Las Elocuentes Melodías Del Silencio

Posteado: 20/03/2011 |Comentarios: 0 | Vistas: 99 |

No es casual que la Palabra de Dios guarde un profundo y elocuente silencio en relación con la mayoría de los acontecimientos ocurridos en la vida de nuestro Señor Jesucristo en Palestina. Por ejemplo, los evangelios solo registran unos pocos detalles de su anunciación y nacimiento,  solamente describen algunos aspectos de su visita al templo de Jerusalén cuando tenía 12 años de edad, y solo hacen una muy escueta referencia a los 30 años que Jesús vivió en Nazaret, diciendo: Jesús crecía, se fortalecía, y se llenaba de sabiduría, y la gracia de Dios estaba sobre él (cf. Lucas 2:40).

En solemne silencio Jesús adquirió fuerza física, conocimiento intelectual, sabiduría espiritual y elocuencia docente. En solemne silencio Jesús meditaba, oraba y escudriñaba las profundas verdades ocultas en las sagradas escrituras. Además, en solemne silencio Jesús escudriñaba el gran libro de la naturaleza, observando las aves, los lirios, el mar, el cielo, ... De manera que Jesús, en solemne silencio, descubrió su misión redentora escrita en cada pétalo de cada flor y en cada libro de la Palabra de Dios. De hecho, en solemne silencio los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos; un día emite palabra al otro día y una noche declara sabiduría a la otra noche (cf. Salmo 19:1-2). Porque las cosas invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa (cf. Romanos 1:30). Jesús, leyendo en silencio las Sagradas Escrituras encontró escrito con letras visibles e invisibles, cada uno de los detalles de su misión redentora. Podríamos decir que en solemne y profundo silencio, Jesús vio lo que nadie había visto, oyó lo que nadie había oído, entendió lo que nadie había percibido,  encontró lo que nadie había hallado, y descubrió lo que nadie había descubierto. Porque cosas que ojo no vio (invisibles), ni oído oyó (inaudibles), ni  han subido en corazón de hombre (inimaginables), son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman (cf. 1 Corintios 2:9).

También, es notable apuntar que casi un completo silencio se mantiene de los eventos ocurridos durante los 40 días y 40 noches que Jesús paso en la soledad del desierto del Sinaí, justamente antes de iniciar su ministerio público "audible" (Mateo 4:1-11). Por otro lado, durante su ministerio público, Jesús también se dedicó a realizar curaciones que ningún médico podía realizar, a efectuar milagros que nadie podría igualar, y a pregonar enseñanzas  que nadie habría podido impartir. Sin embargo, pregonó muchas de esas verdades en forma indirecta, es decir, en forma de parábolas. Por ejemplo, un día Jesús se sentó junto con sus discípulos en una barca a orillas del mar de Galilea, y se juntó mucha gente, y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador (Jesús) salió a sembrar, y mientras sembraba (predicaba), parte de la semilla (enseñanzas) cayó junto al camino; y vinieron las aves (enemigo) y la comieron…; y parte de la semilla cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;  pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó; y otra parte de la semilla cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron; pero una parte de la semilla cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. Luego Jesús dijo: El que tiene oídos para oír, oiga, en otras palabras: el que tenga discernimiento para entender, entienda. Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? y Jesús respondiendo les dijo, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. Para que de esta manera se cumpla en ellos la profecía de Isaías (6:9-10), que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan,  y yo los sane. Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron (cf. Mateo 12:1-17).

En otras palabras, una persona puede leer la Palabra de Dios en forma superficial o profunda,  y sin embargo puede quedarse sin entender su verdadero significado profundo y oculto, es decir,  sin encontrar la perla de gran precio: Jesucristo. De hecho, Jesús está representado en cada historia y evento, Cristo da sentido a cada actividad y ceremonia  y protagoniza cada profecía. Por eso Jesús dijo: viendo no ven y oyendo no oyen. Ven la historia de Adán, pero no ven a Jesús en dicha historia. Ven la vida de Abraham, Isaac, Jacob, o Job, pero no ven a Jesús protagonizando esas historias. Ven a Moisés liberando al pueblo de la esclavitud de Egipto, pero no ven a Jesús liberándonos de la esclavitud del pecado.  Oyendo no oyen: oyen la ley proclamada en el Sinaí, pero no perciben a Jesús como la ley hecha carne. Oyen a David cantando salmos de alabanza, pero no perciben a Jesús protagonizando cada salmo… Por eso el apóstol Pablo enfatiza diciendo que las cosas inaudibles e invisibles de la divinidad, Dios ya las reveló por medio de su Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios (cf. 1 Corintios 2:10). Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo (1 Corintios 2:11-16).

En el silencio hay elocuencia.

De hecho, la Palabra de Dios había profetizado con 700 años de antecedencia,  que el Mesías guardaría silencio, diciendo: aunque angustiado y afligido no abrirá su boca, y como un cordero será llevado al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudecerá y no abrirá su boca (cf. Isaías 53:6-7).  En otras palabras, el Mesías enmudecerá, callará, no abrirá su boca, y permanecerá en silencio. De hecho, un profundo silencio dominó la escena durante las últimas horas de vida del Señor Jesucristo en esta tierra. En silencio padeció en el huerto del Getsemaní; casi en completo silencio permaneció ante Anás, Caifás, Pilato y Herodes (Lucas 23:9); y casi en absoluto silencio entregó su vida clavado en un madero. Jesús solamente interrumpió el solemne silencio para decir: Si, yo soy el Hijo de Dios, o Padre no les imputes a los hombres el monstruoso pecado de crucificarme (porque no saben lo que hacen), o para prometerle vida eterna al ladrón crucificado junto a él, o para asegurarle protección a su querida madre, o para anunciar al universo que a causa del pecado había sido abandonado por su Padre, o para pregonar que en las manos de su Padre encomendaba su espíritu antes de descender a la infernal muerte eterna en lo más profundo del Seol.

La música y la melodía del pentagrama divino está integrado tanto por notas musicales como por silencios. En efecto, los silencios forman parte del pentagrama musical: redondas, blancas, negras, corcheas, semicorcheas, fusas y semifusas, con sus respectivos silencios.

El elocuente silencio mantenido durante muchos años de la vida de Cristo y las audibles enseñanzas impartidas por él durante su ministerio público, encierran infinitas melodías de inagotable sabiduría.

En los momentos de silenciosa oración, en las horas de silencioso estudio de la Palabra de Dios y en los periodos de silenciosa meditación en la vida y muerte de Cristo, podremos escuchar las dulces melodías del cielo. Del Génesis al Apocalipsis se describe, como una gran parábola, la historia del gran conflicto entre el bien y el mal, cuyo principal protagonista es Jesús.

Que contraste tan evidente entre los gritos perpetrados contra Cristo por los principales sacerdotes y por el pueblo de la promesa, diciendo: crucifíquenlo, crucifíquenlo, y el elocuente silencio de Jesús después de haber pregonado buenas nuevas a los pobres, sanidad a los quebrantados de corazón, vista a los ciegos y libertad a los cautivos y oprimidos (cf. Isaías 61:1, Lucas 418).

Los doctos y eruditos de antaño conocían de memoria las escrituras, pero no percibieron a Jesús como el cumplimiento de cada una de las escrituras, ceremonias y profecías. Embotados leyeron las escrituras como con un velo puesto sobre los ojos. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee del Génesis al Apocalipsis, el velo esta puesto sobre el corazón de ellos, pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará (cf. 2 Corintios 3:15-16).

Jorge R. Talbot,  Sociedad de Investigaciones Bíblicas

www.BiblicalResearchSociety.org

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    Jorge R. Talbot

    Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/05/2012
    Octavio Esquivel

    Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 06/05/2012
    Marcelo Tarde

    Hoy día el ser humano, quien muchas veces se ha sentido orgulloso de "su" civilización, está siendo dominado por ella misma, y por eso se olvida de Dios. No toma conciencia -en su locura cotidiana- que todos somos pequeñísimas gotas de ese imponente océano que es Dios.

    por: Marcelo Tardel Espiritualidad> Cristianismol 25/04/2012 lVistas: 16
    Jorge R. Talbot

    Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 23/04/2012 lVistas: 17
    Jorge R. Talbot

    Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 15/04/2012 lVistas: 20

    En el capítulo 17 del Evangelio narrado por San Juan, Jesús nos dejó una de las más bellas y emocionantes páginas de Su Sublime Existencia – la Oración al Padre Celestial, en la que muestra toda la fuerza de Su Amor por aquellos que Le fueron entregados por Dios para cuidarlos. Y como dedicado Pastor del rebaño humano, enseñó Su Mandamiento Nuevo – "Amaos como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos".

    por: Paiva Nettol Espiritualidad> Cristianismol 05/04/2012
    Octavio Esquivel

    La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 03/04/2012 lVistas: 29
    Jorge R. Talbot

    Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 27/03/2012 lVistas: 19
    Jorge R. Talbot

    Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/05/2012
    Jorge R. Talbot

    Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 23/04/2012 lVistas: 17
    Jorge R. Talbot

    Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 15/04/2012 lVistas: 20
    Jorge R. Talbot

    Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 27/03/2012 lVistas: 19
    Jorge R. Talbot

    En un establo de Belén una joven madre dio a luz a un maravilloso niño. Aunque el peso, la talla y la fisionomía de ese niño, era similar a la de cualquier otro recién nacido en palestina, sin embargo había una gran diferencia: Ese Niño Era Dios.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/02/2012 lVistas: 31
    Jorge R. Talbot

    Desde un punto de vista bíblico-intelectivo, cada uno de los seres humanos podría auto clasificarse dentro de una de las tres siguientes categorías: necio, natural o espiritual (cf. Romanos 1:22, 1 Corintios 2:14-15). Además, desde un punto de vista bíblico-termodinámico, el necio es considerado como frio, el natural como tibio, y el espiritual como cálido (cf. Apocalipsis 3:16).

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 28/01/2012 lVistas: 65
    Jorge R. Talbot

    Aceptando los meritos de la vida santa, pura y perfecta de Jesús, y aceptando los meritos de la muerte expiatoria de Jesús, la luz de su gracia nos iluminará, y Dios nos considerará perfectos en Cristo otorgándonos la luz de la vida eterna. Por eso Jesús dijo: Yo Soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12). Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 18/01/2012 lVistas: 32
    Jorge R. Talbot

    Dios te ama y te ofrece perdón, aunque tus pecados sean rojos como el carmesí y aunque tus iniquidades sean purpura como la grana. Dios te ama y te ofrece perdón y vida eterna, aunque te sientas desnudo como Adán, ebrio como Noé, mentiroso como Abraham, engañador como Jacob, promiscuo como Rahab la ramera o Sansón, adultero como David, endemoniado como María de Magdala, muerto como la hija de Jairo, falso como Pedro, o amante de lo ajeno como el ladrón de la cruz.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 08/01/2012 lVistas: 53

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