Tensión En Las Fronteras De Colombia Como Efecto De Su Conflicto Interno

Posteado: 02/05/2008 |Comentarios: 3 | Vistas: 55,612 |

RESUMEN

Las fronteras de Colombia permanentemente han estado en situación de tensión desde su misma independencia y en tiempos modernos la situación no ha cambiado. En la primera década del siglo XX, Panamá se independizó y al poco tiempo, el país afrontó un crudo conflicto en defensa de su territorio cuando Perú lo invadió por su frontera sur en 1932. Con la República Bolivariana de Venezuela, especialmente, han sido muchas las situaciones conflictivas por razones de delimitación. Con Ecuador, Perú, Brasil y Panamá en los últimos años se han presentado diversos incidentes relacionados con el conflicto interno colombiano. Sin embargo, la diplomacia se ha encargado de evitar que los reclamos superen la racionalidad y desemboquen en acciones bélicas de incalculables consecuencias. Al iniciar el siglo XXI se ha dicho que las fronteras colombianas son porosas, inseguras y expuestas a las industrias ilícitas. De no adoptarse una posición seria y responsable en el tema de fronteras, Colombia podría tener un lamentable incidente.
Palabras clave: fronteras, integración, conflicto, geopolítica, abandono, diplomacia, tensión.

INTRODUCCIÓN

El concepto de franja fronteriza es de origen aduanero y corresponde a una extensión territorial comprendida entre una línea real y otra imaginaria, trazada paralelamente a una distancia de 20 kilómetros. El área así definida goza de las reglamentaciones especiales vigentes, referidas sobre todo a franquicias aduaneras. Sin embargo, los problemas fronterizos modernos están relacionados con otras causas y producen efectos más graves que los derivados del incumplimiento de las leyes aduaneras.
El episodio más destacado en la historia de Colombia y sus relaciones fronterizas, indudablemente es la pérdida de Panamá. Al comenzar el siglo XX Colombia perdió un importante territorio que les permitió a los Estados Unidos de América alcanzar sus metas económicas y el control militar de la región para mantenerse como la primera potencia mundial. El Canal de Panamá se construyó después de la abrupta separación mediante un movimiento independentista apoyado desde Norteamérica. Si se consideran los planes regionales e iniciativas económicas y comerciales que los Estados Unidos han puesto en marcha en Latinoamérica durante el siglo XX y comienzos del XXI, será fácil entender los nuevos enfoques de la geopolítica, cuya práctica ya no está orientada a la usurpación de territorios sino a la conquista de mercados y a la obtención de recursos que aseguren la supervivencia.

En los límites de Panamá y Colombia se encuentra el Tapón del Darién, selvático territorio de gran importancia por la biodiversidad que alberga y por donde está trazada la carretera panamericana que unirá a Canadá con Chile. (GARCÍA: 1945). Se trata de la misma selva que produjo cientos de muertes durante la construcción de la gigantesca obra. Aunque la vía fue trazada hace muchos años, por falta de recursos y por protestas de las comunidades que defienden el medio ambiente, el tramo no se ha construido.

La separación de Panamá sucedió el 3 de noviembre de 1903. Ese día, la Junta de Notables declaró su Independencia y acto seguido, los Estados Unidos de América reconocieron al nuevo Estado. Panamá recibió como premio diez millones de dólares, los cuales fueron administrados por el Banco Morgan por un grupo de especuladores norteamericanos que habían apoyado los sucesos de la separación. El dinero que salió del tesoro nacional, regresó a los bancos norteamericanos en un círculo vicioso que hasta nuestro tiempo se practica y deja dividendos al sistema financiero internacional.

Panamá fue una provincia de Colombia hasta principios del siglo XX y su independencia fue apoyada con la clara intención de construir del canal inter-oceánico. Su frontera física con Colombia es de 225 kilómetros de extensión y sus rasgos culturales son comunes, lo que confirma que en realidad, la vocación de Panamá es caribeña y andina, tanto geográfica como históricamente (CADENA: 2005). Una larga sucesión de hechos geopolíticos auspiciados por los Estados Unidos, terminaron en una revuelta difícil de sofocar por el gobierno que atendía otros conflictos internos y que militarmente no estaba en capacidad de aplicar la fuerza para hacer cumplir la ley. Así fue la separación de Panamá y a continuación se construyó el Canal Interoceánico que pasó a ser el símbolo del poder económico y militar, pues con el pretexto de su propia seguridad, en la zona aledaña al mismo se construyó por los Estados Unidos, una inmensa fortaleza.

La instalación de enclaves militares estadounidenses en zonas estratégicas de América Latina tuvo sus orígenes en la apropiación del Canal de Panamá, donde se estableció el centro de operaciones estadounidenses para toda la región denominado Comando Sur (USSOUTHCOM, por sus siglas en inglés) y que desde hace poco tiempo fue trasladado a Miami; Pero desde Panamá, sus ramificaciones se extendieron a todos los puntos claves del continente. Colombia y los países limítrofes son ahora el epicentro de los asentamientos estadounidenses; sin embargo, el dispositivo estratégico y militar se extiende hasta los confines patagónicos de América Latina. (SALAZAR: 2002)

En 1968, mediante un golpe de estado, llegó al poder en Panamá el General Omar Torrijos, representante de un nuevo nacionalismo que se propuso recuperar la Zona y el Canal para su país. Torrijos acudió a la diplomacia para lograr sus objetivos, incluyendo una sesión del Consejo de Seguridad en Panamá. A la persistente estrategia de Torrijos para la recuperación de esos activos estratégicos se unieron como circunstancia afortunada, la visión democrática en cuanto a las relaciones internacionales del presidente norteamericano, Jimmy Carter, y el concurso de un decidido grupo de gobernantes latinoamericanos con cuyos consejos, apoyo y actitud solidaria, el Continente contribuyó a la resolución afortunada del problema a favor de Panamá.

El General Torrijos con un fuerte apoyo popular adelantó una política reformista con la que consiguió respaldo interno y externo. Desarrolló en Panamá profundas reformas sociales y en el ámbito externo se apoyó en el entonces poderoso Movimiento de Países No Alineados, obteniendo para su causa el apoyo latinoamericano en pleno. En 1976, Jimmy Carter venció en las elecciones a Gerald Ford y fue elegido presidente de los Estados Unidos, emprendiendo una política internacional de apoyo a los derechos humanos y a las democracias, que contrastó con la del frío realismo de Henry Kissinger en el Departamento de Estado. Retiró el apoyo norteamericano a las dictaduras de Pinochet en Chile y Somoza en Nicaragua, suspendió la ayuda militar a El Salvador, donde apoyó nuevas formas para la solución del conflicto interno, reconoció a la República Popular China, propició los acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel, y logró con Panamá los Tratados de 1978. La posición de Jimmy Carter frente a estos temas y el fallido rescate de unos rehenes norteamericanos en Irán, incidieron negativamente para su reelección. La derecha de los Estados Unidos, encabezada por Ronald Reagan, manipuló en su beneficio electoral la negociación sobre los rehenes y sobre la devolución del Canal dijo: "Nosotros lo compramos, pagamos por él, es nuestro y lo vamos a guardar" (TIRADO: 2004).

El 24 de marzo de 1975 se suscribió la llamada Acta de Contadora, con el apoyo de los presidentes Alfonso López Michelsen de Colombia, Daniel Oduber de Costa Rica y Carlos Andrés Pérez de Venezuela quienes conjuntamente con el General Omar Torrijos, habían constituido el Primer Grupo de Contadora, para facilitar la negociación. Se trataba de gobiernos aparentemente progresistas de países vecinos y solidarios con la causa de Panamá. Pero en el caso colombiano, a los elementos anteriores se agregaba la circunstancia de que Colombia tenía derechos consagrados por el Tratado Urrutia-Thomson, los cuales quería conservar. (TRATADO U-T: 1914)

Desde el sector norteamericano opuesto a la negociación se insinuaba que si ella no avanzaba, era debido a las pretensiones de Colombia respecto a sus derechos. En Panamá, existían sectores que consideraban que el tratado entre Colombia y los Estados Unidos era entre terceros para ellos y, en consecuencia, ninguna obligación vinculaba a Panamá. El asunto para Colombia era, cómo mantener sus derechos, cómo apoyar la justa demanda panameña y, al mismo tiempo, no ser, ni aparecer, como el impedimento para que la negociación avanzara. Muchas de las gestiones del Grupo se realizaron en Bogotá y en ocasiones el General Torrijos obtuvo asesoría y apoyo cercano del presidente Alfonso López Michelsen.

En lo que respecta a Colombia, en el texto del Acta de Contadora se destaca lo siguiente: en el Preámbulo se hace explícito el apoyo a los derechos inalienables de Panamá y se expresa que el Canal está sujeto a los riesgos derivados de una acción nuclear en caso darse un conflicto internacional. Por estar sujetos a esos riesgos debido a la vecindad, Panamá declara que al ser aprobado el nuevo tratado con los Estados Unidos, está dispuesta a celebrar un nuevo acuerdo con Colombia y Costa Rica para otorgarles beneficios de tránsito por el Canal a sus correos, bienes y mercancías y para permitirles en todo tiempo el tráfico de tropas, naves y materiales de guerra (Acta de Contadora: 1986).

En el Acta se lee que una vez Panamá y los Estados Unidos suscribieran un nuevo tratado, Colombia "renuncia a todo derecho otorgado por el tratado con respecto a materias que son propias de exclusiva jurisdicción soberana de la República de Panamá". Lo del Preámbulo, relacionado con los daños derivados del peligro nuclear, permitía allanar el camino para que Colombia pudiera renunciar a los derechos derivados del tratado Urrutia-Thomson, recibiéndolos a su vez de Panamá, y demostrando así que no se convertía en un obstáculo para la negociación. Al establecer el tránsito de tropas y elementos militares "en todo tiempo", superaba la limitación impuesta por el Tratado de 1921, que reducía ese tránsito a tiempos de paz, cuando, si en algún momento se necesita más, es en tiempos de conflicto.
Los derechos de Colombia otorgados por Panamá se formalizaron en el Tratado Uribe Vargas-Ozores, o también llamado de Montería, suscrito en esa ciudad colombiana el 23 de agosto de 1979, durante el gobierno del presidente Julio Cesar Turbay Ayala, incluyendo los derechos de tránsito por el ferrocarril, "siempre que esté interrumpido el tráfico por el canal", los que no se habían mencionado expresamente en el Acta de Contadora. Lo único cierto después de tantos tratados, es que Colombia fue despojada de un territorio estratégico que le hubiera permitido alcanzar una mejor ubicación en el concierto internacional y unos recursos económicos que hubieran facilitado su desarrollo (TIRADO: 2004).

A finales del siglo XX y comienzos del XXI, en América del Sur se instalaron otras bases militares por parte de los Estados Unidos; así, en el marco del Plan Colombia, se reforzaron las base de Tres Esquinas, Larandia, Puerto Leguízamo en el sur y Melgar en el centro del país. Estos cuatro sitios de interés en la lucha contra el narcotráfico se convirtieron en receptores permanentes de armamentos, logística y contratistas asesores estadounidenses autorizados por el Congreso de ese país. En Perú, se establecieron las bases de Iquitos y Nanay, ésta última en la zona amazónica, las dos con intervención del personal militar de Estados Unidos.

En los límites amazónicos de Colombia, los Estados Unidos consiguieron instrumentar un complejo militar-económico muy importante, que está basado en el Plan Iniciativa Regional Andina. De esta manera en Ecuador, se instaló la base de Manta, en un área considerada estratégica. Esta base por obvias razones, está ligada al Plan Colombia y a las actuales estrategias de Estados Unidos en dos aspectos:

1- Al Plan Colombia, como componente militar logístico de inteligencia en tiempo real, para apoyar operaciones tácticas contando con los nuevos mecanismos operativos que el siglo XXI ha traído para uso del complejo militar de los Estados Unidos.

2- A la agenda de seguridad de Estados Unidos como enclave geopolítico y observador adelantado en el sur del continente. Ya antes del 11 de septiembre de 2001, especialistas militares ecuatorianos como el General René Vargas Pazzos, actualmente (2007) embajador en Venezuela y el Coronel Jorge Brito, habían advertido el rol de la base de Manta: "En el acuerdo suscrito con Estados Unidos incluyen una flota de aviones de última generación, tan grande que puede transportar una unidad completa de infantería armada y equipada. ¿Para qué quieren en Manta un avión militar tan grande? ¿Para detectar traficantes de drogas? Esos aviones sirven para montar una operación militar de ataque a gran escala desde Manta". (BRITO: 2003)

Adolfo Pérez Esquivel, premio Nóbel de paz, refiriéndose al Plan Colombia, aseguró que "esta situación responde a políticas y a visiones geopolíticas continentales de Norteamérica, que apuntan a la colonización de Latinoamérica. Creo, en consecuencia que estamos frente a una situación difícil, no imposible de revertir, a través de la unidad del continente, de propuestas políticas alternativas para poder avanzar en proyectos propios" (PÉREZ: 2003).

A finales de noviembre del año 2003, se llevó a cabo en Brasil el Foro del Acuífero Guaraní, que se convirtió en una forma de rechazar la avanzada extranjera sobre ese sector, ya que el Banco Mundial viene impulsando con más fuerza su conservación y protección mientras se concreta la idea de considerar el agua un bien comercial y no un bien social. Ni más ni menos se está hablando de privatizar el agua en sus nacimientos y convertirla en un producto de marca con precios internacionales y exclusividades en su explotación. Con razón desde hace algún tiempo se viene asegurando que "las próximas guerras serán por el agua". A esto bien le podríamos denominar "la geopolítica del agua", la cual está inmersa en los diferentes planes impulsados por los Estados Unidos.

Mientras los gobiernos latinoamericanos creyeron que el Plan Colombia era sólo para Colombia, éste paulatinamente se acerca a la Iniciativa Regional Andina, ahora acompañada de la Estrategia Continental de Seguridad Antiterrorista, uno de cuyos objetivos es homogeneizar la región para la próxima década en torno a la Iniciativa de Defensa Estratégica. Además, el Área de Libre Comercio de las Américas, que de México a Centroamérica se extiende con el Plan Puebla Panamá, converge en los Andes como macro-objetivo del Plan Colombia y la Iniciativa Regional Andina, cuyo epicentro es toda la región, que abarca siete territorios estratégicos cuyas capitales son Caracas, Bogotá, Quito, Lima, La Paz, Panamá y Brasilia. Este plan pretende convertirse en cabeza de playa para la conquista de un mercado de 800 millones de latinoamericanos (FERNÁNDEZ: 2001). Esto confirma la tesis que la geopolítica ya no se interesa en la expansión territorial, sino en el crecimiento del capital a través de las empresas transnacionales.

PLANES REGIONALES EN LATINOAMÉRICA Y CAMBIOS EN EL DISPOSITIVO MILITAR

La agenda de seguridad de los Estados Unidos, el narcotráfico y el terrorismo internacional, han generado nuevos planes en y para América Latina, que pasan estratégicamente por Colombia y que alteran las relaciones inter fronterizas entre los países considerados en esos planes.
El Plan Colombia: fue publicitado por Washington y Bogotá a finales de la década de 1990 como "un Plan Integral para el Fortalecimiento del Estado, la Democracia, los Derechos Humanos y la Paz de Colombia", pero luego su verdadera metamorfosis lo llevó a mostrarse como la solución militar del complejo conflicto socio-político-militar de éste país. Y es que éste plan da prioridad y asigna mayores recursos a su componente militar, cuyas aristas llegan al puerto ecuatoriano de Manta a través de tres componentes: 1- La transferencia de tecnología de punta, 2- La inteligencia electrónica y el rastreo satelital, que posibilitarían el éxito del nuevo instrumento con miras a garantizar la hegemonía de Estados Unidos en Suramérica, 3- La reconversión política y militar latinoamericana hacia la "lucha antidrogas" y a las concepciones estratégicas del antiterrorismo para neutralizar las llamadas "nuevas amenazas internas" (SALAZAR: 2002).

El Plan Puebla Panamá: Lanzado desde México en 2001 como la solución a problemas endémicos de ocho estados mexicanos y siete países centroamericanos, mediante la implementación de grandes iniciativas económicas, el plan después de seis años nada en concreto puede mostrar. A Colombia se le prometió que podría incorporarse como miembro asociado al PPP hasta después de junio del 2005, cuando se cumplieran cuatro años del mecanismo regional, y mientras tanto participaría como observador. En calidad de tal, Colombia podrá proponer temas y discutirlos con los ocho países fundadores del PPP, sin embargo, hasta que sea aceptado como miembro asociado podrá tener derecho a voz y voto, explicó Taylor, coordinador del PPP durante un seminario sobre el plan. Estas fueron algunas de sus declaraciones:

El Plan Puebla Panamá tiene la limitación de que no va a tener asociados sino hasta después del 15 de junio del 2005, cuando cumple cuatro años. Entonces, el tiempo más cercano para Colombia sería en ese cuarto aniversario para que él o cualquier otro país pueda tener calidad de asociado, añadió. El PPP estipula tres figuras para los países miembros: observador, asociado y fundador. Esta última figura sólo la pueden tener las naciones que iniciaron el mecanismo: México, Belize, Nicaragua, Panamá, Honduras, Costa Rica, Guatemala y El Salvador (BID: 2002)

Efectivamente, en el 2007, Colombia pasó a ser miembro asociado del Plan Puebla Panamá pero la primera referencia pública de la intención de Colombia para ingresar al mismo fue hecha por el presidente Álvaro Uribe Vélez en el marco de una visita a México el 30 de mayo de 2004, sin embargo la Cancillería colombiana ya había notificado a los miembros del plan, su interés en participar. La comisión ejecutiva del PPP había sugerido a las cancillerías de los países miembros incorporar a Colombia como observador, las cuales tendrán la decisión final.


Es paradójico que se acepte el ingreso de este nuevo socio al PPP cuando precisamente uno de los argumentos del mismo consiste en negar a Colombia y Venezuela las posibilidades de incidir económicamente en la región de acuerdo con la misión y visión del plan. El presidente Álvaro Uribe Vélez había anunciado que de ser aprobado su ingreso al PPP, Colombia iniciaría obras de infraestructura para unir a Centroamérica con Suramérica. El tramo del Darién en límites con Panamá es la única parte de carretera que falta construir para completar la vía Panamericana; estos trabajos no se han podido ejecutar por diferentes problemas entre los que se pueden mencionar, falta de recursos, el conflicto armado interno en Colombia, pues la zona es teatro de operaciones entre bandas de narcotraficantes, de las FARC y las Autodefensas Unidas de Colombia, además del desinterés de los inversionistas por las razones anteriores, entre otras.

El primer proyecto será la construcción de una carretera que una Colombia con Panamá, por un sitio diferente al tapón del Darién y una línea de interconexión eléctrica. También se buscará un acuerdo con Venezuela para construir desde ese país y hasta Panamá un gasoducto, el cual se firmó efectivamente después de una visita que el mandatario colombiano hiciera a principios de julio de 2004 a Venezuela y en la que el presidente Hugo Rafael Chávez Frías estuvo de acuerdo, posiblemente, por su intención de exportar hidrocarburos hacia el lejano oriente por el Océano Pacífico. Taylor afirmó que el Plan Puebla Panamá "está vivo" y avanza, aunque reconoció que ha faltado una estrategia para dar a conocer entre la gente los beneficios y lo que se ha hecho. Aseguro también que en México se iniciará una campaña de difusión en radio y televisión para informar sobre el PPP. Muchos críticos, entre los que se cuenta quien esto escribe, aseguran que el PPP nació muerto por falta de recursos económicos y de capital político (CADENA: 2005).

Iniciativa Regional Andina: Hipotéticamente es una extensión del Plan Colombia, que incluye aspectos militares y comerciales dirigidos a siete países de América del Sur. Fue activado en el año 2001 con el financiamiento de Estados Unidos y abarca Colombia, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Perú (denominados países Bolivarianos en honor al Libertador Simón Bolívar), Brasil y Panamá. Es conveniente aclarar que Venezuela se negó desde el año 1999 a que su espacio aéreo fuera utilizado por aviones plataforma para tareas de guerra electrónica e interdicción con el pretexto de luchar contra las bandas de narcotraficantes. De igual forma, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela exigió a los Estados Unidos el retiro de su misión militar acantonada en el Fuerte Tiuna, un complejo militar ubicado en Caracas, en el cual habían permanecido por varias décadas. Por este motivo las relaciones entre Estados Unidos y la República Bolivariana de Venezuela se encuentran deterioradas en el aspecto político, más no en el comercial. El Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, en su página web define así la Iniciativa Regional Andina:

"La región Andina representa un reto significante y una oportunidad para la política exterior de los Estados Unidos en los próximos años. Dentro de la región se están enfrentando intereses nacionales importantes para los Estados Unidos. La democracia esta bajo presión en todos los países de los Andes. El desarrollo económico es lento y el progreso hacia la liberalización es inconsistente. Los Andes continúan produciendo virtualmente toda la cocaína del mundo y han incrementado las cantidades de heroína, por lo tanto representan un reto directo a nuestra salud pública y seguridad nacional. Todos estos problemas están interrelacionados. Los problemas de la región necesitan ser considerados comprensivamente para el avance de los intereses de los Estados Unidos en sus relaciones exteriores dentro de la región.

La Administración esta proponiendo una iniciativa para proveer asistencia a los países Andinos. El presupuesto requerido por la Administración para el año fiscal 2002 es de $882 millones de dólares para el financiamiento de asuntos internacionales para programas contra el narcotráfico, construcción de instituciones democráticas, y asistencia para el desarrollo en los siete países incluidos en la iniciativa: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú, y Venezuela. En contraste al último año de suministros al Plan Colombia, menos de la mitad de la asistencia será para Colombia y solamente el 50 por ciento será para el fortalecimiento de la ley y asistencia en seguridad. Hemos informado esta iniciativa en términos generales a los otros países donantes y a las naciones receptoras, y ha sido bien recibida. Hemos empezado consultas con el Congreso en lo concerniente con nuestra presentación del presupuesto de la Administración. Quizás la contribución más grande a corto plazo para el crecimiento económico y la prosperidad en los Andes seria la renovación del Tratado de Comercio de Preferencia Andina (ATPA) y expansión de sus beneficios. Nosotros creemos que la renovación del ATPA es una parte integral de la Iniciativa Andina. La legislación fue originalmente promulgada para proveer alternativas económicas al narcotráfico en Bolivia, Perú, Ecuador, y Colombia, y ha sido exitosa hasta ahora". (Departamento de Estado: 2001 original en inglés).

LAS CINCO FRONTERAS POROSAS DE COLOMBIA

Además de los continuos conflictos fronterizos, el secuestro de 12 ciudadanos extranjeros en el año de 1999 en Tarapoa, población ecuatoriana limítrofe con Colombia, disparó las alarmas en ese país y en los vecinos y dejó claro que la militarización intensiva no es la solución a los viejos problemas relacionados con inseguridad fronteriza. En años anteriores, el gobierno de Ecuador había ordenado a sus jefes militares en repetidas oportunidades el despliegue inmediato de tropas en sectores limítrofes con Colombia para repeler ataques y secuestros por parte de grupos de la guerrilla colombiana en zona de frontera. En el caso de los 12 secuestrados, fueron las FARC las responsables del ilícito y la reacción de los vecinos de Colombia no se hizo esperar. Brasil y Perú enviaron más de 5.000 soldados a la frontera con su vecino común. A raíz de ese acontecimiento, efectivos de la Guardia Nacional panameña ocuparon las selvas del Darién, incluso la presidenta de ese país, Mireya Moscoso, visito la línea fronteriza y la recorrió con algunos de sus colaboradores.

Problemas en la Frontera Colombo-Venezolana

Esta franja fronteriza se define por la extensión territorial de 2.219 kilómetros que sirve de límite entre 7 departamentos (Guajira, Norte de Santander, Santander, Boyacá, Arauca, Vaupés y Guainía) y cuarenta y tres municipios en Colombia y cuatro estados (Zulia, Táchira, Apure y Amazonas) y veinte municipios en Venezuela. Definitivamente es la frontera más conflictiva en la región.

Cuando del análisis de conflictos fronterizos se trata, es importante considerar en primer lugar los aspectos culturales, antropológicos, etnográficos, sociológicos y los procesos históricos y políticos que han dado lugar a la conformación del Estado. En el pasado, en América del Sur, la regla general era que el poder estatal no alcanzaba a llegar a las zonas fronterizas de los territorios nacionales y las fronteras fueron fijadas por el famoso Uti Possidetis de 1810 que dio origen a conflictos y desacuerdos político-fronterizos en los dos siglos anteriores, inclusive llegó a modificar el mapa político del continente, aunque no alcanzó a afectar la vida de los pueblos en forma vital y permanente.

No se entendía y parece que aún hoy no se entiende que la frontera es el producto del movimiento del poder estatal, en contraste con un límite natural que es a la vez una zona de contacto de una región natural con otra. El Estado-Nación se caracterizó y simbolizó simultáneamente por un territorio, una historia, una sociedad, una moneda, una cultura, etc. Sin embargo, como producto de la globalización, la formulación e instrumentación de proyectos nacionales están siendo condicionados por nuevas determinaciones externas. Esta situación provoca que la soberanía de las naciones esté cada vez más acotada y condicionada, sobre todo en aquellos países cuyos gobiernos manifiestan una situación de debilidad para defender ciertos intereses nacionales frente a agentes, instituciones y organizaciones de carácter internacional. (GASCA: 2002).

La frontera colombo-venezolana ha sido objeto de estudio de numerosos tratadistas e historiadores por la serie de problemas que en ella se han generado y que han repercutido en las relaciones bilaterales de los dos países; para abordar esta situación, los diferentes gobiernos han designado misiones diplomáticas destinadas a desarrollar la compleja situación que se presenta a lo largo de la línea fronteriza, agravada por delitos conexos con la emigración ilegal que se suele practicar por parte de ciudadanos de los dos países. Se puede decir que a lo largo de esa frontera existe un ambiente de seguridad vulnerable que ha impedido el desarrollo y la integración. A raíz de estos problemas, los dos países hermanos han contemplado en sus planes estratégicos, hipótesis de guerra con alternativas de ataque y defensa.

La permanente tensión fronteriza se refleja en la densa hemerografía que se alimenta diariamente con las informaciones en el ámbito de las declaraciones de autoridades que tienen que ver con lo que allí sucede y por eso no resulta difícil obtener abundante información con detalles y planteamientos del problema despertando gran interés entre quienes desean conocer esta circunstancia geopolítica de dos países con una historia enraizada en el mismo proceso de la independencia, pregoneros del pensamiento bolivariano, practicantes de una sola cultura, víctimas de una violenta colonización y hermanos en la pobreza incrementada por luchas políticas y gobernantes inescrupulosos de corte caudillista que con intenciones chauvinistas despertaron falsos sentimientos de patriotismo en décadas anteriores. Pese a tantas cosas en común, no ha sido posible un desarrollo rural y fronterizo sustentable para una convivencia pacífica y por el contrario, estas zonas generalmente son las más deprimidas por inasistencia estatal.

Teóricamente el desarrollo rural fronterizo se fundamenta en tres ejes a saber: 1- Satisfacción de las necesidades básicas de la población y cubrimiento de las necesidades insatisfechas de los pobres del mundo 2- Potenciamiento de la capacidad de la esfera de vida para absorber los efectos de las actividades humanas, así como previsión del impacto sobre los recursos del ambiente 3- Consideración que los límites del desarrollo están dados por el estado actual de la organización tecnológica y social (FAO/CONAZA/SEDESOL: 1994). Ninguna de estas condiciones se ha dado en esta extensa y problemática frontera y por el contrario, allí reina la violencia, la pobreza, la ignorancia y los daños ambientales.

Se mencionan en este artículo algunas de las variables más críticas en esa relación que ha tenido sus vaivenes y momentos álgidos, y que aún subsisten a pesar de las aparentes buenas intenciones que subyacen en la sociedad civil de esas regiones, más que en las autoridades de los dos Estados. Es un tema complicado en el que intervienen numerosos factores que en razón del espacio editorial no es posible tratar en extenso y en tal virtud se plantearán los problemas más frecuentes y algunas características de esta singular relación de dos países hermanos inmersos en un diferendo generado por lo que se ha llamado una frontera conflictiva que requiere no solamente de un diagnóstico cuidadoso, sino de soluciones que satisfagan las pretensiones de los involucrados en la situación y den inicio a un proceso de entendimiento profundo y provechoso, teniendo como base la diplomacia, el diálogo, el sentido común y el derecho internacional.

Características de la Región Fronteriza:

La región fronteriza colombo-venezolana se ha caracterizado por la ausencia significativa del Estado, notoria a simple vista por deficientes y en algunos casos inexistentes servicios de salud, educación, recreación, infraestructura, entre otros, fuerte militarización y la reiterada y sistemática violación de los derechos humanos a la población que habita en esta región. En los últimos años, la tensión se ha incrementado por el fenómeno del narcotráfico que dejó de ser un problema exclusivo de Colombia para afectar a toda la región latinoamericana. En las montañas limítrofes se siembra coca y amapola y se realiza el proceso completo desde la siembra hasta la exportación, con participación de ciudadanos de los dos países, amparados por la violencia de los grupos armados delincuenciales a los que me referiré con algún detalle.

La seguridad fronteriza teóricamente ha sido una cuestión de Estado para Venezuela y Colombia que ha despertado mayor interés en Venezuela, por las consecuencias negativas que las acciones de grupos guerrilleros, paramilitares y de la delincuencia común han generado, al desplazarse desde territorio colombiano hasta territorio venezolano y viceversa, todo ello ha ocurrido en el transcurso de la dos últimas décadas. A tal punto llegó la tensión que algunas autoridades venezolanas encargadas del control e ingreso de extranjeros, identificaban la nacionalidad colombiana como sinónimo de guerrilla, tráfico de drogas o secuestro y veían a los nacionales colombianos como enemigos y les endilgaban la responsabilidad de sus desdichas, en una evidente expresión de xenofobia. Las incursiones de guerrilla y paramilitares colombianos han servido de justificación para que distintas autoridades detengan y maltraten en oportunidades a los habitantes de esta zona, acusándolos de pertenecer a esos grupos o de colaborar con ellos. Las comunidades indígenas han sido las víctimas más frecuentes de la acción policial o militar de las autoridades venezolanas.

Antecedentes Históricos:

Nada parece provocar más controversia entre los científicos sociales, y particularmente entre los geógrafos, que la definición de región fronteriza. El dilema consiste en conciliar la heterogeneidad de un área tan vasta con el denominador común que representa la vecindad con otras culturas.
Los problemas fronterizos entre Venezuela y Colombia se iniciaron inmediatamente después de haberse consumado la desintegración de la Gran Colombia, cuyo proceso histórico va desde el año 1833 hasta el año 1941 lapso en el que se firmaron tratados de amistad, alianza comercial, límites y navegación entre los presidentes de Venezuela y Colombia. A raíz de la firma de los mismos comenzaron a surgir descontentos en la zona fronteriza por parte de los dos países, provenientes de la demarcación de fronteras, debido a que en estos convenios según algunos venezolanos, su país estaba perdiendo la soberanía que tenía en importantes áreas en la península de la Guajira, en el Zulia y en el Táchira. Todas estas discrepancias fueron dirimidas mediante el Tratado de Límites entre Venezuela y Colombia, firmado el 05 de abril de 1941. No obstante la firma de ese Tratado, en las últimas décadas han surgido nuevos problemas, los cuales pueden clasificarse fundamentalmente en tres aspectos: geográficos, socioeconómicos, político-culturales.

Los problemas de orden geográfico: algunos teóricos venezolanos argumentan que se deben a la artificialidad de la frontera, pues según ellos, no está determinada en muchos tramos por accidentes geográficos, sino por líneas establecidas mediante cálculos de latitud y longitud; a esto se le suma la inestabilidad de la línea de demarcación, como es el caso de algunos ríos que alteran su curso constantemente. Desconocen quienes así piensan que las fronteras son básicamente de dos tipos: naturales y artificiales y que dependiendo de los arreglos debidamente firmados por representantes de los gobiernos, tienen validez ante la comunidad internacional (LÓPEZ: 1999).

La extensa frontera terrestre colombo-venezolana, constituye un eje amplio y de geografía heterogénea, por ejemplo, la zona norte o de la Guajira, es plana y básicamente desértica, no obstante en otras zonas pueden encontrarse selvas y montañas muy pronunciadas, como las del Catatumbo, así como grandes ríos entre los cuales están el Arauca y el Orinoco en pleno límite. Gran parte de los caudales hídricos que surten a Venezuela tienen origen en las cuencas colombianas, pues este país tiene páramos como pocos en el mundo, los cuales comúnmente son llamados fábricas de agua, por asuntos relacionados con el fenómeno de la evapotranspiración.

Los problemas de orden socioeconómico: el principal ha sido el contrabando, que en décadas anteriores se debió principalmente a la diferencia del poder adquisitivo de las monedas de los dos países. La moneda venezolana, el bolívar, tenía mayor valor que el peso colombiano, en consecuencia el contrabando se realizaba desde Colombia hacia Venezuela, a través de la Depresión del Zulia y del Río Orinoco. Esta actividad beneficiaba el comercio informal de algunas ciudades colombianas como Maicao, Cúcuta, Arauca y Puerto Carreño. Hoy en día (2007) la situación funciona a la inversa porque el bolívar se encuentra a tasas de cambio inferiores que el peso colombiano. La gasolina venezolana es de bajo costo y por lo tanto el contrabando de ese combustible ha sido permanente hacia Colombia, transformándose en una fuente de empleo informal para miles de colombianos y venezolanos que por física necesidad, acogieron esa actividad como una forma de vida.

Los niveles y expectativas económicas son desiguales a lo largo de la frontera colombo-venezolana. Mientras por un lado existen zonas que carecen de los más elementales servicios, como la Guajira venezolana y el Arauca colombiano, en cambio otras localidades desarrollan tareas de gran proyección económica, como la actividad petrolera en los municipios Venezolanos de Jesús Enrique Losada, Rosario de Perijá, Catatumbo y la actividad comercial y turística en el eje Cúcuta-San Antonio-San Cristóbal. Esta desigualdad económica genera problemas sociales relacionados estrechamente con la calidad de vida de los habitantes de la región pues las regalías en uno y otro país se han manejado localmente sin que haya solidaridad de carácter regional, nacional y menos internacional. Únicamente hasta comienzos de la década del 2000 el estado venezolano logró incidir en las administraciones locales para que, con carácter solidario inviertan en proyectos de gran impacto social en la región.

Desde hace varios años, Venezuela ha construido carreteras de primera categoría en los límites fronterizos, entre tanto Colombia carece de vías suficientes que puedan generar desarrollo y bienestar en su territorio. La diferencia es marcada a favor de Venezuela en ese aspecto como complemento a su dispositivo militar fronterizo. Ese país ha implantado los Teatros de Operaciones, que actúan con base en grandes guarniciones compuestas fundamentalmente por fuerzas terrestres, aéreas y fluviales o navales.

Gran importancia ha dado Venezuela a la protección de sus Parques Naturales en la frontera mientras Colombia apenas hace presencia en los suyos. La situación es de tal magnitud, que para llegar al Parque Nacional Natural El Tuparro, es más conveniente entrar por Venezuela. Los incendios en este parque han alcanzado hasta 40.000 hectáreas en tiempo de sequía sin que el Estado colombiano haya sido capaz de sofocarlos; allí las guerrillas de las FARC han establecido uno de sus santuarios desde hace décadas. Recordando al geógrafo colombiano Ernesto Guhl, bien vale la pena decir que "un Estado no es imaginable sin una base espacio territorial y son el poder político y militar estatales los que determinan el dominio territorial del mismo, fijando sus fronteras como una realidad política" (GUHL: 1991). Pues bien, en esta zona no ha existido dominio territorial, haciéndose realidad aquella máxima que dice que "un espacio no controlado por el Estado al que pertenece, es ocupado por otro" (CADENA: 2002).

Para los venezolanos, la infraestructura vial en el occidente permite un desplazamiento ágil de sus tropas de superficie. Además, las bases navales y aéreas garantizan la movilidad en la región. Igualmente, Venezuela monitorea la frontera con radares y tecnología de punta. Pese a esto, la porosidad de esa extensa frontera permite la generación de problemas relacionados con el viejo concepto de la soberanía nacional. Así las cosas, la tranquilidad de la región y la integración latinoamericana están ligadas a la solución del conflicto interno colombiano, por las vías del diálogo, que aún no se presenta porque a pesar del dispositivo militar gigantesco, las operaciones irregulares de grupos armados delincuenciales logran romper los cercos y cumplir sus objetivos.

En décadas pasadas, muchos colombianos emigraron hacia Venezuela en búsqueda de trabajo en razón de las buenas condiciones económicas del vecino por la bonanza petrolera; ellos contribuyeron sobre todo en las labores del campo y en la dirección de algunas empresas, pues no fueron pocos los cerebros fugados que dejaron su país ante ofrecimientos de salarios difíciles de percibir en Colombia. Sin embargo, la situación social para estas personas se volvió difícil, pues su salario generalmente fue más bajo que el corriente y no eran sujetos de seguridad social. Su situación de migrantes ilegales los convertía en ciudadanos de tercera categoría y fueron muchas las ocasiones de las deportaciones masivas después de detenciones y malos tratos, perpetrados en el pasado por la temible Guardia Nacional. Algunos de estos colombianos que habían emigrado desde la segunda mitad del siglo XX, apenas resolvieron su situación gracias a las políticas del gobierno de Hugo Chávez que ha ofrecido soluciones tangibles. Ahora, una buena parte de ellos son ciudadanos venezolanos y datos sin confirmar dan cuenta de dos millones de colombianos que forman parte del Movimiento Bolivariano que apoya a Chávez en sus iniciativas políticas y sociales.

Los problemas de orden político-cultural: están representados principalmente por la división del Pueblo Guajiro que se desplaza indistintamente en cualquiera de los dos países en búsqueda de recursos para su subsistencia y cuya mayoría tiene doble nacionalidad y, los indocumentados que representaron el mayor inconveniente socio-económico en la región ya que la mayoría pertenecían a la condición social más baja de los dos países y en ella se agrupaban algunos extranjeros de trabajo itinerante, dedicados a las labores agrícolas, a los servicios domésticos, al comercio informal entre otros. Los malos tratos a que han sido sometidos ciudadanos de los dos países, han causado malestar en la zona de frontera que se traduce en reclamos para que los Estados hagan presencia efectiva e impidan las violaciones de los derechos humanos de sus ciudadanos y los atropellos territoriales. Por tradición los estados con democracias en etapa de consolidación asumen que la presencia estatal se resuelve con la acción policial o las operaciones militares episódicas, dejando de lado las soluciones de índole socioeconómica.

Como se comentó, la zona fronteriza colombo-venezolana permanece en constante tensión política, por los problemas de delimitación pendientes entre las dos naciones y por la delicada situación que enfrenta el gobierno Colombiano con la guerrilla desde hace más de cincuenta años, con repercusiones en ambos lados de dicha frontera. Generalmente en Venezuela en décadas pasadas, algunos gobernantes trataron de despertar el falso nacionalismo, más conocido como patrioterismo para disfrazar anómalas situaciones políticas, sociales o económicas internas. La historia de estos dos países está llena de reclamos, escaramuzas, conflictos y alertas de ataque y defensa. En las hipótesis de guerra de los dos países hermanos, la prioridad siempre ha sido su vecino y en ocasiones las tropas han tomado posición en el terreno en espera del día "D". Los dispositivos de las Fuerzas Militares de los dos países, están montados y sufren reajustes continuamente dependiendo de las informaciones de inteligencia sobre cambios en la situación del hipotético oponente.

Es normal que en la zona de frontera de la Guajira especialmente, los pobladores sintonicen estaciones de radio y de televisión de Venezuela, sometiéndose inconscientemente a procesos de aculturación. Tal vez en Colombia no se tenga claro que una de las principales formas de ejercer soberanía, es mediante el uso del espectro radioeléctrico. En la frontera del departamento de Norte de Santander, tradicionalmente muchos niños venezolanos asistían a clases en escuelas colombianas por comodidad y distancias. Es posible que con las nuevas políticas generadas por el actual gobierno de Venezuela y sus misiones para mejorar la educación, esa situación esté cambiando. Otro problema que también caracteriza la zona fronteriza es la presencia de enfermedades de alto riesgo que suelen propagarse hacia los dos países.

Por fortuna el gobierno actual de la República Bolivariana de Venezuela, ha mostrado marcado interés en la solución racional del diferendo; en 1995 el precandidato a la presidencia Hugo Rafael Chávez Frías dijo textualmente a quien esto escribe: "el problema de la demarcación marina debemos solucionarlo como hermanos y si es necesario, explotaremos las riquezas entre los dos países, pero debemos acabar las escaramuzas que nada bueno han dejado". En esta época (2007) aún lo escucho decir lo mismo en su programa Aló Presidente. Es conveniente entonces que Colombia adopte una posición semejante con miras a dar por terminado este diferendo que se ha constituido en un motivo de discordia y de conflicto en una de las más importantes fronteras de América Latina.

Relaciones Bilaterales Colombo-Venezolanas:

Las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela han abarcado, entre otros, aspectos muy importantes como la integración, el intercambio comercial, el desarrollo fronterizo, la seguridad, la cooperación judicial, la lucha contra el tráfico ilícito de drogas y delitos conexos, la problemática de la doble nacionalidad y la migración ilegal. Estas relaciones presentan características muy particulares y poco usuales entre los países de la región, debido a la gran diversidad de factores que las mismas involucran y por constituir su frontera de 2.219 kilómetros, una de las más extensas y activas del hemisferio. El intercambio comercial entre los dos países en el año 2007 asciende a 5.500 millones de dólares.

En los últimos años, estas relaciones se han visto seriamente perturbadas por la agresión violenta de grupos armados que operan impunemente en zonas limítrofes. Venezuela vive de manera continua acciones delictivas de grupos que pertenecen al narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares, la delincuencia y el bandolerismo, que desafían permanentemente el entendimiento civilizado y la convivencia pacífica en la frontera de dos países vecinos, y violentan el desarrollo y la vida cotidiana de sus habitantes. Generalmente, estas actividades delincuenciales constituyen motivo de retaliación pero no contra los reales causantes y sí en contra de humildes campesinos que habitan la región y que se encuentran por lo menos entre dos fuegos. Por desgracia, mientras la prensa muestra evidencias de los vejámenes y atiza los falsos nacionalismos, los altos funcionarios de los dos Estados, niegan la realidad o hacen acusaciones en términos extra diplomáticos, asumiendo la posición de víctimas.
Acuerdos bilaterales:

Los Gobiernos de Venezuela y Colombia en diferentes oportunidades y con el fin de buscar soluciones a los asuntos pendientes, decidieron que serían objeto fundamental del dialogo político bilateral algunos temas preseleccionados. En tiempos recientes y en virtud de ese interés, en reuniones permanentes firmaron el acta de San Pedro Alejandrino el 06 de marzo de 1990, donde definieron como asuntos prioritarios de su relación bilateral, las cuencas hidrográficas y los ríos internacionales, demarcación de fronteras terrestres, delimitación de áreas marinas y submarinas, las migraciones, el transporte internacional, la utilización de los recursos naturales que se encuentran en la frontera, y la cooperación y asistencia mutua en casos de catástrofe y calamidad.

En los últimos ocho años desde la llegada al poder de Hugo Chávez, las guerrillas colombianas han tratado de influir en las relaciones políticas de los dos países, pregonando una gran admiración y estrecha amistad con el mandatario venezolano y aunque no han logrado su cometido como parte de su estrategia contra el gobierno colombiano, no han sido pocos los incidentes en los que las cancillerías de los dos países han tenido que salir a desmentir versiones de la prensa amarillista, situación de mala de medios que, reproducen noticias en forma irresponsable. Los paramilitares también han puesto su cuota dañina en estas relaciones y han perpetrado acciones delictivas comprobadas, llegando incluso a incursionar en Caracas como parte de un diabólico plan de la oposición venezolana de desestabilizar su propio país. Para los días que este artículo escribo, el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, propició el indulto de un grupo de paramilitares colombianos que habían sido apresados como responsables de un intento de apoyo armado a la oposición venezolana.

Causas de Tensión Fronteriza:

Además del inconformismo por la delimitación de áreas marinas, la frontera colombo-venezolana es desde hace varios años un foco de tensión bilateral y de violencia, materializada al penetrar grupos rebeldes colombianos a territorio de Venezuela para secuestrar personas, robar aviones, lanchas, vehículos y atacar puestos fronterizos, además del tradicional contrabando y tráfico de drogas. Las agresiones armadas por parte de criminales de derecha y de izquierda, contra civiles y militares, es cada día más grave y preocupante. Al número de soldados y civiles venezolanos y colombianos muertos y heridos, víctimas de la acción armada de la narcoguerrilla de izquierda y de derecha, hay que sumarle el hostigamiento diario que se comete contra la vida productiva económica y social de la región, contra trabajadores, productores comerciantes y empresarios secuestrados y chantajeados con pago de vacunas y rescates, a cambio de sus vidas y las de sus familiares.

En los últimos tiempos se han conformado bandas de delincuencia con ciudadanos de los dos países, dedicadas especialmente al robo de automóviles, secuestro, extorsión, narcotráfico, tráfico de armas y pertrechos militares. Especialmente a partir del año 2003, la aviación comercial del vecino país se ha visto diezmada por acciones de la Fuerza Aérea Colombiana que ha derribado varios aviones pequeños venezolanos acusados de llevar cocaína de Colombia a otros países. Las estadísticas de las autoridades colombianas muestran que año tras año las operaciones aéreas no autorizadas desde Venezuela se han intensificado hacia territorio de Colombia para el transporte de narcóticos, armas y municiones. Es apenas lógico suponer que estas actividades delincuenciales son realizadas por bandas organizadas y no cuentan con el aval de las autoridades. Sin embargo, queda la duda sobre los controles que ejercen las mismas y la eficiencia de los dispositivos militares de los dos lados de la frontera.

La Guerrilla y el Narcotráfico:

Aunque este ha sido un problema interno de Colombia, el mismo ha desbordado sus propias fronteras y para el caso específico de Venezuela, estos grupos delincuenciales de izquierda y de derecha, operan en la zona limítrofe, creando nuevas fuentes de tensión y conflicto por los continuos hechos violentos que perturban la estabilidad y la paz social nacional. Venezuela se ha quejado del abandono de estas áreas por parte del gobierno colombiano y este a su vez, se queja cuando el Ejército del país vecino penetra tierras colombianas en persecución de delincuentes. Es la violencia que envuelve la vida en la frontera; la presencia de guerrilleros en Venezuela no es nueva y actualmente también preocupa la presencia de paramilitares actuando en la región para explotar criminalmente lo que se ha denominado las industrias ilícitas.

El narcotráfico fue una amenaza particular para Colombia pero su accionar ha crecido de manera alarmante por el apoyo logístico que recibe de las guerrillas y los paramilitares asentados en zonas rurales fronterizas, a pesar de los esfuerzos realizados con ayudas bilaterales y multilaterales. En los últimos años, esta frontera ha sido utilizada para sacar droga de Colombia hacia Venezuela como puerto de exportación a los Estados Unidos y Europa, vía aérea o marítima o para el intercambio por armas.
Los carteles de la droga han conformado toda una industria del delito, apoyada en la organización que tienen la guerrilla y los paramilitares. Estos ha asumido todas las funciones que van desde la siembra hasta la exportación y comercialización en dólares o el canje por armas. Esta industria criminal se ha transformado en una transnacional con capacidad de corrupción sobre instituciones y personajes de otros países como el reconocido Vladimiro Montesinos en Perú y Fernandiño en el Brasil, quienes fueron socios de las FARC y les ayudaron a comprar grandes cantidades de armas y pertrechos militares. Actualmente Montesinos es procesado en Colombia por el apoyo a las FARC en la compra de 10.000 fusiles que fueron negociados en Europa y lanzados en paracaídas en territorio limítrofe colombo-venezolano.
Diversos ataques y emboscadas a puestos fronterizos venezolanos, el terror sembrado en productores del campo venezolano y colombiano y la destrucción del ecosistema de algunos parques nacionales protegidos por el Estado, en los que se han detectado sembradíos de amapola a lo largo de los años, son ingredientes que generan mayor tensión.

Otro problema coyuntural generado por el conflicto interno colombiano es la situación de los desplazados; Venezuela ha recibido solicitudes de refugio en varias oportunidades y en una ocasión el problema se suscitó con una población entera de aproximadamente 3.500 campesinos que huyeron al estado del Táchira por los ataques de la guerrilla en su territorio. Esta situación está ligada al tema de los derechos humanos, pues en repetidas ocasiones, la población civil ha sido víctima de guerrillas y paramilitares por su supuesta participación en el conflicto. No hay que olvidar que según cifras establecidas por organismos internacionales, en Colombia el número de desplazados, supera los dos millones y medio de personas.

Presencia Militar en la Frontera:

En el marco de las soluciones concertadas entre Colombia y Venezuela se ha insistido prioritariamente en la necesidad de reforzar militarmente la zona fronteriza común, debido a que la narcoguerrilla y los narcoparamilitares actúan en esta área a su anchas, aunque de diferentes maneras pero igualmente su accionar criminal afecta la política de los dos países e incluso se ha hablado de la posibilidad de permitir la persecución de facinerosos de ambos lados de la frontera, es decir por parte del gobierno Venezolano y del Colombiano. Esta tesis tomó el nombre de persecución en caliente pero no prosperó por asuntos relacionados con el derecho internacional. No obstante, no se puede negar que las relaciones fronterizas continúan siendo perturbadas por la persistencia de fenómenos de violencia.

La Fuerza Armada Nacional Venezolana (FAN) ha incrementado su presencia en la frontera que comparte con Colombia, con el fin de repeler ataques de los grupos guerrilleros de las FARC y del ELN, así como de los paramilitares que tienen campamentos en territorio Venezolano. El ejército venezolano en 1.999 contaba con 20.000 militares distribuidos en 105 puestos a lo largo de la frontera de 2.219 kilómetros para frenar la acción de contrabandistas y del hampa común. A partir del año 2002 esa cifra se ha incrementado en forma logarítmic

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    Osvaldo

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    Isaac Bigio

    Las únicas tres repúblicas del mundo que comparten una misma bandera están ahora envueltas en su peor crisis diplomática en décadas.

    por: Isaac Bigiol Noticias & Sociedad> Polítical 03/03/2008 lVistas: 944 lComentarios: 2

    La optimización respecto a la seguridad y en la percepción de la nación por la que ha transcurrido Colombia permitió que el área turística reviva de a poco, desarrollando el área. Actualmente el área turística produce 1,50 millones de empleos.

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    Marco Antonio Mendoza

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    por: Marco Antonio Mendozal Noticias & Sociedad> Polítical 29/11/2012 lVistas: 53
    Jorge Enrique Lana

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    por: Jorge Enrique Lanal Noticias & Sociedad> Polítical 05/10/2009 lVistas: 156

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    … TAL VEZ, SOLO TAL VEZ, SEA ESTE, EL COMIENZO DE UN COMIENZO, EL FIN DEL UN FIN, O SENCILLAMENTE UN FIN Y UN COMIENZO… Escribi esto el dia que anunciaron la muerte Hugo Chavez Frias

    por: Daniel Albarránl Noticias & Sociedad> Polítical 09/09/2014
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    por: José Luis Cadena Montenegrol Noticias & Sociedad> Medio Ambientel 02/05/2008 lVistas: 8,246

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    2
    dany 21/04/2011
    esto es bueno para los ninos
    2
    auris 21/10/2009
    huyy que bacano
    0
    juan pis 13/04/2009
    sieres del verde seras el mejor en clase arriba nacional
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