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El Sueño De Eutico
El sueño de Eutico
Conversando con Teófilo, el me contaba, de la intima satisfacción que sentía por haber sido él, Teófilo, la persona que inspiró a su amigo Lucas a escribir dos libros testimoniales sobre la vida de Jesús y sus apóstoles, escritos que por su valor inestimable han sido incorporados al conjunto de libros que conforman lo que conocemos como el Nuevo Testamento.
El estaba allí, en el comienzo del libro, donde el autor expresa los sentimientos que le embargaban, al dedicarle, al que llamaba excelentísimo Teófilo, el fruto de un gran esfuerzo de investigación y recopilación de los hechos que consideraba ciertísimos, con la finalidad “ de que pudiera conocer bien la verdad de las cosas en las cuales había sido instruido”. Lucas 1: 1
Coincido con Teófilo en el motivo de su intima satisfacción, que no es otro que el saber que alguien se interesó tanto en el, como persona, al punto de no escatimar esfuerzos en procurarle una orientación de vital importancia para su vida, sin duda Lucas amaba y valoraba a Teófilo, sus escritos no estaban dirigidos a convencer multitudes, así como Teófilo no esperaba que ese trabajo testimonial que Lucas ponía entre sus manos le volviese por todos conocido, así el autor ,al investigar los hechos, no lo hizo con la intención de que su trabajo trascendiera tanto hasta convertirse en patrimonio universal de la humanidad.
Lo destacable es el valor de la persona, Teófilo, un ser humano capaz de motivar con su excelencia, el esfuerzo y dedicación de alguien que supo valorarle como tal.
Lucas le cuenta a Teófilo la vida y hechos de un tal Jesús, y digo un tal Jesús, porque así era como se hablaba de él, es relativamente fácil hoy día reconocer los atributos y majestad del Redentor de la humanidad, es enorme el caudal de información y desinformación que es puesto a nuestro alcance al respecto, pero cuando el transitaba entre los mortales muy pocos estaban dispuestos a escucharle y sobre todo a seguirle, no obstante demostrar, que era capaz de reunir multitudes.
Este Jesús, hablaba al corazón, el les decía: “El hombre bueno, del corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”. Lucas 6:45
Su interés en cada persona queda de manifiesto en varios pasajes del relato de Lucas como son los casos de Zaqueo, la viuda de Naín, la hija de Jairo y la mujer que tocó el manto de Jesús, como tantos otros que podríamos citar ( ver Lucas: 7: 11-17, 8:40-56 ).
El caso de “la mujer que tocó el manto de Jesús” demuestra la sensibilidad de Jesús para captar el dolor, la ansiedad, la humildad y la fe, el relato dice textual:
“Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban... Y mientras iba, la multitud le oprimía.
Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuánto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.
Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.
Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.
Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.”.
En esos tiempos Juan el Bautista predicaba en el desierto y al ser informado de las noticias que circulaban de este “ tal Jesús ” asignó a dos de sus discípulos para que fueran a su encuentro y le preguntaran: ¿ Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro ?. El relato de Lucas a Teófilo dice lo siguiente:
“En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.
Y respondiendo Jesús, les dijo: Id haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio. ” Lucas 7: 18 - 22
Otro ejemplo de amor e interés en las personas lo apreciamos en la visita realizada por Jesús a la casa de Marta y María, dice Lucas:
“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.
Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” Lucas 10:38-42
Cuán cercana nos parece la actitud de Marta, ella estaba pendiente de la forma, de la importancia del peregrino que había invitado, seguramente quería atenderlo de la mejor forma posible y por esta causa reclamaba la ayuda de su hermana María.
Cuántas Martas nos vienen a la mente cuando observamos esta actitud, cuando vemos la predisposición que nos impulsa a atender lo exterior, lo que se ve, para Marta, Jesús era su huésped, alguien que está de paso, para María, Jesús era un Maestro, lo importante era su enseñanza, ella supo distinguir claramente la diferencia, el valor del mensaje sobrepujó a todo otro interés.
Por esa humilde aldea, seguramente muy pocos pasarían, la presencia de un forastero siempre despierta la curiosidad, siempre es una buena excusa para exhibir nuestras habilidades, la calidad de nuestra atención y urbanidad, pero aquel Jesús poseía algo, el corazón de María lo percibió y por esta causa se sentó a sus pies.
Gracias Teófilo, gracias por haber motivado con tus cualidades, estos relatos de Lucas, gracias por permitirnos conocerte y compartir lo que como un preciado tesoro haz recibido, por las personas que fugazmente cobran vida y permanecen a través del tiempo con la frescura de su autenticidad.
Esta reflexión se ha extendido un tanto, su lectura puede resultar interesante, por lo menos esa es la intención de quién las escribe, pero no siempre la cantidad de palabras asegura la riqueza del relato, es por eso, que ahora me voy a referir al ultimo personaje que extraigo de los escritos de Lucas, a Eutico.
Pablo y su comitiva habían llegado a Troas, navegando por cinco días desde Filipos y se quedaron allí por siete días, el relato de Lucas es por demás elocuente:
“El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.
Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos;
Y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto.
Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.
Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió.
Y llevaron al joven vivo, y fueron largamente consolados.” Hechos 20: 6-12
A Eutico le conocemos por su sueño y su caída desde tres pisos, no sabemos si él supo realmente lo que le había pasado, el cansancio, el sueño, unidos a su juventud, no pudieron resistir las largas horas de predicación, como los jóvenes de hoy, sus intereses no siempre son comprendidos por los adultos, quizás si alguien hubiese estado atento a sus necesidades, seguramente no se habría precipitado al vacío, siempre me he preguntado que hubiese pasado si no estuviese Pablo, cómo se sentirían sus padres ante su muerte, muchas consecuencias trágicas han ocurrido y seguirán ocurriendo, simplemente porque nos descuidamos, las palabras de Pablo durante aquellas largas horas, por valiosas que fuesen, no podían ser comprendidas por un joven como Eutico, lo que el necesitaba era un lugar donde descansar, todos allí, como pasa con tantos jóvenes hoy en día, no tuvieron tiempo para interpretarle, ni ayudarle.
El milagro de su reanimación, por lo que se refiere al relato, no dio lugar a mayores comentarios, todo continuó como si nada hubiese pasado.
Eutico y su gran susto, nos deja una imagen para meditar al final de este artículo, demás estar decir que esta prohibido dormirse antes de terminar.
Hugo W. Arostegui
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Etiquetas del artículo: Eutico Y Su Gran Susto Fuente: Artículos Gratuitos Online de Articuloz.com Acerca del autor:Analista en Gestión de Empresas, Consultor en Economía,Líder Religioso,Teólogo,Administrador de Hospitales
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