La Ciencia De La Fe
La ciencia de la fe
La ciencia de la fe es la fe de la ciencia y la plenitud del saber humano y divino en la cumbre de la sabiduría. Este postulado se entiende con la amplitud del criterio de la buena fe y de la autentica inquietud por el sentido de verdad que discierne en su medio humano y divino la evidencia parcial o total de la realidad. El conocer científico se logra como proceso que presupone el conocer natural del ser humano que experimenta la existencia a través de sus sentidos, de manera que nada hay en el entendimiento que no tenga relación con la existencia de la experiencia sensorial. La certeza de la verdad en todas las disciplinas de la ciencia requieren la elaboración del proceso intelectual que descubre el sentido universal de las leyes de ser y de la manera de ser que establece una relación entre el espíritu consciente y el entender de la materia como descubrimiento epistemológico del encuentro con la realidad en sus distintos niveles de conocimiento. En el contexto de este proceso del saber y el conocer es indispensable el espíritu de la fe humana natural que proyecta instintivamente la confianza de lanzarse hacia la búsqueda de una certeza por descubrir en proceso de crecimiento que enriquece la confianza del ser humano en el progreso de su desarrollo integral en el conocimiento de sí mismo, de la humanidad y de todo su universo como medio natural y existencial de su ser por conocer e interpretar. El contraste entre el conocimiento de la realidad entre la fe y la ciencia no es contrario ni contradictorio en sí mismo sino en los prejuicios de una falsa interpretación equívoca y tendenciosa, dada la condición de la naturaleza humana susceptible y más o menos tendenciosa al equívoco con malicia o sin ella de caer en el error. Las hipótesis de la evolución de la materia en el contexto del materialismo histórico no son verdad absoluta que contradice necesariamente las realidades de valor humano trascendental de la humanidad en sus experiencias del mundo natural y sobrenatural. Vistas estas realidades y sus valores más bien podemos ver que en un plano de integración abierta a la plenitud de la verdad desde sus distintos puntos de vista integran la realidad total del hombre y la posibilidad inmensa de su conocimiento de la verdad y sus criterios de evidencia. La evidencia de Dios es evidente a la fe como don de Dios para creer en El. No es una verdad científica dentro de la crítica de la razón pura sino dentro de la crítica de la razón práctica que naturalmente favorece indiscutiblemente a la realidad de la fe. Cristo ha dicho no quien me dice Señor, Señor entrará al reino sino quien hace la voluntad de mi Padre. Quien ama al prójimo como el buen Samaritano ama a Dios que no ve en el prójimo a quien sirve por amor y si ve. Estos son criterios de la razón práctica de demostrar con hechos la realidad viva de la existencia de Dios en las realidades de la vida humana mejores que elucubraciones metafísicas del intelecto que se aleja tal vez de la realidad. En la dimensión espiritual de la realidad Dios y hombre son la verdad en el contexto de la fe viva. Y la ciencia de la fe como realidad en acción prueba la evidencia de la ciencia de la razón práctica y el sentido real de la experiencia de Dios.
Plenitud de la gloria
Irremisiblemente el plan de Dios
A Dios y a Cristo y a la eternidad
El bien hacer y el mal vencer les place,
Eterna libertad les satisface
Y el criterio intachable de verdad.
Su justicia afianzada a su bondad
Al plantearse que se hace o se deshace,
Viendo el bien que es mejor y que complace
Lo define en su eterna libertad.
Dios glorifica su divinidad,
Amor elige a quienes han amado
Y el reino de los cielos lo han logrado.
Cristo pleno perfecta claridad
Eligiendo a quienes ha salvado,
¡Glorifica también la humanidad!
Ninguna pena,
Lo divino y lo humano
La gloria plena.
Cristo pleno
Lo creado y lo increado Gloria de ser
Unidad y plenitud de Cristo
La plenitud de ser es lo divino
Ideal De Dios, divinizarlo todo
Realidad que acontece a su modo
Cuando Cristo realiza su destino.
Del Padre enviado que del cielo vino
Transforma la ceniza, el polvo y lodo,
Y a toda la Creación le da acomodo
Haciendo vida eterna nuestro sino.
Florece a plenitud la vida humana,
Luz eterna perfecta claridad
El tiempo se hace una eternidad.
Adora la Creación la humanidad
De Cristo unido a la divinidad,
Intimidad divina y soberana.
La fe divina,
La Creación ilumina
De luz increada.
Navidad feliz siglo XXI
Cuerpo de Cristo maná de los cristianos
Leche y miel de la tierra prometida
Compartamos la tierra prometida
Navidad en familia es Emmanuel
Dios con nosotros con sabor a miel,
Divina leche que nos da la vida.
Compartamos de Cristo la venida
Gloria en los cielos lo proclama a El
Que ha nacido en Belén rey de Israel,
Reine la paz y triunfe bendecida.
Compartamos divina la amistad
De Dios niño por una eternidad,
En medio de esta noche eterno día.
Compartamos de Dios su intimidad
Que nos llena de gozo y alegría
Del manantial de su sabiduría.
Del Niño Dios
La tierra prometida,
Sabor a miel.
Pascua de Resurrección
Yo soy la resurrección y la vida
Quien cree en mí no muere para siempre
Debe ser tu tesoro el corazón
Sin orín ni polilla que lo entierra,
No atesores tesoros en la tierra
Sino en la gloria de mi resurrección.
En tus obras demuestra compasión,
Ama a Dios sobre todo y nunca yerras,
Que el reino de los cielos jamás cierra
Para aquel que hace el bien sin condición.
Del amor soy divino mensajero
Y divina Palabra que es eterna,
Voy al Padre siguiendo su sendero.
Soy Cordero de Dios que resucita
Y la Pascua florida que te invita
A vivir en la vida sempiterna.
El hombre mortal
Por amor de mi Padre,
Resucita inmortal.
La fe saber divino
Bienaventurados quienes sin ver creyeren
Ciencia de la fe es sabiduría del saber
Seguid en pos de mí y venid en pos
Eterno el conocer de Dios previsto
El reino de los cielos tiene listo,
Madura a plenitud la fe precoz.
Divino rostro en el que Dios se ha visto
Y el oído invisible de su voz,
Escucha eternamente quien es Dios
Esencia de la luz, la faz de Cristo.
El es luz necesaria en el camino,
Sustancia del saber del ser divino
Y el poder de la fe que todo puede.
Divina realidad que a tiempo cede
Absoluta verdad nuestro destino,
Vida eterna exigiendo lo que debe.
Todo lo puede
El poder de creer,
Saber divino.
La plenitud de la fe
Visión de Dios sustancia de su ser
Dichosos los que sin ver pueden creer
Plenitud que en el tiempo se ha asomado
Y el misterio de Cristo testifica,
Ser el Hijo de Dios que resucita
Por la historia del mundo comprobado.
Es Palabra de Dios que quiso hablar
Del ser su intimidad por conocer,
Ojos que vieron no quisieron ver
Ni incapaces oídos escuchar.
Le redime la fe y le justifica,
La muerte vence y triunfa del pecado
Y mi gloria a quien cree lo glorifica.
El sumo bien es divino poseer,
Amor es Dios eterno para amar
Y vida eterna en plenitud de ser.
Amar a Dios,
La plenitud de la fe
Haber creído.
La fe en Dios
Creer ver y saber cosa del alma
Y don de Dios que se revela al hombre
La ciencia de la fe descubre a Dios
Necesario absoluto menester
Y en el fondo del alma oye su voz
Ser o no ser, mi ser que pudo ser.
La ciencia de la fe es sabiduría
Del ser en plenitud sin un defecto
Belleza que es divina poesía
Y eterna inspiración del ser perfecto.
Transparente evidencia de Dios mismo
Y absoluta verdad de su existencia,
La ciencia de la fe infinito abismo.
Soberano en su ser Dios adorable
Y bondad del amor que es inefable,
La ciencia de la fe, ¡Dios en su esencia!
Ciencia de la fe
Es la fe de la ciencia
Y Dios lo sabe.
El Ave Fénix
Instinto de lo eterno
Cristianismo y Paganismo en raudo vuelo
Mi vida es río de la luz y el fuego
En el cóncavo lado del reverso
De donde nace todo el universo,
Noción de ser para extinguirme luego.
El Ave Fénix vuela en mis cenizas,
Y en la voz del poema de mi verso
Me quedo con la paz y el viento terso,
La muerte en el olvido no me pisa.
Raudo vuelo inmortal de mi alma viva,
Trascienden los espacios más bonitos
Las alas de mi ser lo más arriba.
Sublime eternidad del infinito
No me extingo en verdad, y fue mentira,
Mi vida no se acaba cundo expira.
Lo más arriba,
Infinito el amor
Que nunca expira.
La inmortalidad
Aparte de la fe el instinto de la belleza
Hace al hombre inmortal
Deja las riendas de la luz del sol
En el carro de todo el universo
Y pisa las estrellas de regreso,
Luzca eterna su luz el gira sol.
Todo el rojo mis venas del patol
En la sangre que fluye de mi verso,
Mi espíritu del alma no está preso
Silencio musical en si bemol.
Sublimando al hombre espiritual
Su lacra de morir y ser mortal,
La eternidad afirma que florece.
El alma libre se rejuvenece
De eterna libertad que no envejece,
Sabiendo que el amor es inmortal.
No se marchita
Mi luz del universo,
¡Inmarcesible!
La adoración de Cristo
La plenitud de Dios florece en la Creación
Como hipóstasis de lo humano y lo divino en la totalidad de Cristo
Un segundo del tiempo eternidad
La conciencia de Dios en mi conciencia,
Soberana y eterna su presencia
De su reino profunda intimidad.
La persona de Cristo en realidad
Infinito del ser, su íntima esencia
Y eternamente toda su existencia
En las entrañas de la divinidad.
Nadie más, solo El con El y por El
Absoluta y total resurrección,
Dios con nosotros, divino Emanuel.
Elegido en la cumbre de Israel
Y elocuente con toda la Creación,
Su presente en eterna adoración.
Dios adorable,
La adoración de Cristo
Es inefable.
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Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.
Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.
Hoy día el ser humano, quien muchas veces se ha sentido orgulloso de "su" civilización, está siendo dominado por ella misma, y por eso se olvida de Dios. No toma conciencia -en su locura cotidiana- que todos somos pequeñísimas gotas de ese imponente océano que es Dios.
Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.
Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.
En el capítulo 17 del Evangelio narrado por San Juan, Jesús nos dejó una de las más bellas y emocionantes páginas de Su Sublime Existencia – la Oración al Padre Celestial, en la que muestra toda la fuerza de Su Amor por aquellos que Le fueron entregados por Dios para cuidarlos. Y como dedicado Pastor del rebaño humano, enseñó Su Mandamiento Nuevo – "Amaos como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos".
La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección
Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio
Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.
La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección
El aspecto del espíritu sacerdotal ratifica el testimonio del amor como una realidad divina y humana más poderosa que la vida y que la muerte capaz de servirse de ella para lograr el triunfo del amor que es la fuerza omnipotente y gloriosa del amor más puro que purifica todo como expectativa digna de Dios al lograr la resurrección y con ella la eterna gloria. Verdadero mana es Cristo alimento de rocío celestial antes del eterno amanecer El es el pan vivo que baja del cielo que nutre la vida divi
Existe una octava maravilla del mundo en cada hombre cuya autenticidad se realiza como primordial espectáculo delante de Dios y del mundo que hace historia. La historia que se escribe en el libro de la vida. Ese gran día acontece la evidencia total y el inevitable presente compareciendo ante el Creador el ser humano como creatura responsable de su sino y su destino ante la realidad del ser divino.
La humanidad siempre ha sido desde su existencia inicial una humanidad que es la expresión del hombre hacia la plenitud de sus valores universales y trascendentales en el contexto de su libertad orientada a la búsqueda de la realización de su destino.
El hombre del siglo XXI particularmente cuenta con todos los recursos de la Cultura y de la Historia universal del espíritu del ser humano en persistente búsqueda. Su sedienta certeza trata de encontrar una respuesta incuestionable en el tiempo con relación a su inquietud, más que instintiva arrancando de la fe cuya raíz más profunda nace del alma aspirando a lo eterno. Este impulso del alma pertenece al hombre en ambos ámbitos de su destino en el orden de la naturaleza como en el orden sobrena
La buena nueva del Evangelio particularmente es fuente reveladora del conocimiento personal de Cristo acerca de sí mismo sabiendo que sobre todo en El de la abundancia de su corazón habló su boca y se puso en acción toda su persona haciendo que se dijese de Él, todo lo ha hecho bien.
En el siglo XXI estamos maravillados de nuestra integración global extraordinaria en los anales de la historia gracias a la intercomunicación informática cuya base es la tecnología en avanzada con todos los inventos que manipula el hombre y la ciencia d
