La Importancia De Fijar Los Precios Adecuadamente
El primer parámetro en el que suele fijarse una empresa para fijar el precio es el coste. Se analiza cuánto cuesta dicho producto (aún así, caben ya en este punto diferentes interpretaciones), y sobre el mismo se añade un margen, y ¡ya está!, tenemos el precio.
O no exactamente, en realidad la mayoría de las empresas llega un poco más allá, y examina cuáles son los precios de la competencia para productos similares. Ya tenemos otro parámetro.
Un tercer punto tenido en cuenta por algunos son los márgenes, es decir, se estudia si el beneficio que deja el producto es suficiente acorde con la estructura de la compañía.
Hasta aquí, lo que suelen mirar la mayoría de las empresas. Sin embargo, las más avanzadas tratan de relacionar el precio con el valor que aporta el producto al cliente, y por lo tanto encaminan sus estrategias a comunicar de manera adecuada dicho valor. De esta manera, establecen ya un posicionamiento para el producto.
Así, supongamos que vamos a comprar un vino al supermercado. Los hay desde un euro el litro hasta más de 30 euros por botella (de tres cuartos de litro). Instintivamente, los agrupamos en diversos intervalos (por ejemplo, menos de dos euros, de dos a cinco, de seis a doce, de trece a veinte, y más de veinte euros), y a cada uno de ellos le atribuimos una calidad.
La estrategia de precios también puede venir determinada por el momento en que se encuentra el mercado. Si sólo nos fijamos en el coste, probablemente nuestros precios tiendan a ser demasiado bajos en mercados en expansión y demasiado altos en mercados maduros.
Por ejemplo, cuando Danone saca al mercado sus productos Danacol, que ayudan a combatir el colesterol, puede permitirse un precio alto, puesto que no tiene competencia y es un mercado en expansión (las personas quieren cuidarse). Sin embargo, si el mercado se hiciese maduro, y fuese equivalente al de los yogures de hoy en día, la competencia tiraría esos precios hacia abajo. Y obsérvese que aquí no estoy hablando para nada de los costes de producción, simplemente es cuestión de la fase en la que se encuentra el mercado.
Por lo tanto, además de costes, márgenes y competencia, la empresa debe preguntarse cuál es el valor que el cliente percibe para ese producto, en ese formato, en esa ubicación… En ocasiones, si es posible, resulta conveniente realizar un estudio de mercado para conocer cuánto estarían dispuestos a pagar los clientes por un producto de ese tipo. Por ejemplo, la prestigiosa marca Lacoste inició su andadura en Estados Unidos con precios por debajo de cuarenta dólares, para luchar contra la dura competencia que tenía allí. Pero los bajos márgenes que tenía le hicieron bajar su calidad, con lo cual las ventas cayeron, lo que le empujaba a reducir más sus precios…
En el año 2001, dieron un cambio a su política y los precios subieron a más de setenta dólares, aumentando sus ventas un 125%, y convirtiéndose en un producto con imagen de exclusividad, como en Europa.
Cuando se considera el coste debe además tenerse en cuenta la estructura de costes, es decir, la proporción entre costes fijos (no dependientes de la producción y/o las ventas) y variables, y los costes marginales (de vender una unidad más).
Por ejemplo, si fleto un camión con 50 televisores, y dicho transporte me vale 500 euros, el coste de ese transporte es de 10 euros por televisor. Sin embargo, si quiero enviar un televisor adicional, como ya no me cabe en el camión, tengo que encargar un servicio adicional que me cuesta 50 euros, y ¡por un solo televisor! (coste marginal).
Otro ejemplo son las compañías de transporte aéreo, que ofrecen ofertas de último minuto. ¿Por qué? Para ellos, el coste del viaje es prácticamente el mismo si el avión lleva 190 o 200 pasajeros. Por ello, para llenar al máximo su capacidad disponible, pueden realizar este tipo de ofertas (valdría también para hoteles, por ejemplo).
Un caso clásico de diferenciación nos lo ofrece la no menos clásica Coca-Cola. Aunque el coste de producción y distribución pueda ser similar, no cuesta lo mismo en México que en España, por ejemplo.
Pero es más, si me compro en la misma ciudad una lata de 33 centilitros en un hipermercado, en una tienda de barrio, la compro en una máquina automática, o la pido en un restaurante, estoy dispuesto a pagar precios distintos sin ningún problema. De esta manera, en el híper me puede costar 0,80 € y parecerme un precio elevado, y sin embargo en el restaurante puedo pagar 1,50 €, ¡y opinar que es barato!
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La compañía busca delegados regionales, con un perfil de servicio y comercial, que apoyen a los franquiciados en cada uno de los territorios. El requisito fundamental es abrir una tienda en propiedad y su beneficio irá vinculado sobre las ventas de cada uno de los franquiciados de su zona de exclusividad.
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Algunas normas básicas para la creación de un buen logotipo que sirva como diferenciación empresarial dentro de un mercado global
Enterate sabias que amazon la génesis de su nombre se debe a que antes los buscadores posicionaban por orden alfabetico. Y que la marca mercedes en relaidad es el nombre de una niña.
El propósito de crear tu marca personal es ajustar tus habilidades y tu pasión para enfocarlos estratégicamente y generar una buena reputación que te apoyará a alcanzar tus objetivos de negocio y personales
Observar la forma de gestionar la marca y las alianzas que generan grandes empresas del mundo puede ayudarnos a ampliar nuestras posibilidades en el momento de reforzar nuestra Identidad Corporativa. De igual manera es necesario analizar correcta y profesionalmente cuáles son las opciones que más se adecuan a nuestras posibilidades y cuáles resultarán una pérdida de tiempo y dinero.
Si bien todas las etapas en la elaboración de una Identidad son determinantes para el éxito del proyecto, la labor coordinada entre los miembros de la empresa y los comunicadores que darán forma al mensaje constituye la base de un buen trabajo, permitiendo construir una personalidad única con la que la empresa podrá presentarse y comunicarse eficazmente con sus públicos.
¡Tú ya eres una marca, hazte notar! ¿Qué es una marca personal o personal branding? ¿Por qué es importante tener tu marca personal online?
La creación de la Identidad Corporativa es el primer paso de un proceso de comunicación que la empresa debe llevar adelante de forma continua. A partir de allí deberá encontrar los medios para dar a conocer su identidad y llegar con ella a su público objetivo, existen muchas recomendaciones para realizar esta tarea exitosamente.
Hay que reconocerlo, además de un lógico deseo de mejorar, nos mueve la envidia, los deseos de ser mejor que el vecino, el compañero o el amigo. Esto da lugar a situaciones que, analizadas desde la fría perspectiva de los números resultan, cuando menos, curiosas.
He comentado ya en alguna ocasión que en muchos casos se produce una deficiente comprensión del mensaje que pretendemos transmitir, por diversos motivos, que en algunos casos serán achacables a nosotros mismos, en otros a nuestro interlocutor, y en ocasiones puede ser que el medio a través del cual se transmite el mensaje no sea el más adecuado.
Todos tenemos de vez en cuando una idea (que consideramos) genial. Es evidente que hay personas más creativas que otras, igual que hay gente que dibuja bien porque tiene ese don, y otros no lo tenemos. Sin embargo, la creatividad depende de otros factores, se puede “cultivar”, y existen diversas técnicas de generación de ideas.
La crisis trae consigo grandes dosis de nerviosismo y cambios de criterio por doquier. Las ventas no se concretan, las cuentas no salen, y la búsqueda de soluciones lleva en muchos casos a trabajar de un modo inadecuado. Hoy voy a hablar de una palabra un poco engañosa, la multitarea.
Las empresas punteras destacan por la búsqueda de la excelencia en todos los detalles...
Uno de los gurús de la gestión empresarial, Stephen Covey, autor del best-seller Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, dice una frase perfectamente aplicable a la situación actual: “siempre hay que tratar a los empleados exactamente como queremos que ellos traten a nuestros mejores clientes". Y es que por mucha palabrería y mucho management de salón que queramos aplicar, si los empleados están desmotivados, desanimados o malhumorados, ¿cómo van a atender bien a los clientes?
Vivimos tiempos difíciles, y todas las ventas son buenas, todos los clientes son valiosos para las empresas y apreciados por éstas. ¿O no?
Decía un compañero mío, que era responsable de marketing, una frase que siempre me pareció –como mínimo- un poco extraña. “El caso es que hablen de nosotros, aunque sea mal”.

