Domar Al Potro
Manejando, para variar, al atardecer, para variar, y habiendo sido sometida a una terapia intensiva de recuerdos también intensos, me topé con el sol, rojo, redondo perfecto, que disimulado trazaba su partida detrás del volcán; regalándole al cielo tonos violetas y destellos en nubes. Interrumpió mi paisaje al volante una inmensa y preciosa bandera de México que colocaron recién en la entrada del pueblo en el que ahora vivo. "En el que ahora vivo..." Costumbres curiosas agarra una con el paso del tiempo, con el transcurrir de la vida... cuando me di cuenta, mi corazón ya tenía alas de plata y creo que siguen siendo ágiles como el viento, cualquier guiño extranjero me sigue cosquilleando el pecho.
Pensaba, con esa luz roja de día que se va, en el primer atardecer que no solo pasé, sino disfruté en aquel potro salvaje llamado Buenos Aires, recordé de pronto con una viveza conmovedora cómo inhalé y el pecho se me inflamó de felicidad, de presente, de orgullo, de vida, de alegría de meta alcanzada. Se me llenaron los ojos de lágrimas y, no frente al río de la plata, pero sí frente a mi recuerdo, concluí que dejar tu tierra por otra lejana es como domar un potro, aquella tierra por momentos te recibe como el cuerpo al virus, a veces eres tú el desubicado que cree que la ciudad es un virus... no, la ciudad Es y punto, son los límites en tu cabeza los que son retados hasta el extremo y es ese tira y jale, ese estira y afloja, lo que se siente como subirte a un potro salvaje. Pero no te caigas, aguanta... agárrate y aprende a amarlo, porque si te dejas llevar con él y dejas de pelear contra él entonces verás la belleza tan grande sobre la que estás montada, sobra describir lo que uno gana después de poder dar paseos hermosos sobre aquel nuevo ser, mirando nuevos atardeceres, nuevas sonrisas, nuevos sonidos, nuevos ojos, nuevos amores...
Sobrevivir esa expansión, para mi, es adictivo.
Sortear y aprender a vivir otra cultura e inyectártela en las venas, peor que nicotina.
Sentir que el corazón palpita y se muere por muchos que antes no imaginabas, por universos que para ti antes no existían, es literalmente el jugo más delicioso de la vida...
No pararé de cantar amor, por otras patrias, no solo aquella lejanísima que me recibió y me hizo crecer a golpes y besos de bandoneón, también por todas aquellas que me regalaron almas hermosas que me cuidaron y que me concedieron el honor de cuidarlas: Chile, Colombia, Ecuador, Venezuela, Panamá, España...
Alguna vez se lo dije a una vieja amiga: "¿si no es la gente? ¿qué más vale la pena?"
Va con un beso de amor.
V.
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La corrupción desde la perspectiva de la psicología y su efecto en la sociedad. La manipulación del poder, violencia, pobreza y demás derivados de este flagelo.
Literalmente corremos detrás y en franca desventaja en el intento de acompasar el frenesí de los medios disponibles para comunicarnos los unos con los otros, con las realidades operativas que la convivencia nos exige, los nuevos "amigos" que diariamente se incorporan a nuestro "vecindario virtual" ya no viven en la casa lindera, ni en la acera de enfrente, o en la otra cuadra, ni siquiera compartimos la misma ciudad, el país, la región o el continente.
Cuando la ruta es conocida y se tiene claro el lugar al cual nos dirigimos, casi no es necesario prestar demasiada atención a nuestro entorno, recorremos largas distancias sumidos en la abstracción, con la mente puesta en la ansiada llegada, en el punto de encuentro con lo que es el objetivo de nuestro viaje.
Es una novela que refleja nuestra forma de vida, lugar para hacer volar nuestra imaginación creativa
Es, por tanto, una amenaza contra la integridad personal, y es desplegada por los gobiernos, pero también por organizaciones internacionales o por grupos profesionales; es decir, por aquellas instituciones dotadas de autoridad legítima o de facto, y de medios coercitivos para hacer respetar esa autoridad como parte de un ordenamiento legal en vigor.
La intolerancia a lo externo nos ha atrapado como la caparazón a la tortuga, y nos comportamos con la ignorancia del avestruz, la cual intenta evadirse ocultando su cabeza dentro del hueco que ha perforado en la tierra, pareciera que rechazando lo obvio, por el simple hecho del rechazo deja de existir, nos evadimos como quién se aferra a un sueño placentero y se niega a abrir sus ojos y despertar
Finalmente, algún díase comenzará, se dará inicio al verdadero cambio, a dar solución a este grave problema, que es la falta de ideología, recuperando de esta manera, la estructura política, que hoy en día se mantiene descuartizada, y, que según lo que se ve, puede desaparecer, pero, quizá sea el principio de una nueva forma de hacer política con pensamiento ideológico.
Siempre hemos tenido campeadoras, que han dicho voy, en busca de eso que me falta. Saharianas que supieron enfrenar alacranes y tormentas de arenas. No negamos que en determinado momento nos sentimos representadas, lo agradecemos. Pero fue hermoso descubrir que éramos capaces de representarnos por nosotras mismas. ¡Y de hacerlo bien!
Porque hay distancias que se nombran, distancias de "te extraño" pero hay otras en donde eso solo se piensa, porque al parecer nombrarlo contraproduce, hay otras de intriga, en donde el silencio es tan escandaloso que de pronto no deja dormir; en cambio existen las distancias de olvido, y meses después uno recuerda la distancia y ella en si misma no produce nada, es el olvido el que produce un poquito de resaca moral.
Hoy me topé en un pasillo tan conocido como mi pasado, a una de esas personas que llegan a tu vida unos momentos, unos cuantos meses y trazan figuras tan marcadas en tu camino que hacen que tu destino cambie de rieles
hay días que acarician, este no regaló siquiera una mirada compasiva, cero energía, cero atardecer, cielo nublado sin lluvia, anhelo sin esperanza, sed sin agua, noche sin estrellas.
Una hada negra, flotando en el aire, esperando con paciente talante huracanes en el rincón recóndito de su memoria, de su traicionera y enemiga memoria que le regala lloviznas de cuadros ahora tortuosos, que azotan las ventanas del miedo, miedo que ya no existe hacia atrás, sino adelante.
La loca indecisa, la que se degusta el chocolate en vez de esperar, por virtud de auto control, el segundo… ¿qué pasaría si la muerte me sorprende en la espera? y por la espera no vivo más…
porque una noche como cualquier otra se me antojó hacer público lo que puedo dar, lo que quiero dar, porque me hace feliz.
una mirada infantil que, con los pies meciendo sobre el suelo, sentada en el gran sofá naranja, teme esperar y espera temiendo y mira hacia arriba con el corazón en la boca y una sonrisa minúscula; brillo en los ojos que pide, en sonoro silencio, que no los apagues… Soy
Esta noche, noche de 14 de febrero (maldito cliché) rompí el llanto incontrolable mirando la luna creciente en plena calle Morelos, cuando mi mamá dijo tu nombre completo y se le quebró la voz, nunca una noticia sorpresa había querido bloquear con tantas ganas, NO, dije, y no quise soltar el botón del radio… miré la luna por instinto y entonces tu nombre, y entonces el llanto, otro NO...
