De La Rigidez De Las Fábricas A La Sociedad Líquida
En 1908, el mundo se maravillaba ante el comienzo de un extraordinario periodo de desahogo económico. La producción en serie de los primeros automóviles ponía al alcance de los empelados de Henry Ford la posibilidad de ser los primeros consumidores de la sociedad de masas. El sueño americano se hacía más real que nunca. Un siglo después y en plena crisis financiera, los trabajadores ya no tienen aquella seguridad que les permitía pensar a largo plazo y las cadenas de montaje han dejado de funcionar.
Los expertos se afanan por definir una realidad tan novedosa como desestructurada y por buscar explicaciones que logren convencer en medio del descanto generalizado. El fin de las utopías y de la renuncia a la idea de progreso, así es como se presenta a sí misma la nueva etapa posmodernista. Un momento histórico que comienza a partir de la caída del muro de Berlín y que se prolonga hasta la actualidad. Un ciclo en el que se produce un cambio en el orden económico capitalista con la aparición del consumismo como soporte principal del sistema y en el que se cristaliza un nuevo paradigma mundial: la globalización.
La sociedad fragmentada a la que, el sociólogo polaco, Zygmunt Barman, añadió el adjetivo de líquida ya no dispone de continentes prefijados. Las estructuras institucionales a las que los trabajadores se adherían se han vuelto invisibles y resbaladizas. El individuo se encuentra constreñido ante la imposibilidad de hilvanar un relato coherente de su vida. El trabajo para toda la vida y la tranquilidad de saberse no sólo remunerado en la justa medida sino también valorado por la labor y el esfuerzo diarios son circunstancias de un pasado que muchos siguen anhelando ante el desconsuelo y la ausencia de expectativas que provoca la constante búsqueda de lo inmediato.
En un mundo sin soportes que se olvida de la historia y pone en duda el futuro se hace difícil hablar de contenidos vigentes. En los “tiempos postmodernos” lo único importante es vivir el momento y, eso sí, nunca dejar de consumir aunque no haya dinero para ello. Ese es el nuevo sueño americano, vivir una vida por encima de las verdaderas posibilidades. El consumo ha mediatizado la mayoría de las relaciones humanas. Baste con reflexionar en cómo la buena costumbre de regalar un presente se ha convertido en la manera más habitual de mostrar afecto hacia otra persona y en como siempre hay que contar con el impacto económico que presupone. Por algo será que la coincidencia etimológica nos lleva a pensar que el mejor presente no es otro que el propio presente.
Los mayores beneficios han sido siempre el principal objetivo de las compañías pero ahora, lejos de las actitudes paternalistas del fordismo, las políticas de reducción de costes se ceban especialmente con la mano de obra. Si alguien ya no resulta rentable se le sustituye sin más miramientos. Casos como el de Joan Ramón Vilamajó, un empleado barcelonés de 45 años, que fue despedido por la aseguradora Lico Operador de Banca-Seguros diez días después de que se le diagnosticase un cáncer de pulmón, son un ejemplo claro de la fragilidad y la inseguridad que tienen que afrontar día a día los trabajadores de la empresa del siglo XXI.
Como si fuese una reedición del largometraje Tiempos Modernos, en el que Charles Chaplin relataba las condiciones desesperadas de empleo que la clase obrera tenía que soportar durante la época de la gran depresión de 1929, los engranajes de las grandes multinacionales, con filiales repartidas por todo el globo, han deshumanizado un proceso de producción en el que las personas son sólo un recurso más, prescindible si las cuentas de la empresa así lo requieren. El sistema convulso y cambiante en el que se insertan les ha ido despojando de sus derechos hasta convertirlos en simples autómatas que ejecutan una y otra vez la misma tarea. En las fábricas de hoy en día no hay tiempo ni lugar para las imperfecciones humanas.
Una posible solución sería situar a la empresa y al trabajador en el mismo lado de la balanza para vencer a la incertidumbre. Al fin y al cabo los empresarios, como nosotros, también tienen alma.
David Rodríguez Seoane
Periodista
ccs@solidarios.org.es
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El consumo de sodio (sal comun de mesa) es un factor que pasa "inadvertido"...pero con consecuencias graves para tu salud... Para que tu dieta sea saludable, equilibrada y te prevenga de problemas como la hipertensión, debes reducir el consumo de sodio, es decir de la sal común.Algunos consejos para reducir el consumo de sal:
Las fronteras de Colombia permanentemente han estado en situación de tensión desde su misma independencia y en tiempos modernos la situación no ha cambiado.
Mientras hubo mercados sustentables, en una Europa que integraba nuevos socios a su comunidad de naciones, socios ávidos de consumir todo cuánto les llegase a sus manos, con la facilidad y la bonanza de créditos a largo plazo sin grandes controles de financiación, todo era una maravilla...
Conozca y entienda los términos económicos que se emplean para realizar la predicción económica de un país.
Definimos qué es el decrecimiento económico contraponiéndolo al crecimiento económico. Definimos el modelo decrecentista frente al modelo capitalista basado en el desarrollo y el crecimiento ilimitado.
Dimitri Zenghelis participó en Seminario "Cambio Climático: un reto político. El investigador, coautor del afamado Informe Stern sobre cambio climático, señaló que "sería mejor apostar por un futuro más rico con mayor bienestar para la población pensando en otras vías" y que "si bien se puede optar por la hidroelectricidad, hay que reconocer que la tecnología de este tipo de energía (represas) es muy antigua".
Hablar de economía sin un entorno social que le dé sentido ,es simplemente desconocer su significado, la economía sin la vida humana en sociedad no tendría ninguna razón de ser.
El Banco Mundial ha advertido a los países emergentes del peligro que corren si las economías occidentales no crecen. Destaca especialmente que si los países miembros de la Unión Europea no reciben financiación para afrontar su deuda el crecimiento mundial se puede reducir en un 4%.
Termina el mes de Diciembre con un precio medio del metro cuadrado a nivel nacional de 1.897 Euros frente a los 1.905 Euros que terminó Noviembre, el descenso intermensual es del -0,4% y el recorte entre Enero y Diciembre de 2011 es del 5,2%.
La economía española no deja de caer año tras año. En 2011 el paro aumentó el doble que lo hizo en 2010. ¿Qué nos deparará 2012?
El voluntario es una persona que busca. A veces, las motivaciones de esa búsqueda son claramente positivas. Otras veces son dudosas, por no decir negativas. Pero lo cierto es que conocer los motivos reales de la persona que llega queriendo ser voluntario, incluso para ella misma, es muy difícil.
Gandhi decía que la grandeza de una nación y su progreso moral podían medirse por el trato que reciben sus animales. De ser cierta, esta frase restaría grandeza a países que rompen el equilibrio de la naturaleza para seguir un modelo de desarrollo insostenible.
En sus funciones básicas de supervivencia, el agua tiene valores esenciales que deben ser garantizados a todas las personas y comunidades, incluyendo las generaciones futuras.
Dirigentes políticos, economistas, sindicalistas y periodistas parecen estar de acuerdo en algo importante: para dejar atrás la crisis en curso hay que recuperar la senda del crecimiento económico y conseguir que despierte de una vez por todas el consumo.
Cuando participé en el Foro Económico Mundial para América Latina, pregunté: ante la actual crisis financiera, ¿se trata de salvar al capitalismo o a toda la humanidad? La respuesta es aparentemente obvia. ¿Por qué entonces el adverbio de modo?
“La pobreza no es natural. La crean los seres humanos. Vencer la pobreza no es caridad; es justicia, es proteger un derecho fundamental: el derecho a la dignidad, a una vida digna”. Nos lo dijo Nelson Mandela.
La recesión económica global reproduce el patrón del cambio climático: los ricos son en gran medida responsables, pero los pobres sufren las peores consecuencias. El Banco Mundial ha pronosticado que en 2009 otros 53 millones de personas se verán abocadas a la pobreza, además de los 150 millones a quienes afectó la crisis alimentaria del año pasado.
¿Es África un continente balcanizado?, se pregunta B. Ben Yahmed desde su indiscutible autoridad y prestigio. El problema se plantea por la absurda inclinación a admirar lo más grande y lo más caro. Al igual que muchos confunden valor con precio, no pocos siguen uncidos al sofisma de que cuanto más, mejor; en lugar de cuánto mejor, más.
