Los Diez Decálogos Divinos
Dios es amor, y su amor es inagotable y eterno (1 Juan 4:8). Todas las leyes que explican la existencia del universo y de la vida, son leyes divinas, como por ejemplo, la ley de la gravedad, la ley de la inercia, la ley de la termodinámica, la ley de la gestación, las leyes de la genética y la ley del amor. No me imagino a la entrada del cielo una ley fosforescente que diga: No mates, No robes, No mientas, ... porque en el cielo rige la ley del amor. Todos aman a Dios, todos lo aman con todo el corazón, con toda el alma, y con toda la mente. Además, en el cielo todos aman a sus prójimos como a sí mismos (Mateo 22:37-40). Más aun, Dios el Padre nos amó mas a nosotros, que a su propio Hijo, porque prefirió la muerte de su inocente hijo amado, en lugar de nuestra muerte. Por eso Dios dice: con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia (Jeremías 31:3). Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16). En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que el nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados (Juan 15:13).
Como seres humanos, estamos regidos por la ley del egoísmo y de la violencia. Por eso se han establecido leyes constitucionales y códigos civiles, penales, comerciales, a fin de establecer el orden y prevenir el caos. Por ejemplo, en la mayoría de los países debemos obedecer las leyes de tránsito para evitar accidentes, por ejemplo, tenemos que manejar por la derecha, y no por la izquierda; tenemos que frenar nuestros vehículos frente a un peatón o a una luz roja. Es recomendable, y de buen gusto, obedecer las leyes nacionales, federales, estatales, provinciales, municipales, o locales, para evitar tener que vivir el resto de nuestras vidas detrás de la rejas, o excluidos de la sociedad. Sin embargo, desde el punto de vista biológico y espiritual, todos los seres vivientes estamos condenados a morir. Se nace para morir, porque nacemos para pecar. Somos pecado, y la paga del pecado es la muerte temporal y eterna. Pero la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús. Por su llaga fuimos nosotros curados. De manera que por la gracia de Dios, hay esperanza para todo aquel que acepta el regalo de la salvación ofrecido a todo aquel que clama: acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces podremos escuchar su promesa diciendo: estarás conmigo en le paraíso. Al llegar al paraíso nos encontraremos frente a la ley de Dios que dice: Dios es amor. Esta ley estará escrita en cada pétalo de cada flor, en cada hoja, en cada pluma, en cada tallo, en cada estrella, y en cada célula de la mente y del corazón de cada ser viviente.
En la palabra de Dios podremos encontrar diez decálogos divinos los cuales fueron establecidos a lo largo de la historia de la humanidad. Cien leyes que prefiguran la historia del gran conflicto entre el bien y el mal. Jesucristo es el principal protagonista. El cumplió la ley por nosotros y el pagó el precio de nuestra la desobediencia. Por su vida santa y por su llaga fuimos nosotros curados (Isaías 53:5).
Los diez decálogos divinos se enumeran a continuación:
El primer decálogo divino (Génesis 1:1-2:3)
Primero: Sea la luz
Segundo: Haya aire
Tercero: Produzca la tierra vegetación
Cuarto: Haya lumbreras
Quinto: Produzcan las aguas aves y peces
Sexto: Produzca la tierra animales
Séptimo: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza
Octavo: Descansemos
Noveno: Multiplíquense
Decimo: No coman del árbol de la ciencia del bien y del mal
El segundo decálogo divino (Génesis 3:14-19)
Primero: Maldita sea la serpiente
Segundo: Enemistad entre la serpiente y la mujer
Tercero: Enemistad entre las simientes (de la serpiente y de la mujer)
Cuarto: La serpiente morderá pero será vencida
Quinto: Dolores de parto
Sexto: El deseo de Eva sea de Adán
Séptimo: Adán se enseñorea de Eva
Octavo: Sea la tierra maldita (Cardos y espinos).
Noveno: Con dolor y sudor comerás
Decimo: Morirás
El tercer decálogo divino (Éxodo 7:14-11:10)
Primero: Conviértase el agua en sangre
Segundo: Ranas
Tercero: Piojos
Cuarto: Moscas
Quinto: Plaga sobre ganado
Sexto: Ulceras
Séptimo: Granizo
Octavo: Langostas
Noveno: Tinieblas
Decimo: Muerte de los primogénitos
El cuarto (oral), quinto (escrito y roto), sexto decálogo divino (escrito y escondido dentro del arca) (Éxodo 20:3-17, 32:16-19, 34:1)
Primero: No tendrás dioses ajenos
Segundo: No te hagas imágenes
Tercero: No tomes el nombre de Dios en vano
Cuarto: Obra durante seis días, descansa el séptimo día
Quinto: Honra a tus padres
Sexto: No mates
Séptimo: No adulteres
Octavo: No robes
Noveno: No mientas
Decimo: No codicies
(Para ser cumplidos, no en el desierto, sino en Canaán (Deuteronomio 5:3, 31; 61-3). Para ser cumplidos a la perfección por Jesucristo desde su nacimiento en Belem hasta su muerte en Jerusalén porque el propósito de la ley es Cristo (Romanos 10:4).
El séptimo decálogo divino (Mateo 5:1-12)
Primero: Bienaventurados los pobres en espíritu
Segundo: Bienaventurados los que lloran
Tercero: Bienaventurados los mansos
Cuarto: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia
Quinto: Bienaventurados los misericordiosos
Sexto: Bienaventurados los de limpio corazón
Séptimo: Bienaventurados los pacificadores
Octavo: Bienaventurados los que padecen persecución
Noveno: Bienaventurados los vituperados
Decimo: Gozaos y alegraos porque vuestro galardón es grande en los cielos
El octavo decálogo divino (Gálatas 5:22-23)
Primero: Amor
Segundo: Gozo
Tercero: Paz
Cuarto: Paciencia
Quinto: Benignidad
Sexto: Bondad
Séptimo: Fe
Octavo: Mansedumbre
Noveno: Templanza
Decimo: No hay ley
El noveno decálogo divino (Apocalipsis 16:1-21 )
Primero: Ulcera maligna y pestilente
Segundo: Mares de sangre
Tercero: Ríos de sangre
Cuarto: Sol quema
Quinto: Tinieblas
Sexto: Éufrates se seca
Séptimo: Rana del dragón
Octavo: Rana de la bestia
Noveno: Rana del falso profeta
Decimo: Hecho esta: enorme granizo
El decimo decálogo divino (Apocalipsis 21:1-22:5)
Primero: No hay noche, solamente hay luz
Segundo: Aire nuevo, adornado por aves
Tercero: Tierra nueva, cubierta por vegetación
Cuarto: No hay lumbreras, pero hay días y meses
Quinto: No hay mar, pero hay ríos y lagos llenos de peces
Sexto: El lobo vivirá junto al cordero y el león comerá paja como el buey
Séptimo: Los seres humano serán como ángeles, a la imagen y semejanza divina
Octavo: Descansen
Noveno: Perdida de la memoria del pecado
Decimo: Coman del árbol de la vida
No nos olvidemos que la única y suprema ley que rige todas las otras leyes es el Amor de Dios, Porque Dios es Amor. Dios es una amor de persona.
Jorge R. Talbot
Hacer una pregunta
El joven rico era un correcto y acaudalado hombre de negocios. Materialmente hablando, no le faltaba nada, tenía de todo. Además, social y eclesiásticamente el joven rico era irreprensible. Sin embargo, a pesar de que cumplía con todos y cada uno de los diez mandamientos, el joven rico sentía que aun le faltaba "hacer algo bueno" para poder heredar definitivamente la vida eterna.
Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.
Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.
Hoy día el ser humano, quien muchas veces se ha sentido orgulloso de "su" civilización, está siendo dominado por ella misma, y por eso se olvida de Dios. No toma conciencia -en su locura cotidiana- que todos somos pequeñísimas gotas de ese imponente océano que es Dios.
Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.
Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.
En el capítulo 17 del Evangelio narrado por San Juan, Jesús nos dejó una de las más bellas y emocionantes páginas de Su Sublime Existencia – la Oración al Padre Celestial, en la que muestra toda la fuerza de Su Amor por aquellos que Le fueron entregados por Dios para cuidarlos. Y como dedicado Pastor del rebaño humano, enseñó Su Mandamiento Nuevo – "Amaos como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos".
La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección
Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio
Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.
Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.
Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.
Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio
En un establo de Belén una joven madre dio a luz a un maravilloso niño. Aunque el peso, la talla y la fisionomía de ese niño, era similar a la de cualquier otro recién nacido en palestina, sin embargo había una gran diferencia: Ese Niño Era Dios.
Desde un punto de vista bíblico-intelectivo, cada uno de los seres humanos podría auto clasificarse dentro de una de las tres siguientes categorías: necio, natural o espiritual (cf. Romanos 1:22, 1 Corintios 2:14-15). Además, desde un punto de vista bíblico-termodinámico, el necio es considerado como frio, el natural como tibio, y el espiritual como cálido (cf. Apocalipsis 3:16).
Aceptando los meritos de la vida santa, pura y perfecta de Jesús, y aceptando los meritos de la muerte expiatoria de Jesús, la luz de su gracia nos iluminará, y Dios nos considerará perfectos en Cristo otorgándonos la luz de la vida eterna. Por eso Jesús dijo: Yo Soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12). Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él
Dios te ama y te ofrece perdón, aunque tus pecados sean rojos como el carmesí y aunque tus iniquidades sean purpura como la grana. Dios te ama y te ofrece perdón y vida eterna, aunque te sientas desnudo como Adán, ebrio como Noé, mentiroso como Abraham, engañador como Jacob, promiscuo como Rahab la ramera o Sansón, adultero como David, endemoniado como María de Magdala, muerto como la hija de Jairo, falso como Pedro, o amante de lo ajeno como el ladrón de la cruz.
