Estados De Bienestar Contra El Hambre
Los mercados juegan un papel fundamental a la hora de generar recursos para acabar con el hambre. Pero la libertad de mercado no es absoluta, ni podemos aplaudir un intervencionismo a la carta que premia a la riqueza especulativa y se muestra implacable con los casi mil millones de personas que padecen hambre crónica en el mundo.
Así como nadie se mantendría al margen de la educación de sus hijos para “no interferir” en su crecimiento en “libertad”, la sociedad civil no puede ceder al engaño de que la participación del Estado es sinónimo de totalitarismo y de que sólo el libre mercado fomenta la innovación y la investigación.
Los Estados de bienestar social como Suecia y Finlandia están a la cabeza de las tasas de desarrollo tecnológico en el mundo, por encima de las economías mixtas europeas y de los países que cuentan con un “libre mercado”. Al paradigma neoliberal le resbala la lucha contra el hambre y la pobreza porque parte de un mismo principio y fin: generar ganancias a toda costa. Los países que siguen ese modelo tratan a la pobreza fuera de sus fronteras como tratan a las personas más vulnerables de su propio país, según datos de la OCDE.
Si el mundo rico no se implica en acabar con el hambre, podrían materializarse las amenazas que engulle su sociedad alarmada desde los medios de comunicación, incluso si los Estados fallidos y azotados por el hambre se encuentran “lejos” de sus fronteras (cada vez menos).
El porvenir del mundo rico y el del mundo empobrecido guardan una estrecha relación, aunque haya economistas que repitan que tiene que haber pobres para que haya ricos. Si la sociedad no actúa por imperativos éticos, entonces tendría que hacerlo por su propio interés porque su vida está en juego.
En los países ricos, las fábricas de coches y las empresas de la construcción reducen plantillas por la falta de ingresos o para aprovechar la crisis y ahorrar costes. Muchos inmigrantes que llegan a un país con trabajo se quedan sin él, las remesas –que habían jugado un papel fundamental en el crecimiento económico de países como México y Marruecos – bajan a mínimos. La avalancha llega con retraso a los países empobrecidos, pero más crecida y sin muchos de los medios para proteger a los pobres porque la vorágine bursátil se ha tragado el dinero.
El informe El hambre injusta de Acción contra el Hambre indica que costaría 3.000 millones de euros tratar a los 19 millones de niños en el mundo que padecen desnutrición severa.
“En un momento de crisis alimentaria global como el que estamos viviendo resulta paradójico pensar que una epidemia que mata a cinco millones de niños al año podría erradicarse invirtiendo a nivel mundial la mitad de lo que ha costado la T4 (la nueva Terminal del Aeropuerto de Madrid)”, afirma Olivier Longué, director general de Acción contra el Hambre.
Después del fracaso del modelo económico que Margaret Thatcher había convertido en religión, la sociedad civil global se encuentra ante la posibilidad de continuar su estampida a ciegas o de devolverle los Gobiernos su función de supervisar procesos y de distribuir la riqueza.
Las universidades, los centros de investigación, algunas empresas y las organizaciones de la sociedad civil complementan a los Estados a la hora de estudiar los problemas, de aportar propuestas alternativas y de innovar para hacer frente a los desafíos de la Humanidad. Los Estados crean marcos de acción y cooperan en la financiación.
Pero aún falta que muchos Gobiernos asuman los compromisos que se habían marcado para reducir en la mitad la pobreza para el 2015. ¿Qué supone aportar menos de un dólar por cada 100 que tienen los países ricos? Para los países empobrecidos puede suponer el inicio de una nueva etapa si ellos mismos se erigen como protagonistas responsables, porque tampoco todo se resuelve desde la ayuda que viene del exterior.
A diferencia de las personas, que son en sí mismas un fin, la riqueza es un medio para vivir mejor y no el objeto de fetiche que los ideólogos del “libre mercado” han adorado durante décadas.
Carlos A. Miguélez Monroy
Periodista
ccs@solidarios.org.es
Hacer una pregunta
“Una promesa no alimenta, una promesa no es nada”. Con este lema, la Alianza Española contra la Pobreza (más de mil organizaciones de la sociedad civil) ha convocado a la sociedad civil a manifestar en las calles su repulsa. Resume el grado de frustración que millones de ciudadanos sentimos ante la falta de voluntad política para atajar la lacra del hambre.
Los fondos de cobertura y otras fuentes de fondos especulativos están volcando millones de dólares a los commodities, para escapar de los resbaladizos mercados de valores y de la contracción del crédito; con ello alejan aún más las existencias de alimentos del alcance de los sectores pobres.
Toda esta realidad es lamentable, y por eso se está hablando de un impacto mortal para casi la mitad de la humanidad, ya que, según datos oficiales, en el mundo alrededor de 3 mil millones de personas sobreviven con dos dólares diarios, de los cuales el 80% se destina a la compra de alimentos.
es necesario conocer nuestra historia.La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta.
La presente crisis mundial económica, financiera, alimentaría y ecológica, desatada por la forma irresponsable en que los Estados Unidos ha conducido sus asuntos en los últimos años, golpea con especial fuerza a las naciones más vulnerables. América Latina y el Caribe continúan vulnerables a los choques externos y se encuentran en situación de incertidumbre ante el nuevo escenario. Los resultados electorales producidos en estos años en América Latina son un pronunciamiento popular por cambios fr
El trabajo se propone a hacer un análisis de las transformaciones ocurridas en las últimas décadas en las sociedades occidentales, que impusieran cambios fundamentales en el Estado de Bienestar Social y en el principio de la intervención del Estado - como ente que tiene el deber de garantizar los derechos de los ciudadanos - y sus consecuencias en el mundo del trabajo.
Lo preocupante que todo ello, muchas veces es que se queda en demagogia, promesas que se no se cristalizan y se torna preocupante el hecho, que cada día la miseria se incrementa, el hambre hace estragos y son miles las personas que mueren, especialmente niños, dándose en el los escenarios un clima de violencia alarmanete, como en el caso concreto de Venezuela.
En esta ocasión iremos abordando poco a poco las teorías capitalistas y comunistas. A fin de saber que tan acertadas son en la realidad social. A demás de observar que tanto han aportado a la sociedad en materia de educación, política y economía. Solo así sabremos en que teoría podemos hacer más énfasis en la práctica social. O si por el contrario debemos desechar ambos sistemas e idear unos nuevos. O si tratando de idear unos nuevos no haremos más que girar en círculo. iniciemos......
Por qué trabajo en una ONGD
Mientras hubo mercados sustentables, en una Europa que integraba nuevos socios a su comunidad de naciones, socios ávidos de consumir todo cuánto les llegase a sus manos, con la facilidad y la bonanza de créditos a largo plazo sin grandes controles de financiación, todo era una maravilla...
Conozca y entienda los términos económicos que se emplean para realizar la predicción económica de un país.
Definimos qué es el decrecimiento económico contraponiéndolo al crecimiento económico. Definimos el modelo decrecentista frente al modelo capitalista basado en el desarrollo y el crecimiento ilimitado.
Dimitri Zenghelis participó en Seminario "Cambio Climático: un reto político. El investigador, coautor del afamado Informe Stern sobre cambio climático, señaló que "sería mejor apostar por un futuro más rico con mayor bienestar para la población pensando en otras vías" y que "si bien se puede optar por la hidroelectricidad, hay que reconocer que la tecnología de este tipo de energía (represas) es muy antigua".
Hablar de economía sin un entorno social que le dé sentido ,es simplemente desconocer su significado, la economía sin la vida humana en sociedad no tendría ninguna razón de ser.
El Banco Mundial ha advertido a los países emergentes del peligro que corren si las economías occidentales no crecen. Destaca especialmente que si los países miembros de la Unión Europea no reciben financiación para afrontar su deuda el crecimiento mundial se puede reducir en un 4%.
Termina el mes de Diciembre con un precio medio del metro cuadrado a nivel nacional de 1.897 Euros frente a los 1.905 Euros que terminó Noviembre, el descenso intermensual es del -0,4% y el recorte entre Enero y Diciembre de 2011 es del 5,2%.
La economía española no deja de caer año tras año. En 2011 el paro aumentó el doble que lo hizo en 2010. ¿Qué nos deparará 2012?
El voluntario es una persona que busca. A veces, las motivaciones de esa búsqueda son claramente positivas. Otras veces son dudosas, por no decir negativas. Pero lo cierto es que conocer los motivos reales de la persona que llega queriendo ser voluntario, incluso para ella misma, es muy difícil.
Gandhi decía que la grandeza de una nación y su progreso moral podían medirse por el trato que reciben sus animales. De ser cierta, esta frase restaría grandeza a países que rompen el equilibrio de la naturaleza para seguir un modelo de desarrollo insostenible.
En sus funciones básicas de supervivencia, el agua tiene valores esenciales que deben ser garantizados a todas las personas y comunidades, incluyendo las generaciones futuras.
Dirigentes políticos, economistas, sindicalistas y periodistas parecen estar de acuerdo en algo importante: para dejar atrás la crisis en curso hay que recuperar la senda del crecimiento económico y conseguir que despierte de una vez por todas el consumo.
Cuando participé en el Foro Económico Mundial para América Latina, pregunté: ante la actual crisis financiera, ¿se trata de salvar al capitalismo o a toda la humanidad? La respuesta es aparentemente obvia. ¿Por qué entonces el adverbio de modo?
“La pobreza no es natural. La crean los seres humanos. Vencer la pobreza no es caridad; es justicia, es proteger un derecho fundamental: el derecho a la dignidad, a una vida digna”. Nos lo dijo Nelson Mandela.
La recesión económica global reproduce el patrón del cambio climático: los ricos son en gran medida responsables, pero los pobres sufren las peores consecuencias. El Banco Mundial ha pronosticado que en 2009 otros 53 millones de personas se verán abocadas a la pobreza, además de los 150 millones a quienes afectó la crisis alimentaria del año pasado.
¿Es África un continente balcanizado?, se pregunta B. Ben Yahmed desde su indiscutible autoridad y prestigio. El problema se plantea por la absurda inclinación a admirar lo más grande y lo más caro. Al igual que muchos confunden valor con precio, no pocos siguen uncidos al sofisma de que cuanto más, mejor; en lugar de cuánto mejor, más.
