Plenitud De La Pascua

Posteado: 30/03/2010 |Comentarios: 0 | Vistas: 71 |

 

La Pascua en Plenitud

En realidad la Pascua en P es la cumbre de la visión de Cristo que inspira la cuaresma cristiana por su experiencia en el desierto.

Si la audiencia de Cristo siempre tuvo sus propias expectativas El siempre fue firme en su agenda bajo los auspicios más o menos íntimos, secretos o explícitos sujetos a la mentalidad divina y en último término al querer y a la voluntad de su Padre con quien estuvo determinado a identificarse de manera total, perfecta y absoluta. La discrepancia más fuerte debió ser sin duda con Satanás y los espíritus del mal que confrontó esporádicamente, con el discípulo traidor que lo vendió desesperadamente y obviamente con aquellos que manejaban el poder religioso y político de quienes fue víctima acabando con su vida mortal al sentenciarle a muerte.

Si todo mundo tenía su propia agenda sobre la misión del Mesías la de Cristo se proyecta fuertemente con la visión clara de la voluntad divina cuya expectativa plantea que el Creador es dueño de todas las riquezas creadas para el bien de todas sus creaturas y que el Padre ama a todos sus hijos a quienes brinda una casa abierta para todos, el hogar divino que conoce Cristo en forma plena. Consecuente persiste y enfatiza que en realidad su reino no es de este mundo refiriéndose sin duda a los intereses ajenos al plan de Dios, según la particular observación de las escrituras según la cual los caminos de Dios no son los caminos del hombre.

Bondad de la riqueza

Soneto

Este mundo de Dios lo quiere hermoso,

Por la fuerza del mal, parece feo

Y al final el demonio será el reo

Ante el triunfo del todo poderoso.

Este mundo será lo más precioso

Redimido por Cristo según creo,

Y en la gloria divina ya le veo

A pesar de sufrir muerte y destrozo.

Dios nos da libertad que hace malicia

Cada rico epulón, con su avaricia

Su opulencia del pobre hace su presa.

Si ambición es infierno de codicia

Dios es cielo con toda su riqueza,

¡Cristo, pobre de espíritu a la mesa!

Bondad de Dios

Un cielo de riqueza,

Libertad plena.

Amor de casa

Soneto

El amor cerca o lejos sin espejos

Sea cerca o lejos, con sus ojos fijos,

Dios tiene en este mundo sus dos hijos

Uno cerca con El y el otro lejos.

En la casa paterna hoy hay festejos

Por el hijo mayor sin enredijos,

Hoy por el se celebran regocijos,

Para el hijo menor, habrá consejos.

Iré a la casa de mi Padre dice

Contra el cielo peque en el mal que hice,

Esperando perdón, va, se arrepiente.

Plenitud del amor ni envidia siente

Confiando el corazón, Dios nos bendice,

Cristo está con su Padre eternamente.

Amor de casa

Es Dios para sus hijos,

Es Padre nuestro.

El mayor mandamiento

Soneto

El buen samaritano no es judío

Ni a su tiempo fanático cristiano,

Evidente, se porta como hermano

Da lo suyo y decide, ya no es mío.

El buen samaritano aclara el lio

Echando todo el corazón, su mano,

Confronta los problemas mano a mano

Navegando a la mar como hace el río.

Dios en Cristo y Cristo en el mendigo

Cielo y tierra te miran ser testigo,

No podrás ignorarlo impunemente.

Detén tu paso ante el divino amigo

Providencia divina en ti consciente

Quiere hacerte su mano providente.

Cristo contigo

El buen Samaritano,

Y tú con El.

Por la oveja perdida

Soneto

Ya sé porque le gusta a Dios la oveja

Que en este mundo se perdió perdida,

Y sé porque a las demás las deja,

No es en vano  el rescate, dio su vida.

Ya sé porque del cielo Dios se aleja

Y se viene a curar la eterna herida,

Y sé porque es su amor divina queja

Y a Cristo lo desangra sin medida.

Recursos de perdón, los ha agotado

Y se queda sin nada de su lado,

¿No es la esencia de Dios el ser perfecto?

Con azul infinito sin nublado

Es su gloria divina y sin defecto,

Lo perdido es su todo, ¡ya encontrado!

No pierde nada

Cuando haya lo perdido,

¡Dios tiene todo!

El valor de una dracma

Soneto

Esa dracma que falta anda perdida

Eran diez y la cuenta no es exacta,

Se escudriña la casa y aun la vida

No se admite rendir cuenta inexacta.

Evidente honradez reconocida

El encuentro feliz es más que un acta,

Responsable misión está cumplida,

Compromiso con Dios, no se retracta.

La conciencia del reino sin mancilla

Un tesoro en verdad, la vida diaria

Es lo que hace la vida extraordinaria.

Al final una cosa es necesaria,

Entereza de fe clara y sencilla,

Cuentas claras con Dios, ¡es maravilla!

Dios necesita

El valor de una dracma,

Las cuentas claras.

Hacia la plenitud

Soneto

Por sus frutos el árbol se conoce

Y el que es bueno dará sus frutos buenos,

Es así como Dios lo reconoce,

Del árbol malo brotan frutos malos.

Fe y amor en sus ramas reconoce

Cristo el árbol divino, lo sabemos,

Y que el mal siempre Dios lo desconoce

Porque nunca lo admite entre sus planos.

Yo soy la vid y ustedes los sarmientos

Y la espiga que se hace pan divino,

Soy la uva y lagar, mis pensamientos.

Florece en plenitud mi crecimiento

Por la fiesta de bodas del destino,

El agua buena, ¡la convierto en vino!

Árbol divino

Buen fruto recogido,

Es Cristo, pleno.

Señal divina

Soneto

Y salió del sepulcro vida plena

Divino incorruptible el cuerpo inerte,

Jesús, que imaginó su propia muerte

La señal de Jonás y la ballena.

Toda el alma divina en gloria llena

Deslumbrante en su cuerpo de tal suerte,

El triunfo victorioso del más fuerte

Eterno e inmortal, libre de pena.

Tres días exactamente y resucita

El cuerpo de anteayer crucificado

Del sepulcro en que fuera sepultado.

Abismo y plenitud, el cielo grita

La gloria eterna en El, resucitado,

¡Al Príncipe de paz lo felicita!

Es el Mesías,

La señal de Jonás

Resucitando.

Vino el más fuerte

Soneto

Vence el mal con el bien,  con tal binomio

Logra el triunfo de muerte y del pecado,

La gracia de Jesús crucificado

Más fuerte que la fuerza del demonio.

Venció el amor sin odio en pandemonio

Y la gloria de Dios nos ha salvado,

Deslumbrante Jesús resucitado

Tres personas, divino patrimonio.

La flor del Evangelio en gloria humana

Es Palabra de Dios, es soberana,

Fuerza de Dios su espíritu divino.

Invencible la fe en nuestro destino

Caminos a la gloria los allana

Triunfo eterno de amor, ¡es nuestro sino!

Dios  el más fuerte

Vence al mal con el bien,

Eternamente.

La Palabra divina

Soneto

Es ley de Dios al corazón inscrita

Que ordena el orden de la naturaleza,

Los profetas anuncio de promesa,

Revelación divina humana escrita.

Es historia de Cristo bien descrita

Plenitud desbordante de pureza,

Por gracia y por amor son gran proeza

Profetas y la ley, en El prescrita.

Divina la verdad camina andando

Cada paso su tiempo caminando,

Seguid en pos de mí, invita al mundo.

Soy semilla de Dios y luz que abundo

Más allá de la muerte amor fecundo,

¡La Palabra divina siempre amando!

Por Dios escrita

La Palabra divina

Cristo, ¡nos ama!

Nos perdona como perdonamos

Soneto

Setenta veces siete nos perdona

El Señor que nos pide perdonar,

Sentido de equidad, más bien de amar

El castigo y la pena las condona.

Si el perdón es la nota que El entona,

El rencor no lo quiere imaginar

Y su tono debemos entonar,

No perdona a aquel que desentona.

Setenta veces siete Dios se olvida

De la ofensa y la deuda cometida,

El no resiste al arrepentimiento.

Detesta el odio y el resentimiento

Sabiendo que es gangrena allí en la herida,

Sus ojos miran con detenimiento.

Dios nos perdona

Setenta veces siete,

Si perdonamos.

El cántico de bodas

Soneto

No entra el alma sin Él, le es imposible

Al banquete del reino de los cielos,

Si amor de Dios le viste le es posible

Con la gracia divina y sus desvelos.

Con sus ojos El mira lo invisible

Del alma transparente entre sus velos,

La conciencia divina es muy sensible

Divinos escrutando sus anhelos.

El convoca a las bodas del Cordero

Abriendo inmensamente sus oídos,

Conoce por la voz sus elegidos.

Elocuente al silencio conocidos

Con ángeles en coro el cielo entero,

Entona eternamente, ¡oh Dios te quiero!

¿Cómo has entrado

Sin el vestido de boda?

¡Debes salir!

Exaltación de Pascua

Soneto

No se oculta la luz que siempre alumbra

Abra los ojos el que no me ha visto,

Yo soy la luz del mundo dijo Cristo

Soy Príncipe de paz tras la penumbra.

Por divina humildad que no deslumbra

Mi cuerpo es un milagro y es que insisto

Acallando la gloria que revisto,

Jerusalén, humilde me vislumbra.

Treinta años me ocultó mi vida oculta

La eterna voz de Dios soy quien lo exulta,

Con mi cuerpo en la cruz, testigo muerto.

Caminando la calle que me insulta

El sepulcro me esconde, allí en el huerto,

¡Tres días y resucito, Dios por cierto!

Cristo es su faz,

Y humillado lo exalta

Dios, ¡nuestra paz!

Plenitud de Cristo

Soneto

Te mueres por vivir resucitado

Porque eres tu ese mar y eterno río,

Esa muerte no es tuya, Cristo mío

Es la muerte del mundo y mi pecado.

Con tu fuerza de Dio nos has salvado

Siendo el odio y el mal, tremendo lio,

Amor divino tu gloria y albedrío

Muerte es triunfo el demonio derrotado.

Siendo vida de Dios tu eterno quiero

Tu afirmación divina es nunca muero,

Belleza en plenitud tu identidad.

Y eterno amor, no espero o desespero,

Del ser ideal que existe eres verdad,

¡Oh divina utopía, Tú, realidad!

Abstracto en mí,

Cristo, eres plenitud

De Dios en sí.

Mi Reino no es de este mundo

Violenti rapiunt

Soneto

Amor de Dios al mundo eternamente

Lo quiere y todo el cielo le ha entregado,

Y el Hijo que a la tierra lo ha mandado

Es fuerza y corazón, toda su mente.

El vino y nos amó, tan claramente,

Divino Cristo siendo su Hijo amado

Abriendo el cielo, abierto su costado.

Entera dio su vida por la gente

Amor a Dios, primero es el mandato

Y afianzada promesa nuevo trato,

Pero el mundo no entiende sus anhelos.

Ni tampoco comprende sus desvelos

Ni amor divino de tan altos vuelos,

¡Violenti rapiunt, Cristo es arrebato!

Violenti rapiunnt,

Son divino arrebato

Cristo y el cielo.

El fuego de Cristo

Soneto

Soy Príncipe de paz y traigo Guerra

Allanando murallas, toda barda,

El corazón de Dios quiero que arda

Como fuego del cielo aquí en la tierra.

Divina compasión para el que hierra

Conquisto alma y corazón, la yarda,

Amor eterno llega y no se tarda

Abriendo puertas, mi piedad no cierra.

Arranco, planto, destruyo y edifico,

Conmigo o contra mí, no hay más remedio

Mi amor eterno existe siempre en medio.

Soy ser eterno y eterno glorifico

Y el reino de los cielos es mi asedio,

¡Y al Hombre, santifico y deifico!

Cielo en asedio

Mi amor inextinguible,

Fuego en la tierra.

El Dios de la Pascua

Soneto

Dios es la fe y sostén inquebrantable

De la vida, que llena de esperanza

Es certeza de paz y de confianza,

Sed de amor, del amor interminable.

Perfecta realidad Dios adorable

Total adoración, Cristo la alcanza

Y agua y sangre al costado con su lanza,

Divina adoración al inefable.

En el nombre de todo lo que existe

El santo de los santos consagrado

Es cordero de Dios, Cristo inmolado.

Feliz la eternidad ya no está triste,

Penetra el templo hasta lo más sagrado,

¡Es  el Hijo adorando el adorado!

Es la verdad,

Este Hombre sí es

Hijo de Dios.

Imposible no beberlo

Soneto

El misterio de Cristo es vida y muerte,

Siendo Dios, es eterna su alegría

Y es éxtasis y es hombre y agonía,

Amor, lo resucita eterno y fuerte.

Coronado de espinas, cuerpo inerte

Corazón traspasado, así moría

Y eterno amor lo resucitaría,

Increíble que Dios tenga esa suerte.

Cristo sufre ante Dios omnipotente

Y el cáliz no beber, impermisible,

La justicia de Dios es contundente.

Generoso sin fin eternamente

La súplica de Cristo es imposible,

¡Lo exige amor, y debe ser posible!

Cristo y su cáliz,

Más que posible

Lograr lo inasequible.

Dios y hombre en agonía

Soneto

Dios a más de divino se hace hombre

Y por grande engrandece su nobleza,

 Tanto así que es mayor que su grandeza

Y en la tierra y  el cielo es más su nombre.

Tanta dicha divina nos asombre

Lo más rico de Dios es su pobreza

Que aun la humana flaqueza es su riqueza,

El Creador, todo nuevo lo renombre.

Cristo sufre la angustia de tal suerte

Que consuelan su alma en agonía

Los ángeles de Dios por compañía.

Tragedia de hombre y Dios ante la muerte

Cual noche eterna que amenaza el día

Siendo El la luz de la sabiduría.

Cristo agoniza,

Sin luz eterno el día

Es su agonía.

Cristo sabiduría de Dios

Soneto

Cristo el Verbo de Dios, es su estructura

Su Palabra absoluta y necesaria,

Hombre y Dios, cosa más que extraordinaria

Ser bello como Dios, es su figura.

Y al cielo entero llena de amargura

Ser juzgado en el mundo como un paria

Condenado a una muerte estrafalaria,

Sentenciarlo a la cruz, no hay peor locura.

Ansiada redención, Dios lo permite

Y su muerte divina Cristo admite,

Que el infierno ejecute tanta rabia.

Eternamente la justicia es sabia,

Reviva el Universo el gran convite,

 ¡Gloria a Dios es que Cristo resucite!

Si muerte es rabia,

Resurrección más sabia

Mente divina.

Cristo Resurrección eterna

(Más que judío es hijo de Dios

Resurrección del universo)

Soneto

Cristo ha resucitado eterna dicha

A la gloria de Dios con su esplendor,

Nada existe más puro que el amor

Cumpliendo su palabra ya predicha.

Profética verdad la susodicha

Exalta su humildad con pundonor

Cristo el hijo de Dios, es el Señor

Divina realidad, no más desdicha.

El reino de los cielos vida eterna

Ni es de este mundo ni su sol declina,

Los ángeles lo cantan, ¡no termina!

¡Viva el Rey de la gloria sempiterna,

La Virgen de Israel madre divina

A Adán y al nuevo Edén ¡Dios los refina!

No alegorías,

Humano en lo divino

Eternidad.

Visión de fe

Soneto

Digo y cumplo, no muere claramente

Quien cree en mí como su fe requiere,

Conmigo vive fuere como fuere

No importa que haya muerto humanamente.

Resucito, soy Cristo eternamente

Vida eterna del Padre, nunca muere,

Al  dármela  la doy a quien me quiere

Y vive en mí con El, divinamente.

Conmigo en mí su cuerpo resucita

Y es semilla que crece como espiga

Siendo su alma de Dios eterna amiga.

Eterna mi Palabra que lo diga

Vida eterna jamás nadie la quita,

Vida eterna, ¡conmigo es infinita!

Resucitando

No muere para siempre,

Quien cree en mí.

Testimonio de Sangre

Soneto

Cristo dijo a su Padre, Tú me escuchas

Y Lázaro dejó la sepultura,

Miradas sorprendidas fueron muchas,

Muerte terca, su paso lo apresura.

Cristo siente que muere con sus luchas

Su derrota que es triunfo que madura,

Monumentos Pirámides casuchas

Tal el tiempo derruye y no perdura.

No es llanto derramado por su amigo

Gloria y triunfo feliz, el gran memento,

Resurrección, divino pensamiento.

Nada y nadie destruye tal momento

En que vence triunfante a su enemigo,

¡Su sangre derramada es fiel testigo!

Presentimiento

Del llanto por su amigo,

Sangre de Cristo.

El Mesías profetiza

Soneto

Dios vive en su Mansión esplendorosa

Sediento Cristo, le pide de beber,

Salió del Padre y tiene que volver

Luz de luz de la luz maravillosa.

Divina humanidad que se desposa

La eternidad banquete de su ser,

Lo celebra su gloria al merecer

El reino de los cielos que es tal cosa.

Cuando el cielo reclama pronto ingreso

Cristo anuncia segundo su regreso

Y la visita del Consolador.

Lo enviará con su Padre y va por eso,

Espíritu de Dios y mutuo amor,

¡Esclarezca ante el mundo al Salvador!

Es admirable

Su  Mansión de luz,

Amor en casa.

El nardo en la mujer

Soneto

Es pública mujer linda doncella

Desbordándose en agradecimiento,

Impulsada de un gran presentimiento

Se rinde ante la luz, Cristo destella.

Pecadora mujer doncella es ella

Y huele a nardos su arrepentimiento,

Sentidos, alma y todo pensamiento

La espiritualidad de Cristo bella.

Y se arroja a sus pies que son divinos

Con el polvo de todos los caminos,

Sintiendo su adorable cabellera.

Ella lava sus pies antes que muera

Limpieza por limpieza del destino,

¡Cristo sabe muy bien lo que le espera!

Nardo, mujer

Y el arrepentimiento,

¡Lavan a Cristo!

Suprema realidad

Soneto

La idea de Dios no está en el universo

Que es materia que ignora su existencia,

Puede estar en el hombre y su conciencia

Que descubre y modela su presencia.

La idea de Dios existe en el cerebro

El pequeño universo que celebro

Haciendo de este verso un gran requiebro,

Cual diseña, comprueba su excelencia.

Dios espera el cerebro que lo lea

E invita al corazón para que crea

Descubriendo que es fuente de la vida.

Profundo el invisible en El anida

Eterna realidad, ¡que el alma vea,

Plenitud de verdad es más que idea!

Dios y su vida,

El invisible anida

En su guarida.

La atracción de Cristo

Soneto

Subo a la cruz y atraigo el mundo entero

Y el sepulcro y el reino de los cielos,

Mi vida eterna grita, jamás muero

Nunca más agonía, no sus duelos.

En la cumbre del tiempo soy primero

Satisfecho de Dios, de sus consuelos,

Elocuente y divino eterno quiero

Plenitud del amor y sus anhelos.

Soy camino que llega a su destino

Fidelidad perfecta al ser divino,

Cristo fiel, el honor a la vedad.

Soy vida de la misma eternidad

Floreciente de amor, intimidad,

¡Hombre y Dios vuelvo al Padre que es mi sino!

Yo me levanto

Más alto que la cruz,

¡Cristo ante el mundo!

Divina primavera de Nisán

Soneto

Con el gozo del cielo y su alegría

Dos universos Cristo es uno solo,

Humano y lo divino uniendo todo

Entrañas del Espíritu en María.

Secreto que florece y nacería

De ese vientre divino de tal modo

Que embaraza de Dios divino alveolo

Momento que la Virgen consentía.

¡Oh lirio de los valles, calle el cierzo

Silencio en la Creación que mire excelso,

Florezca eternidad el universo!

La Palabra divina en cada verso

Cual  Luna de Nisán bien sabe de eso,

¡Primavera, concibe a Dios inmenso!

Cristo y la Virgen,

Concibe inmensidad

¡A Dios inmenso!

Ley de Amor

Soneto

Esta noche es la cena y la agonía

De mi cuerpo que es pan, de Dios bocado

De la sangre y del cáliz derramado

Y acción de gracias de la Eucaristía.

Siento la muerte en el sepulcro fría

Murió mi libertad que me ha acabado,

Mi muerte y mi pasión me han terminado

Arrancando la cruz el alma mía.

Nací para morir y soy el Rey,

Las tinieblas vencí y la oscuridad

Sabiendo que yo soy la eternidad.

He muerto por amor a la verdad

Y es mi triunfo infinita claridad,

Evidencia de luz, ¡Yo soy la Ley!

Yo soy el Rey

Coronado de espinas,

¡Amor de Ley!

 

Cristo resucitado

(Encuentro personal)

 

Soneto

Yo busco entre el Pueblo que ha salvado

Escondido en mi fe, yo resucito

Habiendo muerto cuando lo han matado,

Alegre, siento el alma sin delito.

 

Yo lo busco al que fue crucificado

Y lo encuentro en mi espíritu contrito

Y lo adoro, como es resucitado

Deslumbrante de Dios, lo felicito.

 

El me enseña sus yagas y el costado

Y me muestra que sigue traspasado,

La gloria de su amor jamás termina.

 

Su lugar, son los cielos de otro lado,

El amor, siempre en El fuerza divina

Para el mundo hasta el fin, su medicina…

Su amor aquí

Su gloria más allá,

¡Resucitado!

 

Soy la Luz

Soneto

 

Abejas celestiales de luceros

Zumbando en los espacios de los cielos

Cristo de luz, de Cristo mensajeros

Panal de miel con todos los anhelos.

 

La Virgen de Israel por sus senderos

Florido Paraíso, sus desvelos

Volar y colectar, no hacer regueros

Del néctar que es la miel en sus aleros.

 

La cera del panal que enciende Cristo

Principio, fin y eternidad luciente

Es el Cirio pascual, la luz ardiente.

 

La mirada del mundo esté pendiente

Resucita el Señor, glorioso visto

Los cielos y la tierra es todo Cristo.

Ya está encendido

El Cirio de los cielos,

¡Resurrección!

Corolario sobre la Pascua en Plenitud

El misterio de Cristo como experiencia mística y estética es lirismo de luz y realidad de un sueño de esperanza que cristaliza en el amor eterno. Los teólogos advierten que el orden natural del ser en la naturaleza y la naturaleza misma son realidades que no destruyen el orden natural necesariamente sino mas bien le presuponen en su perspectiva de realización divina. El plan de Dios en el misterio de Cristo sobrepasa la aspiración humana de un mundo ideal utopía la más fabulosa e inimaginable de nuestra mente, por esa misma utopía por decirlo así de la mente divina que se proyecta y se convierte en la plenitud de los tiempos en la eternidad de Cristo con el injerto de su cuerpo místico participando con El de su Resurrección y de su vida gloriosa. Se muere en Cristo para resucitar con El. El sueño de esperanza trasciende esl sueño en realidad de fe y la esperanza como virtud divina en el alma humana predice el fruto del amor de Dios cual fruto cierto.

Un sueño de esperanza y gran lirismo

Poema a la luz

La Mansión de la luz se acerca a la ventana,

La luz mira el universo en sus persianas.

Millones de billones de galaxias sus luceros,

Mirada en la que estalla el mundo de años luz

Son ojos infinitos inmensos en la noche sintiendo esa mirada.

Jinete de la luz manada de corceles

Con crines arrancadas al viento en su carrera

 Despeinando luminosos enredos. El, peina desenredos.

Bellamente sacude las tinieblas, desenreda la luz,

Tropieza y no se apaga rompiendo en sus colores claridades transparentes, claroscuros,

 Y el negro en que se apaga.

Jinete de la luz abre la puerta entrando a su Mansión y dentro suelta su inmensa cabellera,

Feliz se mira y en casa  las contempla hebras de luz resplandecientes

Paseando en los recintos preciosos de su casa.

No tiene en sí alegoría la luz sino la inspiración de todo el universo,

Perfecto rostro y cerebro, cabeza y su cabello.

Admirable Mansión es luz en plenitud,

 ¡El Amor ese  hogar!

Haiku

¡Bella Mansión,

La esencia de la luz

Amor en casa!

Juzgados por el amor

Soneto

Es feliz el vivir en libertad

Aunque el mal amenaza desafío,

Abuso de ser libre es la maldad

Virtud del sumo bien, en El confío.

Sé que cuento con toda su bondad

Y digo siendo Cristo en Dios confío

Aunque el malo convierte todo en lío,

Tentador, tentación de iniquidad.

Los que escoge serán su maravilla

Llamados todos, pocos elegidos

La red les junta a todos en la orilla.

Amor a Dios la pesa es muy sencilla

Cuando llega la tarde de la vida,

¡Reino y cielos, entonen bienvenida!

Amor de Dios

Exacto en su medida,

Gran maravilla.

Amor nos mira

Soneto

Las obras del amor no son mentira

Con esperanza cierta las espinas

Las convierte el amor en ser divinas,

Dios bien sabe el engaño que conspira.

A nadie engaña El si se retira

Su tejido entreteje telas finas

Sacando el oro fino de sus minas,

Con sus ojos abiertos, ve en la mira.

Justicia y el perdón El mismo reta

Con cuentas claras al lograr la meta,

A su manera amor, de mil maneras.

La mística de Cristo, es Dios profeta,

Constante la paciencia, llevaderas

Las obras del amor son verdaderas.

Amor, no engaña,

Justicia y el perdón

Dios ve en la mira.

Lo atestiguó el soldado

Soneto

Razones de matarlo encontraron

Todo el pueblo no debe perecer,

Un solo hombre es  El, nuestro deber

Sentenciarlo a morir, determinaron.

Tiempo atrás los Profetas lo anunciaron

Redención es la sangre por correr

Y el Cordero a morir debió nacer,

Sus amigos a Cristo abandonaron.

El cáliz por beber el hijo amado

Debía de pasar, y así pasaba,

Orando con la sangre que sudaba.

Y escuchó que el soldado atestiguaba

La sentencia del crimen alegado,

¡Sí es el hijo de Dios, leo en su costado!

Sangre y agua

De Cristo traspasado,

¡Profetizado!

La Pascua Divina

Soneto

Amor que nunca muere lo ha matado

No cicatriza herida ni la gloria,

Aun tiene el corazón atravesado

De amor eterno pleno en su victoria.

Pan del cielo en la tierra es su memoria

Sangre en venas del mudo, bienvenida,

Amor eterno y su divina historia

Cristo, Pascua de un Dios resucitado.

Este cáliz de amor eterno pase

Resurrección, divina maravilla

Que la tumba acontece tan sencilla.

Dios levanta a la gloria a quien se humilla

Nuevos cielos y tierra, en Dios renacen,

¡Cristo eterno a su Padre satisface!

Eterno pase

Es la Pascua Divina,

¡Resurrección!

La Gloria y el Mesías

Soneto

Alegría consumada de los cielos

Belleza excelsa en todo su esplendor

Pureza eterna de Cristo Salvador,

Divina desnudez de Dios sin velos.

El secreto de Dios y sus desvelos

Es Padre soberano y gran Señor

De toda la Creación solo el Creador,

Son todos los infiernos, fuego y celos.

Honor y gloria a la eterna vida

Coros de ángeles, santos coronados,

Cristo es la dicha de los bienaventurados.

Creador y la Creación, por siempre unida

Cielos nuevos y tierra prometida,

¡Honor a Cristo que ha resucitado!

Soy el Mesías,

Más que Ley y Profetas,

¡Hijo de Dios!

 

 

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    Jorge R. Talbot

    Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/05/2012
    Octavio Esquivel

    Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 06/05/2012
    Marcelo Tarde

    Hoy día el ser humano, quien muchas veces se ha sentido orgulloso de "su" civilización, está siendo dominado por ella misma, y por eso se olvida de Dios. No toma conciencia -en su locura cotidiana- que todos somos pequeñísimas gotas de ese imponente océano que es Dios.

    por: Marcelo Tardel Espiritualidad> Cristianismol 25/04/2012 lVistas: 16
    Jorge R. Talbot

    Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 23/04/2012 lVistas: 17
    Jorge R. Talbot

    Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 15/04/2012 lVistas: 20

    En el capítulo 17 del Evangelio narrado por San Juan, Jesús nos dejó una de las más bellas y emocionantes páginas de Su Sublime Existencia – la Oración al Padre Celestial, en la que muestra toda la fuerza de Su Amor por aquellos que Le fueron entregados por Dios para cuidarlos. Y como dedicado Pastor del rebaño humano, enseñó Su Mandamiento Nuevo – "Amaos como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos".

    por: Paiva Nettol Espiritualidad> Cristianismol 05/04/2012
    Octavio Esquivel

    La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 03/04/2012 lVistas: 29
    Jorge R. Talbot

    Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 27/03/2012 lVistas: 19
    Octavio Esquivel

    Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 06/05/2012
    Octavio Esquivel

    La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 03/04/2012 lVistas: 29
    Octavio Esquivel

    El aspecto del espíritu sacerdotal ratifica el testimonio del amor como una realidad divina y humana más poderosa que la vida y que la muerte capaz de servirse de ella para lograr el triunfo del amor que es la fuerza omnipotente y gloriosa del amor más puro que purifica todo como expectativa digna de Dios al lograr la resurrección y con ella la eterna gloria. Verdadero mana es Cristo alimento de rocío celestial antes del eterno amanecer El es el pan vivo que baja del cielo que nutre la vida divi

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 23/02/2012 lVistas: 25
    Octavio Esquivel

    Existe una octava maravilla del mundo en cada hombre cuya autenticidad se realiza como primordial espectáculo delante de Dios y del mundo que hace historia. La historia que se escribe en el libro de la vida. Ese gran día acontece la evidencia total y el inevitable presente compareciendo ante el Creador el ser humano como creatura responsable de su sino y su destino ante la realidad del ser divino.

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 01/01/2012 lVistas: 51
    Octavio Esquivel

    La humanidad siempre ha sido desde su existencia inicial una humanidad que es la expresión del hombre hacia la plenitud de sus valores universales y trascendentales en el contexto de su libertad orientada a la búsqueda de la realización de su destino.

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 14/11/2011 lVistas: 28
    Octavio Esquivel

    La certeza de la verdad en todas las disciplinas de la ciencia requieren la elaboración del proceso intelectual que descubre el sentido universal de las leyes de ser y de la manera de ser que establece una relación entre el espíritu consciente y el entender de la materia como descubrimiento epistemológico del encuentro con la realidad en sus distintos niveles de conocimiento.

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 05/11/2011 lVistas: 15
    Octavio Esquivel

    El hombre del siglo XXI particularmente cuenta con todos los recursos de la Cultura y de la Historia universal del espíritu del ser humano en persistente búsqueda. Su sedienta certeza trata de encontrar una respuesta incuestionable en el tiempo con relación a su inquietud, más que instintiva arrancando de la fe cuya raíz más profunda nace del alma aspirando a lo eterno. Este impulso del alma pertenece al hombre en ambos ámbitos de su destino en el orden de la naturaleza como en el orden sobrena

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 29/10/2011 lVistas: 45
    Octavio Esquivel

    La buena nueva del Evangelio particularmente es fuente reveladora del conocimiento personal de Cristo acerca de sí mismo sabiendo que sobre todo en El de la abundancia de su corazón habló su boca y se puso en acción toda su persona haciendo que se dijese de Él, todo lo ha hecho bien.

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 24/10/2011 lVistas: 37

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