El día en que Bush abrió la caja de Pandora
Banderas estadounidenses y británicas presidieron, junto con el estandarte de la Unión Europea, los festejos que acompañaron, el pasado día 17, la declaración unilateral de independencia de un nuevo micro Estado europeo: Kosovo. "Gracias, América", rezaban las pancartas de los eufóricos albano-kosovares. Pero los gobernantes europeos difícilmente podían compartir el júbilo de la étnia albanesa. Muchos pensaron que la decisión del Presidente Bush de reconocer el nuevo país balcánico sin esperar el veredicto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas abriría la caja de Pandora de los nacionalismos europeos.
La independencia de Kosovo representa el último acto de la tragicomedia ideada por los estrategas occidentales, que desembocó en el desmembramiento de la antigua Yugoslavia. Federación de Estados y provincias que se unieron gracias a los esfuerzos desplegados, al final de la II Guerra Mundial, por el mítico comandante guerrillero Tito. Pero Tito tuvo la "desgracia" de ser marxista y la República Federativa de Yugoslavia de haberse convertido, tras la caída del muro de Berlín, en el último baluarte de la "ortodoxia comunista" de Europa. Ello explica, aunque no justifica la precipitación de los generales de la OTAN de acabar con el "enemigo", con el espejismo del totalitarismo de Europa oriental.
La ocupación de Kosovo por las fuerzas de la OTAN a mediados de 1999 fue para impedir que se repitiesen los siniestros operativos de "limpieza étnica" llevados a cabo por el ejército de Belgrado en Bosnia y Croacia. Pero pese al mandato provisional de las fuerzas internacionales, éstas no tenían intención de devolver el territorio a Serbia. El protectorado de la OTAN iniciaba su larga marcha hacia una "soberanía bajo control internacional".
Para los serbios, la dramática batalla de Kosovo de 1389, representa la primera derrota infligida a los cristianos ortodoxos por los ejércitos otomanos. Para la minoría albanesa, se trata de una tierra conquistada. Entre 1974 y 1989, la provincia gozó de un estatuto de autonomía especial; Belgrado no tenía interés de reavivar la llama del nacionalismo. Tras la muerte del mariscal Tito y las aventuras bélicas de sus sucesores, que llevaron al desmantelamiento de Yugoslavia, la Casa Blanca y la OTAN fomentaron, voluntaria o involuntariamente, la adopción de políticas radicales. La intransigencia y la violencia se convirtieron en el común denominador de las relaciones intercomunitarias, llevando forzosamente el agua al molino del intervencionismo de la Alianza Atlántica.
Las soluciones diseñadas por Naciones Unidas, el llamado Plan Ahtisaari, hacen caso omiso de los intereses de Belgrado. Y también pasan por alto las cuestiones relacionadas con la situación económica y la difícil convivencia étnica.
Durante el mandato de la ONU, la provincia de Kosovo se dotó de estructuras institucionales que hubiesen debido permitir el funcionamiento de un Estado embrionario. Sin embargo, las estructuras son inoperantes y la mayor parte del personal contratado por los organismos internacionales es corrupto. Es el caso del sistema judicial, de la economía y de la educación, sectores clave para la buena marcha de Kosovo. Asimismo, existe un importante déficit en materia de derechos humanos y de estructuras democráticas. A ello se suma la inquietante proliferación de redes mafiosas, dedicadas a tráficos de toda índole.
Los medios de comunicación europeos acogieron la independencia de Kosovo con una gran dosis de pesimismo. Comentando la precipitación de los grandes países del Viejo Continente, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, en reconocer el nuevo Estado, el rotativo galo Libération escribe: "Europa ha creado un precedente que será sin duda explotado por los (nacionalistas) flamencos, catalanes, vascos y corsos para denunciar una política de doble rasero. La creación de este mini Estado económicamente inviable y extremadamente corrupto constituye un peligro potencial para la estabilidad (del continente)".
En este contexto, Rusia, campeona de la política de paneslavismo que rige las relaciones de Moscú con Serbia y Bulgaria, podría "castigar" la iniciativa de Bush, recurriendo al boicot energético de Occidente.
Más allá de los confines balcánicos, la Rusia de Putin podría fomentar el nacionalismo y separatismo de Osetia, Abjasia o Nagorno Karabaj. Sin olvidar los otros candidatos a la independencia: Palestina, Kurdistán, Taiwan, Sahara occidental.
Para el diario alemán Die Welt "la independencia de Kosovo no es el punto final del proceso, sino el inicio de un largo y difícil camino". Sólo cabe preguntarse: ¿Quo vadis, Europa?
Adrián Mac Liman
Analista Político Internacional
ccs@solidarios.org.es
Hacer una pregunta
Bush puede estar perdiendo mucha popularidad en EEUU y en Europa, pero hoy su imagen aparece dentro de muchas banderas que festejan la independencia de Kosovo.
Kósovo ha declarado su soberanía. El 90% de sus habitantes son albaneses quienes reclaman así ejercer su derecho a la autodeterminación.
Kosovo está declarando su independencia ante Serbia. EEUU y la Unión Europea avalan ello
En estos días Kosovo estaría por declarar su independencia ante Serbia.
La ONU reconoció la independencia de las 23 repúblicas que antes formaron parte de las federaciones socialistas de Checoeslovaquia, Yugoeslavia y la URSS.
Desde el fin de la II Guerra Mundial hasta hoy las únicas guerras totales que ha tenido Europa fueron las que dividieron a Yugoeslavia.
Los reconocimientos parciales de las independencias de Kosovo y hoy de Abjasia y Sud-Osetia alteran la política global. La nueva desobediencia rusa ante Occidente marca otro golpe a EEUU y un nuevo giro en el mundo de la post-guerra fría.
Kosovo se convierte en el 45’ Estado europeo. Sin embargo, a diferencia del resto éste nunca ha existido como un país independiente o como una república autónomo dentro de una federación multinacional.
Tras la desintegraciòn de la Uniòn Soviètica casi todos los gobiernos de Europa Oriental han girado hacia la Uniòn Europea y hacia la OTAN.
Un llamado de atención hacia la tendencia a delegar la solución de nuestros problemas en otros. Algo que puede llevarnos a la ruina personal y nacional.
Las elecciones que se avecinan, para el próximo primero de julio donde elegiremos al próximo presidente de la república mexicana, se presentan como una contienda cerrada donde los candidatos deberá jugarse sus mejores cartas, y donde la ciudadanía con su voto ejercerá supuestamente el papel protagónico.
Las peligrosas similitudes de la Unión Europea con algo más que un club de países. Sus requisitos a menudo irracionales y el riesgo de cumplirlos o abrirse.
Una historia verídica que ilustra la indefensión del trabajador frente a un despido improcedente cuando aún no se había aprobado la actual reforma laboral. La incertidumbre de qué pasaría con el actual marco legal en una situación similar.
un análisis de la entrada de los neo nazis en el Parlamento griego, y el peligro del alza de los extremismos en Europa, teniendo en cuenta la percepción del votante de falta de otras alternativas políticas
Yo estoy indignado porque los políticos se jubilan con maravillosas pensiones por ellos creadas, yo estoy indignado porque cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas (en número de diecisiete, que existen en nuestra "España pobre"),ellos y ellas van elegantemente vestidos como jamás pensaron: con trajes de alpaca los primeros, con modelos ‘loewe' las segundas: todos, desde luego, últimos modelos, y pagados con los dineros de los contribuyentes
Para nosotros los mexicanos hablar de política es casi casi un suicidio por que como quiera que sea nos tienen llenos de miedo para no poder decir nada al respecto, pero…. ¿Hasta donde es capaz de aguantar el mexicano esta represión?... con tantas alzas en la gasolina y en los productos de la canasta básica, con tanto asesinato, con tanta delincuencia…. Pero como siempre nunca decimos nada.
"Los ciudadanos, muchas veces, no queremos que nos representen personas como nosotros, sino tipos inalcanzables que, vaya a saberse por qué, suponemos que son mejores que nosotros mismos".
El voluntario es una persona que busca. A veces, las motivaciones de esa búsqueda son claramente positivas. Otras veces son dudosas, por no decir negativas. Pero lo cierto es que conocer los motivos reales de la persona que llega queriendo ser voluntario, incluso para ella misma, es muy difícil.
Gandhi decía que la grandeza de una nación y su progreso moral podían medirse por el trato que reciben sus animales. De ser cierta, esta frase restaría grandeza a países que rompen el equilibrio de la naturaleza para seguir un modelo de desarrollo insostenible.
En sus funciones básicas de supervivencia, el agua tiene valores esenciales que deben ser garantizados a todas las personas y comunidades, incluyendo las generaciones futuras.
Dirigentes políticos, economistas, sindicalistas y periodistas parecen estar de acuerdo en algo importante: para dejar atrás la crisis en curso hay que recuperar la senda del crecimiento económico y conseguir que despierte de una vez por todas el consumo.
Cuando participé en el Foro Económico Mundial para América Latina, pregunté: ante la actual crisis financiera, ¿se trata de salvar al capitalismo o a toda la humanidad? La respuesta es aparentemente obvia. ¿Por qué entonces el adverbio de modo?
“La pobreza no es natural. La crean los seres humanos. Vencer la pobreza no es caridad; es justicia, es proteger un derecho fundamental: el derecho a la dignidad, a una vida digna”. Nos lo dijo Nelson Mandela.
La recesión económica global reproduce el patrón del cambio climático: los ricos son en gran medida responsables, pero los pobres sufren las peores consecuencias. El Banco Mundial ha pronosticado que en 2009 otros 53 millones de personas se verán abocadas a la pobreza, además de los 150 millones a quienes afectó la crisis alimentaria del año pasado.
¿Es África un continente balcanizado?, se pregunta B. Ben Yahmed desde su indiscutible autoridad y prestigio. El problema se plantea por la absurda inclinación a admirar lo más grande y lo más caro. Al igual que muchos confunden valor con precio, no pocos siguen uncidos al sofisma de que cuanto más, mejor; en lugar de cuánto mejor, más.
