Londres es hoy la ciudad con más latinos en el mundo fuera de las Américas y de Iberia. Sin embargo, aún no existe un estudio serio sobre la masiva inmigración sudamericana a la mayor urbe europea o al Reino Unido. Esto, a pesar que en esta isla están varios de los principales departamentos de estudios sobre América Latina en el globo.
De allí que todo estudio que contribuya a ello debe ser bienvenido. Por ello resaltamos la labor de la organización Runnymede que ha hecho una serie de investigaciones sobre las distintas colonias en UK. Uno de sus últimos trabajos es el folleto de Kjartan Páll Sveinsson “Bolivianos en Londres – Desafíos y Logros de una Comunidad en Londres”.
Este se basa en una amplia bibliografía y en una serie de 15 entrevistas. Sus conclusiones son que las cifras oficiales que maneja el ministerio de asuntos internos (la Home Office) son completamente desfasadas. Según el censo del 2001 hay 525 bolivianos en Londres, pero según la embajada boliviana en UK hay al menos 10,000 compatriotas suyas en esta urbe, aunque este estudio calcula que la cifra puede elevarse a 15,000 o 20,000 bolivianos en la metrópoli del Big Ben.
Según dicho estudio los bolivianos empezaron a llegar desde fines de los sesentas, y especialmente durante la dictadura militar de Hugo Banzer (1971-78). Sin embargo, su colonia en UK era muy reducida, aunque desde inicios de este milenio hay una explosión. Miles de nuevos inmigrantes han venido desde dicha república, muchas veces a través de España (donde se afinca su mayor colonia en el viejo mundo).
Kjartan muestra un buen punto cuando menciona que los bolivianos, a diferencia de los colombianos, no tienen que aplicar por visa de entrada a UK en su respectivo país (sino en el aeropuerto), lo cual les da menores trabas para llegar a Inglaterra.
Una gran parte de los miles de bolivianos que recién han llegado en los últimos 5 a 6 años solo tienen visas de turista o de estudios (las cuales solo les permiten laborar 20 horas a la semana, cantidad que es usualmente muy sobrepasada para poder costear los servicios tan caros de UK) y entran en una situación irregular ya sea para quedarse fuera de tiempo o para trabajar más horas de lo permitido.
Esta fragilidad en su status entre los nuevos llegados y los antiguos marca una diferencia dentro de los bolivianos y también hace que una gran parte de los nuevos inmigrantes bolivianos sufran más discriminación, abusos e inseguridad.
Según Kjratn casi todos los bolivianos han trabajado o trabajan en limpieza y en menor medida en restaurantes o cuidado de chicos. Un gran problema que muchos tienen es que deben laborar en empleos que est’an menos calificados que sus profesiones o nivel educativo.
Kjartan también da en el clavo cuando afirma que los bolivianos se sienten avasallados cuando se les quiere sumergir en un medio cultural que se denomina latinoamericano pero que está tan dominado por la migración colombiana. Los bolivianos son más aficionados a sus propias músicas y danzas que a la cumbia y salsa del norte sudamericano. Nunca han tenido una guerra civil como la colombiana (la cual impacta sobre su colonia en UK) y su historia y cultura es diferente. El menciona el éxito de la discoteca Terremoto que brinda a los bolivianos sus propios ritmos.
Kjartan también menciona que los bolivianos suelen agruparse en fiestas como las de la Sociedad Anglo Boliviana o de los Amigos de Bolivia y en el Carnaval del Pueblo. Empero, en el primer caso, él sostiene, la escena está muy influida por bolivianos más establecidos o casados con británicos, y, en el segundo caso, por la salsa y los ritmos colombianos.
Kjartan no logra penetrar mucho en las particularidades de la inmigración camba, la misma que es cada vez más creciente y que tiende a crear sus propios círculos que suelen diferenciarse de los collas. Esto, por ejemplo, es algo que se comprueba en el Carnaval del Pueblo donde los cruceños se reúnen con sus propios polos reivindicando su “nación” o su cultura mientras que el resto de bolivianos se congrega en una llanura alejada del centro de dicho festival.
Kjartan, igualmente, demuestra tener un conocimiento limitado de la comunidad latinoamericana. El mucho compara a las inmigraciones boliviana con la colombiana pero poco o nada habla de la chilena (chica pero la creadora de todas las principales instituciones históricas latinas de UK: desde la Casa Latina hasta, en cierta medida, Praxis), de la brasilera (200,000 a 300,000 brasileros en Londres), la ecuatoriana (50 a 100,000 ecuatorianos en UK) y la peruana (20,000 peruanos en UK).
El trabajo de Kjartan merece ser aplaudido y profundizado. También debe servir para que se den otros estudios en relación a las demás colectividades latinas en UK.