Pena De Suerte
Desde tiempos antiguos el mexicano ha visto a la muerte, más que como un castigo o un ente al cual debe temerle, como una compañera que ayuda en la transición entre los mundos. Hoy en día, la muerte se ha convertido en una forma de subsistencia económica bastante redituable, los secuestros están a la orden del día, hay días en los que hay más muertos en México por el narcotráfico que en Irak por la guerra. Se nos considera como el país sin guerra civil más violento del mundo y la gente anda como sin nada por las calles.
Hay dos actitudes que socialmente están intensamente deformadas, primero la corrupción, pasan este tipo de cosas en el país porque aunque las personas involucradas se quejen y acudan a las autoridades, terminan retirándose derrotados a sus hogares al descubrir que el secuestrador que mato a sus niñas, es hermano del jefe de la policía o su ahijado, es entonces cuando abres los ojos y te resignas a que las autoridades no pueden ayudarte aunque quisieran, ya que, si hay policías buenos que están dispuestos a apegarse a su juramento y a la ley, pero, por lo general, sus superiores y la mayoría de sus compañeros no tienen esa misma disposición; la otra cara de la moneda es que la gente se ha llegado a acostumbrar tanto a eso que les parece normal, creen que una característica natural y normal de los servidores públicos es ser unos lacras parásitos que viven del crimen burocrático, motivo por el cual ni se molestan en denunciarlos o en si quiera molestarse, es algo cotidiano y tan extendido y profundo que no vale la pena nadar contra corriente, así que la solución fácil es dejarse llevar y resolver las cosas a su manera, o de plano resignarse y no resolver nada.
A pesar de estos antecedentes, hoy en día una gran parte de la población considera que la pena de muerte espantaría a los criminales y se abstendrían de cometer sus fechorías, se piensa que si se amenaza con matar a los delincuentes, se la pensaran dos veces antes de cometer el ilícito y que la delincuencia reducirá; esto no es del todo cierto, ya que, si bien habrá algunos que si se espanten, los delincuentes de gran calibre saben que en México es fácil burlar la ley porque esta no está armada para atacar todas las posibilidades que un mismo delito puede tener y por si fuera poco, también saben que el sistema jurídico mexicano es fácilmente corruptible, ya que la última decisión para asignar una sentencia la toma un juez; esto es muy peligroso porque como dice la ONU, el 99% de los jueces en México son corruptos, y con criminales que manejan cantidades de dinero como las que manejan los narcotraficantes y secuestradores, sería fácil evadir la pena de muerte y eso por decir poco, miles de reos que se encuentran cumpliendo condena ni siquiera cometieron el delito ellos mismos, sino que son chivos vendidos para hacerse pasar por el delincuente real.
En cuanto a condenas se trate, es una pena que haya este tipo de realidades, pero sería ética, moral y humanamente inaceptable que una persona cumpla una condena a pena de muerte sin haber sido la culpable; debemos primero aspirar a tener un sistema jurídico estable, para entonces empezar siquiera a pensar en la pena de muerte, los candidatos utilizan esta propuesta con un sentido populista para dirigir la ira, impotencia y desesperación de los que han sido víctimas de algún delito de este tipo y de la población más marginada que no entiende bien la estructura legal tan frágil que nuestro país tiene, haciéndolo un riesgo intomable para la población que en verdad conoce un poco sobre las leyes mexicanas.
Hacer una pregunta
¿Cuáles son las condiciones que, incluso en un estado democrático, obligan a considerar hasta dónde es moralmente admisible el principio de obligación política, que justifica la práctica de la desobediencia civil? Cuando la insubordinación civil, el caos y la violencia callejera se encuentran en un mismo escenario, se crean peligrosos vórtices sociales con consecuencias devastadoras y contrarias al espíritu pacifista y transformador de la desobediencia civil.
Un llamado de atención hacia la tendencia a delegar la solución de nuestros problemas en otros. Algo que puede llevarnos a la ruina personal y nacional.
Las elecciones que se avecinan, para el próximo primero de julio donde elegiremos al próximo presidente de la república mexicana, se presentan como una contienda cerrada donde los candidatos deberá jugarse sus mejores cartas, y donde la ciudadanía con su voto ejercerá supuestamente el papel protagónico.
Las peligrosas similitudes de la Unión Europea con algo más que un club de países. Sus requisitos a menudo irracionales y el riesgo de cumplirlos o abrirse.
Una historia verídica que ilustra la indefensión del trabajador frente a un despido improcedente cuando aún no se había aprobado la actual reforma laboral. La incertidumbre de qué pasaría con el actual marco legal en una situación similar.
un análisis de la entrada de los neo nazis en el Parlamento griego, y el peligro del alza de los extremismos en Europa, teniendo en cuenta la percepción del votante de falta de otras alternativas políticas
Yo estoy indignado porque los políticos se jubilan con maravillosas pensiones por ellos creadas, yo estoy indignado porque cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas (en número de diecisiete, que existen en nuestra "España pobre"),ellos y ellas van elegantemente vestidos como jamás pensaron: con trajes de alpaca los primeros, con modelos ‘loewe' las segundas: todos, desde luego, últimos modelos, y pagados con los dineros de los contribuyentes
Para nosotros los mexicanos hablar de política es casi casi un suicidio por que como quiera que sea nos tienen llenos de miedo para no poder decir nada al respecto, pero…. ¿Hasta donde es capaz de aguantar el mexicano esta represión?... con tantas alzas en la gasolina y en los productos de la canasta básica, con tanto asesinato, con tanta delincuencia…. Pero como siempre nunca decimos nada.
"Los ciudadanos, muchas veces, no queremos que nos representen personas como nosotros, sino tipos inalcanzables que, vaya a saberse por qué, suponemos que son mejores que nosotros mismos".
Como es posible que la gente siga pensando que la situación gubernamental cambiará solo con el hecho de cambiar al gobernante o al partido en el poder, se necesita un cambio mas profundo en las estructuras de la nación y si seguimos votando por el menos peor estamos abofeteando nuestra dignidad, porque no valoramos el poder que tiene la democracia y el valor de nuestro voto.
