Nihongo-United Capítulo 1
Auto Presentación
Mi nombre es Akio Susume .Mi mamá es americana, pero mi papá es japonés. La verdad es todo son todo un alboroto mis raíces de generación. Mi papá conoció a mi madre en un salón de conferencias de medicina Japonés. Ella se llama Leila Browns, mi papá se llama Hideaki Susume , él es un doctor de cirugía japonés, en cambio mi mamá estudia medicina occidental. Ambos se conocieron en un curso de medicina oriental en el Japón, y pues mi papá se enamoró de ella. Luego se casaron y aquí estoy yo.
A penas duré unos cuantos meses, pues a mi papá se le trasladó a Florida para trabajar en un famoso hospital de cirugías plásticas. Entonces tuvimos que venir a América, he visitado muchas veces a Japón. Es un buen país. Aunque ya es mi costumbre vivir aquí en América. Las cosas son muy diferentes entre estos dos lugares.
Todo empezó cuando mis padres decidieron llevarme a un internado Japón-Estadounidense, no por mal comportamiento o razones psicológicas. Realmente acepté la idea de ellos y decidí apuntarme al internado. Ellos pensaron que sería mejor que me aprendiera japonés para no olvidar mis raíces de nacimiento. No recuerdo el primer día, solo sé que empecé en octubre. La verdad todos me miraban con una cara de gran extrañes. Se me hizo bien difícil adaptarme. En el curso los chicos eran tranquilos, nunca tuve ningún problema con otros. Ni siquiera diferencias. Junto conmigo estaban muy buenos muchachos y muchachas, entre los cuales conocí rápidamente a algunos. Muy extraños, con actitudes diferentes, pero muy amigables.
Mi padre de por sí ya sabía hablar el inglés y por lo cual se le hizo bastante fácil comunicarse con mi mamá, incluso siempre ha sido por el inglés por el cual me comunico con mi padre. A penas sé frases como konichiwa, sayonara, Konbanwa, Gomen nasai, entre otras. Pero con el tiempo aprendí a leer y a escribir japonés en ese internado.
Ya son las 10:20 de la noche, todavía es temprano. Así que voy a utilizar el diario del instituto, es que todo estudiante debía reportar en un diario lo que hacía en cada día para que recordase los momentos que estuve en el instituto.
Aquí va el día en que entré al instituto. ¡Vaya que ahora me acordaré!
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Susume, Akio
Edad: 15 años.
Sexo: Masculino
Fecha de nacimiento: 15 de Agosto.
Nacionalidad: Estadounidense.
Características: es deportivo e inteligente. Su padre es Japonés y su madre es Americana. Deporte favorito: Baloncesto.
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Primer Día del Instituto Octubre 1, Sábado.
“Mis padres me han dejado en este instituto Japón estadounidense. Y aunque es aquí en EE.UU. mis padres desean que aprenda japonés. Realmente no sé la razón. Yo si quería venir a un internado, pero no que sea de mitad japonés, mitad estadounidense. Sí he visitado a Japón, pero no era para aprenderlo o algo así.
Esta mañana me han llevado a este lugar, tengo que admitir que de vista se ve muy bien. Al desmontarme del auto le digo a mamá:
-“¿De veras tengo que venir para acá?
Leila Susume: claro que si hijo mío. Lo hago por tu bien. Tú lo sabes.
-pero la verdad es que no quiero estar en un lugar así. No voy a entender nada de lo que dicen.
Leila Susume: no todos son japoneses. Muchos hablan tu idioma. Así que no te preocupes por eso. Ya veras que te acostumbrarás con el tiempo. Solo es cuestión de resignarse.
Hideaki Susume: Okaasan –madre- tiene razón. Es cuestión de tiempo querido hijo.
Akio: La verdad quería venir a un instituto, pero no de esta clase.
Hideaki Susume: es cuestión de tiempo.
Leila Susume: ya estamos aquí. Ahora vamos a la dirección para que te indiquen el cuarto donde vivir.
Akio: vale.
Cuando entré todo estaba bien organizado, mucha limpieza. Muchos chicos y chicas que me observaban diciendo: ¡Chico nuevo!
Y tal como decía mamá, había chicas y chicos de América, no solo japoneses.
Aunque me sorprendí al ver todo en japonés. Todos esos símbolos que se hacen llamar letras en Japón. Ese arte tan explícito con un tremendo coraje llamativo.
Recorrimos muchos pasos para llegar a la sala del director. Este instituto era mega enorme. Al llegar, el director saludó a mis padres con un gran cariño. Y me dijo: ¡Bienvenido al instituto Nihongo-United! Este joven que está aquí se llama: Hiroshi Aya (博彩) y él se quedará para enseñarte todo el lugar y será tu compañero de cuarto. Él es japonés. Espero que se lleven bien durante todo el tiempo que estén en el instituto.”
Hiroshi Aya: Mucho gusto, soy hiroshi. Y tú ¿Cuál es tu nombre?
Akio: Soy Akio Susume. Y soy mitad japonés y estadounidense. Ellos son mis padres: Leila y Hideaki Susume.
Hiroshi Aya: Mucho gusto también con ustedes Hideaki-san y Leila-san.
Leila Susume: Igualmente Hiroshi.
Hideaki: doumo arigatou gozaimasu. Douzo, onegahi Shimasu ka -Muchas Gracias, ¿Puedes ayudarme? Por favor.
Hiroshi Aya: hai. Si.
No entendía nada de lo que decían mi papá y ese extraño chico llamado Hiroshi. Así que tuve que decirle a mi mamá que le dijera a papá que cortara su conversación.
Hiroshi: Pues, vamonos Akio-san. Tengo mucho que mostrarte. Y las clases comienzan en 2 días. Así que tienes mucho que ver. Tu padre me dijo que practique el japonés contigo. Es decir cuando aprendas.
Akio: Dudo mucho que aprenda este idioma que dices. No sé mucho o lo fundamental para hablarlo.
Hiroshi: nadie dijo que el japonés es un idioma fácil de aprender.
Director: claro que hiroshi tiene razón. Se tarda para aprenderlo. Pero no es imposible. Ya verás que con el tiempo te encantará el japonés. Ahora despídete de tus padres.
Akio: Si. Adiós papá, mamá. Les quiero mucho. =Cumplido=
Leila: Nosotros también te queremos. Recuerda que vendremos a visitarte de vez en cuando.
Hideaki: Te tendremos presente siempre y te llamaremos todo el tiempo. Sabes que te queremos mucho. Cuídate hijo. Adiós.
Luego de abrazos largos de parte de mi madre. Hiroshi Aya me mostró el cuarto donde se supone que debería pasar el año.
Era muy espacioso, bastante agradable, con una vista a la cancha de tenis del instituto. Era bastante maravillosa la vista. Me quedé conmocionado, por que no había visto tanta belleza cerca de mi habitación. Entonces Hiroshi me dijo:
“maravilloso, ¿Verdad?”
Akio Susume: ¡claro! Nunca he estado en un lugar así, sobre todo tan cercano a mi habitación, esto es genial.
Hiroshi Aya: Y esto no es lo único. Hay muchas cosas más en este lugar. Así que prepárate para que te las muestres.
Akio: ¡Vale!
Entonces Hiroshi me mostró las 5 piscinas del instituto, el jardín, los 4 restaurantes distribuidos por todo el campus. Y algunas de las tiendas y lugares de estar en el internado-instituto.
Yo estaba impresionado, además el lugar tenía una atmósfera de agradabilidad y acogimiento. Hiroshi ya era conocido, pues hablaba con muchos chicos y chicas del instituto. Cuando dijo que iba al baño, yo me puse a observar el paisaje del campus. Adornado de flores silvestres, flores primaverales. Árboles frondosos. Y el riachuelo artificial a 1 kilómetro de donde estaba yo. No me aguante para ir a verle. Así se me olvidó que aquel joven me estaba enseñando el lugar. Aunque para mí era conocido ya este lugar, porque tomé la confianza necesaria para ir a observar ese afluente tan corto, pero atrayente.
Al llegar, era todo lo que esperaba, tenía un aroma de frescura y pureza. Que sí alguien tocaba, se echaría a perder. Estaba impresionado, la forma por la que corrían las aguas en este pequeño laguito artificial. Sus peces eran de un color bronceado-dorado. Del color de los rizos de mi mamá. De las sandalias que siempre usa mi papá cuando está en casa. Me era muy familiar aquel lugar.
Sin darme cuenta, ya tenía más de 15 minutos viendo y reflexionando este laguito. Pero era tiempo de que buscara a Hiroshi, aquel muchacho que me estaba dando el tour del campus. Estaba perdido en este lugar tan grande. Alrededor había muchos jóvenes y no sabía cuál era el camino que me llevaba a Hiroshi. Entonces le pregunté a una chica que estaba sentada en el jardín, sí había visto a este muchacho. Le describí cómo era. O por lo menos algo que supiera de él. Porque la realidad es que a él todavía no sabía distinguirlo.
Ella me dijo:
“Él estuvo hace unos minutos en el asiento de allí –señaló ella donde estaba sentado yo- pero se fue como si buscara a alguien para la piscina.”
Akio Susume: Muchas gracias. Por cierto ¿Dónde quedan las piscinas? Es que soy nuevo en este lugar.
Chica Desconocida: yo conozco a Hiroshi-san. Te puedo ayudar a buscarlo. Mi nombre es Mika Hidaka. Soy del mismo grado que Hiroshi-san.
Akio Susume: ¡Oh! Mucho gusto. Mi nombre es Akio Susume. Soy su compañero de habitación. Y supongo que de grado y curso.
Chica Desconocida: ¡Claro! Entonces eres nuevo. Que bueno. Pero ¿Eres Japonés?
Porque no lo pareces. Y lo digo por tu nombre.
Akio Susume: pues si. Soy mitad americano, mitad asiático. Pero parece que me torné más americano, que japonés.
Chica Desconocida: Vale. Pues venga, te voy a ayudar.
Entonces, buscamos en las piscinas, lamentablemente no le pudimos encontrar. Y no nos quedó más remedio que ir a la oficina del Director.
Al llegar, el director me dice:
“¿Ocurre algo? Deberías estar conociendo este lugar. ¿Qué haces aquí?
Akio: pues es que no encuentro a Hiroshi. Me le perdí mientras él iba la baño, es que me distraje con las bellezas de este lugar.
Director: no te preocupes, no eres el único que le ha sucedido esto. Cuando Hiroshi-san no te encuentre, vendrá hasta aquí y todo se resolverá. Mientras tanto. ¿Podrías enseñarle los cursos a Akio-san, señorita Mika?
Mika Hidaka: hai. Ven conmigo Akio.
De repente entra en la sala Hiroshi diciendo: “No es necesario” con una voz de papalote encendido. De inmediato me pidió excusas, y yo también me excusé a él, porque realmente quien se perdió fui yo. Entonces Mika dijo:
“Se apareció quien tenía que hacerlo. Hola querido Hiroshi-kun, que gusto verte de nuevo.”
Hiroshi Aya: ¡ah! Eres tú. Cuánto tiempo. –Jadea de manera aburrida.-
Mika Hidaka: La verdad no tienes idea de la falta que me hiciste este verano. –Gesto de Interés.-
Mika Hidaka se le veía bastante dulce, muy alegre y amigable. Aunque noté que ella no quería que yo fuera compañero de habitación con el tal hiroshi. Ellos discutían acerca de quién me enseñaría el lugar. Por un lado hablaba Mika diciendo que podían ir los dos y enseñarme el lugar, para así hacerlo más dinámico. Y él por otro lado diciendo que las leyes asignan al compañero de habitación mostrar al nuevo todo el lugar y no otra persona más.
Mika Hidaka: Me enteré de que él es tu compañero de cuarto.
Hiroshi Aya: así es. Y esta vez no quiero que no existan problemas. Tú conoces las reglas. Y sabes que solo es asignado a enseñar el lugar quien realmente es el compañero del nuevo o nueva estudiante.
El director a su vez, dijo:
-lo siento bastante Mika-san, pero las leyes son para cumplirlas. Así que a usted no le corresponde. Kimi ga wakari masen ka.
Mika Hidaka: hai. Lo acepto, solo quería hacerle el favor a Aya-san para que no se agotara.
Hiroshi Aya: hai. Sou desu. Arigatou. Pero creo que él podrá ver este lugar solo con mi ayuda. Así que no te “ilusiones”.
Ella salió con una cara de profundo de tristeza, como si hubiera sido rechazada de algo sumamente importante. Cuando la verdad, todo trataba de mí. ¿Creen que sea importante yo? Pues la verdad no lo sé. Ni tampoco el porqué ellos discuten por eso.
Hiroshi me miró y fingió decir que no había problemas. Luego me enseñó el salón al cual asistiríamos. Porque realmente el internado era totalmente grande.
Mis padres ya se habían marchado y yo estaba decidido a entrar a la habitación y quedarme el día completo, pues el día siguiente era sábado. Y estaba demasiado agotado con tanto caminar por el campus y por el salón de clases. Entonces al llegar le dije a hiroshi:
-Y esa chica está en la misma aula que nosotros, ¿verdad?
Hiroshi: desafortunadamente si.
Akio: ¿es que tiene algo de malo?
Hiroshi: A veces ella puede ser un poco problemática, pero eso no es nada. Ahora ponte a organizar tus cosas. Vendré dentro de 30 minutos.
Akio: Está bien. Creo que no hay problema.
Estoy bastante abrumado. Ya empiezo a extrañar mi hogar. Pensar que la vida será diferente para mí desde ahora, es todo un gran caos. Hiroshi tardaba en llegar y yo estaba bastante impaciente, por lo que me quedé dormido. Cuando desperté todavía no estaba en el cuarto. De modo que me cepillé los dientes, me dí una ducha y hasta hablé con mis padres desde el teléfono. Ya el sol estaba puesto cuando terminé de ducharme, y aún Hiroshi no había llegado. Ya estaba bastante aburrido, pues la verdad en estos internados no existe televisión a menos que un padre la compre para su hijo. A mi me daba igual no ver televisión, pero ya estaba abrumado de esperar a Hiroshi. Luego la puerta la toca alguien, un toque suave. Yo sin lugar de ideas, voy a tratar de enterarme quién es. Luego cuando tiro de la puerta, allí estaba la misma chica, Mika. Estaba muy elegante, bastante bonita, con un vestido rojo, cubierto de flores rosas, y con el pelo largo y suelto, rosado claro, sus ojos brillaban. Demasiado bella. Entonces ella me dice:
- me recuerdas, ¿verdad? Soy la que te llevó al salón del director.
- Claro. Eres Mika Hidaka. Por casualidad… ¿Quieres algo? –Hago un gesto de pregunta-
- Si. Es que vine a sustituir a Hiroshi, él se enfermó de repente y está en el médico.
- ¡¿En verdad?! ¡Eso es terrible! –afirmé con los ojos bien abiertos-
- La verdad que si –jadea-.
- ¿Sabes dónde está el médico del internado? Es que me gustaría visitarlo.
- Si. Yo sé. Pero es mejor dejar que él descanse.
- ¿Tú crees?
- Si. Él debe sentirse cansado como para hablar.
- Pero yo podría enseñarte el lugar obviamente sí tu deseas. –Con ojos saltones me dijo-
- Está bien –le respondí- Pero luego le dije: “¿Luego de que terminemos, podremos verlo?
- Tal vez, quién sabe. –Dijo con un gesto de inseguridad-
Preferí ignorar su forma de ser. Y pensé que al terminar luego, podría dejarla a ella sola y arreglármelas para ver a Hiroshi Aya. Entonces por ese lado no me preocupe. Y ella se portó lo suficientemente bien conmigo, me enseño todo y me lo explicó perfectamente. Su hermoso vestido resplandecía naturalmente. Era todo una dama, bella y tierna, pero con algo oculto, un misterio que era poco descifrable para cualquier persona. Entonces al recorrer todo el lugar, me quedé agotado, con ganas de ir a comer, ya estaba mi estomago gritando desde dentro. Aún así cuando me pregunto sí quería comer algo, le respondí que no. La verdad es que quería ver a Hiroshi Aya lo más antes posible para enterarme de cómo le sucedió su accidente y qué razones contribuyeron a que sucediera. Ella me comunicó que tenía que irse, pues debía hacer algunas cosas, aunque no me explicó qué cosas. Yo, por mi parte, respire profundo y quise preguntar a algunos jóvenes que estaban por allí haber sí conocían al parlante compañero de cuarto mío. Lo hice tan pronto como Mika Hidaka se fue. Casi nadie me pudo contestar. No conocían al tal Hiroshi, y muchos eran nuevos. Empecé a caminar, sabía que no sería el fin del mundo, solo porque no encontrará a Hiroshi. No entendía las instrucciones para llegar a algún lugar, pues todo era japonés. Estaba perdido totalmente. Solo veía a los chicos y chicas hablando, muchos japonés, otros el Inglés. Estaba despistado, ni idea de donde estaba. Como si la chica de aquel vestido rodeado de rosas no me hubiera dicho nada. Decidí ir a un puesto de té japonés, siempre me había preguntado a qué sabría el famoso té que se hace en Japón. En el atendedor estaba una chica, con un atuendo que nunca había visto en mi vida. Parecía algo exagerado en una chica.
“no te he visto nunca. ¿De seguro eres nuevo?” me dijo ella.
- si, soy nuevo en este lugar.
- Pues. No sé sí sabes que este puesto es gratuito todo los fines de semanas. Puedes beber todo el té que quieras. Por supuesto, a mí me pagan las horas. ¿Qué deseas beber?
- ¿Un té japonés? –hice gesto de: ¿habrá otra cosa que no sea té?
- Genial. Entonces te voy a dar un té muy famoso. Casi a todos les gusta. Espero que te agrade a ti también. Vengo ahora, llevaré la orden a la cocina.
- No hay problema.
A mi me parecía una chica bastante alegre, y amable. Mientras el té tardaba, estaba concentrado en las hermosas cortinas en un estilo tan diferente, pero hermoso. Era extraño, no era el ambiente de una zona de bebidas que yo he visto en otras ocasiones.
Aquí solo habían sillas fuera del lugar, adentro donde estaba, solo habían cojines. Y muchos muchachos y muchachas estaban sentados de rodillas. Era obvio que jamás había visto algo así. Ella llegó luego de 5 minutos, con la misma sonrisa con la que me sonrió cuando llegué. Me dijo: “aquí está y quiero saber sí te agrada este té.”
Estaba un poco confuso, pues nunca había tomado té. Aunque sí chocolate caliente y cosas así. No sabía el sabor o el gusto que tendría en mí. Pero su sonrisa me conquistó. Así que le dije:
- Está bien. Muchas gracias.
Cuando lo probé, tenía un sabor a manzana, o a fresa. ¡No! Creo que a durazno. La verdad, estaba dudoso del sabor ultra dulce que tenía. Calló como aguacero en río seco.
-“Estaba fabuloso, nunca había probado el té, y ahora tengo ganas de volver por aquí.”
Ella ser rió lo suficiente como para hacerme sonreír a mí, y me dijo:
“Sí vienes más seguido te diré qué té saboreaste.”
- Trataré de venir todos los fines de semanas. Y por cierto, ¿Lo haces tú este té?
- Eh… no. Lo hace una compañera mía de estudios, su abuela fue una gran cocinera de té. Muy famosa en Tokio, y al parecer, ella ha heredado el mismo don de su abuela.
- ¡Fantástico! Ella sabe hacer el té muy bien. Luego le mandas las felicitaciones de un extraño.
- ¡Jaja! Lo haré. –se ríe-
- Por cierto, no sé sí conoces a un muchacho llamado Hiroshi Aya.
- ¿Hiroshi-kun? Conozco a un Hiroshi-san. No sé sí sea el Hiroshi-kun que yo conozco.
- Es que sufrió un accidente. No sé como. Soy nuevo, y él es mi guía de tour.
- Seguramente es Hiroshi-kun, es el único Hiroshi-san que es guía en el instituto.
- ¿Puedes llevarme a donde él está? Por favor.
- Lo intentaré, pero existen muchas salas de emergencias en este internado. Lo mejor será llamarle por teléfono para saber en qué lugar está y así poder buscarlo.
- Está bien. Creo que es una buena idea.
Entonces ella pidió permiso al trabajo para ir a buscar a Hiroshi. Entró a una sala de emergencia preguntando por él, le dijeron dónde estaba y fuimos inmediatamente. Era una sala totalmente normal y tenía todas las escrituras en japonés e Inglés. Allí estaba Hiroshi Aya acostado con un yeso en la pierna izquierda. Pero también vi a alguien ya conocido, ¡era Mika Hidaka! Eso me dejó un poco dudoso. Allí estaba ella sentada. Frente a Hiroshi Aya. La joven y yo nos acercamos a Hiroshi para conversar con él. Yo le salude, pero él no me quiso responder y le dijo a la joven de mi lado con una seña que me llevara al cuarto mío y de él. Nos dijo que él estaba mal y que le visitáramos en otra oportunidad. Yo me conmocioné luego de haberme preocupado por él. Después de todo era un desagradecido. Salí con toda una angustia, mientras Mika Hidaka se hacía la que no se enteraba de nada. La joven salió más rápido que yo, luego de que captó lo que le dijo Hiroshi Aya. Ella se acercó a mí mientras caminábamos por el pasillo de la enfermería y me preguntó sí me gustaba este lugar. Afirmé que me encantaba a pesar de tener menos de un día allí. Ella se alegró al parecer, de lo que dije. Ella me contó que era del mismo curso de Hiroshi Aya y del mío. Y que estaba aquí desde pequeña, pues sus padres son dueños de empresas del Japón y de Estados Unidos y que nunca tuvieron tiempo para atender un hijo y mucho menos a una hija. Me dijo que le encantaba este lugar y que está tan apegada que en vacaciones se queda aquí recibiendo clases de verano.
Yo me asombré del grado de amor que tenía esta chica para con este internado. Mientras estábamos en el campus, con una brisa fría, propia del octubre; le conté a ella las razones por las cuales estaba un día como hoy aquí. Ella no me quiso comentar más nada acerca de Hiroshi Aya. Yo que estaba furioso con él por habernos dicho eso a mí, un alumno nuevo y a su vieja amiga. Cuando entramos al apartamento mío y de Hiroshi, le di las gracias a ella. Y me aprendí lo cerca que estaba la enfermería donde estaba Hiroshi de la habitación. Le di muchas gracias. Ella me obsequió 2 biscochos envueltos en funda de papel, y me explicó que era por sí tenía hambre, y que era un regalo propio del negocio a los nuevos estudiantes, eso se lo agradecí a ella. Y me acordé de algo muy importante, así que me pegué yo mismo y dije: ¡caramba! ¡No te he dicho mi nombre! No me he presentado. ¡Muchas disculpas, por favor! Perdóname. Mi nombre es Akio Susume. Mucho gusto. Y ella me dijo que se llamaba Yaboshi Izumi. Bajó su cabeza, y me pareció conocido a lo que mi papá siempre hacía al llegar, al irse, al comer. Tantas cosas. Así que fue algo normal para mí.
“Te doy las gracias Yaboshi, por tu amabilidad, espero verte el Lunes en clases.”
- Yo también quiero verte pasado mañana y espero que vayas al “Nihongo Tea”.
- Está bien. Iré todos los fines de semanas, mi promesa, aunque me pierda las primeras veces. Muchas gracias por los bizcochos.
- No hay por donde. O yasumi Nasai, Akio-san. Buenas noches, Akio.
Desde luego me dio la llave del cuarto y me dijo que aún era temprano para comer. Sí quería podía ir a buscar algo de comer con ella. Le respondí que preferiblemente sería otro día. Y que esperaría que trajeran a Hiroshi Aya al cuarto. Ella, por su parte entendió perfectamente. Estaba bastante sorprendida, asustada desde que se enteró de que era compañero de Hiroshi. Tenía bastantes dudas acerca de su expresión asustadiza, pero no quise preguntarle.
Se despidió muy atentamente de mí. Yo igualmente. Pero luego me puse a pensar cómo actuó Hiroshi cuando le fuimos a ver. Como si no fuéramos nada. Y también la bella chica que estaba a su lado, llamada Mika Hidaka, que tampoco reaccionó. Me sentí bastante decepcionado de él. Era bastante irónico el hecho de que al verme no haya dicho nada.
Cuando ella se marchó me comí los 2 biscochos en un segundo, estaban totalmente ricos y buenos. Me llené al instante, estaban deliciosos. Ya era más de las 9 de la noche. Como a las 10 de la noche, yo con un terrible sueño escucho que alguien toca la puerta. Entonces me arrimo a ver qué sucede por el ojo de la puerta. Ya conocía quién era. Era el compañero de cuarto mío, llamado Hiroshi Aya. Al verlo solo le abrí la puerta y fui a mi cama para dormir. Él dijo:
Excúsame, no fue mi intención tratar mal a un nuevo. Y ni siquiera enseñarle el lugar.
-No hay problemas –le dije-, lo único que no me gustó aparte de que no me enseñaste nada el lugar, es que cuando fui a visitarte, me dijiste que me marchara. Lamento decirte esto, pero mañana trataré de hablar con el director para que me cambie de cuarto. Y excusa sí esto suena duro, pero esa es la verdad.
-Lamento dar esa impresión.
-No te preocupes. Mika Hidaka me enseñó parte del lugar en tu ausencia.
-¡¿Quién?! ¡Ella! ¡No puedo ser! –Exclamó- Realmente no conoces nada de nadie. Lo lamento, debí decírtelo antes de tiempo.
-Pues no me sorprende porque ella tampoco nos dijo nada a Yaboshi y a mí.
-¡Es cierto! ¡Yaboshi-san estaba contigo! ¡Caramba!
-¿Qué es lo que te molesta tanto? Le diste las llaves y le hiciste una seña. ¿No te acuerdas?
-No. Es que alguien me golpeó a la cabeza y así llegué a la enfermería donde estaba Mika Hidaka-san, que luego se fue y volvió dentro de media o una hora. Luego llegaron ustedes, ahora que recuerdo, Yaboshi-san y Tú, Akio-san.
-Supongo que así fue. Pero ya no importa, mañana hablaré con el director.
-Por favor, Akio-san, no entiendes lo que sucede. Te lo explicaré, ya verás. Dame un solo día, el lunes, y ya verás. Sino, entonces yo mismo hablo con el director. Solo hazme este favor.
-Está bien, creo que esperar no tiene nada de malo. Creo que si. No te preocupes. Pero, se puede saber qué te paso.
-Caminaba por los pasillos, pero alguien me pegó en la cabeza. Y cuando llegué a ver, estaba en la sala de enfermería.
-Pero ¿Sabes quién fue?
-Creo saberlo, pero realmente no quiero echarle la culpa.
-Entonces sabes y no quieres echarle la culpa. Eso no es muy sabio. Deberías hablar con el director.
-Luego hablaré de eso. Ahora solo debo darme una ducha. Comí en la misma enfermería. Pero, ¿Tú comiste?
-Si, Yaboshi me regaló 2 Biscochos. Son bastante buenos. Quedé lleno. Así que no me preocupo por nada. Y aparte en el refrigerador ahí soda y agua. No tengo hambre.
-Menos mal. Mañana te enseñaré todo lo que hay de comida. Y nuestros restaurantes de Sushi.
-¿Sushi? Pero si yo odio el sushi.
-¡¿Qué?! Eso es imposible. Ya verás como te gustará.
-Me voy a duchar.
-Buenas noches. Yo voy a descansar.
Me acosté en la cama, tan dulce y reconfortante. Esperaba hablar por el celular con mis padres. Pero no pudieron, la verdad no sé. Seguro mañana me llaman. Eso espero. Les extraño mucho. También mi casa. Y no puedo creer lo que digo: “también extraño a mi hermana”.
Ha sido un día muy movido, no sé si el de mañana será igual de intenso como este de hoy. Eso es lo que no espero. Y me quedé pensando en lo misteriosos que son las personas de raza japonesa, aunque son amables, extrañas y odiosas, tienen algo que nunca he visto en otras.
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EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE NIHONGO UNITED....
Akio por fin se da cuenta quién es Mika-san... El capítulo se titula: "Una chica que deja mucho qué decir."
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