Octava Maravilla El Cuerpo Místico
Existe una octava maravilla del mundo en cada hombre cuya autenticidad se realiza como primordial espectáculo delante de Dios y del mundo que hace historia. La historia que se escribe en el libro de la vida. Ese gran día acontece la evidencia total y el inevitable presente compareciendo ante el Creador el ser humano como creatura responsable de su sino y su destino ante la realidad del ser divino. No es cosa solamente de juzgar la vida como teoría de la existencia. Es la verdad real que se ha vivido como práctica de vida vivida con responsabilidad o sin ella. En el contexto de lo que llamamos naturaleza humana los seres humanos aprendemos a ser conscientes de lo que somos y de lo que debemos ser. Aprendemos también el lenguaje, que viene a ser como la casa de nuestro ser con las diversas dimensiones que nos competen como individuos, como familia y como sociedad en la existencia de nuestra especie y su posible trascendencia. Nuestra realización de seres humanos depende absolutamente de ser creados desde antes de nacer, cuando nacemos y a través de nuestro crecimiento necesario. Solamente así es posible el subsistir de nuestra existencia. Y esta experiencia viene a ser el punto de partida de esa realidad imperativa, absoluta e imprescindible de que somos creaturas capaces de intuir el fondo de esta realidad definitivamente imperativa y correlativa de la idea del Creador en el contexto de la existencia, Dios, autor del ser y de la naturaleza humana.
Ha sido proyección histórica de la humanidad que inicialmente se origina del humanismo de la cultura helénica del pueblo griego, elegir siete maravillas del mundo como realización que destaca maravillosamente entre las tantas maravillas que son singular orgullo y admiración grandiosa del espíritu creador que maravilla al ser humano. Estas siete maravillas se han hecho objeto de verificación y divergencia genérica en la cultura universal del humanismo actual en el siglo veintiuno a través de la historia en variadas y diversas dimensiones del arte, la belleza y la naturaleza misma. El título único y exclusivo como octava maravilla del mundo de lo humano y lo divino maravilloso por antonomasia como paz de la tierra y gloria de los cielos es la persona y el cumplimiento de la misión de Cristo Dios y hombre verdadero cuya proyección es eterna fuera y dentro del cosmos antes y después del tiempo, del universo perteneciendo al reino de los cielos en su altura y profundidad cuya intimidad y eternidad grandiosa es infinita en la plenitud absoluta del ser y de su ser. Y esta elección como octava y absoluta maravilla única se origina de las entrañas mismas de Dios.
Y para el hombre viene a ser también maravilla divina su participación vital como autentica realidad de esta octava maravilla al poderse convertir en miembro viviente del cuerpo místico de Cristo. La realidad de Cristo nos propone a Dios no solo como Creador sino como Padre de manera que en esta pequeñez de la tierra casi imperceptible en el universo existe la vida humana y divina. Nacidos de la madre tierra más que nacer de nuestras madres nacemos de la voluntad de Dios con la Navidad, morimos con la Pascua y resucitamos con la gloria de Cristo, en la milicia de su ser y en la realización de su plenitud que proyecta adentrar la humanidad en su cuerpo místico uniéndonos a su ser eternamente. El reino de Dios está en medio de nosotros y dentro de nosotros y es Cristo mismo que se convierte en nuestra propia vida uniéndonos a la suya que es eterna, la vida de su Padre, en El y también esa vida nuestra en nosotros. Y todo esto acontece en un encuentro personal de mutua integración y perfecta amistad inquebrantable entre la persona humana que somos y la persona divina de su ser y nuestro ser o desgraciadamente deja de acontecer. La sabiduría de Dios que justifica o condena al hombre tiene una proyección universal que solo a Él le pertenece y es absurdo para el hombre pretender juzgar al ser divino para justificarlo o condenarlo o tal vez para negarlo. Tras de las puertas infernales tras de las cuales se pierde toda esperanza, se lamenta haberlo pretendido, eternamente. A través de la vida de cada hombre está la misteriosa fuerza del espíritu de Dios que pretende salvarlo con el poder de su amor y su misericordia siendo la salvación tan maravillosa como la gloria de Cristo. El gran error no es que Dios nos deja de su mano sino que nosotros los seres humanos nos dejemos de la mano de Dios.
Profundidad de la resurrección
Los guardias y la tumba no supieron y un Ángel vino y quitó la piedra
El alma retornó de profundos terrenos y uniéndose a su cuerpo Cristo resucitó.
Más allá de la oruga se desviste
Esplendida la eternidad de ser,
Y el gusano no muere, siempre existe
Metamorfosis del acontecer.
Tiene el alma inmortal tan gran poder,
Del cuerpo se despoja y le reviste
Divina intimidad y eterno ver
De vida eterna como en Dios persiste.
En la tumba profunda eternidad,
Cuerpo y alma de Cristo resucitan
Atrayendo a su ser la humanidad.
En su gloria de ser que es infinita
Se reconoce en su divinidad,
Consciente de su eterna claridad.
Quien como Cristo,
En la gloria de Dios
Su eterno existo.
La gloria incorruptible
La muerte real con el cuerpo divino sin el alma de Cristo
Nos invita a morir en su muerte para resucitar en su vida incorruptible.
Es eterna verdad, cumbre en la ruta
El triunfo de su gloria inconcebible,
Lo que no podía ser lo hizo posible
La victoria al final, no hay más disputa.
Sufriendo hasta morir no hizo imposible,
Su fuerza victoriosa y absoluta
Más allá de la muerte no se inmuta
Y Cristo resucita incorruptible.
Maravilla de ser, maravillosa
La bella perfección de su estructura
Y el divino esplendor en su figura.
Cristo el rostro de Dios, su luz más pura,
La humanidad su cuerpo transfigura
En gloria de su ser esplendorosa.
Mística y real
Divinidad humana,
La gloria de Dios.
Autoridad de la resurrección
Destruid este templo dijo Cristo refiriéndose a su cuerpo
Yo lo reedificare en tres días.
Monumentos sin par han existido
Y el fiel testigo de su proposición
Es testimonio de su resurrección,
No más ruinas que el tiempo haya destruido.
Más que el templo de Herodes reconstruido
Lo es el templo de Dios, no la Creación,
Lo es su cuerpo divino en oración
Que es la casa del Padre resentido.
La octava maravilla que es sin par
No es ingenio del hombre que se inspira
Ni tampoco natura que se admira.
La misma eternidad construye amar
Viendo a Cristo inspirado en quien se mira,
Dios viviente, la piedra es angular.
Inconmovible
Cristo, piedra angular,
Eterno amar.
Paraíso de la eterna cueva
Si en la carne de Adán todos pecamos en la de Cristo
Morimos y resucitamos
El Reino de los cielos está en flor
Y a Adán el Padre eterno lo renueva
Nacida eternidad, Cristo en la cueva
El tiempo lo hace eterno en su esplendor.
Es el Mesías divino Salvador
La luz de Cristo de la Virgen Eva,
Madre de Dios inmaculada y nueva
El dueño de la viña es viñador.
Es bueno como Dios con cada hermano
Y judío el buen Samaritano,
Quien lavando el pecado el alma sana.
Agua viva que brota del desierto
Y del pozo de la Samaritana,
De la vida de Cristo, ¡no está muerto!
De eterna cueva
Cristo es el Paraíso
Y vida nueva.
Mansión de Dios
Cristo es el Hijo de Dios en plenitud
Y nos hace coherederos compartiendo su hogar y su reino
Casa del Padre y la Mansión de Dios
La Palabra divina en su esplendor,
Espíritu de Dios y eterno amor
Por doquier, el sonido de su Voz.
Casa del Padre tras del Hijo en pos
Tras la oveja perdida del Pastor
Del Mesías del mundo Salvador
La esencia de su Padre y portavoz.
Casa del Padre y de su santo nombre
De los Ángeles todos que se asombren,
Donde el Hijo de Dios reina con El.
Es la casa del Padre y de Emanuel
Por siempre eterno y nuevo Israel,
Su faz, su cuerpo místico en el hombre.
Mansión y casa
Del Padre celestial,
Cristo la llena.
La ciudad de Dios
Escrito en el tiempo para la eternidad
Viviente historia inmortal del libro de la vida
Ciudad de Dios de paz y de oración
Cada instante del tiempo mientras duro
El eterno momento del futuro
Jerusalén de la revelación.
Ciudad de Dios y de su adoración
Del Príncipe de paz eterno y puro
Cuyo es reino sin par, el más seguro
Por la sangre de nuestra redención.
Ciudad de Cristo en que la tierra adora
Al Dios de la Creación universal
Encendiendo los cielos inmortales.
Ciudad de Cristo y su divina hora
De amor eterno y de su eterna gloria
Del Príncipe de paz, ¡feliz victoria!
Ciudad de Dios,
Gloria de los Ángeles
Y paz del Hombre.
La octava maravilla
Resurrección del hombre y triunfo de la paz
Saludo de Cristo y eterna realidad
La fe del corazón todo lo entiende
Dios no hizo el mundo solo al acaso
Destinado no más para el fracaso,
Ser en el mundo, el hombre lo comprende.
Paz en la tierra el cielo tal contiene,
El triunfo de la paz, divino abrazo
Monumento inmortal de eterno trazo,
Octava maravilla se sostiene.
La fe del corazón todo ilumina
Y es luz eterna la visión divina,
Venga el reino de Dios, viva en nosotros.
Octava maravilla sois vosotros
Elegidos de Dios y no habrá otros,
Gloria a Dios que en los cielos no termina.
Y Dios lo exalta
A Cristo que se humilla,
¡Que maravilla!
La belleza de Dios
Lo humano y lo divino a Dios provoca
Poema del amor beso eterno en su boca.
Fuego divino que a escribir me reta
Y eterna hoguera del amor que me ama,
Es del alma inmortal la ardiente llama
Que jamás se consume en luz repleta.
Divina inspiración que amor se llama
Con la pluma en la mano que sujeta
La Palabra en su nota es Dios poeta,
Poema que es la música del alma.
Inspiración que eterna transfigura
La perfecta belleza de su mente,
Se inspira Dios en sí eternamente.
Perfume celestial, divina fuente
Que universos angélicos procuran,
La visión del Creador divina y pura.
Dios en plenitud,
La belleza del hombre
Gloria de Cristo.
Recuerdo en futuro del gran día para el cual nacimos
Teniendo que morir para resucitar
Piedad de mí Señor
En tus manos encomiendo mi espíritu
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo
Eterno amor, jamás me desespero
En el medio divino e inmortal,
Por su místico cuerpo celestial
En Cristo vivo a pesar que muero.
Dios lo quiere y por eso yo lo quiero
Despojos de mi cuerpo terrenal
Mercedes de la Virgen del Doral,
Volver aquí, resucitar espero.
Mi alma pertenece al ser divino
Por gracia, libertad y por destino,
Dios me libre del fuego del infierno.
Mansión de vida del amor eterno
En la cumbre del ser, Cristo el camino,
Que me aliente su aliento sempiterno.
Divino hermano
Que has muerto y resucitas,
¡Dame tu mano!
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Entre el Prólogo y el Epílogo la Poesía es el Hombre. Somos un libro abierto a nosotros mismos si nos descubrimos y tal vez a la misma historia. A través de Artículo Z si me lo aprueban, aquí están sus páginas para quienes posiblemente compartan el hacerlo realidad con el comentario de su propia historia íntima al leerlo. Mi intensión en la epopeya del hombre hacia el Yo divino ha sido alternar la belleza de la poesía y la espiritualidad en el hombre ser humano como divino. Lo dijo Dios, soy el
En el siglo XXI estamos maravillados de nuestra integración global extraordinaria en los anales de la historia gracias a la intercomunicación informática cuya base es la tecnología en avanzada con todos los inventos que manipula el hombre y la ciencia d
Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.
Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.
Hoy día el ser humano, quien muchas veces se ha sentido orgulloso de "su" civilización, está siendo dominado por ella misma, y por eso se olvida de Dios. No toma conciencia -en su locura cotidiana- que todos somos pequeñísimas gotas de ese imponente océano que es Dios.
Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.
Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.
En el capítulo 17 del Evangelio narrado por San Juan, Jesús nos dejó una de las más bellas y emocionantes páginas de Su Sublime Existencia – la Oración al Padre Celestial, en la que muestra toda la fuerza de Su Amor por aquellos que Le fueron entregados por Dios para cuidarlos. Y como dedicado Pastor del rebaño humano, enseñó Su Mandamiento Nuevo – "Amaos como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos".
La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección
Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio
Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.
La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección
El aspecto del espíritu sacerdotal ratifica el testimonio del amor como una realidad divina y humana más poderosa que la vida y que la muerte capaz de servirse de ella para lograr el triunfo del amor que es la fuerza omnipotente y gloriosa del amor más puro que purifica todo como expectativa digna de Dios al lograr la resurrección y con ella la eterna gloria. Verdadero mana es Cristo alimento de rocío celestial antes del eterno amanecer El es el pan vivo que baja del cielo que nutre la vida divi
La humanidad siempre ha sido desde su existencia inicial una humanidad que es la expresión del hombre hacia la plenitud de sus valores universales y trascendentales en el contexto de su libertad orientada a la búsqueda de la realización de su destino.
La certeza de la verdad en todas las disciplinas de la ciencia requieren la elaboración del proceso intelectual que descubre el sentido universal de las leyes de ser y de la manera de ser que establece una relación entre el espíritu consciente y el entender de la materia como descubrimiento epistemológico del encuentro con la realidad en sus distintos niveles de conocimiento.
El hombre del siglo XXI particularmente cuenta con todos los recursos de la Cultura y de la Historia universal del espíritu del ser humano en persistente búsqueda. Su sedienta certeza trata de encontrar una respuesta incuestionable en el tiempo con relación a su inquietud, más que instintiva arrancando de la fe cuya raíz más profunda nace del alma aspirando a lo eterno. Este impulso del alma pertenece al hombre en ambos ámbitos de su destino en el orden de la naturaleza como en el orden sobrena
La buena nueva del Evangelio particularmente es fuente reveladora del conocimiento personal de Cristo acerca de sí mismo sabiendo que sobre todo en El de la abundancia de su corazón habló su boca y se puso en acción toda su persona haciendo que se dijese de Él, todo lo ha hecho bien.
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