Las Franquicias
He recibido una consulta de un amable lector que me ha hecho reflexionar sobre una posibilidad que aún no he comentado. Con la crisis, muchas personas se plantean iniciar un negocio por cuenta propia, y una posibilidad que puede resultar interesante es montar una franquicia.
¿Cómo funciona el sistema de franquicias? ¿Qué debemos tener en cuenta?
La franquicia es un sistema de colaboración comercial en el que el franquiciador cede al franquiciado una serie de aspectos (sistema de comercialización propio, uso de la marca, su know how o saber hacer, asistencia técnica, etcétera). A cambio, el franquiciado suele pagar un canon inicial y un royalty o cuota mensual por los servicios de gestión que le presta, siendo también habitual un canon de publicidad.
El contrato de franquicia está extensamente regulado en diversas normativas, ya que existe un Código Europeo de la Franquicia, aplicable en España, está recogido en el Reglamento 408/88 de la Comisión Europea, en su artículo 85.3, y en España en el artículo 62 de la Ley del Comercio Minorista y en diversas sentencias del Tribunal Supremo.
Estas garantías legales suponen que el franquiciador debe estar inscrito en un Registro de Franquiciadores, que depende del Ministerio de Industria. Además, debe ofrecer información precontractual al franquiciado, en la cual además de los datos del franquiciador y de la acreditación de tener en vigor la propiedad de la marca.
También debe describir el negocio, la experiencia de la empresa y su evolución, las características del know how que le va a transmitir al franquiciado y qué asistencia técnica le va a prestar, y elementos propios de otros muchos contratos, como la duración, las condiciones de resolución y renovación, contraprestaciones económicas, pactos de exclusividad y posibles limitaciones que pudiera haber en la gestión del negocio.
Montar una franquicia puede ser una buena alternativa para iniciarse en el mundo de los negocios. Puede requerir un desembolso económico menor, contamos con un sistema de gestión con apoyo centralizado, un modelo de negocio ya probado, se pueden obtener economías de escala (es decir, como la cadena la forman X tiendas, pueden conseguir precios de compra o costes de producción más competitivos que si fuese una tienda individual)
Además, empezamos con una marca ya conocida y consolidada, se cuenta con una exclusividad en la zona, el marketing es global, lo cual también refuerza la imagen frente a los clientes, y se suele contar con formación y asistencia técnica permanente, e incluso con un sistema informático integrado.
Se podría decir que se pueden obtener muchas de las ventajas de una gran empresa pero con una inversión más o menos pequeña.
Aunque teóricamente nos lo dan hecho, y es un negocio probado, también es muy importante hacer un plan de negocio, hacer una previsión de qué ingresos y gastos vamos a tener, y cómo les vamos a hacer frente, si tenemos que contratar personal, si éste debe ser especializado, analizar qué mercado potencial tenemos, y qué posibilidades de crecimiento tiene, estudiar a la competencia (aunque no sea de nuestra misma enseña, puede haber otras).
Cuando alguien piensa en montar una franquicia es importante que trate de conocer lo mejor posible al franquiciador, su trayectoria, y si es posible, visitar algún centro que ya esté funcionando, para ver cómo es in situ, incluso hablar con clientes…
Aunque el modelo funcione en general, es interesante plantearse si el tipo de negocio que estamos pensando montar se adapta a las características demográficas del pueblo o ciudad en el que queremos instalarlo. Normalmente ya ponen unas limitaciones de número mínimo de habitantes, para que al menos estadísticamente ya haya negocio, pero no está de más considerarlo (para que no pase, por ejemplo, que iniciemos un negocio dirigido a un público joven en un pueblo con una población envejecida).
También es importante comparar esta alternativa con la de empezar un negocio por nuestra cuenta. Por ejemplo, si estoy pensando en montar una franquicia consistente en un bar de tapas, ¿por qué no montarlo a mi gusto? O incluso si quiero, podría adaptar el estilo de una franquicia que me guste al mío propio, pero así todos los beneficios serían para mí, y la gestión la haré a mi gusto, con mi marca y bajo mis criterios (aunque lógicamente no disfrutaré de otras ventajas ya comentadas).
Es decir, se trata de valorar si lo que nos ofrece la franquicia vale lo que tendríamos que pagar.
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