Ii Parte Las Minas Del Rey Salomón En América Por Samuel Akinin Levy

Posteado: 08/10/2009 |Comentarios: 0 | Vistas: 642 |

La gente aún medio incrédula, se tornó risueña, entre ellos, afloró cierta sonrisa. En la explicación había cosas no muy claras, ninguno podía entender en sí a los hechos.

Estaba por demás entendido que éste era un tema demasiado profundo, la Biblia, o lo que ellos habían aprendido de ella, les decía que ciertas cosas no se discuten, por lo tanto no se deben analizar y se supone que contiene secretos guardados en clave. Era de esperar que el mismo Rey, era el único con derecho a hacer ese tipo de comentarios, con todo y ello, hubo un cambio rotundo en su actitud, ninguno de ellos iba a demostrar su ingenuidad, se puede decir que se pusieron de acuerdo y a coro celebraron con risas y cierta alegría, el acontecimiento, y eso quizás, fue la chispa que encendió un nuevo sentido, y un gran deseo de ser un Rey explorador. Fue entonces, cuando Salomón basado en lo que ya había hecho su antepasado Noé, aprovechando sus conocimientos y dominios de la Biblia, desde ese instante se tomó la tarea de reproducir un nuevo Arca.

La reunión continuó seguida de una gran fiesta. Las mesas estaban repletas de los mejores y más hermosos platos de la época: corderos asados, platones llenos de piezas de pollo, pescados de ríos y de mar cocinados de varias maneras. Unos platos llanos que portaban garbanzos machacados con salsa de tahína, al igual que platos con berenjenas cocinadas, y unas aves de caza. A los lados bandejas con dulces de la época realizados con pistachos, almendras, dátiles, pasas, y nueces. Una gran cantidad de garrafones de vino que de alguna manera se combinaban con los colores de los hermosos y vistosos trajes que portaban los ministros. En fin ése fue un día de fiesta, que lleno de visiones y sueños, simplemente se adelantaba en los tiempos.

Hay que comprender que en ese momento, Salomón se hallaba en la cúspide de

su gloria, el reinado estaba dando muestras de la grandeza de su acción. Mientras tanto, él, ya había dado comienzo a otros sueños y todo ello ocurre, durante sus años más creativos, mientras se ocupa de construir el Primer Templo y su Palacio. La historia nos deja ver que fue ese mismo día cuando comenzó a dar instrucciones a sus capitanes y obreros y con los detalles bíblicos más el aporte y la experiencia de los fenicios, se comenzaron a ordenar las ideas y luego, se dio orden para que se elaborasen planos. Ya una vez vislumbrada la obra a realizar, se ordenó la puesta en marcha. Primero se ordenó localizar y adquirir las mejores y más resistentes maderas. Y es que contando con la susodicha manos a la obra, la gente dio comienzo a su trabajó de manera optimista por los casi tres años que duró la construcción. Como dijimos anteriormente hay que reconocer que además, hubo el apoyo y la participación de otros pueblos vecinos, mismos que colaboraron con maderas y con una parte experimentada de mano de obra.

Aunque la construcción del mismo se estaba realizando en un sitio cercano al mar,

en una ciudad a la que hoy creemos pueda ser Ashdod, el ajetreo en palacio era inusual, daba envidia ver cómo y cuánto la gente se movía; pareciera ser una obra con vida propia, capaz de involucrar de manera emotiva a todos los que algo tenían que aportar sobre la misma y a su vez este mare magnum ejercía una energía contagiosa por lo cual hasta los no involucrados comenzaron a hacer, a producir cambios, tanto en lo referente a sus propias edificaciones, tiendas, sinagogas, hasta dentro de sus mismas casas. Fue una época en que la mano de obra escaseaba. De todos los polos venía gente con ganas, necesidades y deseos de trabajar. Ver a la ciudad de Jerusalén con el espíritu, la confraternidad, el movimiento, la acción era algo digno de encomio, y así fue, mientras duró. Pues permaneció inalterable el ánimo, el empuje, y la dedicación movida por la fe y como sabemos, siguió con gran ánimo hasta su culminación.

Saltar tres años de arduo trabajo para decir simplemente que se culminó, no haría

justicia a lo que en realidad sucedió. Nadie pudo imaginar la cantidad de carpinteros que fueron contratados para las distintas edificaciones, las bestias de carga arrastraban: unas, árboles enteros, otras, trozos de madera ya cortadas y calibradas para las distintas partes en que debían de ser montadas. En ciertos lugares se podía apreciar miles de metros cuadrados de tierra, sirviendo de reposo a leños para obtener del sol el calor necesario para ser secadas.

Fue un tiempo de bonanza, todo el pueblo tenía trabajo, no se sentían necesidades y hasta los más pobres podían y de hecho ayudaban de diferentes maneras. Antes de dar comienzo al montaje de todos los elementos, vino el apisonamiento de la tierra, carruajes portando millares de piedras de río, servían para ir rellenando el hueco en el que a posterior se posaría esta gran nave. Cada día que pasaba dejaba rastros de los logros, así, en un repaso veloz vimos primero un solar muy cerca del puerto, más tarde un hueco de casi cincuenta metros de largo por doce de ancho y por unos setenta centímetros de profundidad, también pudimos ver una montaña de tierra que había sido sacada de todo ese espacio, al igual a su lado un montón de piedras que crecía día a día y que después pasaría a formar junto con la arena el cuerpo sólido como para permitir

soportar su peso y para más tarde dejar que en la rampa ya hecha, pudiese una vez construida la nave, rodar hasta penetrar, y ser botada en el mar.

El día en que se dio comienzo a esta obra, marcó un hito en el pueblo, un deseo

del Rey de hacer, contagiaba a los súbditos por complacer. Por otro lado, se podría decir que cada uno de los dibujantes y diseñadores del reino, tomó o quiso tomar parte en la planificación y propuesta del gran proyecto del barco. Todos sus ciudadanos de una u otra manera querían acercarse al Rey, y ésta era una excelente forma de hacerlo. A su vez, el Rey quien estaba convencido que éste sería un trayecto largo y edificante, Él, quería para alguna de sus esposas reinas o las concubinas, a las que iba a mandar al exilio, darles comodidad y lujo. El barco en sí no tenía camarotes individuales como los de hoy en día, pero sí contaba con varios salones muy amplios que servían para este efecto. De adentrarnos a uno de los aposentos diseñados para albergar y hacer el papel de dormitorios, nos daríamos cuenta de lo que fue al fin su decoración, ésta era por así decir clásica, en lo concerniente a lo habitual, se había tomado un esmerado cuidado en reproducir a la existente en los cuartos de las esposas en palacio; este aspecto fue algo sugerido a los arquitectos y diseñadores directamente por el mismo Salomón, pues así, supuestamente lograría de ese modo, hacer a esas mujeres, más confortable la travesía.

Al ubicamos dentro de los que al fin fueron aposentos, podemos estar claros de lo

que se podía ver, se destacaba en el suelo una cantidad de pieles que servían de

colchones, y éstas a su vez servirían para poder mitigar cualquier tipo de miedos y

escalofríos. Adosados a las paredes estaban unos grandes muebles, como gabinetes en el que se guardarían las pertenencias de cada una de las mujeres. A diferentes alturas estaban colocadas unas piezas de metal que bien podrían ser hasta de oro o de cobre tan bien pulidos que fungían de espejos. También vale destacar que al detallar las paredes ellas, estaban cubiertas con sedas, largos y hermosos tules, y tapices daban mucha fuerza a la decoración, y las mismas contenían dibujos con alegorías variadas, estaban previstos ciertos lugares para el aseo personal y contaban con palanganas de distintos tamaños unas para hacer las necesidades otras, para el acarreo de agua y otros líquidos; en muchas de las esquinas había unas especies de hamacas acolchadas, elaboradas con seegrass (hierbas secas y de gran resistencia que se encuentran en los mares), mismas que pendían de algunas paredes.

Otros grandes espacios se habían diseñados para servir como comedores, varias

mesas alargadas de uno y otro lado, portando una especie de taburetes de madera que a la vista suponían ser incómodos pero que servían para el propósito asignado. También estaban los espacios que se emplearían para comer la servidumbre, y otros varios para depósitos de comidas y utensilios. La travesía no tenía previsto un tiempo determinado, por ello, se contó con un departamento que se encargaría de la distracción de las reinas, para ello contaban con ciertos enanos que apoyados por músicos lograrían con sus danzas, mímicas o bromas hacer un poco menos pesado el viaje. Otros aposentos estaban destinados para almacenar, y para ello contaban con una variada serie de vasijas de barro portando aceitunas, pasas, vino, aceites, harina, levadura, ajos, pimentones, garbanzos, miel, azúcar, sacos llenos de dátiles, además habían embarcado algunas cabras, corderos, ovejas, unos terneros, unas vacas lecheras, erizos, un buena dotación de pescado curado en sal, algunos gallináceos, unos asnos, dos caballos, unos perros, algunos gatos, y una gran ración de agua fresca, vale la pena destacar que los fenicios tenían como práctica el ventilar y airear el agua, ello lo hacían descargando de una vasija a otra por medio de unos vasos que asemejaban a los empleados luego por decantadores de vino. Era una manera eficaz que les permitía contar con agua fresca a todo momento.

En cubierta colocaron ciertas plantas de flores y algunas frutales, lo que daba al barco, una visión como de mayor estabilidad, supuestamente esto, se tomó en cuenta, con la  intención de aminorar en la mayoría de los casos, la sensación de mareo.

En lo referente a la cocina o mejor dicho los utensilios que se emplearían para dar

de comer a tanta gente, nos toca decir, que se encontraban cazuelas de diversos colores, unas de metal otras de barro, ellas habían sido decoradas con filigranas, dibujos y letras que portaban en sus bases el escudo real, La Estrella de David, se mostraba con orgullo éste, como emblema del barco y del viaje. Entre lo planificado hubo un espacio especialmente diseñado para meditación, estudio y rezos. En otro lado al otro extremo, bien podríamos decir que bastante apartado, un gran espacio había sido dedicado por entero a los animales, que contaban con el forraje necesario para una larga travesía. Es indiscutible al analizar esto nos encontremos con que lo alcanzado tuvo que ver con la visión e inteligencia del Rey Salomón.

Fue ésta, al igual que su amplio conocimiento lo que ayudó en su momento, como

para reconocer y darse cuenta que entre la primera embarcación, la del Arca de Noé y la suya deberían de existir diferencias notorias. En ese momento ya no se pensaba ni era necesario transportar a tantas especies, como al no haber ningún diluvio, tampoco dentro de los requisitos del viaje, era que éste estaba programado para que permanecieran en la mar por un lapso tan largo de tiempo. Visto de esa manera y contando con la ayuda de sus asesores más la experiencia de pueblos con marinos conocedores, tales como los fenicios que habían sido dominados en guerras, fue que se tomó la determinación y se decidió reducir la escala del barco a una tercera parte del original pues para esta nueva misión, la que él tenía en mente, este nuevo Arca, no requería de tanto espacio.

Cuando Dios dio instrucciones a Noé de cómo debía de construir el Arca y cuál

sería su objetivo, los requerimientos y las necesidades a cubrir eran unas. Al hablar de la primera embarcación y nos estamos refiriendo a la que menciona la Biblia, la de Noé, lo que perseguía en sí, se podría decir que era un solo fin, el flotar durante la lluvia, para mantener su carga por un tiempo muy largo, casi indefinido, hasta que el Señor decidiera suspender el castigo de las aguas. Esta nueva, la de Salomón, en cambio debía seguir una ruta, un camino designado con una meta no fijada pero apuntando siempre hacia occidente. Para lograrlo, se resolvió la incorporación de velas tal cual sus expertos fenicios sugirieron para dar velocidad y sobre todo, un dominio de movimiento. El nuevo barco era un reto al desarrollo actual, no sólo por su tamaño, sino que también influía su armonioso diseño. Ver la estrella de David en su vela mayor, era algo digno de respeto.

Con todo ello, valdría la pena detenernos para sacar algunas conjeturas a cerca del nuevo barco. Si sus constructores hubiesen seguido los pasos, medidas y proporciones del arca original éste hubiese sido un barco que requeriría no menos de veinte años para su fabricación, y para lo que el Rey Salomón tenía planificado hacer: un trasatlántico en esos momentos, hubiese sido algo inmanejable, por lo tanto se acordó fabricarlo a una escala de un tercio de tamaño del primero; así que ahora sus medidas eran de unos cincuenta metros de largo por unos ocho de ancho, manteniendo en su interior dos pisos; como podrán ver aún, esas medidas duplicaban las mismas que dos mil años después empleó Cristóbal Colón para descubrir América. Probar lo que estamos diciendo, no dudamos es un poco dificultoso, aunque a decir verdad, existen rastros que nos pueden ayudar a constatar la veracidad que el caso requiere. Por un lado leemos las medidas del Arca de Noé con gran lujo de detalles y nos sorprendemos pues al hacerlo y verificar su tamaño en la Biblia notamos lo avanzado de su información en cuanto a tecnología. Por otro, ahora ya es una acción posible constatarlo, hace apenas cinco años, y gracias a los satélites, se sabe dónde ésta se encuentra. Por medio de satélites y comunicaciones aerospaciales, hay indicaciones muy claras a través de fotografías, de que el Arca de Noé, se encuentra en el mismísimo sitio que relata la Biblia, así es, ya sabemos que hoy en día ésta se halla en el sitio que tomó como reposo al detenerse las lluvias y secarse las aguas, ella, está incrustada bajo una gran capa de hielo en la ladera oriental del monte Ararat. Ahora también está claro que en algunos de ustedes debe haber nacido la curiosidad por saber o al menos, se preguntarán por el destino de ésta otra, la que

suponemos mandó a construir el Rey Salomón. ¿Dónde se halla? ¿Qué ocurrió con la misma después de su segundo o tercer viaje a las costas de América? Y ¿cómo se puede saber si en verdad llegaron antes de Colón a América? Nuestra búsqueda y los sucesos descubiertos, nos permiten suponer que la de Salomón. fue más tarde incendiada por los babilonios en el momento en que el Sabio Salomón perdió parte de su fe. Se dice que fue entonces, cuando influenciado por sus esposas extranjeras, sus culturas, costumbres y adoraciones, él, al Rey Salomón, hizo esculturas alabando a otros dioses, lo que trajo por consiguiente su alejamiento de la protección divina y con ello a su vez vio mermar su espíritu y fue esto por consiguiente, lo que ayudó a debilitar la entereza de su fuerza militar, cosa que se notó de inmediato, pues él, ya no pudo frenar la invasión de pueblos

enemigos: los babilonios quienes con sed de venganza y ansias de poder, fueron

responsables de la destrucción del Primer Templo y de la obligada desaparición y

supuesta quema del nuevo Arca del Rey Salomón.

Para poder entender y quizás hasta justificar un poco mejor este acontecimiento,

debemos situarnos en la época del Rey Salomón. La costumbre de la época forzaba a algunos reyes a tomar como esposas a hijas de gobernantes vecinales; unos quizás

amigos, otros hasta probables enemigos que pudieron haber venido de otras latitudes y con otras costumbres, pero que justificaban los matrimonios para a la larga poder perseverar la paz al contar con ellos como familia. Esto, según sabemos, en esa época, el Rey lo hacía de modo repetitivo. Algunas veces se desposó con las hijas de cercanos enemigos, para tan solo, sellar la paz con esos pueblos y a la vez lograr sumisión a sus poderes. Fue quizás esto a la larga lo que lo forzó a tolerar y a tener dentro de sus propios aposentos a mujeres que poseían las más variadas ideologías religiosas, costumbres paganas y egipcias. De eso nos podemos dar cuenta, al ver que se casó con la hija del Faraón. Pero como dijimos, este tema será tocado y explicado directamente por los escritos Bíblicos, en su verdadera dimensión más adelante.

Mientras, tratamos de visualizar, podemos ir adentrándonos en palacio y así, notaremos la variedad de mujeres que conformaban el harem del Rey, en sus aposentos, dormitaban sus mil esposas y concubinas además de las esclavas y damas de compañía que ayudaban a éstas en sus necesidades y gustos. El despertar de una mañana de cualquiera de ellas, era como el entrar a la fantástica verdad de un sueño hecho realidad.

Esto pudo ser por varias causas, una de ellas era la fama de don Juan del Rey Salomón; de quien se dice que las sabía adular y que antes de llevarlas al dormitorio real, las enamoraba a cada una de ellas como si fuese la primera vez. Él era un hombre de gran paciencia que sabía penetrar en el corazón de sus mujeres, y lo lograba, bien sea, basado en su experiencia o mismo por la fuerza que reviste la fama. El poder o la riqueza o todo esto aunado a la vez.

Al tratar de recrear esos momentos, y querer imaginar lo que ocurría durante un día normal en palacio, podríamos decir era algo quimérico, desde muy temprano en la mañana comenzaban los arquitectos a reunirse, cada uno portaba ideas que pretendían ser las mejores, aunque hay que señalar cómo con el tiempo por la manera de ser de su Soberano, se había logrado engranar un equipo que ya era colaborador. Por un lado daban vuelta, los hombres con ideas, por otros los esclavos ejecutando sus labores de limpieza, a la vez los soldados portando las novedades desde los distintos puntos y confines a los que llegaba la monarquía. Más allá, los embajadores que venían a traer sus ofrendas, los miembros del Sanedrín, los grandes rabinos de la época, las más de mil esposas, algunos niños, las mujeres de compañía, esto, sin dejar de lado el gran movimiento de alimentos que a diario traían a palacio. El solo manejar la logística de estos rubros, generaba un trabajo sin fin, pues se repetía durante todos los días del año y vemos que nos faltó mencionar, se debía de tomar en cuenta a última hora cualquier capricho del Rey para tratar de complacerlo. Era una tarea nada simple, que estaba reservada a un cuerpo militar muy especial; ellos eran gente de plena confianza, que por otro lado debían prestar atención y cuidado por varias y múltiples razones: el vigilar la calidad, estar en busca de un surtido y una gama variada de productos, el controlar que el precio no excediera de su verdadero valor, el manipuleo y al final, la limpieza de los alimentos, todo esto, sin menospreciar la importancia que requería el detalle y cumplimiento en cada uno de los pasos, pues siempre existía la posibilidad de que ingresara algún alimento dañado o envenenado.

Ver un día de vida normal en palacio era como compararlo a una gran fiesta de  boda, como una de esas que se efectúa tan grande y especial como las de hoy en día, la diferencia radicaba en que las mujeres se sentaban en un lado del salón y los hombres del otro. La comida era servida de igual manera por un cuerpo de servidumbres impecable en su manejo y trato. Los salones se decoraban con objetos de arte, flores, y sobre todo se detallaban telas importadas que además de mostrar el encanto que ejercían por la novedad en sus colores y diseños, su textura se podía apreciar en primer plano. Era una especie de muestrario de modas, que servía a propios e invitados para actualizar y generar un despertar en sus gustos. La música se vivía en cada rincón y se ocupaban de ella, los mejores intérpretes venidos de lejanos países, mujeres vestidas de odaliscas despertaban los deseos en los hombres y ayudaban en la instrucción de ciertos movimientos a las demás mujeres. El Rey aprovechaba estos ratos para dar una vuelta a la mesa y de esa manera al detenerse frente a una de sus esposas, mostraba que ella era la escogida para la noche, era su manera de hacerle saber la intención de pasar una velada con la elegida. Eran esos los momentos en que cada una sacaba a relucir sus mejores sonrisas, único modo posible de llamar la atención del Rey. Ese día que pareciera el de una celebración, estaban todas alegres, ninguna de las mujeres podía imaginar el verdadero motivo de la fiesta, pues de haberlo hecho no se hubiesen quedado de brazos cruzados. Es más esto que Salomón estaba planeando hacer con el barco era algo que solamente él conocía, ya que en ningún momento compartió su secreto con sus asesores.

Salomón era un hombre concienzudo y trabajador, trataba de cumplir hasta con obligaciones que eran ajenas a su investidura, pero él prodigaba con el ejemplo, tomaba cada caso con la mayor importancia y sus sentencias son ya conocidas por su justicia y ecuanimidad. Verlo en esos momentos comandando al nuevo ejercito de obreros, generaba un sentido de confianza en su criterio. De alguna manera durante esos años mucha de su gente, a escondidas, lo llamaban “Dios”, porque estaba en todas partes; bien supervisando la construcción del Templo, su propio palacio, su barco, o analizando el lugar que en un futuro sería el aposento más sagrado sobre la faz de la tierra, el llamado Santo Sanctórum.

Hay ciertos datos que deberíamos anotar de nuestro ya tan comentado Rey Salomón (970-936 a.C.) pues el reinó durante 34 años, siendo el segundo hijo de David y Betsabé y tercer rey de Israel. Fue una personalidad influyente, yerno del faraón egipcio Psusennes II y amigo del rey fenicio Hiram de Tiro. Su activa política exterior se basó en concertar tratados con sus vecinos para preservar la paz e impulsar el comercio. Llegó a almacenar riquezas fabulosas. Llevó a cabo el proyecto de su padre de construir un Templo. Sus operaciones militares fueron sobre todo defensivas, fortificando ciudades y reforzando el ejército. Su famosa sabiduría consistía en un gran sentido común con grandes dotes de comerciante, estadista y guerrero. Esta fama creció después de su muerte cuando siglos después fue admirado por musulmanes y judíos por igual. Su reino fue desmembrado tras su muerte (936 a.C.). Con el incesante crecimiento de su harén, oficiales y servidores, su gobierno degeneró en la explotación y la esclavitud de sus súbditos.

Aunque se cuentan de él muchas historias, y algunas de ellas se mezclan con los

mitos, el Rey Salomón acostumbraba en persona ir a ver el desarrollo de sus construcciones, lo hacía muy a menudo, para ello, salía con una gran comitiva de

ministros y guardias de honor. Se dice que de vez en cuando bajaba a su pueblo. Si, al pasar por ciertos lugares mandaba detener su carroza y en persona miraba y supervisaba los mesones con frutas, al igual que las verduras y otros alimentos secos que de manera orgullosa ofertaban los mercaderes a la población. Salomón fue sin duda alguna un hombre antes que un Rey, y luego podríamos agregar que fue un Rey para los hombres.

Hablamos de una manera simple, y lo hacemos al decir que se impartió la orden de dar comienzo a la construcción del barco, pero creo que deberíamos detenernos en este punto y ver la complejidad de la obra en sí. El lugar en que se decidió hacer la construcción estaba ubicado a la orilla del mar. El astillero requerido para tan gran obra, hizo movilizar a varios pueblos, la mano de obra requerida era de todo tipo, desde cargadores, calafateadores, carpinteros, costureras, pescadores, gente que se ocupara de la alimentación, la logística y no podían faltar albergues y gente que cubriese el entretenimiento. La majestuosidad de la obra en si, hizo temblar a propios y a extraños, era un sentir colosal, como el repetir la construcción de la Torre de Babel, algo que fue visto a los ojos de Dios como perverso, como un reto del que todos sabemos el pueblo judío fue castigado con la multiplicidad de las lenguas, lo que dificultó y detuvo la obra.

Este temor, entre el pueblo, sabios y profetas llenaban de dudas en si se debía o no permitir tal construcción, los argumentos de Salomón eran muy claros y contundentes, si la Biblia daba tantos detalles en lo referente a la construcción era porque de alguna manera Dios estaba dándoles alas a su pueblo para volar.

Qué asumía en su mente Salomón, eso era otra cosa, para hoy poder entender su

posición, debemos compenetrarnos con la situación reinante. Trataremos de ser un poco claros, entraremos de lleno y sin preámbulos en lo que era motivo de inquietudes y que le quitaba el sueño a nuestro Rey. Cuando se remonta en la historia casi tres mil años, se encuentran cosas y acciones, que nos pueden parecer ilógicas, y hasta podríamos no entender, más sabemos que en esa época, cumpliendo con las leyes religiosas, se castigaba con la muerte a mujeres infieles; luego de haberse demostrado o por lo menos tras estar conscientes de su falta, se cumplía con el castigo a pie de puntillas, y se llevaba a la infiel a la puerta principal de la ciudad, por costumbre, en su ala izquierda, en las paredes colindantes a las Puertas de Oro, el pueblo tomaba piedras y así daban cumplimiento al sacrificio de esa mujer. Hemos sido temerarios y comenzamos a suponer que el Rey sabía o por lo menos suponía que alguna de sus tantas mujeres no era fiel, bien sea en lo físico como en lo mental, cualquiera de estas causas, fue motivo principal de esta posibilidad era que casi en ningún caso fue un amor verdadero el que hizo llegar a

feliz término dichas bodas, ya que muchas de ellas se realizaron sin conocer o haber visto a sus consortes. Otros motivos podríamos inventarlos pero nada ganaríamos con ello. De lo que estamos conscientes, es que el Rey se vería en una situación desconsiderada si se lograba demostrar que alguna de sus esposas le era infiel y además peor aún si se tuviese la necesidad de sacrificarla a pedradas. Esto sería impensable y de haber sucedido no se podría conocer el daño que podría causar al trono y a la misma población. Todo, sin además, tomar en cuenta que esta acción obligaría a más de un padre a solicitar audiencia y clemencia por su hija o hijas. Ya que en algún caso alguna de sus esposas pudo estar acompañada de una de sus hermanas.

Ahora que ya estamos entrando en materia, cuando nuestra novela nos grita sin consuelo que ya es momento de dar a conocer detalles, y queriendo darle el color de la verdad, debemos dar comienzo y compartir con ustedes los descubrimientos dentro de la lengua indígena que logró nuestra amiga Anita Alfón y así se facilitará lo que vamos a explicar. Emplearemos para esto la fonética, la indiscutible similitud en la pronunciación y el significado de los nombres en hebreo, su traducción y su por qué nos facilitará enormemente la debida explicación de cada caso. Para facilitar un poco, daremos comienzo a la palabra Amazonas; en aquellos tiempos como en estos mismos en que estamos viviendo, cuando una mujer no era fiel, se le llamaba en hebreo: “Zoná” (prostituta), y cuando se quiere o quería hablar de un pueblo, en hebreo se dice: Am. Que nos encontraremos si llegásemos a unir estas dos palabras, o sea si descubrimos que no era una mujer solamente sino varias las esposas que generaban dudas y que podrían ser Zoná (infieles y por tanto prostitutas). Entonces es posible concebir que en un momento

de rabieta dudas o simplemente de celos, el Rey Salomón se expresara de varias de ellas como el pueblo de las putas. Las Am a Zonas, las Amazonas. Y es de allá mismo de dónde vamos a tratar de demostrar el origen de la Reina de Sabáh.

Es indiscutible que un hombre con la sabiduría del Rey Salomón tratara de salvar

las vidas de sus supuestas esposas o concubinas infieles o de alejar de sus aposentos y de su ciudad a aquellas otras a las que de alguna manera ya no les tuviese afecto. Lo creíble es que teniendo un barco grande y a sabiendas que Noé duró en la travesía trescientos setenta y un días, algo debería de haber más allá de sus costas, por lo que no dudó en que al mandarlas al destierro, acompañadas de fieles soldados y de experimentados marineros que a su vez iban con sus esposas e hijos sería una sana y justa decisión.

Según nuestros cálculos, tomando en cuenta, que bordearon una gran parte del Mar Mediterráneo, de lo que hoy es considerado como Europa, y un buen tramo de África, dando por descontado que el barco no era tan pesado ni tan lento como el de Noé, y que basados en escritos bíblicos en los que se haba de corrientes marinas, sabiendo que ya durante esa época pudieron aprovechar las corrientes y ayudados por vientos que empujaron sus velas a la América y por estudios de la época que demuestran el buen tiempo reinante, pensamos que la travesía duró casi dos meses. No ocurrió entonces lo que aconteció después con Cristóbal Colón y su tripulación, la que luego de un tiempo sin avistar tierra, llena de miedo, y viendo reducidos sus depósitos, los mismos comenzaron a temer por sus vidas, querían regresar y durante varias noches estos se alzaron y quisieron amotinarse. Acá por el contrario, este era un viaje muy bien programado, preparado miles de años antes en los que se contaba con animales vivos que les surtían leche fresca, al igual que gallinas ponedoras, aves de corral, y llevaban expertos pescadores que mantenían a diario surtida la cocina con las riquezas del mar. La marcada diferencia entre esta embarcación y la de Noé, la hacía al haber sido eliminado el techo, con ello se logró un detalle muy importante, en cubierta se podía además de guiarse por las estrellas, pasear, tomar aire fresco, sentir libertad, todo gracias a que para este viaje no se temía otro diluvio. Con las modificaciones para la instalación de las velas se logró ver el majestuoso cielo y permitir que ciertas plantas ayudadas por la luz del sol pudiesen crecer y desarrollar. Tomando en cuenta las dimensiones del barco, su altura y calado, y previendo que en el viaje tuviesen que desembarcar y con ello atravesar algunos ríos, se incluyeron como carga unas barcazas y unos pequeños botes muy parecidos a los que después encontraron los navegantes de Colón, eran usados por los indígenas y que éstos llamaban canoas. Si regresamos a la palabra anterior nos encontramos con otra palabra de gran significado que durante el desenvolvimiento de la novela nos irá demostrando la autenticidad de los hechos. Canoa: Ca es un vocablo que en hebreo significa (como) y Noah remembrando a (Noé) o sea algo que flotaría tal como hizo Noé, según la Biblia (Canoa).

Y para darnos cuenta de la posibilidad real del viaje, podemos leer en los salmos:

26Hizo también el rey Salomón naves en Ezión-geber, que está junto a Elot en la ribera del Mar Rojo, en la tierra de Edom.

27Y envió Hiram en ellas a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salomón, 28los cuales fueron a Ofir y tomaron de allí oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomón.

1La flota de Hiram que había traído el oro de Ofir, traía también de Ofir mucha madera de sándalo, y piedras preciosas.

12Y de la madera de sándalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehová y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores; nunca vino semejante madera de sándalo, ni se ha visto hasta hoy.

13Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dio. Y ella se volvió, y se fue a su

tierra con sus criados.

Antes de comenzar nuestro viaje creo sería conveniente dar una vuelta por la ciudad de Jerusalén, apreciar su arquitectura, ubicación y demás. Para trasladarnos a esa época, deberíamos dividir la imagen en tres etapas: antes, durante y después de la construcción del Templo. En su primera etapa Jerusalén, detallamos que la misma era una pequeña ciudad, construida sobre los escombros de antiguas ciudades y que en esta oportunidad se había realizado como una fortificación, puesto que la misma, había sido atacada y defendida desde su mismo nacimiento. Sus alrededores, fuera de pequeñas tiendas de campaña, de vendedores que se acercaban a la ciudad para ofertar variados productos, y de algunos pobladores que permanecían en las afueras en la espera el de encontrar albergue, el horizonte se podía distinguir, era inhóspito, toda una zona casi desértica, que en nada se parecía a la Tierra Prometida por Díos a los judíos, en las cuales habría uvas, muchas plantas al igual que leche y miel. Esto nos permite ver con claridad que la fe mueve montañas, pues los judíos ante ese panorama se sentían como en la gloria. Aquellos fueron tiempos difíciles, las guerras que los primeros Reyes Saúl y David tuvieron con las diferentes tribus y demás, no era una situación como para creer que Jerusalén les había sido entregada a los judíos, más bien pareciera ser que fue ganada a puro pulso. Cuando dio comienzo al reinado del Rey Salomón, la situación ya fue otra, se respiraba paz y por primera vez una tercera generación de judíos pudo pensar en cosas productivas. Es increíble la metamorfosis que en apenas diez años tuvo todo el entorno. Indiscutiblemente Jerusalén fue durante este tercer período un gran reino. Una empresa tan grande, de tal significación e importancia como las que se estaban construyendo, reflejaban la seguridad que su gobernante le hacía ver a su pueblo.

Durante casi veinte años, Jerusalén nacía cada día, a cada momento se descubrían nuevas edificaciones, los trabajos encomendados por el Rey generaban en otros, deseos de hacer, y así era muy alegre el ver la cantidad de obreros ocupándose de una obra o de otra, era algo digno de notar, miles y miles de hombres pletóricos de fe cargando o arrastrando piedras, algunas hasta de once metros de largo por un metro ochenta de alto, que previamente habían sido cortadas y talladas para ser adosadas en su lugar, esto se hacía con tal precisión que no requiriese luego el generar ruido o dar la impresión que fuese de una obra de construcción cualquiera, era como si se tratara de un rompecabezas en el que toda pieza estaba asignada a un lugar especial, el solo saber que una vez terminada la obra, ésta serviría para proteger el Arca de Dios, daba aliento para seguir trabajando sin desgano, con pasión, y esperanza. Fue en verdad una época dorada, en la que el compañerismo de sus ciudadanos era el emblema personal y común de un pueblo.

También había un segundo disfrute, en momentos de descanso, los obreros de un lugar se desplazaban a otros para ver como se iban desenvolviendo las diferentes piezas inmobiliarias. A veces unos, los más pudientes algunas veces hasta acompañaban al Rey y a su comitiva para ir de visita una que otra vez al puerto que se encontraba cercano a la ciudad que hoy, suponemos se llama Ashdod, donde se estaba construyendo el nuevo Arca. Ese acontecer era como visitar un lugar festivo, era, como lo que podemos hoy ver en un circo, en una feria, un lugar pleno de espectadores ansiosos de disfrutes visuales.

Podemos suponer que sin lugar a dudas aquella distracción buscada era con creces alcanzada. Desde el ciudadano más humilde hasta el mismísimo Rey se deleitaban al cansancio con lo que veían. Y así como florecían los árboles en primavera, la ciudad vivía en una constante primavera, en la que el brote de sus obras emulaba a las hojas o flores de las plantas.

La ciudad amurallada de Jerusalén, también llamada ciudad santa, hasta hoy, es

una ciudad respetada y venerada por los fieles de las tres religiones monoteístas:

musulmanes, cristianos y judíos (pues la mayor parte de los profetas y mensajeros

vivieron o estuvieron alguna vez en la ciudad, como Abrahán, Jacobo, Isaac, Jesús, María, José, Juan, Zacarías, Salé y Mahoma. Las leyendas dicen que Adán se encuentra enterrado en una cueva entre Jerusalén y la sepultura de Abrahán. Caminar por sus limpias calles era deporte nacional, ir de un monumento a otro, encontrando en el camino un surtido muy variado de infinidad de productos, unos para uso personal tales como: alfombras, tapices, velos, vasos, vasijas, ropa, animales de tiro, etc., era algo normal, aún pasados estos siglos Jerusalén continúa mostrando sus productos a los visitantes.

Durante el recorrido que hicimos, nos encontramos camino de la hoy conocida como Mezquita de Al Aqsa: Este es el segundo Templo construido por Abrahán, el primero fue el hoy conocido como la Kaaba en La Meca (Arabia Saudita). Al Aqsa quiere decir "la más distante", llamada así más de dos mil años más tarde por los musulmanes, por encontrarse distante de la ciudad de la Meca. Al otro lado vemos en su esplendor como retando al mismo sol, La Cúpula de la Roca la que fue considerada como un santuario y sinagoga por Abrahán, Jacobo y otros profetas. David y Salomón también la consideraron como un sitio sagrado. A un lado está: Al Buraq: Este es el muro que rodea al oeste, luego Al Aqsa, como ya dijimos anteriormente convertida así en Mezquita desde la aparición de Mahoma unos mil años más tarde, todo en sí, es una parte indivisible del Santuario. Llamado Muro de las Lamentaciones por los judíos, y se supone que Al Haykal fue construido en este mismo sitio por Herodes en el año 18 AC y destruido por Tito en el año 70 DC. Podríamos seguir dando vueltas por toda la ciudad, por sus calles llenas de balcones y de terrazas alegres, conversar con su gente, con la mezcla de razas, religiones y culturas reinantes, visitar mezquitas, sinagogas, y espacios públicos, entrar en algunas tiendas, ver las telas, sandalias, la venta de víveres, los sitios esos tan especiales donde se fabrica pan, pita, humus, babaganush, shiskebah, ensaladas, pescado cocho, garbanzos, dulces, yogurt, las esplendidas joyas con sus filigranas en platería, las trabajadas pulseras y zarcillos de oro, la divina cerámica, los vasos traídos de otros lares y tantas otras cosas más, podríamos hablar y detallar, pero como este libro no trata de convertirse en una especie de agenda turística, creo que debemos volver a lo que más nos interesa.

No podemos olvidar, que durante este espacio de tiempo sucedieron muchas cosas. Por todos es sabido que su padre el Rey David, dio comienzo a la construcción del Templo, de hecho vale la pena enfatizar, que el llamado Muro de los Lamentos, única parte que sirve como testigo de una obra y de una época ya pasada que se mantiene erguida, fue su aporte, más según cuentan los profetas, por tener sus manos manchadas con sangre, Dios, no le permitió construir el Templo, esto fue reservado para Salomón y aunque fue David quien luchó con muchos pueblos que disentían ideas y religiones del mismo modo que antes lo hizo el Rey Saúl, ahora a Salomón con la paz puesta en bandeja de plata, acató la encomienda de algo tan sagrado, y así como dio comienzo a la construcción de sus nuevos aposentos, emprendió la obra de la construcción del Templo.

Durante su reinado, Salomón se encargó de edificar, modernizar, humanizar, hacer de su cargo un ejemplo, guiar a su pueblo y en el ínterin les dio cátedra de sapiencia. En su reinado todo daba la impresión de existir para servirlo, y casi no había gesto o semblanza que no estuviese dispuesto para la defensa de su poder y hasta nos atreveríamos a decir que hasta de sus placeres. Durante los años que reinó, su reino estaba a siglos de distancia de los otros, la vida bullía en voz baja, pero aceleradamente, los logros que se alcanzaban en las artes, ciencias, o mismo en la agricultura dejaban ver un poder que sobrepasaría el milenio, sin embargo, la realidad como veremos más adelante fue otra.

Es bien sabido que el Rey Salomón se encargaba en persona de hablar con su pueblo, y muchas fueron las veces que tuvo que hacer justicia, como aquella donde dos madres portando un solo bebé se presentaron a palacio reclamando ambas ser la madre verdadera de la criatura. Ocurre, que una de ellas sin querer durante la noche y en pleno sueño, se movió y aplastó a su criatura. Al despertar a la mañana siguiente descubrió que sin querer, ella, la había asfixiado, tomó al hijo de la otra mujer, quiso cambiarlo y quitárselo. La verdadera doliente a su vez, al darse cuenta de lo ocurrido, estando ante el Rey, defendía su maternidad con todo vigor. Al permitírseles hablar, las dos mujeres contaron el problema a su manera. Ante esta disyuntiva el Rey con toda la seriedad que el caso ameritaba, les dio la razón a ambas, decía que era difícil reconocer a la verdadera madre por lo tanto dijo que iba a hacer justicia. Tomó al niño y blandiendo su espada dijo que cortaría a la criatura en dos y le daría una parte a cada una de las mujeres para así complacerlas. La verdadera madre, soltó el llanto y dijo que no lo matara, pidió clemencia por la criatura, dijo preferir le fuera entregada el niño a la otra mujer, pues ella no quería ni podía permitir el sacrificio de su hijo. Al ver el Rey el comportamiento de una y la apatía de la otra mujer a la que eso no le hubiese importado, de inmediato hizo sentencia y entregó la criatura a su verdadera madre. En otra ocasión recibió el reclamo de muchas mujeres que adelantándose a los acontecimientos en el tiempo demandaban la igualdad con el hombre. Ellas en su reclamo pedían el mismo trato. Estaban cansadas de los castigos y sacrificios de las mujeres, de la libertad del hombre y hasta de las penas de muerte por la simple infidelidad, que en algunas oportunidades fueran descubiertas, y peor aún, hasta a veces por la simple duda de haber cometido adulterio, cuando era notorio que a ellos, los hombres, no se les culpaba por esto.

Salomón dijo querer complacerlas y les dio una oportunidad y convidó a todas aquellas mujeres para que al otro día se presentaran en palacio con una vasija llena de leche, éste, sería el primer paso intentado en la historia para favorecer la liberación femenina. Cientos de mujeres se presentaron en palacio, al llegar se les ordenó que volcaran su leche dentro de una vasija mayor que estaba depositada en el centro del salón real. Cuando todas habían cumplido con este pedimento, Salomón les habló.

Estamos aquí reunidos porque ustedes, las mujeres piensan que se le debe de dar la misma libertad que a los hombres, bueno, dijo: ahora tendrá permiso real para

comportarse igual que un hombre, toda aquella mujer que pueda sacar de esa vasija la misma leche que ella trajo. Las mujeres vieron el imposible, entendieron, no se podría sacar la misma, pues se había mezclado la leche y no se podía saber de quién era cuál.

Entonces al ver que seguían protestando, El Rey dijo: cómo podríamos estar seguro de la paternidad de alguien si la madre se mezclara con uno y con otro. Una cosa sabemos con certeza y es que la maternidad no tiene dudas. Las mujeres aceptaron la lección y no se volvió a hablar más de este tema hasta hace apenas unos dos o trescientos años.

Y pasaron los tres años y medio de la construcción del Arca de Salomón y entonces el Rey llamó a sus consejeros y capitanes e hizo una lista de cuales serían las esposas que irían al exilio, o a lo que él llamó a la conquista de nuevas tierras para el engrandecimiento del reino. Entre sus súbditos fenicios tomó a uno de sus capitanes más famosos, Melquíades y le encomendó guiara a sus mujeres, a algunos de sus soldados y ordenó tomara tantos marineros egipcios como quisiese. En el viaje, Salomón lo enviaría acompañado de uno de sus primos, para así contagiar a las mujeres con tranquilidad toda la travesía, pues pensó que esto les daría un poco más de seguridad.

Cuando se supo que la nave estaba lista, comenzó a verse como la ciudad vibraba, estaba como en una ebullición, aquél fue un mes repleto de fiestas y alegrías, los negociantes hacían su agosto, con todo lo que les era ordenado, cada día se agregaban nuevas necesidades a lista, a decir por la cantidad de cosas y los pertrechos que ya llevaban, poco sería lo que les podría hacer falta. Centenares de cabras, ovejas, gallinas, colchas para resguardar el frío, hierbabuena, canela, hojas secas de te verde, nuez moscada, garrafas y garrafas de vino, aceitunas, verdes y negras, agua, mucho agua, etc., a cada mujer por su propia cuenta se le permitió llevar sus ajuares completos, e inclusive podía llevar a una o dos de sus esclavas preferidas; baúles y baúles se fueron amontonando y subiendo a bordo. La verdad, es que podríamos ir al pasado, inventariar y detallar lo encargado y cargado para la travesía, pero sería un espacio de tiempo que no vemos fructífero, por ello, lo mejor es parar de contar y dedicarnos a dejar correr el tiempo.

Pero como todo en la vida, el mes llegó a su final y el día escogido fue acercándose, ya era el momento de partir, muchas de las esposas lloraban, pedían perdón, demandaban clemencia, prometían rectificar. Esto no hacía más que incrementar las dudas en el Rey, se podía comprender que algo anduviese mal. De cualquier manera eran tantas las otras esposas que quedaban y que había que satisfacer, que el cargo de conciencia duró muy poco. Diría que apenas los marineros comenzaron su trabajo y la gente gritó canciones de despedida fue como una señal para dar por terminado el episodio de la partida.

Hablamos de un viaje como si se tratase de alguna fantasía, como si estuviésemos tocando los acordes descontrolados de una mente imaginativa, cuando la realidad fue otra, no nos referimos a un supuesto por exclusiva decisión nuestra, cuando nos basamos en que ése fue todo un hecho, lo hacemos por las pruebas que iremos presentando a continuación y de igual manera, rememorando lo ya dicho por el profeta Ezequiel, quien vivió cientos de años antes de Cristo, cuando en sus relatos hablaba de los Tirios a otros mundos. Pero debemos seguir con nuestro barco, o mejor dicho, el de Salomón el cual era imponente, sus velas, enormes para el momento histórico que estamos narrando, dejaban boquiabiertos a los ciudadanos, unos por ese motivo, otros por ver como a las reinas se las mandaba allende las fronteras. Entre la población se mezclaban sentimientos confusos, unos de alegría, suspenso, tensión, temor, respeto, y todos estos regidos por el de la obediencia.

Mientras los marineros soltaban las amarras, suponemos bajo la orden a seguir, algo así que hoy llamaríamos como si hubiesen dado la orden de levar anclas, se

escuchaban lamentos, gritos. Músicos que se encontraban en el puerto dieron comienzo a muchas y variadas piezas musicales, que sirvieron como despedidas, y así se respira esa como otras muchas veces más tarde, una mezcla de llantos y canciones. Se comenta que el Rey se había retirado a sus aposento, se da a entender que no pudo ver el cuadro, probablemente quiso omitir en parte un poco la pena. Aunque hay versiones que dejan verlo que a hurtadillas, se asomaba desde los balcones de palacio.

La nave, enorme en comparación con otras de la misma época, por las dimensiones con que había sido construida, al irse alejando, iba mostrando lo pequeña que se convertía, al irse acercando a lo grandioso de la creación. En la medida que el viento la llevaba, de a poco se iba alejando del puerto y reduciendo en el horizonte la silueta del barco y de sus velas; era como algo soñado, no daba la impresión de ser un hecho real. Y así más de tres años de ardua labor, en pocas horas, la gente vio como la misma desaparecía en el horizonte.

En Palacio se podía sentir un ambiente cargado de tristeza, a ratos daba la impresión de un probable arrepentimiento de parte del Rey, al darse cuenta de esta posibilidad, uno de sus ministros, hizo que todo cambiara, mandó a músicos, bailarinas y payasos para que dieran inicio a sus presentaciones y en nada, un ambiente festivo aunque un poco forzado fue adueñándose de los salones. Las odaliscas contorsionaban sus caderas como nunca antes, y los payasos, sabiendo de un posible mal humor de su rey dieron de sí, lo máximo, mostrando nuevos números, haciendo gala de un repertorio humorístico y dejando ver que la risa es el remedio más rápido para erradicar la tristeza.

El día fue tornando hasta llegar a una normalidad acostumbrada. Ese día en especial la extraña luz de una tarde que parecía de noche, dejaba ver algo la pérdida, el dolor, hasta el mismo cielo quiso dejar constancia de su disgusto, puede ser según se exagera que durante la noche llovió, que el cielo lloró a sus mujeres. La servidumbre diría en un día como hoy, que los retratos de las mujeres se irán marchitando en las noches ininterrumpidas de los pasillos y los aposentos desiertos. Y que las vivencias de esas que partieron envejecerán en los estantes polvorientos del tiempo. Quien sabe. Lo que si estamos conscientes y sabemos como realidad, es que al comienzo la gente en sus hogares dejó que sus voces practicaran en el canto con diferentes posibilidades, el vino, la noche y el cansancio logró hacer lo que suele, llevarlos a los brazos de Morfeo, así el pueblo y su Rey junto con sus reinas huyendo en soledad bajo las sombras nocturnas, pudieron dormir sin la carga de cualquier complejo de culpa.

En palacio las esposas al retirarse a sus aposentos sentían un gran alivio, muchas

de sus enemigas, si podemos llamarla de ese modo pues muchas fueron las veces en que el Rey no se ocupó de sus deseos, sus ganas, por estar inmerso en otras cuestiones con algunas de las que ahora habían realizado el viaje. De ahora en adelante, les tocaba acostumbrarse al vacío de sus puestos en cada uno de los aposentos y espacios de palacio. En verdad que se podría decir que pocas por no decir ninguna se entristeció con la partida de ellas.

Riquezas y fama de Salomón

(2 Cr. 9.13–24)

14El peso del oro que Salomón tenía de renta cada año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro; 15sin lo de los mercaderes, y lo de la contratación de especias, y lo de todos los reyes de Arabia, y de los principales de la tierra. 16Hizo también el rey Salomón doscientos escudos grandes de oro batido; seiscientos siclos de oro gastó en cada escudo.

17Asimismo hizo trescientos escudos de oro batido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro; y el rey los puso en la casa del bosque del Líbano. 18Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual cubrió de oro purísimo. 19Seis gradas tenía el trono, y la parte alta era redonda por el respaldo; y a uno y otro lado tenía brazos cerca del asiento, junto a los cuales estaban colocados dos leones. 20Estaban también doce leones puestos allí sobre las seis gradas, de un lado y de otro; en ningún otro reino se había hecho trono semejante. 21Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano era de oro fino; nada de plata, porque en tiempo de Salomón no era apreciada. 22Porque el rey tenía en el mar una flota de naves de Tarsis, con la flota de Hiram. Una vez cada tres años venía la flota de Tarsis, y traía oro, plata, marfil, monos y pavos reales.

Ya sabemos qué ocurrió en la ciudad, lo que no mencionamos fue lo que pudo estar pasando con las mujeres, con nuestras Amazonas. Al trasladarnos al barco vimos que las mujeres no acostumbradas a navegar, durante las primeras horas, estaban casi todas en cubierta, como esperando una última señal del amo, confiadas en que era una pesadilla pero que de un momento a otro despertarían de ella. Nada de esto ocurrió, por el contrario apenas se alejó un poco el barco y desde esa cierta corta distancia se notaba a la gente dispersándose y yéndose cada uno a lo suyo. El resultado era que ya no había marcha atrás. Fueron momentos que en algunas mentes sirvieron para comparar, medir y entender lo que estaba sucediendo y a su vez tratar de buscar consuelo en alguien para lo que estaba por venir.

Cuenta una leyenda que el barco iba afligido por el camino, el lloriqueo casi a coro

de las mujeres durante las tres primeras noches hacía al mar entristecerse, y se dice que los seres marinos se apiadaban de las dolientes y parece ser que hasta el cielo se compadecía, pues esos días, el cielo también lloró, fueron tres días en que hubo lluvia.

Pero la vida seguía su curso y es muy difícil cambiar el rumbo de los acontecimientos.

Pasada la primera semana muchas mujeres ya se habían adaptado al viaje, el mareo dejó de ser normal y constante, el rezo y la reflexión aminoraba temores y sufrimientos, la amistad comenzaba a florecer y como primer objetivo positivo de ese viaje, podríamos decir que estaban naciendo lazos afectuosos entre algunas de ellas. Y al final del día con la caída indetenible de la noche, más de una de esas mujeres con las manos cansadas de apretar el vacío, se recogió con su rostro entristecido como si lo tuviese maquillado con la pintura apasionada de una infinita vergüenza.

Qué pensaba en esos momentos El Rey Salomón es muy difícil de acertar, suponemos, algo de tristeza lo tuvo que invadir, tal vez hasta logró quitarse un peso de encima al no tener que permitir juzgarlas, no lo podremos saber, tal vez pronunció en silencio alguna oración, quien sabe. Tan sólo su mente pude tejer sus pensares, como tela de araña suponemos pescó para sí sus sueños, pues aquellas palabras que no pronunció su garganta suponemos se estrellaron en los vientos del olvido. Sin dudas que tuvo que haber sido un espectáculo triste y deprimente, ya que de algún modo, prefirió la máscara del silencio a la nobleza de las palabras. ¡Nada quedó escrito para la posteridad! Si haber vamos, de lo que si estamos claros, es que hubo un punto en el cual Salomón estuvo acertado con la decisión de haber mandado a uno de sus primos. Se puede decir que él fue el manto de lágrima de aquellas mujeres que aún siendo nobles, desconocían su destino, aunque estaban conscientes que habían sido enviadas al destierro. Pero como todo en la vida, con el paso de los días, ellas se fueron fortaleciendo y de la unión entre ellas, vino la fuerza; ocurrió lo increíble, como acabamos de decir, mujeres que durante tiempo habían sido enemigas y competencia, ahora colaboraban, se ayudaban, y trataban de consolarse unas a otras. El consejo general y repetido las había vuelto a la fe, a la creencia de lo divino, cada una retornó a los dioses de sus padres, y así reapareció otro cambio, y de lamentaciones vimos llegar calma y paz.

El amanecer del primer día fue con un sol espectacular, el cielo brillaba con un claridad inusual, el hecho de ir bordeando las costas, permitía ver una gran variedad de aves marinas, el chapoteo de las olas acariciando la quilla del barco, generaba un deseo de permanecer observando, era como si una especie de hipnosis colectiva se apoderara de las mujeres y éstas, no se cansaban de mirar, la manera en que con la popa cortaba la superficie del mar y ésta dejaba como rastro, un surco de decenas de metros. Ver desde lejos al barco era algo inusitado, pues además del colosal tamaño, era extraño el observar a tantas mujeres en la cubierta, les hacía pensar en cosas que a nada llegaban. Contar y detallar cada día con sus noches, una travesía que pareciera la repetición del día anterior donde lo único a la vista era el mar, las estrellas, el sol, y de nuevo lo mismo, sería tener poca imaginación, olvidar el recorrido sería de lo más injusto. Por ello debemos terminar y contar que el gigantesco barco lleno de mujeres, portando la bandera y el escudo de David atravesó el mediterráneo de un lado a otro, costeando por un lado a Italia, España, Portugal y del otro las costas de Norte África, y fue por ellas que bordeando las mismas fueron bajando sin detenerse. Eso permaneció así, hasta la tercera semana en la que el capitán giro su rumbo y encausó el barco hacia occidente, fue una entrega a lo desconocido imbuido en un conjunto de placeres, que hacían vibrar su adrenalina y que generaban un cosquilleo a sus temores.

Existía algo en el capitán que pareciera lo aguijoneaba en el fondo de sí, y al hacerlo, dejaba de lado sus verdaderos miedos, el conocimiento de que el hombre más sabio era quien había sido el que lo había encomendado a hacer este viaje, dentro de toda su rabia o dolor, le generaba cierta tranquilidad, pues él debería saber por qué o para qué era necesario este viaje. A este punto, lleno de angustias ya no sentía ganas de seguir dudando y vio que requería insuflarse con nuevos motivos de ánimo, un soplo de valor y coraje comenzaba a pasearse campantemente por todo su ser y desde ese punto, el capitán contagiaba un oculto optimismo.

Vivir un día en el barco, era llenarse de miles y miles de experiencias, dependería

de la ubicación que tomáramos y así las vivencias a ver serían inacabables. Por un lado la tripulación, que iba en busca de la nada, con meta no fijada, con un tiempo y fin incalculado e impensado, trabajando como con la obligación de llegar a hacer algo que no estaba ordenado y cargados de un temor hasta divino. Pero en resumen, podemos decir que era una tripulación instruida militarmente, llena de orgullo y respetuosa de sus obligaciones. Por el otro, los encargados de la logística, esos que debían dar de comer,

mantener la limpieza, y al final de aquellos que llenos de miedos y penas debían sacar desde su más profundo y perdido mundo, la capacidad de reír y hacer reír a las Amazonas. Y por último y dejadas en este lugar con todo el propósito, nos encontramos en los aposentos de las reinas y sus esclavas. Comentamos que al comienzo muchas de ellas lloraron, pero así como los días se sucedían de igual modo se inundaban de una supuesta fuerza que pensamos no real, pero que servía para demostrar a las demás, la falta de cobardía.

Recordamos los salones y los aposentos antes, cuando estos estaban vacíos,

luego, con la decoración de muebles, pieles y telas y ahora al retornar a ellos, podemos ver que no siempre un cuarto vacío luce peor que uno lleno, puede ser que el miedo, la tristeza, los mareos, la lejanía o mismo hasta la incertidumbre fueran responsables, pero los aposentos se veían tristes, como envejecidos, las mujeres no eran las mismas, una de las causas que nos parece razonables, es la de que habiendo sido ellas las escogidas para el destierro, ese aura de nobleza, poder, respeto y otras actitudes similares, se perdió de una sola vez. Y eso que dicen de que la ropa no hace al monje, en esos momentos lucía como una verdad absoluta. Debemos hacer notar que entre tantas mujeres, había de todo, unas que ya no querían seguir viviendo, otras, que no habían asimilado aún lo que lo les estaba sucediendo y las que menos resignadas, estaban como absortas en sus pensamientos, incorpóreas en sus realidades, y poco creyentes de sus designios.

Había algunas mujeres que no paraban de ir y venir, subían a cubierta, caminaban

como si tuviesen un lugar al cual dirigirse, pero al llegar a un punto muerto, retornaban a sus habitaciones. Otras como se dijo miraban al mar, y el mismo oleaje formado por la quilla del barco, pareciera las hipnotizaba, las dejaba idas a un nivel tal, que era poco por no decir nada lo que sus oídos captaban de las otras cosas. Una de esas tardes casi agónicas se les presentó una imagen que para ellas pudo ser divina, vieron delfines brillar en el horizonte como olas borrachas. Eran unos peces no conocidos, que mostraban desde ya su inteligencia y daban la impresión de ser guías protectores del viaje. En el cielo cientos de aves volaban lentos, bajando y subiendo como si quisieran borrarlo meticulosamente con sus alas, ambas imágenes desconcertaban un poco y rompía violentamente cualquier concentración, el miedo no estaba solo, se presentaba acompañado de innumerables situaciones desconocidas e inimaginadas. En el contexto de lo que estamos viendo, debemos regresar a nuestras protagonistas, las mujeres, esas

mismas a las que ya se notaba iban perdiendo esperanzas y con ello entregándose a los brazos de la suerte o mismo de un destino injustificado. Hablamos de ellas y dejamos por un momento y sin querer de hablar de aquellas otras, que no por no imaginarlas, dejaron de sentirse mal, por estar mareadas, a un nivel que pasaron días y semanas con un mareo que pareciera invadir sus entrañas como queriendo saltar al mar abierto. De hecho, más de una y no podemos ni queremos decir cuántas, lo hicieron, se demostraba con esa acción que ellas, no podrían soportar todo lo que se avecinaba; de ellas, no quedaron registros que permitan certificar su cuantía. Mientras esto que no podemos ocultar sucedía, entre el ir y venir, de las mujeres, como mencionamos, fueron armándose nuevos lazos en muchas de ellas y lo que no era normal ver en tierra, ahora se podía considerar como algo usual, unas buscaban en otras motivos y causas para generar o mismo dar comienzo a una amistad. Se daban cuenta que de la unión vendría la fuerza y que con un idioma común, el de la amistad, podría ser construida una fuerza defensora para todas. A la pregunta inicial hecha a uno de los marineros, de que hacia dónde iban, cual era la ruta, o mejor aún cuál sería el destino, atónitos, pudimos escuchar: hasta el fin del mundo. Y en efecto, aunque no lo sabían a conciencia, América estaba al otro lado del mundo. Al rato ellas daban la impresión de que la respuesta les parecía razonablemente sensata, más con todo y ello, no se quedaron quietas, ante una duda no desvanecida, otra pregunta capciosa y sazonada por el temor. ¿Cómo es el fin del mundo? Con gran parquedad sentimos una respuesta etérea: invisible. Algunas mujeres trataron de imaginarlo, al no poder verlo, supusieron lo lógico, que por su mismo estado invisible, sería imposible de adivinar.

Por eso ya no era de extrañar el ver a las mujeres enfrascadas en conversaciones

insulsas, pero que tendrían algo de especial pues ellas, las comenzaban apenas con la salida del sol, cuando en cubierta se escuchaban los pasos de marineros que nada hacían o que perdían el tiempo viendo hacia el horizonte con la mirada llena de esperanza pero sin estar claros de sus deseos o intenciones. Y de igual manera que en los relatos de las mil y una noche, las mujeres lograban hacer entre ellas lo mismo que ocurre hoy con la Internet, pues de una a otra se pasaban los cuentos, las historias, hasta las mismas recetas de familia y algunas veces se escuchaban intimidades que hacían ver un cuadro de humildad y humanidad entre ellas, que hasta hacía muy poco aún eran de alguna manera y por así decirlo, enemigas o simples competidoras del amor de un hombre y hasta de una simple señal de afecto. En general la preocupación era casi siempre la misma, qué estaría pasando con su familia, sus hermanos, sus padres. Ahora se daban cuenta, habían cometido el error repetitivo de que el dinero o el poder no lo es todo en la vida, se sentían culpables de no haber sido más respetuosas de la familia, y es que desde el momento en que entraron a palacio, esos lazos habían sido cortados de raíz, el sentirse reinas las había elevado a unos niveles de los cuales ahora ya siendo tarde, quisieran no haber llegado.

Hasta el día de hoy, hemos venido escuchando y durante siglos se ha venido

diciendo que fueron los fenicios los primeros que llegaron a América, y se puede decir, por lo que sabemos, que es verdad, pues gracias a que ellos poseían el domino de los mares y la experiencia suficiente como para atravesar océanos, fueron escogidos y guiados con la bendición de Salomón quien además brindó su aporte en la construcción de este barco. Podríamos decir que ésta fue la primera vez en que ambas cosas unidas lograron el objetivo. No queremos con este libro, bajo ningún concepto quitarle a ellos, el privilegio que fue el logro

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    primeros judios en america

    samuel akinin

    historia del rey salomón y lo que ocurrió cuando mandó al exilio a un buen número de sus mujeres. Lo que sucedió con su llegada a América hace unos tres mil años.

    por: samuel akininl Literatural 07/10/2009 lVistas: 649

    es necesario conocer nuestra historia.La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta.

    por: jose orlando melo naranjol Educación> Escuelasl 21/07/2009 lVistas: 1,518 lComentarios: 1
    José Brechner

    Continuando la tendencia actual, para el año 2050, sólo 9,7 por ciento de la población global será de ascendencia europea. En el mismo tiempo, Asia, África y Latinoamérica crecerán en 4.000 millones de habitantes.

    por: José Brechnerl Noticias & Sociedad> Polítical 09/03/2009 lVistas: 192
    Isaac Bigio

    En las elecciones internas para escoger al candidato que remplace a Bush en la dirección del Partido Republicano y de la Presidencia de EEUU quien más votos y delegados viene concitando es el mormón Mitt Romney.

    por: Isaac Bigiol Noticias & Sociedad> Polítical 22/01/2008 lVistas: 478 lComentarios: 1
    Alberto Tito Pintos

    Es la Antigua Colonia del Sacramento; su historia y tradiciones, nos revelan testimonios de su legendario pasado con luchas, intrigas, odios y amores vividos en los casi 328 años transcurridos a la fecha. Llamada " Manzana de la Discordia"," La Ciudad de la Pluma y de la Espada" o para muchos, "Madre de Ciudades", fue motivo de sangrientas luchas entre las Coronas de Portugal y España, en los siglos XVII y XVIII, junto a Inglaterra, Francia y Holanda

    por: Alberto Tito Pintosl Viajes> Sugerenciasl 12/09/2007 lVistas: 3,388 lComentarios: 2

    En 1492 los Reyes Católicos dictan la pragmática de expulsión de los judíos, amenazando con la pena de muerte y expropiación de todos sus bienes a los que la incumplieron, obligándoles a la venta de los mismos. Antes de las dificultades surgidas en la aplicación de la propia norma e incluso a acusa del posterior retorno de judíos al Reino, los mismos monarcas en 1499 dictarán una nueva pragmática en la que se determinaron las condiciones en las los judíos podrían retornar en España .

    por: abogael Leyesl 14/12/2010 lVistas: 140
    Nelson Astegher

    La democracia verdadera debe estar dedicada a la educación. Otras formas de gobier¬no hacen de la educación una herramienta que pone a los individuos al servicio del gobierno, pero la democracia educa para la participación en el gobierno.

    por: Nelson Astegherl Psicología> Generall 05/12/2007 lVistas: 613
    Laura

    El juego de azar fue una de las pasiones dominantes de los antiguos. Los germanos llegaban a jugarse la libertad a los dados, reduciéndose a la esclavitud el que perdía, se jugabn hasta la vida, suicidándose si perdían, aún si eran perdonados por el que ganaba.....

    por: Laural Educación> Historial 08/04/2011 lVistas: 84

    Hay un lindo lugar aquí en la tierra que todavía está sin descubrir por muchas personas. Un lugar que es rico en valores culturales, un sitio con numerosos monumentos arquitectónicos que son realmente asombrosos. Sus sitios de interés dignos de ser mencionados siguen impresionando la curiosidad e interés de las personas de diferentes naciones. Ahora se ha convertido en el nuevo y emocionante lugar para disfrutar y un lugar para pasar las vacaciones con los seres queridos.

    por: Hedgar Howardl Viajesl 20/01/2012

    ¿Qué es el amor? Hoy toca analizar uno de los conceptos más universalmente usados por el ser humano. ¿Qué es el amor? Empezaremos diciendo que esta palabra tiene un sinfín de significados, pues cada persona le asigna el suyo. Sin embargo, para tener una idea clara de lo que esta noción se refiere. Debemos dejar de lado "al corazón" y centrarnos en los hechos comprobables. Primero que nada, nos sumergiremos en la raíz de la palabra amor:

    por: Alex Caroll Literatural 30/12/2011 lVistas: 21
    Hugo W Arostegui

    El día de navidad, según nos lo han dicho una y mil veces, es un día de diciembre en el cual se conmemora, entre muchas otras cosas, el nacimiento de un niño Dios.

    por: Hugo W Arosteguil Literatural 29/12/2011 lVistas: 20
    vanessa nieto terrazas

    Porque hay distancias que se nombran, distancias de "te extraño" pero hay otras en donde eso solo se piensa, porque al parecer nombrarlo contraproduce, hay otras de intriga, en donde el silencio es tan escandaloso que de pronto no deja dormir; en cambio existen las distancias de olvido, y meses después uno recuerda la distancia y ella en si misma no produce nada, es el olvido el que produce un poquito de resaca moral.

    por: vanessa nieto terrazasl Literatural 21/12/2011

    Un magnífico barco, el "Sueño del Fevre", está dispuesto a vencer a todos los aspirantes al título "Reina del Mississipi". Es un sueño hecho realidad para su capitán Abner Marsh, una magnífica propiedad para el extraño Joshua York.

    por: Claral Literatural 14/12/2011 lVistas: 13
    Abner Pantoja

    En este artículo hago una serie de apuntes sobre las inquietudes que surgen cuando uno como escritor pretende escribir.

    por: Abner Pantojal Literatural 03/11/2011 lVistas: 26
    vanessa nieto terrazas

    Hoy me topé en un pasillo tan conocido como mi pasado, a una de esas personas que llegan a tu vida unos momentos, unos cuantos meses y trazan figuras tan marcadas en tu camino que hacen que tu destino cambie de rieles

    por: vanessa nieto terrazasl Literatural 01/10/2011
    vanessa nieto terrazas

    hay días que acarician, este no regaló siquiera una mirada compasiva, cero energía, cero atardecer, cielo nublado sin lluvia, anhelo sin esperanza, sed sin agua, noche sin estrellas.

    por: vanessa nieto terrazasl Literatural 01/10/2011
    Abner Pantoja

    En este articulo encontrarás una reflexión sobre cuales son las principales causas por las que uno se enfrenta al miedo a escribir. Descubrirás una razón poderosa para romper ese reto de tomar acción y atreverte a escribir. Finalmente si realmente te apasiona escribir, nada te detendrá, el miedo es parte de nuestra naturaleza humana.

    por: Abner Pantojal Literatural 13/09/2011 lVistas: 64
    samuel akinin

    Nos vamos dando cuenta de que algunas de las cosas que nos ordenan en las costumbres y obligaciones judías van como tomando forma y luego de miles de años descubrimos de que poseían no tanto un sentido que nos indicaba la intención de aseo como sí una especie de purificación de nuestro cuerpo y de la sangre.

    por: samuel akininl Espiritualidad> Judaísmol 17/09/2011 lVistas: 30
    samuel akinin

    Cuando veas a las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo. no podemos ni debemos quedarnos al margen de los acontecimientos, ya debemos entender que somos parte de la historia por nacer, que cada uno de nosotros tiene un papel que hacer y que su silencio en nada puede ayudar a la humanidad

    por: samuel akininl Literatura> No Ficciónl 10/09/2011
    samuel akinin

    pasajes de nuestra historia que nos hacen ver de que el mundo tiene muchas posibilidades, que somos nosotros y no otros, los que debemos regir nuestro destino. por ello fuimos hechos, no sólo a imagen y semejanzas sino que contamos con el libre albedrío, no somos y no podemos permitir que nos conviertan en seres automatizados, carentes de una voluntad de un criterio

    por: samuel akininl Literatura> Ensayosl 04/09/2011 lVistas: 29
    samuel akinin

    La evolución del mundo nos permite ver y aceptar que las sagradas ecrituras judías contaban con una fuente de información inexplicable.

    por: samuel akininl Espiritualidad> Judaísmol 04/09/2011 lVistas: 22
    samuel akinin

    en su lucha inagotable, el hombre se encuentra con su sombra y no sabe que pasos dar. le incógnita de los que nos toca, de lo que se está uno perdiendo y por ende lo que dejamos de hacer al estar pendiente de ello

    por: samuel akininl Literatura> Ensayosl 27/04/2011 lVistas: 29
    samuel akinin

    Retar al toro, embestir a la bestia, desear un cuerpo y entregar los deseos, al final, una ofrenda a la malicia de un amor que pide y da

    por: samuel akininl Literatura> Poesíal 10/02/2011 lVistas: 13
    samuel akinin

    un canto sin final en el que el amor dice y no para de hacer, donde se busca el encuentro como punto final y se espera llegar hasta más allá

    por: samuel akininl Literatura> Ensayosl 10/02/2011 lVistas: 27
    samuel akinin

    encuentro con las dudas que se van generando cuando el amor se aparta, cuando la distancia no acorta los sentimientos y uno como con las lágrimas va dando amor gota a gota

    por: samuel akininl Literatura> Ensayosl 10/02/2011 lVistas: 13

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