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La Criatura Humana
La criatura humana: Esta vez, confieso que no esperaba que me fuese a pasar, lo que finalmente sucedió, había recibido el aviso de que tendríamos un nuevo encuentro, y la noticia, al igual que en las otras oportunidades, me resultó muy agradable, al punto, de que debo de haber sido de los primeros en confirmar mi presencia.
Cuando Nod se enteró de mi entusiasta actitud se alegró muchísimo y así me lo hizo saber, en principio me causó cierta extrañeza el hecho de que el tuviese conmigo tanta deferencia, no me creía merecedor de que alguien me manifestara su agrado, por la simple razón, de que yo me apresurara a asegurar un lugar, en el evento proyectado.
Pasados unos días, recibo de parte de Zoar, una especie de ayuda memoria, en la cual me informaba detalles tales como: Lugar y horario de comienzo, tiempo previsto para la disertación, la nómina completa de los invitados que habían confirmado su presencia, así como una descripción de una serie de elementos de apoyo, que estaban a disposición, en el caso de que el disertante estimase oportuno hacer uso de ellos.
Nunca antes había recibido yo algo así, y lo primero que pensé, fue que quizás, ha medida en que nos íbamos familiarizando con la metodología de los encuentros, se nos proporcionaba información adicional, para que estuviésemos al tanto de todo lo que se proyectaba realizar, así lo pensé y en el momento no le di mayor importancia al asunto.
En la noche siguiente, recibo la visita de Nod y Zoar, los cuales me dicen, que la razón de su presencia, era para anunciarme de que me habían asignado para presentar la próxima charla, que ya era tiempo de que comenzase a tomar parte activa en las exposiciones, y que lo mismo ocurriría, a su debido tiempo, con las otras personas que integraban el grupo, todos tendríamos la oportunidad de participar en algunos eventos, en calidad de disertantes.
Me sorprendió tremendamente la noticia recibida, no es que quiera pecar de falsa modestia, a lo largo de mi vida he tenido innumerables ocasiones de disertar ante auditorios numerosos, pero, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, no es lo mismo, exponer un tema ante personas de un nivel medio, que tener que enfrentar a un grupo muy particular donde cada uno de sus integrantes es poseedor de una muy sólida formación.
Los visitantes, una vez, extendida la asignación, se quedaron muy tranquilos, como si lo que hubieran hecho fuera la cosa mas natural del mundo, por mi cabeza pasaron una enormidad de sensaciones, hasta llegar a pensar de que se trataba de una broma, pero la actitud de ambos no daba lugar a ninguna duda, la cosa iba en serio, y yo, aparentemente, no tendría otro remedio que asumir el compromiso.
Tanto Nod, como Zoar, siempre me han demostrado de que son muy amables y atentos, y en esta oportunidad no podían comportarse de otra manera.
Una vez que se dieron cuenta de que había asimilado bastante bien el impacto de la noticia, se pusieron a disposición para brindarme cualquier cosa que pudiese necesitar, menos, claro está, suplantarme en la disertación, ambos rieron y me desearon la mejor se las suertes, en el cumplimiento de algo, que sin duda en lo que a mí respecta, me resultaba un verdadero desafío.
Estaban a punto de retirarse cuando yo les pregunté si no tenían nada más para decirme, y ante la negativa de ambos, les dije que no podían irse de esa manera, que por lo menos deberían darme alguna orientación en cuánto a la elección del tema y el enfoque que ellos creían conveniente que yo debería darle.
La respuesta que recibí me dejo perplejo, me dijeron que para ellos sería una falta de respeto hacia mi persona el hecho de ofrecerme algún tipo de orientación en cuánto a la elección del tema, que estaban seguros de que yo escogería algo bien interesante y que ambos estaban ansiosos de verme en acción, reiteraron su disposición a colaborar en todo lo que fuere necesario y que nos veríamos el día del evento, un par de horas antes del comienzo, para que podamos ajustar los detalles y nada más, chau.
Y así como habían llegado se fueron, dejándome a mí en medio de la mayor confusión, debería escoger un tema, y sentía de que no podría ser cualquier tema, la responsabilidad era exclusivamente mía, y aunque nadie me acompañaba en ese momento, tuve la plena seguridad de que no estaba solo, que esta vez, como tantas otras veces, podía contar con la ayuda del Santo Espíritu.
Doblé mis rodillas, elevé a los cielos una oración, y paulatinamente, la confianza se fue haciendo cargo de mi debilidad humana, y vino sobre mi, como un susurro de labios divinos, la convicción de que todo saldría bien.
Estuve meditando sobre el tema a tratar, sentía que era el momento de exponer algunos aspectos relacionados con nuestra condición de hijos de Dios.
En la inmensidad del universo, había un lugar para cada uno de nosotros, y ese lugar, era nuestro lugar, independiente de donde estuviese ubicado, allí estábamos y nuestro creador sin duda lo conocía.
Nuestra señal, sólo nosotros la podríamos transmitir, y esa señal, cruzaría el firmamento, atravesaría la inmensidad de todas las creaciones de Dios, y nada ni nadie podría impedir que continuase en el espacio, hasta llegar a los oídos de aquel que nos la había proporcionado.
Ese sería mi tema, y estaba dispuesto a efectuar el mayor esfuerzo, para obtener inspiración y guía, que lleguen a mi mente las palabras adecuadas, y que estas palabras, una vez ordenadas en mi intelecto, puedan tener la capacidad expresiva necesaria, para comunicar mis impresiones, tal como las siento y pienso.
He aquí, entonces, el enfoque y presentación de mis argumentos:
Comenzar un relato sobre el misterio de la vida, el hecho de pretender encontrar un sendero entre la maraña de innumerables conceptos que hacen a su interpretación.
Los consecuentes parámetros entre los cuales trazamos las coordenadas tendientes a orbitar el derrotero de la futura existencia de alguien que ha de nacer en este mundo.
Algo así, como pretender hacer, al igual que a los animales que son criados para algún día ingresar al matadero, un tratado de trazabilidad humana, que permita de alguna manera, prever el futuro en función de su origen y entorno socio-económico.
Al pensar en “este mundo” uno se pregunta: ¿ Cual mundo ? ¿ a que nos referimos cuando hablamos de él ? ¿ es nuestro mundo, el mismo mundo donde viven el resto de los mortales? ¿ es acaso “mi mundo” el mismo mundo de aquellos que nos rodean?
Cuántas preguntas nos vienen a la mente cuando hablamos de la condición humana y su capacidad de vivir en sociedad con otros seres de su propia especie, que también consideran como “suyo” el espacio vital en el cual desarrollan su existencia.
Coexistimos en un universo de mundos dentro de una esfera que llamamos tierra, existen dos grandes bloques de un mismo mundo, los llamados habitantes del primer mundo, el mundo desarrollado, y los que pertenecen a la orbita del llamado tercer mundo, los que son ciudadanos de países mal llamados, “ en vías de desarrollo” una forma sutil de referirse cuando se habla de sumisión y subdesarrollo.
Nuestros primeros padres terrenales, me refiero por supuesto a Adán y Eva, una vez que fueron expulsados del paraíso, debieron enfrentarse a un entorno que en muchos aspectos les sería francamente hostil, ha este entorno, las escrituras lo describen como “el mundo solitario y triste”.
La imaginación colectiva, ante la ausencia de una información detallada, ubican a esta primera pareja, como enfrentada a múltiples dificultades y en la mas absoluta carencia de recursos, marcados por el peso del llamado pecado original, legado que deberán soportar como un estigma satánico, todos sus descendientes.
La deuda original de una humanidad, que ve el albor de existencia terrena, signado por la concepción pecaminosa, como hijos no deseados por un Padre Celestial arrepentido y frustrado.
Ahora, si observamos con atención los acontecimientos narrados, sobre todo teniendo en cuenta los valiosos aportes que nos han dado Zoar y Nod, ellos, que han tenido nada menos, que el enorme privilegio de ser contemporáneos de Adán y Eva y sus primeros hijos en su estancia en la tierra, veremos que la situación puede verse desde una perspectiva bien diferente.
Recordemos parte del relato de Zoar:
“En ese tiempo surgieron una serie de necesidades que hubo que atender rápidamente, sobre todo, luego de que, Jehová Dios, dijese lo que sigue: “ He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal ” esto implicaba de que tanto Adán como Eva, debían recibir un tratamiento acorde a su nuevo status.
Esto incluía desde cosas aparentemente sencillas de realizar a otras que iban aumentando de complejidad en la medida en que, la ley de obediencia y sacrificio, impuesta desde entonces, comenzase a demandar de Adán, el uso de elementos que le permitiesen afrontar las exigencias de un medio, que sin llegar a ser abiertamente hostil, no estaba dispuesto a acceder sumisamente a sus requerimientos, pesaban en ese momento, las duras palabras de Jehová, “ Ganarás el pan con el sudor de tu frente ”.
Los servicios de Zila:
Siempre siguiendo los comentarios de Zoar, nos enteramos de que una compañera suya, de la misma generación, que se había especializado en la confección de prendas de vestir, llamada Zila, recibió una llamada para que lo más rápidamente posible se presentase ante Adán y Eva y les comunicase que dando cumplimiento a lo resuelto en el acta de expulsión del jardín de Edén, debía tomar las medidas de sus talles con la finalidad de confeccionarles las prendas de vestir solicitadas.
Los escritos sólo mencionan “ túnicas de pieles ” y hasta se atreven a sugerir que ha sido el propio Jehová, que las confeccionó, pero los que ya estamos acostumbrados a usar prendas de vestir, sabemos de la incomodidad que significaría el tener que usar túnicas de piel de animales, directamente sobre la delicada piel humana, sobre todo pensando en la piel de nuestros primeros padres, los cuales no eran precisamente unos primates.
Resulta obvio que las explicaciones de Zoar, mencionando la colaboración de Zila y su equipo en la creación de prendas interiores para hombre y mujer, como así mismo, la textura de las mismas de acuerdo al clima imperante, es mucho mas pertinente que las austeras palabras de Moisés, que seguramente se ha sentido inclinado a usar su capacidad narrativa en el tratamiento de otros temas, que a su sólido criterio merecían una mayor atención. ”
Siguiendo con el desarrollo de la línea de pensamiento, abierta por Zoar en cuánto a la verdadera situación imperante en aquellos días, nos van surgiendo evidencias de que la atención prevista para nuestros primeros ascendentes, iba mucho más allá - y que me perdone Zila por lo que voy a mencionar - de la confección de prendas de vestir.
Nadie ordena la confección de prendas de vestir, para que éstas sean usadas por humanoides ignorantes que vivirían al descampado, refugiándose en grutas y comunicándose por medio de sonidos guturales.
Resulta obvio la presencia de elementos culturales avanzados, que apuntan al habitab, al confort, al lenguaje, y sobre todo a la comunicación y convivencia con otros semejantes, dotados de la inteligencia y capacidad suficiente, tanto como para impartir conocimientos, como también, como en el caso de Adán y Eva, de ser capaces de comprenderlos y asimilarlos.
Esta afirmación se puede cotejar, salvando las limitaciones expresivas de los escritos, en el siguiente relato de las escrituras:
“ Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó a la ciudad el nombre de su hijo, Enoc ” Génesis 4: 17
Nos preguntamos: ¿ quién era la mujer de Caín, la madre de Enoc ? ¿ acaso sería una de sus hermanas ? ¿ o habrían en su entorno otras posibilidades ? además se nos dice que Caín edificó una ciudad a la cual puso por nombre el de su hijo Enoc.
No descuidemos el detalle de que Caín fue desterrado de la presencia de sus hermanos , tal cual lo menciona el siguiente pasaje:
“ Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén” Génesis 4: 16
A cualquier lector de el pasaje mencionado primero, le llamará forzosamente la atención, el hecho de que alguien tuvo que enseñarle a Caín las habilidades inherentes a la construcción, en este caso, nada menos que para que pudiese construir una ciudad, y no menor nos resulta la observación de que cuando se habla de construir una ciudad, no puede caber duda alguna que es para ser habitada, y que para habitar en una ciudad, se requiere un número considerable de personas.
Continuemos con el análisis, sobre estos primeros tiempos terrenales, según los relatos bíblicos:
“ Y Lamec tomó para sí dos mujeres: el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila.
Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.
Y el nombre de hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.
Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naama.” Génesis 4: 19 – 22
Escudriñemos este relato:
Jabal, se nos dice que fue el padre de los que habitan en tiendas y crían ganados, lo que quiere decir; primero que aprendió a confeccionar tiendas lo suficientemente bien hechas como para habitar en ellas ¿ quién se lo habrá enseñado ? que modelos de construcción de tiendas le han sido mostradas ? ¿ que materiales utilizó en la confección de las mismas ?
Segundo, la crianza de ganados requiere cultura ganadera, ¿ donde la adquirió ?
Su hermano Jubal ¿ A que conservatorio concurrió para aprender a tocar el arpa y la flauta ? el fue el padre de todos ellos, lo que equivale a decir que se le consideró un maestro, un virtuoso; y los instrumentos, ¿ quién los confeccionó ?
El hijo de Zila, Tubal-caín, artífice en toda obra de fundición de metales tales como el bronce y el hierro, me pregunto: ¿ Esto no requiere el uso de altos hornos de fundición ? y la extracción de éstos metales ? y la construcción de piezas con estos metales ¿ no requiere de modelos que ya hayan sido empleados anteriormente ?
Como podemos observar, las interrogantes son muchas y muy variadas.
Para poder responderlas racionalmente, como seres inteligentes, deberemos partir de la premisa de que sólo se pueden alcanzar estos niveles de conocimiento, cuando el individuo está inserto en medio de una civilización de cultura muy avanzada.
Y si nuestro modo inteligente de pensar nos lleva a esa inequívoca conclusión, dejemos que nuestro deseo de saber la verdad de todas las cosas, realice las consultas que cree que puedan corresponder, al único ser que las puede contestar: su propio Creador.
Si algo mas, fuese necesario agregar, para demostrar la presencia de otros seres conviviendo con la posteridad de Adán y Eva, leamos el siguiente pasaje de las escrituras:
“ Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.”
Génesis 6: 1 – 2
La lectura de este pasaje citado no da lugar a dudas en cuánto a la presencia de “hijos de Dios” - una expresión que pretendía distinguir entre los “extraterrestres” que realizaban tareas de supervisión, y los hijos de los hombres en clara referencia a los hijos de Adán y Eva.
Asimismo, se hace una mención al cruzamiento de tales seres con las hijas de los hombres, y no hay ninguna razón que descalifique la posibilidad de que lo mismo haya ocurrido entre las hijas de Dios y los hijos de los hombres, sin duda la atracción entre ambos sexos se puede concebir en ambos sentidos.
Cuando nos detenemos a pensar en la variedad de razas que pueblan nuestro planeta y en la riqueza de sus culturas y tradiciones, no nos quedan dudas de que este crisol de colores que cubre la piel de los humanos es una demostración de la belleza y diversidad de las criaturas creadas a la imagen y semejanza de Dios.
Los escritos de las grandes religiones nos demuestran el origen común de sus creencias , sus raíces se nutren en la sana doctrina, la que preserva el amor a Dios y el amor al prójimo, el respeto por la vida, la libertad de elección, la tolerancia y la diversidad de las ideas.
Lamentablemente, es preciso que mencione en esta presentación, en la cual no tengo dudas de que estoy cometiendo un gran abuso a vuestra amable atención, algunos aspectos que hacen a los sectarismos que contaminan la doctrina, aspectos que hacen a la discriminación y al sometimiento, de aquellos que se autoproclaman como “los escogidos” los dueños de la verdad absoluta, en desmedro de aquellos a quienes consideran “ inferiores ” por ser portadores de “señales” que indican el castigo de Dios.
Y digo que es lamentable, porque cuando lo hacen, cuando se convierten en racistas y xenófobos, lo hacen argumentando que lo hacen en el nombre de su dios, de la misma manera, en que han agotado todos los argumentos, en su pretensión de ignorar el papel sagrado de la mujer, en todo lo concerniente al propósito de nuestra existencia.
Para dar término, entonces, a mi participación esta noche, voy a dar lectura a dos escrituras que han llegado a nuestras manos mediante la revelación moderna, y las voy a mencionar con el sano propósito de alertar, para que podamos tener la valentía de aceptar, de que mientras seamos humanos imperfectos, nuestras imperfecciones nos delatarán, sin importar la altura del peldaño que hayamos creído alcanzar.
La primera escritura se refiere concretamente a la raza negra, y es interesante que aclare que actualmente he visto un cambio sustancial en cuánto a la aplicación de este concepto, pero que aún está vigente en los escritos sagrados leamos:
“ Y Enoc también vio al resto de los del pueblo, que eran los hijos de Adán; y eran una mezcla de toda la descendencia de Adán, salvo la de Caín, porque los de la posteridad de Caín eran negros, y no tenían cabida entre ellos.” Perla de Gran Precio Moisés 7: 22
La segunda escritura se refiere a los habitantes del continente americano, los actuales indígenas, y dice de ellos, lo siguiente:
“ Y él había hecho caer la maldición sobre ellos, sí, una penosa maldición, a causa de su iniquidad.
Porque he aquí, habían endurecido sus corazones contra él, de modo que se habían vuelto como un pedernal; por tanto, ya que eran blancos y sumamente bellos y deleitables, el Señor Dios hizo que los cubriese una piel de color oscuro, para que no atrajeran a los de mi pueblo.
Y así dice el Señor Dios: Haré que sean repugnantes a tu pueblo, a no ser que se arrepientan de sus iniquidades.
Y malditos serán los descendientes de aquel que se mezcle con la posteridad de ellos; porque serán maldecidos con la misma maldición. Y el Señor lo habló; y así fue.
Y a causa de la maldición que vino sobre ellos, se convirtieron en un pueblo ocioso, lleno de maldad y astucia, y cazadores de animales salvajes en el desierto.” Libro de Mormon 2Nefi 5: 21 – 24
Muchas veces me he preguntado, que pasaría con la raza blanca, si el Señor Dios, resolviese castigarlos por algunas de las infinitas iniquidades en contra de toda la humanidad, cual sería el color de su piel y el aspecto de su semblante.
Yo sé, que mi Padre que está en los cielos, jamás condenaría a ninguno de sus hijos, y mucho menos a sus descendientes, a un castigo de esta naturaleza, el color de la piel es una bendición de Dios, no es una marca discriminatoria, por el contrario, es una manifestación de su amor , su poder, y su gloria.
Ahora si, solamente como motivo de reflexión, culmino con la lectura de la declaración emanada de la Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, en Durban, Sudáfrica, en los meses de agosto/setiembre de 2001.
“ Exhortamos a los Estados a garantizar el derecho de las personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas, individualmente o en comunidad con otros miembros de sus grupos, a disfrutar de su propia cultura, a profesar y a practicar su propia religión ... en privado y en público, libremente y sin injerencia, y a participar efectivamente en la vida cultural, social, económica y política del país en que viven, a fin de protegerlos de cualquier forma de racismo, discriminación racial, xenofobia o intolerancia conexa de que sean objeto o puedan serlo.”
Todas las razas, todos los credos, todas las lenguas, gozan de los mismos derechos ante su creador.
Cuando sus hijos elevan una plegaria a los cielos, toda la humanidad se expresa en sus labios.
Hugo W Arostegui
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Etiquetas del artículo: El Universo De Los Hijos De Dios Fuente: Artículos Gratuitos Online de Articuloz.com Acerca del autor:Analista en Gestión de Empresas, Consultor en Economía,Líder Religioso,Teólogo,Administrador de Hospitales
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