¿Hasta qué punto somos capaces de ser irracionales?
La experiencia de la Universidad de Yale.
El horror que la mayoría de las personas experimentaron cuando se descubrió lo que había ocurrido en la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial se acompañó a menudo de virtuosas afirmaciones en el sentido de que “una cosa así jamás habría podido ocurrir aquí”, de que nosotros no habríamos permitido semejantes atrocidades.
¿No lo habríamos permitido jamás? ¿Qué ocurrió en la Alemania nazi? ¿Somos todos capaces de ser irracionales? ¿Hasta qué punto? ¿Quién traza los lí¬mites?
Uno de los artículos más escalofriantes que he leído apareció en forma de una crítica escrita por el psiquiatra Ralph Crawshaw sobre el libro de Fred J. Cook, publicado por Macmillan con el título de: El País corrompido: la moral social de la América moderna. Escribía Crawshaw:
En esencia, Cook nos dice en El País corrompido que los ciudadanos americanos han abandonado su moral personal por una moral colectiva, institucionalizada. Han abandonado la convicción reflexiva por el sentimentalismo comprometido y la popularidad, es decir, la responsabilidad por la obediencia. Amarga medicina, ciertamente. Siempre podemos parapetarnos detrás del hecho de que no posee pruebas estadísticas de que se trata de una mera impresión personal suya, de que, en realidad, no tiene demasiada importancia en fin de cuentas. ¿O sí la tiene?
Cito literalmente un fragmento de la crítica so¬bre un informe de Crawshaw acerca de un proyecto de investigación ejecutado por Stanley Milgram en la Universidad de Yale, que aporta pruebas en respuesta a esa cuestión:
Las investigaciones de Stanlev Milgrarn en Yale empiezan a poner una base científica a las deducciones de Cook. Milgrarn llevó a cabo una serie de experimentos psicológicos sobre la obediencia. Tomó una muestra variada de la población masculina adulta (de veinte a cincuenta años) de Bridgeport, Connecticut, en la que había desde obreros no calificados hasta profesionales. El experimento aspiraba a determinar hasta qué punto una persona estaría dispuesta a castigar a otra en cumplimiento dc órdenes, pero fue presentado falsamente como un estudio científico realizado por la sociedad Brid¬geport Research Associates sobre técnicas docentes. Los sujetos fueron seleccionados al azar, y se les pagaba cuatro dólares y medio por el tiempo que perdían.
.¿Qué porcentaje de los pretendidos maestros re¬corrieron todo el camino y administraron la descar¬ga máxima? Pero, antes de que aventuren ustedes una cifra, escuchen la voz del Hombre de la Calle por el micrófono interior:
Descarga de 150 voltios: «¿Quiere usted que siga?»
(ORDEN).
Descarga de 165 voltios: «Ese tipo está chillando. Hay mucha gente aquí. A lo mejor sufre del corazón. ¿Quiere que siga?» (ORDEN).
Descarga de 180 voltios: «No puede soportarlo. ¡ No voy a matar a ese hombre! ¿No le oye chillar? Está aullando. No puedo soportarlo. ¿Y si le ocu¬rriera algo? Ya sabe a qué me refiero. Quiero decir que rehúso toda responsabilidad. (EL EXPERIMENTA¬DOR ACEPTA LA RESPONSABILIDAD) «Conforme.»
195 voltios, 210, 225, 240, etcétera.
El sujeto (maestro) no dejaba de obedecer al experimentador. Cerca de un millar de maestros par¬ticiparon. ¿Qué tanto por ciento de ellos obedecieron hasta el final? Digan una cifra antes de seguir leyen¬do. Un grupo de cuarenta psiquiatras que estudió el proyecto predijeron que serían la décima parte del uno por ciento. En el experimento real, el sesenta y dos por ciento obedecieron hasta el final las órdenes del que conducía el experimento. ¿Cuál fue su cálculo?
Milgram concluía: «Con monótona regularidad podía verse a unas buenas personas cediendo bajo las exigencias de la autoridad y realizando acciones malvadas y graves. Hombres que en la vida coti¬diana son seres responsables y decentes se dejaban seducir por los señuelos de la autoridad, por el dominio de sus percepciones y por la aceptación acríti¬ca de la definición de la situación dada por el experimentador, hasta el extremo de realizar acciones crueles. Para este autor, los resultados, tal como los vio y sintió en el laboratorio, resultan alarmantes. Suscitan la posibilidad de que la naturaleza huma¬na, o, más específicamente, el tipo de carácter pro¬ducido en la sociedad democrática americana, no puede confiarse en que aísle a sus ciudadanos de la brutalidad y del trato inhumano balo la dirección de una autoridad malévola.
Las deducciones que cabe extraer del experimen¬to son realmente escalofriantes si consideramos que los resultados sólo tienen que ver con algo irredimi¬ble que forma parte de la naturaleza humana. Sin em¬bargo, con el análisis transaccional podemos hablar del experimento en otros términos. Podemos decir que el 62 por ciento de los sujetos no tenían un Adulto emancipado con el cual examina la autoridad del Pa¬dre de los experimentadores. Indudablemente, un pre¬supuesto que no fue sometido a crítica fue el siguien¬te: “Cualquier experimento necesario para la investi¬gación es bueno.” Tal vez ese mismo presupuesto fue el que permitió a científicos “de reputación” participar en las atrocidades de laboratorio de la Alemania nazi.
Siendo niños, la mayoría de nosotros aprendimos a “respetar debidamente” a la autoridad. Esa autori¬dad residía en el policía, el conductor del autobús, el pastor, el maestro, el cartero, el director de la escuela y también en los remotos personajes del gobernador, el congresista, el general y el Presidente.
La reacción de muchas personas ante la aparición de esas encarnaciones de la autoridad es automática.
Hacer una pregunta
Saborear el momento presente es la mejor forma de incrementar la felicidad transitoria. En este artículo introduzco el concepto de saboreo, o savoring en inglés.
Mindfulness, también llamado Atención Plena, es un estado mental en el que tomamos consciencia de nuestros pensamientos, detenemos su velocidad. Últimamente está recibiendo mucha atención por parte de la psicología científica, ya que se ha demostrado que su práctica se asocia a mayores niveles de felicidad autopercibida.
Está demostrado que los aparatos eléctricos, receptores de televisión y radio, estufas, grabadores, computadoras y electrodomésticos en general, generan iones positivos. Éstos, a su vez, quedan de alguna manera impregnados en las casas, actuando negativamente sobre las personas.
En este articulo veremos las consecuencias que tiene la ansiedad, y como nos afecta a la hora de comer mas cantidad de alimentos que los que nuestro cuerpo deberia ingerir diariamente.
Repaso de la enfermedad mental llamada transtorno obsesivo compulsivo, e indicaciones para tratarla.
Soren es considerado el padre de la Filosofía Existencial, a pesar de que sus ideas han dado nacimiento a un nuevo tipo de Filosofía, su ideas no fueron ampliamente conocidos en su época y fueron redescubiertas y difundidas años después de su muerte por otros filósofos.
Vicktor Frankl tiene una serie de autores que le sirven de inspiración. NO tiene una estructura definida, pero podemos por importancia plantear la estructura genealógica que se muestra en la figura del artículo.
Hoy en día, muchas personas alrededor del mundo están "ansiosas" de encontrar terapias para la ansiedad para tratar este estado psicológico.
Existe una ciencia antigua donde los nombres son un preanuncio de la personalidad de sus poseedores.
Un ingrediente casi mágico, el producto bruto interno, justifica las estadísticas que anuncian la disminución de la pobreza.
La educación está en crisis. Pero a la preocupación por las visibles insuficiencias de nuestra educación se agrega ahora la duda sobre las posibilidades futuras que otorga su contenido a nuestros profesionales y científicos. Existe un peligro en la alta especialización, cuando el científico ha recibido una preparación humanística media.
El matrimonio no es cuestión de una decisión intempestiva ni lo ha de ser. Debe haber buenos modales en el matrimonio: cortesía, bondad urbanidad.
El temor que nos invade al encarar la búsqueda de empleo y la inseguridad de un futuro de desocupación nos enfrenta con estas incertidumbres.
La democracia verdadera debe estar dedicada a la educación. Otras formas de gobier¬no hacen de la educación una herramienta que pone a los individuos al servicio del gobierno, pero la democracia educa para la participación en el gobierno.
¿Es la globalización, una acción aleatoria, casual que no puede evitarse por la acción humana?.
Existen por lo menos dos tipos de moral que influyen hoy a los ciudadanos americanos, (y a todo el mundo), la moral social y la moral Personal o moral individual.
