La Europa De Los Mercaderes No Da La Talla
Causa estupor comprobar que la Unión Europea no existe como un poder soberano. A la hora de la verdad, cada uno de sus 27 miembros actúa como quiere y desprecia las instituciones que soberanamente nos hemos dado los ciudadanos.
En lo militar, dependemos de la OTAN y ésta de lo que decida el gobierno de Estados Unidos. En medioambiente, como en educación y formación superior, cada país tira por su lado. Por eso, no existe una auténtica libertad de circulación de la mano de obra, ni de las personas con titulaciones superiores. Con lo fácil que hubiera sido homologar la educación para todos los ciudadanos, como rige en cada uno de los países de la Unión Europea. Han abolido las obsoletas fronteras que no nos podían proteger de la contaminación, ni de los peligros de catástrofes nucleares, ni del control indiscriminado de las comunicaciones personales.
Internet y la revolución de la información han facilitado las relaciones humanas y comerciales. Pero también han proporcionado un arma de control masivo a los poderes dominantes sobre correos electrónicos, conversaciones telefónicas, transacciones comerciales con el cada vez menos seguro dinero plástico, control de datos personales so pretexto de defendernos. Eso sí, se han montado agencias policiales de datos con acceso de diversos países y cuerpos de inteligencia para protegernos mejor de los terroristas.
¿Cuándo nos atreveremos a denunciar que los peores terroristas son los que comercian con nuestras vidas, con nuestro sustento, con nuestra salud y con nuestro derecho a una vivienda y a un trabajo dignos? Son los responsables de las guerras, del narcotráfico, de la impunidad en los paraísos fiscales, del blanqueo de dinero del crimen organizado, de las estafas inmobiliarias y de la destrucción de nuestras costas y de la contaminación de los mares y de la atmósfera.
Creo que hay indicios suficientes para una alarma general ante la fragilidad de nuestra autonomía personal y la creciente vulnerabilidad. Y eso que los neoliberales han sostenido que el fin principal del Estado era la seguridad, y no la justicia social, la defensa de los derechos humanos y de las libertades generales en la tarea de procurar el mayor bienestar para todos los seres.
El fracaso del modelo de desarrollo económico que estamos padeciendo y la injusticia radical del capitalismo salvaje nos están mostrando en estos meses que vivimos en un volcán.
No fuimos capaces de atender al grito de los pobres y de los excluidos. Ni hemos invertido en medios suficientes para proporcionar la salud general para todos, ni la educación universal obligatoria y gratuita, ni terminado con el hambre que padecen cuatro quintas partes de la humanidad.
Impresiona constatar con qué facilidad Estados Unidos ha votado a favor de un rescate de 700.000 millones de dólares para ayudar a los banqueros temerarios y de directivos de grandes corporaciones para enjugar sus pérdidas. Y ese dinero, más el ya empleado en salvar a varias grandes empresas, va a sobrepasar el billón de dólares (no miles de millones como algunos mal traducen, sino un billón, un “millón de millones”). Sin contar con lo que la Comisión Europea ha acordado para garantizar fondos de depósitos y las exorbitantes cifras que Irlanda, Alemania, Gran Bretaña, Países Bajos y Francia ya han adelantado por su cuenta.
Aparte del escándalo por las repercusiones de esta crisis financiera y económica en el resto de los países del mundo, sobre todo en los más empobrecidos que seguirán condenados a aportar mano de obra barata y sus riquezas naturales sin recibir la contraprestación económica debida. Ellos no cuentan. Son una inmensa mayoría, pero no cuentan más que como objetos de transacción o de consumo.
Con una decisión del G 8 más Rusia, con 40.000 millones de dólares anuales, en diez años, se podría terminar con el hambre en el mundo, ofrecer educación primaria y asistencia sanitaria, así como luchar con éxito contra la contaminación del medioambiente y de prevenirnos ante la explosión demográfica que tenemos encima. ¿Qué significan 400.000 millones de dólares ante el billón que se disponen a gastar sin las suficientes garantías? De nuevo, se beneficiarán los culpables de esta catástrofe y no sus víctimas.
José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Director del CCS
fajardoccs@solidarios.org.es
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Reacciones de los Países miembros de la Unión Europea, frente al escenario Libio.
Desde su creación en 1949 para hacer frente en Europa a la amenaza militar de la Unión Soviética, hasta la desintegración de ésta en 1991, la burocracia de la OTAN se fue extendiendo y reforzando con casi total independencia de las necesidades militares de los países miembros.
La entrada en el primer plano de la escena política internacional de nuevos actores como Rusia, China y algunos Estados iberoamericanos ha introducido una modificación importante en la fórmula utilizada por Bush. Ésta, básicamente, consistía en: “primero nosotros y luego los demás”.
En la reunión de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) que tuvo lugar en Helsinki, el ministro ruso de Asuntos Exteriores propuso reformar la OSCE para que ésta “asuma la iniciativa del presidente Medvedev, a fin de lograr un tratado, jurídicamente vinculante, para la seguridad colectiva de todos los Estados euroatlánticos”.
"Para eso hemos sido instruidos", explicaba un joven cabo español que partía a Afganistán para relevar a las unidades españolas allí desplegadas.
La cumbre de la Alianza Atlántica, celebrada esta semana en Bucarest, es el último gran encuentro de la estructura militar de Occidente en el que participa el Presidente Bush.
La OTAN celebra su 60 cumpleaños con una cumbre en la que los aliados deberán elegir al sucesor del holandés Jaap de Hoop Scheffer como secretario general de la Alianza Atlántica. Francia vuelve al seno de la organización y el Gobierno de EEUU tiene como objetivo relanzar su estrategia en Afganistán.
Una mirada al mundo de hoy.
En su encuentro con los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN la pasada semana, Hillary Clinton mostró al mundo uno de los más importantes cambios en la política exterior de la Casa Blanca.
Un llamado de atención hacia la tendencia a delegar la solución de nuestros problemas en otros. Algo que puede llevarnos a la ruina personal y nacional.
Las elecciones que se avecinan, para el próximo primero de julio donde elegiremos al próximo presidente de la república mexicana, se presentan como una contienda cerrada donde los candidatos deberá jugarse sus mejores cartas, y donde la ciudadanía con su voto ejercerá supuestamente el papel protagónico.
Las peligrosas similitudes de la Unión Europea con algo más que un club de países. Sus requisitos a menudo irracionales y el riesgo de cumplirlos o abrirse.
Una historia verídica que ilustra la indefensión del trabajador frente a un despido improcedente cuando aún no se había aprobado la actual reforma laboral. La incertidumbre de qué pasaría con el actual marco legal en una situación similar.
un análisis de la entrada de los neo nazis en el Parlamento griego, y el peligro del alza de los extremismos en Europa, teniendo en cuenta la percepción del votante de falta de otras alternativas políticas
Yo estoy indignado porque los políticos se jubilan con maravillosas pensiones por ellos creadas, yo estoy indignado porque cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas (en número de diecisiete, que existen en nuestra "España pobre"),ellos y ellas van elegantemente vestidos como jamás pensaron: con trajes de alpaca los primeros, con modelos ‘loewe' las segundas: todos, desde luego, últimos modelos, y pagados con los dineros de los contribuyentes
Para nosotros los mexicanos hablar de política es casi casi un suicidio por que como quiera que sea nos tienen llenos de miedo para no poder decir nada al respecto, pero…. ¿Hasta donde es capaz de aguantar el mexicano esta represión?... con tantas alzas en la gasolina y en los productos de la canasta básica, con tanto asesinato, con tanta delincuencia…. Pero como siempre nunca decimos nada.
"Los ciudadanos, muchas veces, no queremos que nos representen personas como nosotros, sino tipos inalcanzables que, vaya a saberse por qué, suponemos que son mejores que nosotros mismos".
El voluntario es una persona que busca. A veces, las motivaciones de esa búsqueda son claramente positivas. Otras veces son dudosas, por no decir negativas. Pero lo cierto es que conocer los motivos reales de la persona que llega queriendo ser voluntario, incluso para ella misma, es muy difícil.
Gandhi decía que la grandeza de una nación y su progreso moral podían medirse por el trato que reciben sus animales. De ser cierta, esta frase restaría grandeza a países que rompen el equilibrio de la naturaleza para seguir un modelo de desarrollo insostenible.
En sus funciones básicas de supervivencia, el agua tiene valores esenciales que deben ser garantizados a todas las personas y comunidades, incluyendo las generaciones futuras.
Dirigentes políticos, economistas, sindicalistas y periodistas parecen estar de acuerdo en algo importante: para dejar atrás la crisis en curso hay que recuperar la senda del crecimiento económico y conseguir que despierte de una vez por todas el consumo.
Cuando participé en el Foro Económico Mundial para América Latina, pregunté: ante la actual crisis financiera, ¿se trata de salvar al capitalismo o a toda la humanidad? La respuesta es aparentemente obvia. ¿Por qué entonces el adverbio de modo?
“La pobreza no es natural. La crean los seres humanos. Vencer la pobreza no es caridad; es justicia, es proteger un derecho fundamental: el derecho a la dignidad, a una vida digna”. Nos lo dijo Nelson Mandela.
La recesión económica global reproduce el patrón del cambio climático: los ricos son en gran medida responsables, pero los pobres sufren las peores consecuencias. El Banco Mundial ha pronosticado que en 2009 otros 53 millones de personas se verán abocadas a la pobreza, además de los 150 millones a quienes afectó la crisis alimentaria del año pasado.
¿Es África un continente balcanizado?, se pregunta B. Ben Yahmed desde su indiscutible autoridad y prestigio. El problema se plantea por la absurda inclinación a admirar lo más grande y lo más caro. Al igual que muchos confunden valor con precio, no pocos siguen uncidos al sofisma de que cuanto más, mejor; en lugar de cuánto mejor, más.
