El Centro, Sencillamente, No Existe
Barack Obama, candidato del partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos ha perdido puntos de preferencia electoral respecto a su rival republicano, McCain, según la última encuesta realizada por la revista Newsweek. Obama aventajaba en 15 puntos al republicano hace algo más de un mes, pero esa superioridad se ha reducido a sólo 3 puntos. Casi nada. Y, aunque faltan cuatro meses para las elecciones presidenciales, es un pésimo dato para el candidato de color que parecía encarnar cierto espíritu de cambio.
Según todos los indicios, ese descenso de simpatías electorales tendría que ver con lo que un diario español editorializaba hace una semana. Obama habría iniciado un “giro hacia el centro”. Explicaba el editorialista que Barack Obama había “apoyado decisiones conservadoras del Tribunal Supremo (sobre la pena de muerte para violadores de menores y sobre el derecho a llevar armas las personas) y se había mostrado favorable a conceder financiación federal a organizaciones religiosas para programas sociales; también, a favor de ampliar la facultad del Gobierno de intervenir las comunicaciones de ciudadanos sospechosos (…), mostrando dudas sobre la viabilidad de cumplir su promesa de retirada de Irak en 16 meses”.
Esas afirmaciones de Obama son un cambio evidente de su postura política. Lo que no está tan claro es que signifique girar hacia el centro. En castellano secular, eso es girar hacia la derecha. Según el editorial citado, ese cambio en Obama “revela una clara intención de ampliar su base electoral” y con ello “busca ganarse a la clase media blanca situada entre republicanos y demócratas”.
Siempre me ha maravillado esa gente que da categoría de verdad indiscutible a sus imaginaciones, deseos y delirios cual si dispusieran de una bola mágica que les revelase los arcanos de la verdad.
Lo que sí es un hecho es que Barack Obama ha perdido ventaja electoral y también que eso ocurre tras hacer unas manifestaciones políticas que le deslizan hacia posturas más conservadoras, hacia la derecha. Porque, aclaremos de una vez por todas, el centro no existe, es irreal. Un eufemismo al que tan aficionados son los políticos profesionales amén de los periodistas y similares, gentes a las que espanta decir las cosas por su nombre.
Hay posturas y actuaciones derechistas o conservadoras y posturas progresistas o transformadoras. Por supuesto, hay matices en ambas posturas, pero el centro no existe. En el enorme tinglado mediático, que a menudo responde escasamente a la realidad, se ha consagrado el vocablo ‘centro’ como palabra-comodín, también sinónimo de moderación, con la pretensión de que eso es lo que quiere la mayoría de la gente más allá de sus intereses concretos y objetivos personales, de grupo o de clase. Y las gentes, aunque no siempre sea así, buscan atender sus intereses y tal vez algo más de justicia.
En la vieja Europa hemos visto muchas veces en las últimas décadas giros hacia el centro, que no son otra cosa que deslizamientos hacia posturas conservadores. Y en numerosas ocasiones quienes han protagonizado ese giro lo han pagado con pérdida de votos. Eso le ha pasado recientemente al señor Veltroni, líder del inconcreto Partido Demócrata italiano (sustituto del Partido de la Izquierda), que ha perdido las elecciones ante Berlusconi.
Los políticos profesionales que encarnan propuestas progresistas deberían comprender de una vez por todas que la masa electoral es perezosa, pero no estúpida, y para posturas conservadoras prefieren las de los conservadores, que tienen más experiencia, y no las de unos advenedizos.
El señor Obama tal vez debería caer en la cuenta de que en Estados Unidos, hoy probablemente sea más importante resolver que más de cuarenta millones de estadounidenses puedan disponer de un servicio gratuito de salud (que no tienen) o que desaparezcan cuanto antes las tent city, esas poblaciones formadas por tiendas de campaña, a donde han ido a parar quienes han tenido que entregar sus casas a los bancos por no poder pagar sus cuotas. En cualquier caso, esa muy notable pérdida de ventaja electoral tras sus declaraciones conservadoras debiera hacer reflexionar muy seriamente a Barack Obama.
Xavier Caño Tamayo
Periodista y escritor
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El 90 por ciento de los negros norteamericanos son demócratas, conforman la mayoría islámica, y son declaradamente antisemitas.
Expectativas por la asunción de Barack Obama ¿será el cambio que promete?
Los musulmanes también están con Barak Hussein Obama --su nombre lo dice todo-- y la ultra izquierda igual. En una oficina de voluntarios que apoyan su campaña en Houston, Texas, detrás del escritorio de su directora no hay una bandera norteamericana, ni una de Texas, sino una cubana con la efigie del Ché impresa.
¿Será que Estados Unidos se encamina al totalitarismo? Sin duda alguna esa es la intención de Barack Obama, cuyo pasado marxista-musulmán con sus descabelladas incongruencias, se hace cada día más perceptible.
Cada vez que la religión más grande que hay (la católica) tiene que elegir a su líder se reúne un concilio de cardenales, el cual tras varias votaciones secretas anuncia ‘habemus papam’.
El Martes 4 de noviembre de 2008 Barack Obama hace historia ganando las elecciones para presidente del país más poderoso del mundo, ese mismo día, el secretario de gobernación mexicano Juan Camilo Mouriño muere al estrellarse el avión en que viajaba en una zona altamente transitada de la ciudad de México.
Muchos están sorprendidos del avance que ha tenido el senador Obama y hasta se preguntan quién es en realidad este político joven y ambicioso, de meteórico ascenso, capaz de cautivar grandes audiencias y de aparecer como un líder transformador, aunque también de mostrarse contradictorio, inexperto y en ocasiones algo distante.
Los demócratas que se caracterizaban por defender las libertades individuales, especialmente la de expresión, sin restricciones, están cavando su propia tumba al abusar de ese preciado derecho, ofuscando la verdad. Es que los pueblos no mueren, se suicidan. La caída de las grandes potencias, siempre estuvo precedida por su decadencia ética y moral. Y el Partido Demócrata está obrando inmoralmente en todos sus frentes, principalmente en el mediático.
Obama sabe que tiene que conquistar a los hispanos, que han votado mayoritariamente por Hillary Clinton en las primarias, y ha empezado a prestar atención al continente
El presidente Obama cumple una función que ha sido anunciada casi predestinadamente, en algunas películas que fueron preparando a la opinión pública norteamericana para aceptar la posibilidad de un presidente afroamericano. Dennis Haysbert, interpretó al Presidente David Palmer. Tommy “Tiny” Lister nos ofreció también un papel de Presidente en la película El Quinto Elemento. Morgan Freeman realizó el papel del Presidente Tom Beck en la apocalíptica cinta Deep Impact. Ni siquiera le dieron al presidente Obama el beneficio de la sorpresa ni de la originalidad.
Un llamado de atención hacia la tendencia a delegar la solución de nuestros problemas en otros. Algo que puede llevarnos a la ruina personal y nacional.
Las elecciones que se avecinan, para el próximo primero de julio donde elegiremos al próximo presidente de la república mexicana, se presentan como una contienda cerrada donde los candidatos deberá jugarse sus mejores cartas, y donde la ciudadanía con su voto ejercerá supuestamente el papel protagónico.
Las peligrosas similitudes de la Unión Europea con algo más que un club de países. Sus requisitos a menudo irracionales y el riesgo de cumplirlos o abrirse.
Una historia verídica que ilustra la indefensión del trabajador frente a un despido improcedente cuando aún no se había aprobado la actual reforma laboral. La incertidumbre de qué pasaría con el actual marco legal en una situación similar.
un análisis de la entrada de los neo nazis en el Parlamento griego, y el peligro del alza de los extremismos en Europa, teniendo en cuenta la percepción del votante de falta de otras alternativas políticas
Yo estoy indignado porque los políticos se jubilan con maravillosas pensiones por ellos creadas, yo estoy indignado porque cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas (en número de diecisiete, que existen en nuestra "España pobre"),ellos y ellas van elegantemente vestidos como jamás pensaron: con trajes de alpaca los primeros, con modelos ‘loewe' las segundas: todos, desde luego, últimos modelos, y pagados con los dineros de los contribuyentes
Para nosotros los mexicanos hablar de política es casi casi un suicidio por que como quiera que sea nos tienen llenos de miedo para no poder decir nada al respecto, pero…. ¿Hasta donde es capaz de aguantar el mexicano esta represión?... con tantas alzas en la gasolina y en los productos de la canasta básica, con tanto asesinato, con tanta delincuencia…. Pero como siempre nunca decimos nada.
"Los ciudadanos, muchas veces, no queremos que nos representen personas como nosotros, sino tipos inalcanzables que, vaya a saberse por qué, suponemos que son mejores que nosotros mismos".
El voluntario es una persona que busca. A veces, las motivaciones de esa búsqueda son claramente positivas. Otras veces son dudosas, por no decir negativas. Pero lo cierto es que conocer los motivos reales de la persona que llega queriendo ser voluntario, incluso para ella misma, es muy difícil.
Gandhi decía que la grandeza de una nación y su progreso moral podían medirse por el trato que reciben sus animales. De ser cierta, esta frase restaría grandeza a países que rompen el equilibrio de la naturaleza para seguir un modelo de desarrollo insostenible.
En sus funciones básicas de supervivencia, el agua tiene valores esenciales que deben ser garantizados a todas las personas y comunidades, incluyendo las generaciones futuras.
Dirigentes políticos, economistas, sindicalistas y periodistas parecen estar de acuerdo en algo importante: para dejar atrás la crisis en curso hay que recuperar la senda del crecimiento económico y conseguir que despierte de una vez por todas el consumo.
Cuando participé en el Foro Económico Mundial para América Latina, pregunté: ante la actual crisis financiera, ¿se trata de salvar al capitalismo o a toda la humanidad? La respuesta es aparentemente obvia. ¿Por qué entonces el adverbio de modo?
“La pobreza no es natural. La crean los seres humanos. Vencer la pobreza no es caridad; es justicia, es proteger un derecho fundamental: el derecho a la dignidad, a una vida digna”. Nos lo dijo Nelson Mandela.
La recesión económica global reproduce el patrón del cambio climático: los ricos son en gran medida responsables, pero los pobres sufren las peores consecuencias. El Banco Mundial ha pronosticado que en 2009 otros 53 millones de personas se verán abocadas a la pobreza, además de los 150 millones a quienes afectó la crisis alimentaria del año pasado.
¿Es África un continente balcanizado?, se pregunta B. Ben Yahmed desde su indiscutible autoridad y prestigio. El problema se plantea por la absurda inclinación a admirar lo más grande y lo más caro. Al igual que muchos confunden valor con precio, no pocos siguen uncidos al sofisma de que cuanto más, mejor; en lugar de cuánto mejor, más.
