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Una Huella Tras Otra..
Una huella tras otra...
Una hoja en blanco, una forma de vivir y sentir, y ese impulso que brota de lo profundo del corazón, conmueven el alma humana y hacen surgir incontenibles las emociones, como aflora la tierna sonrisa o se desliza furtiva una lágrima.
Es por esa sensación, propia del artista que anida en el interior de cada uno, que no resisto el impulso de contar, que más que un deseo de simplemente decir cosas, es como una huella, que en medio de la nada indica que allí , si se sabe buscar, hay una senda, y a través de ella, un escenario de hechos que se exponen para ser observados y evaluados según el propio sentir de quien es invitado a transitarlos.
La Luz y las sombras:
“Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.
El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.
El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.
Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos”. Primera de Juan: 8 – 11
Conozco los devotos que se bañan en la luz, no por amor a la luz, también las sombras necesitan de la luz para vivir, sin luz, sólo hay tinieblas, y los hipócritas y los cobardes le temen a la oscuridad, por eso, un poco de luz , les permite emitir una falsa percepción, creando los matices de grises en los cuales puedan disimular la ridiculez de sus mediocres figuras.
Esos retazos de luz le son vitales para mantener su apariencia, y la apariencia va suplantando poco a poco a lo auténtico hasta convertirse en una forma de vivir, la luz difusa entre las sombras, les mimetiza, protegiendo su impunidad.
“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Primera de Juan: 5 - 7
La ley del gallinero:
Dicen que el águila que no aprende a volar se convierte en gallina.
Desde niño, me ha llamado la atención, la vida de las gallinas en el gallinero, me interesaba observar la forma en que ocupaban sus espacios y el uso que daban a ciertas condiciones de jerarquía en el grupo de acuerdo al tiempo que llevaban en el lugar.
Éstas, las gallinas, se ubican unas sobre otras en palos horizontales paralelos, - unos encima de otros - las que logran posicionarse en los de mas arriba, desde ese lugar, ejercen su, llamémosle supremacía, marcando esta condición en el hecho de dejar caer sus heces sobre las que se ubican por debajo de ellas; éstas, para no ser menos, hacen lo mismo con las que están debajo, y así va la cosa hasta las que ocupan el palo horizontal inferior, las cuales soportan con estoicismo y paciencia estas manifestaciones de sus congéneres.
Esta ley no escrita, la del gallinero, es la que rige en muchas organizaciones humanas, particularmente en aquellas que manifiestan ser inspiradas en algún ideal superior.
En el libro, Doctrina y Convenios, leemos:
“Hemos aprendido, por tristes experiencias, que la naturaleza y disposición de casi todos los hombres, en cuánto reciben un poco de autoridad, como ellos suponen , es comenzar inmediatamente a ejercer injusto dominio. ” Doctrina y Convenios: Sección 121: 39
Para no herir la susceptibilidad de ninguna gallina, dejo expresa constancia, de que no a todas las gallinas se puede considerar águilas frustradas, las hay aquellas que se sienten muy orgullosas de su condición y se esfuerzan por alcanzar las altas cumbres, subiendo los peldaños de palos horizontales que les conducirán hasta el cielo, anhelo, éste, propio de toda gallina que se precie, cosa muy respetable, por cierto.
Ellas están convencidas, de que si permanecen fieles dentro del perímetro del gallinero, y no cometen la osadía de pensar en volar más alto, todo se resolverá para bien, sobre todo si tienen vigente una buena recomendación.
Los susurros de Mandinga:
“Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís?
Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado.
¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?” Juan 10: 20 – 21
Uno de estos “endemoniados ” ha estado diciendo cosas muy inconvenientes y subversivas, las autoridades, muy a su pesar, pues les preocupa mucho la salvación de su alma, están considerando, tras una profunda meditación y consulta horizontal, - vale decir entre ellos y los denunciantes de estas desviaciones de conducta - de someterlo a un amoroso “Consejo Disciplinario” a fin de suspenderle sus derechos y atribuciones, y de esta manera, intentar corregirlo, mientras tanto, pasa el tiempo y pueden seguir informando que “todo va bien en Sión”.
“Y a otros los pacificará y los adormecerá con seguridad carnal, de modo que dirán: Todo va bien en Sión; sí, Sión prospera, todo va bien. Y así el diablo engaña sus almas, y los conduce astutamente al infierno”. 2 Nefi 28: 21
Los cargos contra el hermano Ezequiel, es de que ha estado difamando a los “Pastores de Israel”, con expresiones tales como:
“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?
Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, ni volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová.” Ezequiel 34: 1 - 7
Que osadía, la de este hombre, ¿acaso no ha asistido a nuestras transmisiones vía satélite?, ¿no ha leído los hermosos manuales, las revistas, los videos? ¿No se ha sentado en las sillas mullidas, no ha apreciado los costosos cortinados comprados por los hermanos que trabajan en las oficinas? Seguramente habla así, por que hace tiempo que no asiste a una reunión de testimonios, ni ha escuchado nuestras metas para el milenio, sin duda es un hombre de poca fe que debe ser severamente amonestado, para su bien, claro.
“Y después que todos los del pueblo daban gracias de esta manera, regresaban a sus casas, sin volver a hablar de su Dios hasta que nuevamente se juntaban alrededor del santo púlpito para ofrecer gracias según su manera.” Alma 31: 23
Si estás transitando las huellas, una tras otra, por favor, detente, no sigas, mejor será que mires a tu alrededor y decidas.
Te haz alejado del suelo y empiezas a sentir el aire puro que viene de las cumbres, es un aire que puede marear y confundir los sentidos, efectos de la altura que le dicen.
Esta comida no es un alimento que se coma picoteando el suelo, no es una ración balanceada y enriquecida en laboratorio, si quieres comer tendrás que atrapar tu mismo a la presa con tus propias garras, observando desde la altura sus movimientos.
Escucha lo que se dijo una vez:
“¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo.
Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.
¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?
¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quién lo alcance.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas del que no tiene ningunas.
Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Isaías, 40: 25 – 31.
Animo pues, como está dicho al principio:
Es como una huella, que en medio de la nada indica que allí, si se sabe buscar, hay una senda, y a través de ella, un escenario de hechos que se exponen para ser observados y evaluados según el propio sentir de quien es invitado a transitarlos.
Hugo W. Arostegui
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Etiquetas del artículo: El Que Dice Que Está En La Luz, Y Aborrece A Su Hermano, Está Todavía En Tinieblas Fuente: Artículos Gratuitos Online de Articuloz.com Acerca del autor:Analista en Gestión de Empresas, Consultor en Economía,Líder Religioso,Teólogo,Administrador de Hospitales
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