Manifiesto Espontáneo
Esta noche quiero hacer constar, que en esta casita –que soy yo- siempre habrá:
- En la cava un buen vino para compartir
- Siempre habrá una luz de vela a la mano, al atardecer y por la noche para iluminar a los amigos.
- Siempre un cómodo sillón donde reír o llorar se haga más fácil.
- Un abrazo fresco o cálido, azul, naranja o verde.
- Unos oídos dispuestos.
- Nostalgias frescas cocinadas al vapor cuando se antojen.
- Buena música para ocasiones diversas y -cuando sea indispensable- un tabaco que acompañe los silencios, los recuerdos, las miradas, los amores…
- Siempre hay -y estoy segura que siempre habrá- una pared condimentada en exceso de fotografías que regalen silencios de pasados y personas maravillosas, de amores lejanos, de la evidencia de dónde se ha ido reproduciendo mi corazón y sus latidos en pechos que no son míos.
- Micrófonos para cantar a voz en grito, y terminar con el plato principal de la voz que desahoga y mata de risa.
- Zafu para sentarse a merendar una buena meditación hombro con hombro.
- Apertura para consejos.
- Buzón de quejas.
- Intentos ilimitados de sensatez cuando amerite.
- Palabras amorosas.
- Etc… sigo pensando, se que me faltan más…
Si ya perteneces al club, seguro el sillón te extraña y la vela te busca, seguro tu foto da un toque único, seguro de pronto te dedico una sonrisa inesperada, y sin duda, sin duda, tengo mucho que agradecerte.
Si perteneciste y algo pasó, no se cerrar la puerta, no tengo llaves, sólo empújala y busca la luz. Si quieres pertenecer… solo sonrisas auténticas son requisito y una planta que regar y ver crecer (de preferencia que sea perejil).
Continuará…
V.
http://brahmavadini.wordpress.com/
Hacer una pregunta
Tags del Artículo:
manifiesto
,casita
,yo
,bienvenido
,bienvenida
,entrar
,compartir
,amor
,amistad
,cocinar
,procurar
Vamos a sintetizar el primer capítulo del libro Las guerras del Agua. Contaminación, privatización y negocio.
La Colección 5´de cuentos cortos de la Editorial Intangible, suma una nueva autora, Luciana Salvador Serradell.
Carlos siempre se sentía un vencedor de la página en blanco, especialmente si contaba con estos cuatro elementos: tener que contar una historia y hacerlo lo mejor que se pueda, con todas las herramientas y técnicas a su alcance. Sabemos que el entorno salvadoreño siempre fue suelo fértil, de historias que anhelaban ser capturadas y colocadas en papel, y Soriano estuvo atento a captarlas y lo ha hecho muy bien...
No se trata de ser automático, de correr al ritmo de otros, se trata de ir pausado, de confesarme a mí mismo mis temores, mis menguados ánimos y de inyectarme posibilidades. Se trata de renovarse, de quererse, de valorar mi ser.
Cuando la Vida se va agotando y uno reflexiona lo que hizo y lo que fue, queda en claro que no hay manera de recuperar el tiempo perdido.
Cuando veas a las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo. no podemos ni debemos quedarnos al margen de los acontecimientos, ya debemos entender que somos parte de la historia por nacer, que cada uno de nosotros tiene un papel que hacer y que su silencio en nada puede ayudar a la humanidad
Libros de Rafael Ballester Añón: Libro de las Solapas, Guía para ver y analizar: Con faldas y a lo loco, La Generación Valenciana Del 36: Antología, Enciclopedia, Manuales de construcción de guiones
La loca indecisa, la que se degusta el chocolate en vez de esperar, por virtud de auto control, el segundo… ¿qué pasaría si la muerte me sorprende en la espera? y por la espera no vivo más…
Porque hay distancias que se nombran, distancias de "te extraño" pero hay otras en donde eso solo se piensa, porque al parecer nombrarlo contraproduce, hay otras de intriga, en donde el silencio es tan escandaloso que de pronto no deja dormir; en cambio existen las distancias de olvido, y meses después uno recuerda la distancia y ella en si misma no produce nada, es el olvido el que produce un poquito de resaca moral.
Hoy me topé en un pasillo tan conocido como mi pasado, a una de esas personas que llegan a tu vida unos momentos, unos cuantos meses y trazan figuras tan marcadas en tu camino que hacen que tu destino cambie de rieles
hay días que acarician, este no regaló siquiera una mirada compasiva, cero energía, cero atardecer, cielo nublado sin lluvia, anhelo sin esperanza, sed sin agua, noche sin estrellas.
Una hada negra, flotando en el aire, esperando con paciente talante huracanes en el rincón recóndito de su memoria, de su traicionera y enemiga memoria que le regala lloviznas de cuadros ahora tortuosos, que azotan las ventanas del miedo, miedo que ya no existe hacia atrás, sino adelante.
La loca indecisa, la que se degusta el chocolate en vez de esperar, por virtud de auto control, el segundo… ¿qué pasaría si la muerte me sorprende en la espera? y por la espera no vivo más…
una mirada infantil que, con los pies meciendo sobre el suelo, sentada en el gran sofá naranja, teme esperar y espera temiendo y mira hacia arriba con el corazón en la boca y una sonrisa minúscula; brillo en los ojos que pide, en sonoro silencio, que no los apagues… Soy
concluí que dejar tu tierra por otra lejana es como domar un potro, aquella tierra por momentos te recibe como el cuerpo al virus, a veces eres tú el desubicado que cree que la ciudad es un virus...
Esta noche, noche de 14 de febrero (maldito cliché) rompí el llanto incontrolable mirando la luna creciente en plena calle Morelos, cuando mi mamá dijo tu nombre completo y se le quebró la voz, nunca una noticia sorpresa había querido bloquear con tantas ganas, NO, dije, y no quise soltar el botón del radio… miré la luna por instinto y entonces tu nombre, y entonces el llanto, otro NO...
