Al abordar la cuestión, siempre surgen las mismas interrogantes: Quién decidió la escogencia de música en un espectáculo de danza?, cuales son los criterios y si los hubo en que se sustentan?. Por otra parte están los espectaculos de danza que tienen a un compositor que colabora con su propuesta y entonces nos preguntamos: cómo se compenetró con la idea del corégrafo?,o si su propuesta responde a un discurso de diálogo entre música y movimiento.
Sin duda estas preguntas siempre pueden quedar como meras especulaciones sinembargo, deseo acotar algunas ideas al respecto intentando allanar un camino que para mi constituye un reto.
Para aclarar el panorama, primero señalaré las carencias y los desaciertos. En un segundo artículo haré un abordaje no de lo que "se debe hacer" sino más bien de encontrar las particularidades que servirán de guía a los compositores y diseñadores.
Los criterios para el abordaje del sonido en una obra coreógrafica deben estar delegados a un especialista. Esto no debería molestar a nadie si no toca mi espacio. Quiero decir, los corégrafos, tanto aprendices como profesionales no estarían dispuestos a seguir el criterio de un músico en cuanto a cómo deben mover su cuerpo en el espacio, esto parece lógico y sin discusión. Siembargo, porqué un bailarín escucha una música equis y le parece grandiosa para tomarla y utilizarla, es decir han decidido arbitrariamente darle un significado a esa música, pero parecen haber olvidado que en ese caso su coreógrafía es sólo un intento de decir que creen de esa música. Válido sin duda pero no pasa de ahí, es decir no crearon sino solo recrearon la música. El arte surge del silencio, de la espera y la maduración de eso que quiero decir. Porque la arbitrariedad en el arte, es sinónimo de desgaste de ideas, de caos y facilismo para un algo. Porqué si quiero ser un creador, sea este corógrafo, bailarín , compositor o músico debo recurrir a una "escogencia" de retazos, muchas veces cercenando las creaciones del otro, sin respeto por la obra y por su propia puesta en escena.
He escuchado comentarios como: la música es perfecta para mi movimiento, que buena banda sonora escogiste, sin esa música no sería lo mismo, hice la coreografía y después encontré la música ideal, etc.. Si ese es el criterio entonces debo entender que voy a escuchar música con unos cuerpos que se mueven alrededor de ella y no a ver una obra de danza. Peor aún si le encajé esa música ideal a mi movimiento previamente realizado, el resultado es un algo que no es nada.