El Estres Del Ejecutivo Y Sus Percepciones
Muchos de nuestros clientes de coaching tienen otro problema de creencias. A menudo no pueden imaginarse por qué reaccionan tan sensiblemente a aparentes pequeñeces y no consiguen armonizar esta experiencia de sí mismos con su propia imagen del alto rendimiento. A muchos clientes de coaching hemos de explicarles detalladamente por qué especialmente ellos están predestinados a reaccionar con gran sensibilidad a su entorno. Se obstaculizan nada menos que con cuatro creencias desfavorables para poder valorar correctamente su situación de estrés.
La primera creencia limitadora se formula a menudo así: «Mi trabajo no me puede estresar porque me divierte tanto, porque es tan importante o tan interesante». Esta presunción se ve alimentada por el hecho de que las teorías del estrés distinguen entre estrés positivo y negativo, de lo que muchos han oído o leído. En el estrés negativo la actividad va unida a emociones desagradables como el miedo, mientras que el positivo, por el contrario, se caracteriza por una actividad entusiasta, alegre o incluso eufórica. Durante mucho tiempo se creyó que sólo el estrés negativo dañaba al cuerpo, pero que el positivo no lo hacia. En el Ínterin, la medicina del estrés sabe que ambas formas descargan por igual nuestras pilas. También el estrés positivo ha de regenerarse en toda persona sana. De la regeneración forman parte, aparte del comer y el beber con regularidad, la relajación física y anímica, así como el sueño suficiente. Nosotros mismos estimamos incluso mayor el peligro en caso de sobrecarga de estrés positivo que ante el negativo. La explicación es sencilla: a toda persona le resulta dificil dosificar sensatamente el entusiasmo, el interés o incluso la pasión. En este caso es mucho mayor el peligro de que «los caballos se desboquen» internamente que ante una actividad que resulta aburrida o incluso horrible.
A este primer error se le suma pronto, en las personas de alto rendimiento, una segunda creencia desfavorable: «A la larga, el alto rendimiento curte». «Hace años que duermo, como mucho, cinco horas a la semana, pero ya me he acostumbrado», dicen, por ejemplo, nuestros clientes de coaching. El hombre puede acostumbrarse a muchas cosas, incluso, por ejemplo, a una celda. Pero eso no significa, ni mucho menos, que la costumbre actúe positivamente sobre el cuerpo, el espíritu y el alma. Nuestro cuerpo siempre puede soportar muy bien todo tipo de estrés, siempre que éste pueda degradarse con regularidad, a ser posible diariamente, por regeneración, y pueda retornar a sus funciones equilibradas. Si este repostar se deja de hacer regularmente o resulta demasiado breve, puede descarrilar, como un tren de mercancias, el metabolismo del estrés. Las hormonas del estrés ya no se segregan según la demanda y el motivo, sino que se desvían a una producción permanente desligada de los acontecimientos exteriores. Llegados a este punto, ya no es posible relajarse, sino que uno se siente todo el tiempo como el «conejito de Duracell» interiormente. Esta activación permanente del estrés conduce a que se busquen permanentemente tareas y ocupaciones para descargar en actividad la «alta tensión» interior. Y así se cierra el círculo vicioso del estrés: el cuerpo ya no puede reducir su marcha hasta el funcionamiento normal.
Una tercera creencia problemática reza: «Pero si todo eso puedo recuperarlo en las próximas vacaciones» o incluso «el día que me jubile». El cuerpo humano se compone de material biológico vivo. Cada célula ha de repostar diariamente. Imagínate la situación siguiente: te regalan, para tu cumpleaños, una planta bonita, con la indicación de que necesita un poco de riego cada día. Para tus adentros piensas: «Vaya esfuerzo. Le daré a la planta diez litros de agua una vez al mes que viene a ser lo mismo.» Ante este ejemplo, todos nuestros coachees se sonríen espontáneamente. No deja de ser llamativo que someta mi cuerpo a una estrategia a la que una planta no sobreviviría. Así, o en forma parecida, se manifiesta la mayor parte de la gente al reflexionar sobre esta metáfora.
La cuarta de las creencias irracionales del estrés es la creencia en el sacrificio. Se cree ser premiado automáticamente por el sacrificio de salud o personal; no sólo en forma de dinero, sino también con el éxito y el reconocimiento. Y, puesto que todo es por una buena causa, nuestra creencia inconsciente en el sacrificio conduce a la convicción irracional: «No me pasará nada», o incluso «el fin justifica los medios». Uno se cree, equivocadamente, protegido, o incluso invulnerable, a pesar de que, desde el punto de vista médico del estrés, se está constantemente en la zona de riesgo. Es de riesgo, por ejemplo, la excitación permanente que resulta en muchas personas de alto rendimiento -también y precisamente por el estrés positivo- a lo largo de meses y años.
Por excitación se entiende el nivel de activación general en el sistema nervioso. También se dice, en el habla coloquial, que alguien está bajo «alta tensión». Si esta tensión tiene un nivel medio, equilibrado, sentimos una mezcla agradable entre despiertos y sosegados. Si la excitación es demasiado baja, uno parece depresivo y abúlico. Correspondientemente, la excitación general de una persona puede ser crónicamente baja o demasiado alta. Con una excitación exageradamente alta, una persona aparece «tensa», «como un cohete», o incluso «irritable», lo que en círculos directivos a menudo se confunde con dinámica. Esta excitación parte, por cierto, del sistema límbico, es decir aquella parte del cerebro responsable del nacimiento de nuestras emociones. La excitación respectiva de cada persona decide cómo se asimilan los estímulos y experiencias procedentes del entorno. Imagínate este fenómeno de reacción con el ejemplo siguiente:
Situación 1: Un hombre se pasea como huésped por una casa que le gusta mucho. Observa los cuadros, los muebles, la vista desde las ventanas. De pronto, un gatito cruza junto a sus pies. Tiene un leve susto, pero piensa, con una breve carcajada: «Si no era más que un gato», vuelve a sentirse inmediatamente sosegado y prosigue su ronda.
Situación 2: Pocas horas más tarde, otro hombre también recorre la misma casa. También él observa los cuadros y los muebles. Pero este hombre es un ladrón. Sus nervios están «a punto de desgarrarse», es decir que tiene una excitación bastante alta. De pronto, el gatito vuelve a cruzar junto a sus pies. Pega un grito, lo deja todo, sale corriendo de la casa y va contando que ha visto un tigre gigantesco.
Una excitación alta actúa como una lente de aumento mental sobre los acontecimientos y estímulos de nuestro entorno. Por eso, en nuestros coachings trabajamos, con muchos clientes, en dos niveles. Por una parte enfocamos el acontecimiento o tema en sí, el que lo ha traído a la sesión. Pero además actuamos indirectamente en la elaboración de percepciones cuando resulta que nuestro interlocutor, amenazado por una estructura desfavorable de creencias, está en peligro, una y otra vez, de desarrollar una excitación crónica demasiado alta.
Un sueño suficiente y reparador es, por cierto, uno de los mejores autocoachings contra el nacimiento de una excitación demasiado elevada. Sobre todo el sueño onírico se encarga de que nuestras memorias emocionales se recarguen y de que el sistema límbico se tranquilice de modo agradable. Es cierto que hay ejemplos de personas a las que les basta con dormir muy poco, pero más del noventa por ciento de todas las personas necesitan un promedio de siete a ocho horas de sueño nocturno para regenerarse completamente.
Simplificando, se puede decir que las tres a cuatro primeras horas sirven para la recuperación puramente física, y que sólo las tres a cuatro últimas horas reaniman el alma, porque entonces se llega repetidamente al sueño REM plano con las muchas fases oníricas. Si esta fase se pierde con demasiada frecuencia o resulta demasiado corta, hay como consecuencia una elaboración emocional insuficiente de los acontecimientos diarios y, con ello, una excitación demasiado alta. Si te despiertas a menudo después de tres o cuatro horas y no puedes volver a dormirte, puede ser síntoma de una excitación crónica demasiado alta.
Hacer una pregunta
El término mobbing proviene de la etología, ciencia que estudia el comportamiento de los animales, sobre todo del campo de la ornitología, donde la conducta defensiva de un grupo de pequeños pájaros consiste en el atosigamiento continuado a un enemigo más grande, con frecuencia un ave rapaz. Estos comportamientos en la naturaleza terminan frecuentemente, o bien con la huida, o con la muerte del animal acosado por otros varios.
¿Cuáles son los factores que afectan a la correcta gestión del tiempo? El tiempo es un factor tan importante y tan influyente en nuestras vidas que, de una u otra forma, afecta nuestro "Ser". El tiempo es también un factor tan trascendente que ha desvelado a grandes pensadores, filósofos e intelectuales a lo largo de la historia de la humanidad.
La inteligencia juega un papel importante dentro de las emociones y el liderazgo, la inteligencia académica, el aprendizaje y conocimientos teóricos, esto no lo es todo en la vida, porque podrás graduarte con excelencia, pero esto no te garantizara satisfacción personal, un buen trabajo, dinero y amigos, por otro lado la inteligencia emocional tiene que ver más con las habilidades sociales y emociones que tiene uno en la vida,de lo que viene de adentro.
En realidad estamos viviendo en una época en que el estrés y el trabajo parecen ir de la mano, y las demandas de la vida nos exigen trabajar horas extras, porque queremos tener mas y mas, o simplemente porque tenemos muchos gastos. El estrés en el trabajo parece nunca terminar, especialmente si vivimos en un país desarrollado o en una ciudad muy populosa donde el rito me la vida es extremadamente rápido.
El tema del estrés cada vez nos preocupa más. Mientras que el nivel moderado de estrés puede ser hasta positivo y ayudarnos a actuar, el nivel excesivo puede ser un factor amenazante para nuestra salud. Por esta razón es importante saber reconocer y manejar el nivel de estrés alto. Ser consciente del estrés y saber controlarlo es una habilidad fácilmente aprendible y puede ser alcanzado gracias a pequeños pasos.
El nombre es el primer contacto entre el objeto y la mente. Connota un significado que produce efectos importantes en las relaciones personales. Es algo que no elegimos y sin embargo es parte esencial de nuestra identidad y puede llegar a tener gran importancia en nuestras vidas.
El articulo habla sobre el bienestar en las empresas, un metodo que esta funcionando para una mejora en la producitividad.
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Mucho se ha escrito acerca del arte de dirigir y el liderazgo en las organizaciones. Existen tantas teorías como personas, ya que el estilo de liderazgo es único en cada persona. Por tanto, no hay "recetas mágicas" ni normas fijas en esto de dirigir: es cuestión de personalidad, carisma y algunas directrices básicas.
Lo que un consumidor aprende al realizar el proceso de compra influye en cómo se conducirá la próxima vez que se le presente la misma oportunidad. Después de recabar la información, evaluar las opciones y llegar a una decisión, habrá adquirido conocimientos adicionales sobre el producto y varias marcas; más aún, se habrá formado nuevas opiniones y creencias y habrá revisado las viejas.
Los valores son los estados a los que las personas dan importancia. Por ejemplo, éxito, seguridad, amor, felicidad, etc.
