Los Excluidos Urbanos
Introducción
Los excluidos urbanos se presentan con carencias de todo tipo; pero a nivel explicativo los factores causales de la exclusión pueden ser: 1) factores de orden económico-social , 2) de orden político-social o sea distribución del poder en la sociedad , 3) de orden cultural (en sentido antropológico), 4) de orden psicosocial (actitudes y tipo de personalidad), y 5) de orden demográfico.
Si hacemos el análisis desde la perspectiva del orden económico-social nos estamos refiriendo a determinadas características estructurales y de políticas urbanas que impiden la participación de los marginados. El desempleo, el subempleo o el empleo disfrazado origina una exclusión no sólo en el consumo sino de orden cultural e incluso decisional.
Las políticas industriales y agropecuarias con agudas brechas por falta de fondos y mal concebidas por el Estado, así como el comportamiento del Sector Privado y los obstáculos originados de factores externos en las relaciones comerciales o incluso dentro de un mismo país y sus regiones, dieron origen a muchas asincronías o desbalances.
Estas asincronías originó la noción de subdesarrollo, porque el proceso de desarrollo es desigual a escala interna e internacional. La velocidad de cambios para las distintas “partes” de la sociedad fue notorio, así los sectores excluidos de las ciudades quedaron retrasados respecto al resto.
La hipótesis anterior se supone que parte de la ideología del desarrollo como valor per se y además, del principio de la igualdad para comprender la marginalidad urbana.
La incapacidad del sistema de absorber la totalidad o una buena parte mayoritaria de los recursos humanos, es disfuncional y representó un peligro económico y político para el sistema social, bien sea capitalista o socialista.
La marginalidad fue y sigue siendo un obstáculo para el desarrollo urbano y general de un país. La dualidad entre una población de excluidos u otra plenamente integrada, es una amenaza que impide la optimización de los recursos humanos existentes desde la perspectiva de la eficiencia. Además, la pobreza, como cuestión ética e ideológica, también es un obstáculo para la modernización de la sociedad.
El ritmo del aumento demográfico y la urbanización no planificada
El ritmo del crecimiento demográfico en los países de América Latina determinó y todavía determina múltiples problemas. Para que un país mantenga a su población beneficiada debido a su evolución, se requiere una mayor proporción de inversiones que aceleren el desarrollo económico e incluso mayores inversiones gubernamentales en vivienda, salud, educación, transporte e infraestructura en general. Pero no sólo eso, se requieren cuatro reformas como: la reforma agraria, la reforma industrial, la reforma fiscal y la reforma educativa.
La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) calculó que para poder mantener el intenso ritmo de crecimiento económico exigido por el aumento demográfico, los países de América Latina ya deberían haber aumentado, para el año de 1975, su producción industrial en un 400% y su producción agropecuaria en un 120%, pues se necesitaba darle empleo a una fuerza laboral que ya había crecido en 35 millones de personas, de los cuales el 86% demandaba empleo en parque industriales cercanos a zonas urbanas y el 14% en zonas rurales. Incluso, las inversiones en la zona urbana debería ser fuertemente ampliada, a fin de proporcionar viviendas, servicios educativos y de salud e igualmente servicios conexos e infraestructura en general (Harris, 1975, pp.65-66).
Como sabemos estas previsiones no pudieron transformarse en políticas públicas por falta de recursos y por falta de decisiones oportunas para realizar las cuatro reformas que señalamos anteriormente.
La demanda cada vez mayor de viviendas y la poca oferta, abrió una brecha con la consecuencia de la formación de barriadas marginales (favelas, colonias proletarias, ranchos, callampas) que se mezclaron en los mismos espacios urbanos ocupados por la clase media y la más pudiente.
El movimiento de los grupos de bajos ingresos hacia la periferia fue y es más dramático en aquellas ciudades que han tenido una elevada tasa de aumento demográfico, pero sin una adecuada industrialización, sin mejoras en la producción agropecuaria y sin implantar otras reformas necesarias. Incluso las densidad de personas por hectáreas en esas zonas marginales pueden ser casi igual a la densidad en el centro urbano de la metrópolis.
La marginalidad en países no desarrollados y en América Latina
Para la década de los años 50 había apenas 16 ciudades en los países en vías de desarrollo con una población urbana de más de 200 millones de habitantes. Pero ya para la década de los 80 existían más de 60 ciudades y para el año 2.000 había sobrepasado las 200 ciudades con una población urbana de aproximadamente 2.000 millones de habitantes, pero lo más grave con su cinturón de miseria (Ascanio,1983).
Todos estos cambios demográficos han creado nuevas y dramáticas dificultades tanto para el propio habitante que tiene que incorporarse a las áreas marginales, como para los recursos del medio ambiente rural o bien urbano, los cuales estarán sometidos a presiones sin precedentes por una masa de habitantes anárquica y desorganizada.
Varios autores que han investigado los casos de marginalidad urbana insisten en el carácter peculiar de los excluidos en América Latina. Se ha señalado que en estos países existe una superposición cultural, una situación de dependencia, un inusitado crecimiento demográfico y la relación de estas naciones con sus vecinos desarrollados.
No obstante, se ha dicho que estas características también existieron en los países que comenzaban su desarrollo, los cuales presentaban población excluida y desocupada, incluso también la migración masiva hacia las ciudades, lo cual trasladó la marginalidad rural a la zonas urbana, con todas sus carencias de participación.
Quizá la diferencia de la marginalidad en América Latina se deba a causas estructurales, en especial a una desigual distribución de la riqueza y de las oportunidades, e igualmente al patrón demográfico que se fue acentuando al ser una región que además de su éxodo rural, sirvió de acogida a poblaciones europeas, que después de la crisis de las guerras se desplazaron hacia los países nuevos que en parte absorberían la marginalidad potencial de esas corrientes humanas.
América Latina al aceptar tecnologías que provenía de países desarrollados y al tener una industrialización muy deprimida, no pudo absorber la suficiente mano de obra como era de esperarse ; es decir, surgió así un conflicto entre la elevada productividad necesaria y la absorción de mano obra excedente.
En cuanto a la relación entre la marginalidad y la dependencia de países hegemónicos, también en esos países del norte como Estados Unidos de Norte América y Canadá han persistido formas análogas de marginalidad. Ahora bien, en América Latina, la poca educación para los excluidos y las formas de movilidad social en los diferentes estratos, indicaba que las poblaciones urbanas marginales se encontraban muy desfavorecidas, pues esos dos elementos fueron y son barreras muy difíciles de superar, incluso en situación de expansión de las oportunidades de empleo.
Los roles de los excluidos urbanos
Lo primero es definir con claridad que se entiende por marginalidad urbana; según Rizo Patrón (1981) es una población que carece de participación individual y grupal en aquellas esferas en las cuales debería participar o sea ejercer sus roles concebidos de una manera amplia para actuar, para dar y recibir y ejercer sus derechos y deberes constitucionales.
Roles determinados socioculturalmente por normas y valores, pero cuando la participación se vuelve problemática o conflictiva hay que llegar por fin a los componentes valorativos e ideológicos que luego se deben traducir en decisiones en el campo de las políticas o sea en el plano de la acción.
La distribución de la riqueza y oportunidades
Aliviar la pobreza sólo se puede lograr a mediano y largo plazo. Esto es posible lograrlo con políticas económicas integrales destinadas a mejorar la distribución de la riqueza y oportunidades para los más desposeídos.
Para lograr un mejor ingreso real, se debe interactuar en una buena cantidad de variables, pero las políticas generales se pueden dividir en : a) políticas de impuestos indirectos de los bienes y servicios, b) políticas de transferencia de ingresos, y c) políticas para modificar la relación entre la retribución de la mano obra o sea los salarios y la retribución del capital o sea impuestos a las utilidades y tipos de interés (Rizo Patrón, op. cit, pp. 109-110).
Políticas de impuestos indirectos
La política de impuestos indirectos subsidiados para fomentar una producción agropecuaria de bajos costes y precios, podría producir mejoras significativas en las condiciones de la alimentación de los más pobres de la sociedad, pero es necesario tener cuidado con un efecto inmediato que puede desincentivar a la producción. Es posible entonces que la política debería elevar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) al sector no agropecuario, mientras que para el sector agropecuario se debería reducir al mínimo posible. Lo que parece adverso es subsidiar la importación de bienes agrícolas o fijar precios a los bienes agrícolas nacionales, pues ello deprimiría la producción nacional y a mediano plazo el efecto puede ser más bien desfavorable para los grupos pobres de la sociedad.
Políticas de transferencia de ingresos
Estas políticas pueden ayudar a expandir la posibilidad de empleo en los sectores no agropecuario con mejores remuneraciones; al lograr el traslado de personas que realizan trabajos en el campo a los parques industriales más cercanos a las zonas urbanas, entonces el valor agregado agropecuario sería distribuido entre un número menor de personas rurales; no obstante, esta transferencia de trabajadores del campo a las zonas industriales, requiere que el proceso de industrialización sea suficientemente amplio y en especial incentivando tareas que privilegien el empleo de mano de obra menos especializada y de tecnologías con menos intensidad de capital, es decir: una industrialización con un uso menos intensivo de maquinarias y de tecnologías sofisticadas, a pesar de que ello pueda impactar a corto plazo la productividad y la eficiencia.
Políticas para modificar las relaciones entre el coste del capital y el coste de la mano de obra
Alterar la relación entre el coste del capital y los salario aparentemente podría beneficiar a la mano de obra, pero las políticas que logran cambios estructurales en la producción tienen, por lo general, poco impacto distributivo del ingreso.
La mayoría de las ciudades en América Latina, con excepción de Brasilia en Brasil y Ciudad Guayana en Venezuela, crecieron sin ningún ordenamiento urbano. El desplazamiento y la distribución de las poblaciones en el espacio y el equipamiento y trazados surgieron por exigencias sociales y sin ningún plan concebido.
Han sido muy poca las ciudades donde el orden se volvió más conciente y sistemático. La especulación del suelo urbano fue la norma de los que urbanizaron las ciudades y la carencia de empleos bien remunerados en la zona rural, produjo una avalancha de personas hacia las urbes en la búsqueda de una esperanza de vida.
Por su parte el Estado no pudo dominar las formas espaciales de la existencia colectiva y ello planteó problemas extremadamente graves. El crecimiento demográfico acelerado y la carencia de recursos para realizar los ajustes produjo una crisis urbana y aunque hoy el laissez-faire no parece posible ni deseable (Ledrut,1968, p. 19), el Estado y el Sector Privado no pudieron racionalizar el funcionamiento de las urbes y menos aún incorporar a la vida civilizada a los excluidos, los cuales podían representar al menos el 50% de la población urbana.
No se ha podido estimar el costo económico total de la desorganización social en los barrios marginales. Estos costos tienen que ver con la delincuencia juvenil, el tráfico de drogas, los muertos por ajustes de cuentas y también los costos para administrar la justicia y movilizar a las policías, así como los costos para rehabilitar a los presos, incluso el costo de los disturbios cuando la población marginal se altera. (Tangri, 1966, pp.314-315).Lo que se sabe, es que la sumatoria de esos costos debe ser muy elevada y que una relación beneficio/costo mayor que la unidad, podría ser difícil de lograr por lo menos a corto y mediano plazo.
Las causas del crecimiento de las ciudades y las crisis relacionadas con ello, apareció por primera vez con la revolución industrial y la expansión del comercio, pero divorciado de la actividad rural. El atractivo de las ciudades también fue un factor psicológico y cultural para la migración rural-urbana. ( Gist y Halbert, 1946, p. 49). No obstante, aquellos países que han podido lograr una mejor distribución de la riqueza, como por ejemplo los países nórdicos e incluso Suiza, no han presentado problemas agudos en lo relativo a la marginalidad. Allí se experimentó, en menor grado, formas de desorganización de las comunidades pobres y el control social funcionó mucho mejor, así como la solidaridad familiar.
Si entendemos por pobreza:
[…] “a condition of living in which the individual, whether from lack of means or the failure to apply them, consistently fails to maintain himself, or those properly dependent upon him, at a plane of living high enough to insure continuous bodily and mental fitness to carry on permanently in his occupation and locality, and which allows him and them to live and function in their community with decency and self-respect” (Kelson, 1929, p. 21, citado por Gist y Helbert, pp-370-371).
Entonces podemos darnos cuenta de que la pobreza no sólo es un fenómeno de pérdida de confort de vida en términos físicos, sino también mental y otros factores interrelacionados que forman parte de actitudes y de valores.
En las ciudades donde la pobreza extrema es muy pronunciada surgen comportamientos de inferioridad, resentimiento, desilusión e incluso la espiral del cinismo por las condiciones forzadas a que están sometidas las familias. Y es que estas familias están compartiendo estos efectos psicológicos, unido a pobres condiciones de salud, de desarrollo intelectual, de hábitos de consumo y de conducta moral.
Reconstruir la vida comunitaria es una tarea urgente pero muy compleja. No sólo es un problema de proporcionar viviendas dignas en ambientes funcionales y agradables, sino se requiere la organización social en grupos, para que por su propia cuenta puedan diagnosticar sus prioridades, realizar un trabajo de auto-ayuda y solicitar a las instituciones las asistencias correspondientes.
Referencias bibliográfica
ASCANIO, Alfredo. (1973). El futuro de nuestro ambiente: las perspectivas al año 2.000. Caracas: Sien.
GIST, Noel y HALBERT, L.A. (1975). Urban Society. New York: Thomas Crowell Company.
HARRIS, Walter. (1975). El crecimiento de las ciudades en América Latina. Buenos Aires: Ediciones Marymar.
LEDRUT, Raymond. (1968). El espacio social de la ciudad. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
RIZO PATRON, Jorge. (1981). Política económica de grupos de bajos ingresos. Lima : Universidad del Pacífico.
TANGRI, Shanti. (1966). Urbanization, political stability,and economic growth. En Editores Jason Finkle y Richard Gable. Political Development and Social Change. ( pp. 305-319) .New York : John Wiley & Sons,Inc.
Hacer una pregunta
Un balance del 2008 y perspectivas para el 2009
El artículo pretende mostrar el papel de 85 seminaristas en la Batalla de la Victoria, por la independencia venezolana, con la ayuda de José félix Ribas.
Los periodicos de venezuela luchan por la libertad de expresión y la libertad de prensa en este país que se ha visto tan amenazado en los últimos años por el régimen actual, los periodistas y editores de diarios son los líderes en esta lucha que prentende mantener la integridad y el respeto del 6to poder
El articulo pretende mostrar las posibilidades de sanciones contra Inglaterra por parte de America Latina.
"El 40% de los municipios de la Comunidad Valenciana apenas si es habitado por el 1,8% del total de nuestra población"
Expongo las ideas esenciales del artículo de Antoni Gutiérrez- Rubí, El espíritu de la política, que recoge el libro Espiritualidad y política de Cristóbal Cervantes.
Absolutamente perplejo y profundamente desencantado me quedo tras conocer las reformas con las que el ministro de Justicia, señor Gallardón, pretende acometer la reforma de la justicia.
Sin la consulta comunal, ni participación como socios y accionistas, ocupan las tierras comunales, utilizan agua y explotan los metales oro, plata, estaño, cobre, imponiendo la exclusión social en beneficio económico monopolico solo de la empresas, generando la división entre comuneros y la corrupción en las autoridades
Otra cosa es que utilizaron a los indígenas para que hagan la guerra, mientras que ellos muy cómodamente se sentaran a ver el deporte que habían creado con ésta supuesta guerra de la independencia.
