Poder Y Exilio Interior
A mis queridos amigos Pablo y Gabriel
EL PODER es pura mudez, plúmbeo silencio. Cuando habla, si habla, impone un pedestre discurso único (uniforme, monolítico, monocorde), mortalmente soporífero, clara representación del vacío y la estolidez que representa y que lo caracteriza: eslóganes, consignas, eufemismos, clichés, frases hechas, interjecciones y onomatopeyas, obviedades sin cuento que quieren pasar, sin lograrlo, por discurso lógico y coherente, amparándose (muchas veces) en el frío y deslumbrador reverberar de los tecnicismos, de los datos y las cifras, de los complejos cuadros estadísticos.
Es por ello que el Poder requiere para perpetuarse y persistir del esplendor y belleza, del prestigio y de la legitimación, en suma, de la ideología y de la cultura y de la palabra. Por lo que tradicionalmente capta a intelectuales y plumíferos con atractivos dádivas y regalías: nombramientos en posiciones públicas relevantes, publicación y difusión de sus obras, intervenciones en significativos actos institucionales, viajes al extranjero, homenajes y reconocimientos, otorgamiento de premios, etc., para que éstos actúen y trabajen de forma esforzada y entregada en la dirección que se les dicta y señala o por lo menos no mantengan una actitud frontalmente crítica ni beligerante contra el poder y sus representantes.
Los intelectuales que no se avienen a las exigencias y requerimientos del Poder, literalmente no existen y viven como auténticos exiliados en sus propios países, reducidos sin más al más abyecto ostracismo, al más escandaloso silencio. ¿Cuántos de estos intelectuales desterrados, que viven en un auténtico exilio interior, tenemos en nuestras cálidas repúblicas que quieren mostrarse ante los ojos del mundo como modernos Estados democráticos en pleno avance hacia el pleno desarrollo y el total progreso? Penosamente quizá sean hoy en día bastante más de los que cada uno de nosotros estamos dispuestos a reconocer.
El asunto tiene además otra vertiente de alta positividad para el Poder, pues la productividad artística y bibliográfica artificialmente así incentivada ofrece al espectador no avezado la visión deslumbradora de todo un auténtico "Renacimiento" cultural de la Nación, cuando la realidad es que hay sí en efecto cantidad de actos y eventos y actividades culturales y publicaciones, pero dado que el único criterio para su selección y gestación efectiva es el entreguismo al Poder que las genera y propicia y las hace posibles, hay muy poca o ninguna calidad en todo ello. Nada en verdad garantiza en un tal estado de cosas la hondura y pertinencia de ningún accionar humano.
Y por esta vía de la falta de significación de los productos culturales retorna de nuevo el Poder al más cerrado y oscuro silencio.
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La corrupción desde la perspectiva de la psicología y su efecto en la sociedad. La manipulación del poder, violencia, pobreza y demás derivados de este flagelo.
Literalmente corremos detrás y en franca desventaja en el intento de acompasar el frenesí de los medios disponibles para comunicarnos los unos con los otros, con las realidades operativas que la convivencia nos exige, los nuevos "amigos" que diariamente se incorporan a nuestro "vecindario virtual" ya no viven en la casa lindera, ni en la acera de enfrente, o en la otra cuadra, ni siquiera compartimos la misma ciudad, el país, la región o el continente.
Cuando la ruta es conocida y se tiene claro el lugar al cual nos dirigimos, casi no es necesario prestar demasiada atención a nuestro entorno, recorremos largas distancias sumidos en la abstracción, con la mente puesta en la ansiada llegada, en el punto de encuentro con lo que es el objetivo de nuestro viaje.
Es una novela que refleja nuestra forma de vida, lugar para hacer volar nuestra imaginación creativa
Es, por tanto, una amenaza contra la integridad personal, y es desplegada por los gobiernos, pero también por organizaciones internacionales o por grupos profesionales; es decir, por aquellas instituciones dotadas de autoridad legítima o de facto, y de medios coercitivos para hacer respetar esa autoridad como parte de un ordenamiento legal en vigor.
La intolerancia a lo externo nos ha atrapado como la caparazón a la tortuga, y nos comportamos con la ignorancia del avestruz, la cual intenta evadirse ocultando su cabeza dentro del hueco que ha perforado en la tierra, pareciera que rechazando lo obvio, por el simple hecho del rechazo deja de existir, nos evadimos como quién se aferra a un sueño placentero y se niega a abrir sus ojos y despertar
Finalmente, algún díase comenzará, se dará inicio al verdadero cambio, a dar solución a este grave problema, que es la falta de ideología, recuperando de esta manera, la estructura política, que hoy en día se mantiene descuartizada, y, que según lo que se ve, puede desaparecer, pero, quizá sea el principio de una nueva forma de hacer política con pensamiento ideológico.
Siempre hemos tenido campeadoras, que han dicho voy, en busca de eso que me falta. Saharianas que supieron enfrenar alacranes y tormentas de arenas. No negamos que en determinado momento nos sentimos representadas, lo agradecemos. Pero fue hermoso descubrir que éramos capaces de representarnos por nosotras mismas. ¡Y de hacerlo bien!
El artículo postula cómo debemos entregarnos y dejarnos penetrar por la totalidad de las formas artísticas, en tanto en cuanto esto nos lleva a un enriquecimiento. Cuando, por el contrario, por una u otra razón, nos cerramos a ellas, nos autolimitamos y empobrecemos
