La Parábola Del Sembrador

Posteado: 13/08/2011 |Comentarios: 0 | Vistas: 155 |

En una ocasión, el Señor Jesús relató ocho parábolas desde una embarcación a una multitud de personas que se encontraban sentadas a orillas del mar de Galilea. Tres de estas parábolas estaban relacionadas con la agricultura, involucrando sembradores, semillas y diferentes tipos de terrenos (Mateo 13:1-52; Marcos 4:1-34; Lucas 8:4-15).

La primera de estas tres parábolas presenta a un sembrador que salió a sembrar, y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte de la semilla cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga (Mateo 13:3-9; Marcos 4:1-9; Lucas 8:4-8). Esta parábola presenta: un sembrador, una semilla, y cuatro diferentes tipos de terrenos catalogados como: veredas, pedregales, matorrales o tierras fértiles.

El sembrador es Jesús. El verbo hecho carne pregonando hacia los cuatro vientos las buenas nuevas de la salvación, es decir, el evangelio de la gracia divina, pleno de amor, perdón y misericordia (Juan 1:14).

La semilla es Jesús. El Señor Jesucristo es la simiente (semilla) de la mujer que vino para herir a la serpiente en la cabeza (Génesis 3:15, Isaías 6:13). Jesús es la simiente (semilla) de Abraham, y en su simiente , la cual es Jesús, serian benditas todas las naciones de la tierra (Génesis 22:18, Hechos 3:25, Gálatas 3:16).

El terreno es la mente humana. Es muy interesante destacar que el Señor Jesús ubica a cada uno de los cuatro diferentes terrenos a los costados del camino. Jesucristo es el camino. El es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). Jesucristo es el único y verdadero camino hacia la vida eterna, nadie puede ir al Padre si no es por él (Juan 14:6). El camino tiene forma de cruz, que a manera de escalera, une el cielo con la tierra (Génesis 28:12, Juan 1:51). El camino de la cruz es un camino empinado, angosto e imposible de transitar. Solamente Jesús lo pudo transitar (Juan 13:33). A la siniestra del camino se encuentran tres de de los terrenos (mentalidades). Los que no entienden el mensaje de salvación (veredas o aceras) y los que fugazmente perciben algo de la belleza del mensaje de la redención (pedregales o matorrales). A la diestra del camino se encuentran los entendidos, es decir, los que comprenden que Jesucristo es la única esperanza, que Jesús es el único camino,  y que no hay otro nombre dado a los hombres para ser salvos (Hechos 4:12). Entienden y aceptan gozosos que Jesucristo es nuestra sabiduría, justificación, santificación y redención (1 Corintios 1:30). Entienden, aceptan y pregonan gozosos hacia los cuatro vientos que en Jesucristo somos perfectos. Los entendidos resplandecerán con el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad (Daniel 12:3).    

Jesús dijo: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino (Mateo 13:19). Este tipo de oyentes, oyen pero no entienden, porque no están en el camino, sino a la vera del camino. Caminan al lado del camino. Piensan en paralelo al camino. Este tipo de oyentes transitan por la vereda, paralela al camino y no entienden que el único camino de salvación es Jesús (Juan 14:6). Predican sobre la ley, pero no aceptan que Jesús es la ley; predican sobre el verdadero día de reposo, pero no aceptan que Jesús es el verdadero reposo; rinden pleitesía a la Biblia, pero no aceptan que ella da testimonio de Jesús. Son ricos en el conocimiento de doctrinas y profecías, pero son miserablemente pobres en el conocimiento de la gracia. Ven lo que se ve, pero no ven lo que no se ve; están vestidos con las hojas del Edén, pero no saben que están desnudos de la santidad de Jesús; conocen a Abraham, Moisés, David y Salomón, pero desconocen a Jesús (cf. Apocalipsis 3:17). A la vera del camino se encuentra el ladrón resistente, Anás, Caifás, Barrabás, los príncipes y teólogos de Israel, los guardias del templo, la turba, Herodes, Pilatos, los intrépidos soldados romanos, y miles de personas que rechazan, que combaten, o que no entienden, el mensaje de la cruz.

Jesús dijo: el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza (Mateo 13:20-21). Este tipo de oyentes, entiende que Jesús es la única esperanza, pero de manera fugaz, porque inmediatamente después, tropieza contra las piedras del legalismo. Acepta con gozo que la salvación es un regalo inmerecido, pero inmediatamente después se aparta de la Roca de la salvación para tropezarse contra las piedras del desértico Sinaí.  

Jesús dijo: El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa (Mateo 13:22). Este tipo de oyentes, entiende que Jesús es la única esperanza, pero de manera fugaz, porque inmediatamente después es ahogado por las riquezas, diciendo: soy rico, me he enriquecido y de ninguna cosa tengo necesidad. Este tipo de oyentes no se da cuenta, que sin la gracia divina, es pobre, ciego, miserable y desnudo (Apocalipsis 3:17).  Este tipo de oyentes están rodeados por los cardos y los espinos del desierto de la soberbia, por no haber aceptado ser cubiertos por la piel del cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 

Jesús dijo: Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y al igual que el árbol de mostaza, crece y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno (Mateo 13:23). Este tipo de oyentes, entiende y percibe la grandeza y el amor inconmensurable de Dios. Entiende que Jesús vivió en su lugar, es decir, que los meritos de la vida santa y pura de Jesús son suyos. Sabe que es salvo por los meritos de Cristo y no por sus propios meritos. Sabe que es indigno, pero que es considerado digno, porque ha sido cubierto por la piel del cordero de Dios. La sangre que fluye del calvario lo ha limpiado.  Este tipo de personas acepta que Jesús vivió por ellos y que Jesús murió por ellos. Este tipo de creyentes dan frutos (Mateo 13:8). Los frutos, no son las buenas obras que el creyente agradecido realiza, sino que es el fruto del Espíritu, el cual produce en nosotros: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza (cf. Gálatas 5:22). Este tipo de creyentes se goza en el Señor. Dos sentimientos embargan la vida de estos creyentes, un sentimiento de indignidad y un sentimiento de gratitud. Indignidad por saber que somos polvo y que no merecemos la salvación. Gratitud por aceptar con humildad el gran sacrificio de Dios realizado para otorgarnos vida eterna en Cristo Jesús. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobre abundó la gracia (Romanos 5:20).     

Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:  Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo (Mateo 13:34-35, Salmo 78:2).

Jesús también habló de la semilla del trigo, y de otro sembrador que salió a sembrar cizaña. El trigo representa el evangelio de la redención por medio de la sangre de Cristo Jesús (1 Corintios 2:1-2). La cizaña representa todo otro evangelio que pretenda reemplazar la sangre del cordero de Dios. Solamente la sangre de Cristo su Hijo, nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aun delante de mí, dijo Jehová el Señor (Jeremías 2:22).

Finalmente el Señor Jesús relató la parábola del la semilla de mostaza, diciendo: El reino de los cielos (Jesucristo) es semejante al grano (semilla) de mostaza, que un hombre tomó y la sembró en el campo; el cual a la verdad es la mas pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas  (Mateo 13:31-32). Jesús es la semilla de mostaza. Jesús siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo (haciéndose más pequeño que una diminuta semilla de mostaza), tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo (convirtiéndose en el árbol de la vida), y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre (Filipenses 2:5-11).

Jesucristo es el sembrador, es la semilla, es el agua de vida, es el sol de justicia. Nosotros somos los terrenos ubicados a los costados de la cruz. Todo aquel que se sienta trabajado, cargado, agotado, perdido, angustiado, desesperado, o desamparado, está en el terreno fértil de la redención para recibir el perdón y la salvación que emanan de la cruz. Jesús dijo: Venid a mi todos los que estéis trabajados y cargados, y yo os hare descansar (Mateo 10:28).

Jorge R. Talbot

Biblical Research Society

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    Jorge R. Talbot

    Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/05/2012
    Octavio Esquivel

    Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 06/05/2012
    Marcelo Tarde

    Hoy día el ser humano, quien muchas veces se ha sentido orgulloso de "su" civilización, está siendo dominado por ella misma, y por eso se olvida de Dios. No toma conciencia -en su locura cotidiana- que todos somos pequeñísimas gotas de ese imponente océano que es Dios.

    por: Marcelo Tardel Espiritualidad> Cristianismol 25/04/2012 lVistas: 16
    Jorge R. Talbot

    Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 23/04/2012 lVistas: 17
    Jorge R. Talbot

    Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 15/04/2012 lVistas: 20

    En el capítulo 17 del Evangelio narrado por San Juan, Jesús nos dejó una de las más bellas y emocionantes páginas de Su Sublime Existencia – la Oración al Padre Celestial, en la que muestra toda la fuerza de Su Amor por aquellos que Le fueron entregados por Dios para cuidarlos. Y como dedicado Pastor del rebaño humano, enseñó Su Mandamiento Nuevo – "Amaos como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos".

    por: Paiva Nettol Espiritualidad> Cristianismol 05/04/2012
    Octavio Esquivel

    La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 03/04/2012 lVistas: 29
    Jorge R. Talbot

    Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 27/03/2012 lVistas: 19
    Jorge R. Talbot

    Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/05/2012
    Jorge R. Talbot

    Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 23/04/2012 lVistas: 17
    Jorge R. Talbot

    Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 15/04/2012 lVistas: 20
    Jorge R. Talbot

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    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 27/03/2012 lVistas: 19
    Jorge R. Talbot

    En un establo de Belén una joven madre dio a luz a un maravilloso niño. Aunque el peso, la talla y la fisionomía de ese niño, era similar a la de cualquier otro recién nacido en palestina, sin embargo había una gran diferencia: Ese Niño Era Dios.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/02/2012 lVistas: 31
    Jorge R. Talbot

    Desde un punto de vista bíblico-intelectivo, cada uno de los seres humanos podría auto clasificarse dentro de una de las tres siguientes categorías: necio, natural o espiritual (cf. Romanos 1:22, 1 Corintios 2:14-15). Además, desde un punto de vista bíblico-termodinámico, el necio es considerado como frio, el natural como tibio, y el espiritual como cálido (cf. Apocalipsis 3:16).

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 28/01/2012 lVistas: 65
    Jorge R. Talbot

    Aceptando los meritos de la vida santa, pura y perfecta de Jesús, y aceptando los meritos de la muerte expiatoria de Jesús, la luz de su gracia nos iluminará, y Dios nos considerará perfectos en Cristo otorgándonos la luz de la vida eterna. Por eso Jesús dijo: Yo Soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12). Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 18/01/2012 lVistas: 32
    Jorge R. Talbot

    Dios te ama y te ofrece perdón, aunque tus pecados sean rojos como el carmesí y aunque tus iniquidades sean purpura como la grana. Dios te ama y te ofrece perdón y vida eterna, aunque te sientas desnudo como Adán, ebrio como Noé, mentiroso como Abraham, engañador como Jacob, promiscuo como Rahab la ramera o Sansón, adultero como David, endemoniado como María de Magdala, muerto como la hija de Jairo, falso como Pedro, o amante de lo ajeno como el ladrón de la cruz.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 08/01/2012 lVistas: 53

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