El Momento En Que Cada Cosa Parece Posible
El momento en que cada cosa parece posible
Teódulo López Meléndez
En el suelo de la plaza El Tahrir los jóvenes juegan a inventar el futuro. Son los protagonistas de una revolución, son los dueños del instante. Comparten con las mujeres que se tapan el cabello o lo llevan al aire desafiante, escuchan a los mayores profesando valentía y teorizan sobre cómo será la vida después de la victoria.
Las revoluciones suelen ser emocionantes, inflamatorias, inolvidables, a pesar del alto precio en vidas que se debe pagar. El protagonista es un cuerpo colectivo muchas veces sin cabeza, aunque las cabezas van creciendo del cuerpo en la medida en que los factores no idealizados entran en juego, tales como las potencias extranjeras, los militares y los intereses estratégicos.
Los políticos de todas las layas negocian transiciones, el poder agonizante se aferra a las últimas maniobras, pero en la calle, en la Plaza de la Liberación, un fervor desatado fabrica libertad y democracia, oportunidades y crecimiento humano. Nadie sabe en que concluirá el sueño, hacia donde en verdad girarán los acontecimientos o cuales serán los resultados, pero mientras tanto los jóvenes y las mujeres y los ancianos se creen dueños del destino. Quién dirigirá después del fulgor es algo indeterminado. Nadie conocía, en sentido estricto, los nombres que se inscribieron en la historia después de la revolución francesa.
Ahora, sobre la plaza a reventar, una donde debe hacerse cola para participar del sueño, aparece de golpe un ejecutivo de Google, alguien que estuvo desaparecido por dos semanas prisionero de la dictadura y del pasado que se quiere echar. Se llama Wael Ghonim, tiene 30 años y, como símbolo de estos tiempos, es experto en Internet y tuvo una participación clave en la organización cibernética de las protestas. El muchacho va por vez primera a la plaza y helo allí micrófono en mano hablando a la multitud y aclamado. Ya han creado una página web donde hasta el momento 130 mil egipcios han firmado concediéndole la autoridad para ser su vocero.
Wael Ghonim aferra la luz que proviene del instante. No se puede predecir su destino. Se lo comerá la revolución, hará historia o se convertirá en el símbolo del momento efímero, tal vez como los protagonistas claves del mayo francés. Nadie lo sabe, pero el muchacho de las redes sociales vive la emoción propia de todo aquel que es protagonista de ese hecho imprevisto, telúrico, mágico y catastrófico que se llama revolución.
"Choque de civilizaciones", vuelven a repetir los absurdos que no oyen la voz que clama por un principio general de lo humano: libertad. "La turbación de la paz" susurran los absurdos que creyeron en la tranquilidad definitiva de los sueños luego del fin de la Guerra Fría y del supuesto establecimiento de un orden mundial inequívoco. "Peligro" exclaman los absurdos que no oyen que el grito pide democracia, quizás pensando que para el pueblo árabe era improbable su realización y práctica, más aún, un deseo no anidado ni en su cultura ni en su psiquis.
"Peligro islámico" arguyen los absurdos que mantuvieron la democracia y la libertad fuera de esos confines de su control quizás pensando que la única manera de practicarla era a la manera prostituida a la que han reducido. "Fatalidad" remueven inquietos los que utilizaron el Islam como argumento para mantener a dictaduras hereditarias en el poder, mientras los extremistas provenientes de Irán claman por el establecimiento de un régimen islámico, extremista, teocrático y dictatorial como el que ellos practican, puesto que –como lo he leído no sin rabia de un profesor alta autoridad de un organismo iraní- el establecimiento de la democracia en Egipto sería una verdadera calamidad dado que el país se convertiría en una base imperialista de dominio de las potencias occidentales. Mientras tanto, en nombre del Islam unos dictadores oportunistas o unos monarcas caducos, viven la vida propia del rey con mansiones y lujos mientras sus pueblos nacen y crecen analfabetas, la miseria extrema alcanza a la mitad de sus poblaciones o los jóvenes van a la universidad a perder el tiempo dado que nada hay que hacer cuando egresan, la mayor parte de las veces excepcionalmente preparados.
Este es un mundo global donde sólo no se propagan –en el argumento de la izquierda obsoleta- MacDonalds o hamburguesas, jeans y maquillajes, modas e irrelevancia, capitales y transnacionales, sino también un virus peligroso llamado libertad, uno que utiliza el modo más expedito del contagio: la tecnología, el Internet, las redes sociales. Cada quien tiene sus maneras y sus procedimientos, cada revolución termina aplastada o triunfante, cada una tiene alternativas y caminos diversos delante. Puede terminar en una teocracia como en Irán o puede concluir en una democracia o en el caos que llame a una dictadura. Nadie lo sabe, pero el hecho de cambiar es el relámpago sobre la plaza. Qué se vaya Mubarak, es la exigencia, que el pasado se evapore, pero tal vez en los jóvenes, en los viejos y en las mujeres que acampan en la Plaza de la Liberación se cocine una idea, se delinee un camino que exceda meramente a la salida de la obsolescencia.
La servidumbre se echa al pipote de la basura porque ella es un producto humano y los humanos pueden destruirla. La revolución conduce a todo y todas las posibilidades están delante. Ha sido el mundo árabe el que ha despertado a una posibilidad que excede sus confines para convertirse en una epopeya seguida por millones a través de los medios electrónicos. El hombre todavía es capaz de soñar, es el efectivo mensaje, a pesar de haber estado inmerso en las tinieblas. Qué sea para bien, es el deseo de una voluntad mundial que excede a las palabras fe y esperanza, para convertirse más bien en un impulso de apoyo y de respeto.
Mientras, el mundo observa o interviene. El presidente de los Estados Unidos entiende el nacimiento, pero no sabe practicarlo. Cuando la revolución comienza no se ha concretado nada. Lo hará en su camino, con todos los peligros y asechanzas que son propios del andar por el bosque lleno de depredadores. No hay nada que nos garantice el resultado de la revolución árabe, pero la saludamos con entusiasmo, porque demuestra que el hombre es aún capaz de levantarse.
Hacer una pregunta
Egipto y el momento de tensión política que vive. Consideraciones sobre el porvenir, expectativas políticas, sopesamiento revolucionario en contexto árabe.
Situación en Egipto (con problemas sociales y como centro de temores por el tema de los hidrocarburos y su Canal de Suez), desarrollando algunas correlaciones respecto de Venezuela como país que fundamenta su economía en el petróleo, además 1º reserva
Breve reflexión sobre el descalabro moral y mental de unos jóvenes venezolanos opositores que se dejan utilizar por intereses extranjeros, que los ponen, incluso, a exponer sus vidas en huelgas de hambre por la liberación de unos presuntos presos políticos, en realidad delincuentes.
Hay varias teorías al respecto, nos aporta al respecto, noseas.com, que en su supuesto viaje a la India. En 1887, según el Periodista Ruso Nicolás Notovitch, le fueron mostrados unos manuscritos en un Monasterio Budista en el Himalaya (al norte de la India),
esta obra es para quienes estudian sociologia y filosofia.
"Entendí que Gurdieff había viajado mucho, que había estado en muchos lugares de los cuales yo sólo había oído hablar y que había deseado vivamente conocer. No solamente no le molestaban mis preguntas, sino que me parecía que ponía en cada una de sus respuestas, mucho más de lo que yo había preguntado".
“Sé que hay muchos, musulmanes y no-musulmanes, que cuestionan si podemos lograr este nuevo comienzo. Hay quienes están ansiosos por avivar las llamas de la división e impedir el progreso. Hay quienes sugieren que no vale la pena; alegan que estamos destinados a discrepar y las civilizaciones están condenadas a tener conflictos. El escepticismo embarga a muchos más. Hay tanto temor, tanta desconfianza. Pero si optamos por ser prisioneros del pasado, entonces nunca avanzaremos.”
Todo es cuestión de tiempo para poder relacionar el pasado y reconocer el presente. En la controversia de Israel con los países árabes no se trata solamente de tierras sino, básicamente, de estilos de vida.
Un llamado de atención hacia la tendencia a delegar la solución de nuestros problemas en otros. Algo que puede llevarnos a la ruina personal y nacional.
Las elecciones que se avecinan, para el próximo primero de julio donde elegiremos al próximo presidente de la república mexicana, se presentan como una contienda cerrada donde los candidatos deberá jugarse sus mejores cartas, y donde la ciudadanía con su voto ejercerá supuestamente el papel protagónico.
Las peligrosas similitudes de la Unión Europea con algo más que un club de países. Sus requisitos a menudo irracionales y el riesgo de cumplirlos o abrirse.
Una historia verídica que ilustra la indefensión del trabajador frente a un despido improcedente cuando aún no se había aprobado la actual reforma laboral. La incertidumbre de qué pasaría con el actual marco legal en una situación similar.
un análisis de la entrada de los neo nazis en el Parlamento griego, y el peligro del alza de los extremismos en Europa, teniendo en cuenta la percepción del votante de falta de otras alternativas políticas
Yo estoy indignado porque los políticos se jubilan con maravillosas pensiones por ellos creadas, yo estoy indignado porque cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas (en número de diecisiete, que existen en nuestra "España pobre"),ellos y ellas van elegantemente vestidos como jamás pensaron: con trajes de alpaca los primeros, con modelos ‘loewe' las segundas: todos, desde luego, últimos modelos, y pagados con los dineros de los contribuyentes
Para nosotros los mexicanos hablar de política es casi casi un suicidio por que como quiera que sea nos tienen llenos de miedo para no poder decir nada al respecto, pero…. ¿Hasta donde es capaz de aguantar el mexicano esta represión?... con tantas alzas en la gasolina y en los productos de la canasta básica, con tanto asesinato, con tanta delincuencia…. Pero como siempre nunca decimos nada.
"Los ciudadanos, muchas veces, no queremos que nos representen personas como nosotros, sino tipos inalcanzables que, vaya a saberse por qué, suponemos que son mejores que nosotros mismos".
A lo que ahora asistimos es al amoldamiento de lo real a la forma. Estamos dándole la vuelta a la bolsa, esto es, el mundo se ha desrealizado, la ausencia es la norma, la única hipótesis del hombre pasa a ser la forma.
Las viejas ideologías totalizantes se derrumbaron. Las premisas de un espíritu religioso dominando el siglo XXI resultaron falsas. La triunfante "literatura" de la auto-ayuda procura dar lecciones para el éxito dentro del sistema injertado.
En las democracias se hacían dirigentes en los partidos, pero los partidos están moribundos.
El país vive uno de los peores momentos mentales de su historia. El país está tirado allí, dejado allí, sólo y a merced de supuestas ilusiones y de enrarecidos sueños.
No hay duda que el mundo está desquiciado. Y la literatura con él. El mundo anda muy mal y muy mal anda la literatura.
Si ese propósito político no hubiese existido obviamente no existiría la discusión jurídica sobre el marco legal para envolver lo que estamos viendo.
Ahora la indignación se ha globalizado. Asistimos al nacimiento de una sociedad civil global.
Dos liberianas y una yemenita han obtenido el Premio Nobel d ela Paz 2011, lo que se constituye en una buena oportunidad para mirar a la mujer africana.
