Los Muertos Del Camino
Los muertos del camino
Andrés Simón Moreno Arreche ( andresmorenoarreche@gmail.com -Twitter: @Bluedragoonviet)
La gesta independentista en Venezuela, que más bien debiera llamarse la ingesta mortuoria, cubrió los caminos de la proto patria con más de cien mil muertos entre 1810 y 1824; muertos de todos los bandos y no sólo de hombres en combate. La mayoría de esas muertes fueron cobardes asesinatos de mujeres, niños y viejos, a veces pueblos enteros, azotados por la brutalidad de un combate a sangre y fuego, entre los mismos lugareños y a cuenta de unos ‘blancos' que se disputaban el control militar y político de una zona en constante reclamación. Unos pertenecían a una burguesía de blancos criollos (como Miranda, Bolívar, Sucre y Urdaneta) que aspiraban asumir esos controles y que a disgusto aceptaban como sus pares a mulatos, zambos y ‘cuarterones', Los otros blancos, los peninsulares, pretendían retener para sí las numerosas prebendas e incalculables ganancias que obtenían de las encomiendas otorgadas por gracia de ‘su Majestad' con apoyo militar del Imperio Español.
Más parecida a una prolongada y sangrienta guerra civil que a una movilización militar de independencia, la ingesta mortuoria que se desató en los predios de la Capitanía General de Venezuela, tachonó de muertos los sinuosos caminos que entrelazaban pueblos, villorrios y ciudades. Las consecuencias del Decreto de Guerra a Muerte ordenado por Bolívar en 1813 en nada se diferenciaban de las matazones que ordenaba Boves en su trayecto de ‘sangre y muerte' por el Llano, rumbo a Caracas. Esa y no otra es la descripción que en justeza habría que hacer de las presuntas gloriosas batallas independentistas, que muy pocas veces fueron ‘ganadas' con las estrategias y las tácticas militares de la época, sino que fueron ‘perdidas' por el contrario a causa de sus torpezas o por el desconocimiento del terreno y de la movilidad de sus enemigos.
Aunque parezca mentira, las angustias de los venezolanos del Siglo XXI no han cambiado desde entonces por estas calles. Sobre la misma tierra se ha derramado la sangre de más de 150.000 personas en los últimos 11 años, sólo por armas de fuego (súmele los otros fallecimientos y se asombrará) y el oficio de difuntos es el más lucrativo en esta tierra venezolana. En medio de una campaña electoral para elegir 165 diputados a la Asamblea Nacional, un zambo esgrime sus lanzas coloradas junto con la promesa de destruir a sus enemigos, mientras la polvareda de los caminos se levanta, enjundiosa, para darle la bienvenida o despedir a estos modernos montoneros que como aquellos, van de pueblo en pueblo, de caserío en caserío, haciendo promesas y reclutando gente a punta de billete y comida.
Cuando los veo pasar o los veo por televisión, todos rojitos, todos listos para ‘la batalla', no puedo dejar de evocar la voz de Presentación Campos, el mayordomo de ‘El Altar':
.- "Mire Natividad, venga acá.
.- A la orden, jefe.
.- ¿Qué le parece esta vaina?
.- ¿Cuál?
.- ¡Guá! Esta de habernos alzao.
.- Muy bien hecho. Hasta cuando íbanos a aguantar
.- Ahora estamos arriba, Natividad. Los de abajo que se acomoden."
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Un llamado de atención hacia la tendencia a delegar la solución de nuestros problemas en otros. Algo que puede llevarnos a la ruina personal y nacional.
Las elecciones que se avecinan, para el próximo primero de julio donde elegiremos al próximo presidente de la república mexicana, se presentan como una contienda cerrada donde los candidatos deberá jugarse sus mejores cartas, y donde la ciudadanía con su voto ejercerá supuestamente el papel protagónico.
Las peligrosas similitudes de la Unión Europea con algo más que un club de países. Sus requisitos a menudo irracionales y el riesgo de cumplirlos o abrirse.
Una historia verídica que ilustra la indefensión del trabajador frente a un despido improcedente cuando aún no se había aprobado la actual reforma laboral. La incertidumbre de qué pasaría con el actual marco legal en una situación similar.
un análisis de la entrada de los neo nazis en el Parlamento griego, y el peligro del alza de los extremismos en Europa, teniendo en cuenta la percepción del votante de falta de otras alternativas políticas
Yo estoy indignado porque los políticos se jubilan con maravillosas pensiones por ellos creadas, yo estoy indignado porque cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas (en número de diecisiete, que existen en nuestra "España pobre"),ellos y ellas van elegantemente vestidos como jamás pensaron: con trajes de alpaca los primeros, con modelos ‘loewe' las segundas: todos, desde luego, últimos modelos, y pagados con los dineros de los contribuyentes
Para nosotros los mexicanos hablar de política es casi casi un suicidio por que como quiera que sea nos tienen llenos de miedo para no poder decir nada al respecto, pero…. ¿Hasta donde es capaz de aguantar el mexicano esta represión?... con tantas alzas en la gasolina y en los productos de la canasta básica, con tanto asesinato, con tanta delincuencia…. Pero como siempre nunca decimos nada.
"Los ciudadanos, muchas veces, no queremos que nos representen personas como nosotros, sino tipos inalcanzables que, vaya a saberse por qué, suponemos que son mejores que nosotros mismos".
Pescadores, familiares y caveros dirigieron la mirada hacia la playa para constatar que el peñero "Pampatar" no estaba allí.
Aquel ‘Franklin Brito' de 1802, que para el momento de los acontecimientos era Subteniente del Ejército del Rey, procedió en la misma forma que nuestro Franklin Brito contemporáneo.
Las acciones de desestabilización y de protesta en contra de leyes, normas y políticas oficiales, comienzan cuando se generaliza la desobediencia civil y entonces se genera otro tipo de manifestaciones de inconformidad, un caos civil que pasa de la inacción y la pasividad de la resistencia social y política, al colapso institucional que deviene ulteriormente enuna rebelión cívico-militar, o bien con el coup d'état.
¿Cuáles son las condiciones que, incluso en un estado democrático, obligan a considerar hasta dónde es moralmente admisible el principio de obligación política, que justifica la práctica de la desobediencia civil? Cuando la insubordinación civil, el caos y la violencia callejera se encuentran en un mismo escenario, se crean peligrosos vórtices sociales con consecuencias devastadoras y contrarias al espíritu pacifista y transformador de la desobediencia civil.
En este ensayo nos proponemos examinar qué es y en qué consiste la anarquía como ‘disparador' de caos social; la forma en que las crisis económicas y políticas instrumentalizan la anarquía en los conglomerados sociales, para definir un aspecto crucial del caos social: ¿Dinamiza o frena a las sociedades? También nos adentraremos en el marco histórico para identificar los ‘disparadores caóticos' más comunes y recurrentes de la anarquía en la evolución de las sociedades.
En este examina qué es y en qué consiste el caos social a partir del análisis de la forma en que las crisis y los conflictos instrumentalizan el caos en los conglomerados sociales, para definir un aspecto crucial en la argumentación de la Teoría del Caos Social.
Junto al miedo y al odio, la mentira se constituye en una de las herramientas más poderosas para la reducción de las entropías sociales, porque la mentira cohesiona a las poblaciones alrededor de un auto de Fe, en torno a las esperanzas manifiestas o tácitas que promueve un líder o la institucionalidad, y porque las masas siempre estarán más dispuestas a probar una y otra vez la miel empalagosa de una mentira que a tragarse el bocado seco de una verdad dolorosa.
¿Dónde encaja ‘el odio' como control social? ¿Por qué lo identificamos como un ‘disipador controlentrópico' del caos social? ¿Hasta cuál punto el odio inhibe la entropía social y cuáles son las circunstancias que lo transforman en un disparador de la entropía? En el presente ensayo pretendemos arrojar luces sobre estas cuestiones para imbricar los resultados del análisis del odio a la formulación ulterior de un teorema del caos en la estructura social.
