, la dudosa reputación deportiva que acompañó durante décadas a la desparecida Alemania del Este. Claro que en aquella época las técnicas antidopaje no eran tan sofisticadas ni se aplicaban tan a rajatabla como ahora".
La farmacia vive tiempos de manifestaciones y huelgas por los recortes y retrasos en el pago. Es considerado un "colectivo privilegiado", como lo fueron antes los empleados de Telefónica, los notarios o los controladores.
Dessau Chile y EDIC. Aunque iniciativa hidroeléctrica de Colbún fue aprobada por el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en 2008, los problemas asociados a la ingeniería y la geología obligaron a suspender las obras en 2010. A fines de 2011 Colbún informó que es tal el nivel de deficiencias en el proyecto original que se requerirá la elaboración de un nuevo estudio de impacto ambiental.
"¿Por qué habría de tener menos valor el contrato matrimonial ante un notario que ante un concejal del PSOE o del PP, pongo por caso? Más durabilidad tiene una compraventa inmobiliaria o una hipoteca y ya ven, ningún edil está legitimado para legalizarla".
Problemas y soluciones. Unas veces hermanos y otras enemigos irreconciliables. La mente crea los problemas, luego, depende en gran medida de nosotros, que los solucionemos o sigamos cebándolos como a los cerdos antes de la matanza, para que se críen gordos, fuertes y resistentes, y en consecuencia, sea mucho más complicado poder solucionarlos.
La semana pasada volvía a Madrid. Hace ya nueve años que viví en la capital de España. Cómo pasa el tiempo. Es cierto que después he vuelto en contadas ocasiones, pero han sido visitas más que fugaces. Esta vez me quedé unos días tras celebrar un juicio. Los suficientes para darme cuenta que muchas cosas han cambiado alli, y no precisamente para bien.
Sin la consulta comunal, ni participación como socios y accionistas, ocupan las tierras comunales, utilizan agua y explotan los metales oro, plata, estaño, cobre, imponiendo la exclusión social en beneficio económico monopolico solo de la empresas, generando la división entre comuneros y la corrupción en las autoridades
El Abrazo Cosmochamánico de YAGO es depurativo, un revulsivo en el interior del ser humano que lo recibe, una SACUDIDA en su futuro próximo a un plazo medio. Y tal sacudida es para Bien o para Mal. No hay término intermedio. Y lo comprueba en su momento preciso, CRUCIAL, el que le corresponda, y la persona sabe íntimamente muy bien cuál es. Su Fortuna cambia de banda el día menos avisado y de sopetón, pero sabe por qué exactamente. Ha suscrito un COMPROMISO con la Vida y con la Humanidad.
Dos casos reivindicativos "delirantes": ha sido en el Norte y en el Sur de España. Seguro que se han producido acontecimientos similares en el Este y en el Oeste. Los ediles se arman de una coraza contra sus conciudadanos y utilizan a los cuerpos de seguridad locales como arma arrojadiza, bajo el beneplácito judicial. ¿Quién va a seguir confiando en la Política con actitudes represoras más bien propias dictaduras tercermundistas que de un país democrático que aún congela corazones indignados?
El dedo índice del cosmochamán, que aún sigue sabiendo escribir, quedó herido en la Guerra del Agua de León y hoy perfila un gesto acusador. Es el dedo de Dios y acusa con él a quienes cometen la infamia de jugar con el oro del futuro que es el AGUA. El socialismo leonés sigue vivo pero el actual alcalde de la ciudad es un cadáver político. Su tiempo ha terminado. Lo anunció Yago en 2009 tras su agresión al mundo creativo emergente, no marginal sino complementario, de la cultura reivindicativa.
Busco esta página web y parece haber sido secuestrada. Pero al final aparece bajo la dirección: http://213.251.145.96/ . La presión de mandatarios norteamercianos es meridiana para que las empresas de tecnología de internet saboteen al sitio de revelación de secretos llamado Wikileaks. Un verdadero acoso a su creador, Julian Assange, que está buscado por la interpol por revelar al público secretos políticos.
La intifada poética congrega a la gente que quiera participar. Se hace una convocatoria abierta, sin concursos, para todo el mundo. Rompe con la poesía como pose, como una técnica de florituras que convierte al poeta en una vedette y pretende hacer de la poesía un acto colectivo de comunicación profunda entre la gente. La Intifada Poética es uno de los instrumentos para alcanzar la fortuna humanística con el advenimiento de la Globalización Auténtica.
Sólo la unión planetaria salvará al conjunto de la Humanidad. Unión universal con todas las aportaciones culturales y la mejor esencia de todas las civilizaciones pasadas, presentes y futuras derramadas en una configuración universal única, soberana, a la que seguirán sus estrados, en el que cada uno no hará lo que pueda hacer el otro hasta la base que es el individuo libre. La globalización auténtica de un escritor visionario, Juan Carlos YAGO, que vaticia la soberanía mundial única y el 2022.
El individuo es un ser que decide. No un voto, un número, el átomo de la masa. Busco la individualidad solidaria. Un nuevo sistema "de abajo a arriba". Del YO a la ONU, con la mínima autoridad precisa y auntonomía en cada estrado, dentro de una interrelación subsidiaria de las naciones que reconozcan una soberanía mundial única. La globalización AUTÉNTICA del 2022 cuenta con personas que piensan así. Esto no es baladí. Más de uno se acordará tarde, en el mismo año profético del 2022.
Os animo a ello, a lanzar no zapatos contra los políticos corruptos, sino intifadas poéticas, versos denunciando. Creatividad contra la barbarie y el abuso contra el ser humano. Porque llegará el Año Global 2022 y no debe pillarnos desprevenidos. Protestemos con poesía, denunciemos creativamente la injusticia en el mundo. «A galopar, a galopar hasta enterrarlos en el mar». Un huracán de sensibilidad espera nueva oportunidad en el planeta a través del arte de la palabra.

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santa razón amig@, un abrazo chamánico, y mi visión : a falta de ritos iniciáticos válidos , drogas a mogollón. El caos está servido , un miope puede verlo también. Suerte a todos que compartimos Nave Espacial y un Tiempo....