El Testimonio De Agabo

Posteado: 19/05/2009 |Comentarios: 0 | Vistas: 824 |
El testimonio de Agabo

 

Nuevamente habíamos sido convocados por Gabriel con la intención de ahondar un poco más en nuestro análisis de lo que se ha dado en llamar: La iglesia primitiva de Jesucristo.

 

La reunión estaba ambientada en la sinagoga judía de Antioquía, una ciudad situada unos setecientos kilómetros al norte de Jerusalén, casi enfrente de la isla de Chipre, un lugar donde se concentraba un número creciente de conversos, que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo del martirio de Esteban.

 

la razón de haber escogido este lugar para nuestro encuentro, se debe al hecho de haber sido, precisamente, Antioquía, el primer lugar en donde se les llamó cristianos a los seguidores de la nueva religión predicada por los discípulos de Jesús.

 

En el lugar nos estaba esperando un varón, quien al vernos, se estrechó en un fuerte abrazo con Gabriel, y nos recibió con un beso en la mejilla a cada uno de nosotros.

 

Luego de ubicarnos cada uno en su lugar, el cual estaba previamente establecido, Gabriel, dio inicio a la reunión, nos hizo recordar, que la ultima vez que estuvimos juntos, nos había prometido continuar con las invitaciones a personas directamente involucradas en los hechos que serán motivo de análisis, para que de esta manera, podamos comprender mejor algunos aspectos, que pudiesen haber pasado un tanto desapercibidos por los relatores de los mismos.

 

Esta vez, tenemos un invitado muy especial, un hombre que ha jugado un rol significativo en un gran variedad de situaciones, que hacían a la vida y seguridad, del novel liderazgo que debía conducir los destinos de la iglesia de Cristo.

 

Me refiero al profeta Agabo, uno de los primeros conversos al cristianismo, vinculado en una primera instancia a Juan el Bautista, para luego colaborar estrechamente con José de Arimatea y María Magdalena, en la supervisión de los detalles que hacían posible una correcta cobertura a la misión evangelizadora de Jesús de Nazaret.

 

Tenemos referencia a este profeta en el libro de los Hechos de los Apóstoles, en los capítulos 11 y 21, los cuales citaremos en su oportunidad.

 

Una vez debidamente presentado, Gabriel le concedió el tiempo a Agabo, para que éste, se hiciese cargo de la exposición del tema central de nuestro encuentro.

 

Como bien lo expresara Gabriel, quien les habla, ha tenido la oportunidad de trabajar en conjunto con los primeros discípulos de Jesucristo y ha sido asignado para realizar algunas tareas que, por su importancia y trascendencia, requerían la puesta en práctica de toda una gama de recursos y el más absoluto sigilo.

 

 

 

 

 

 

Antes de entrar de lleno en el tema, me gustaría mencionarles algunos aspectos de la vida de los primeros cristianos.

 

La doctrina de Cristo se basaba en lo que llamaremos “El espíritu de la Ley” en contraposición a la usanza de los escribas, fariseos y saduceos, que habían incorporado a los dictados de la ley de Moisés, una enorme gama de interpretaciones y argumentaciones, lo que Jesús denunció como la “letra de la ley” situación ésta que había desvirtuado totalmente el verdadero propósito de la ley.

 

De manera que Cristo, centró su enseñanza en la necesidad que tiene cada individuo de vivir en armonía con los mandamientos de Dios, de incorporar estos principios a su vida diaria y que la mejor manera de demostrar el amor a Dios – al cual no conocemos – es a través del servicio a nuestro prójimo,- al cual sí , conocemos.

 

Este era el espíritu que se respiraba en las congregaciones, no voy a entrar en detalles relacionados con la doctrina, porque sencillamente, el movimiento surgido después de la ascensión a los cielos del Salvador, carecía de un cuerpo doctrinal tal cual lo podamos conocer en este tiempo.

 

Permítanme, recurrir a algunos pasajes de las escrituras para ilustrar mejor lo que estoy tratando de explicarles:

 

“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

 

y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

 

Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.

 

Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. ”

                                                                                              Hechos 2: 44 – 47

 

“Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

 

De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente.

 

Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así como de hombres como de mujeres. ”

                                                                                              Hechos 5: 12 – 14

 

 

 

 

 

 

 

Lo que tengo para decirles, continúa Agabo, es probable, que les causa cierta extrañeza, pero aunque les parezca algo un tanto impensado, la realidad de los hechos seguramente, les podrá conceder la confirmación de lo que voy a expresarles.

 

El modelo de vida, que procuraban implantar los primeros cristianos, estaba altamente influenciado por las enseñanzas que Moisés había impartido,- enseñanzas que no han sido registradas debidamente en la Biblia conocida – con relación a la ciudad santa de Enoc.

 

Los discípulos de Jesucristo estaban al tanto de estas enseñanzas, pues las habían escuchado de labios de su divino Maestro, resulta muy claro, que Jesús durante su ministerio, ha intentado restaurar principios vigentes con anterioridad al pueblo de Israel y a la propia ley de Moisés.

 

Les invito a que leamos las escrituras y hagamos luego la comparación de las mismas para que nos pueda quedar mas claro lo que intento explicarles, veamos:

 

Voy a dar lectura primero a un pasaje recibido por revelación moderna, atribuida a lo que no ha sido debidamente registrado en el Génesis de la Biblia:

 

“El temor del Señor cayó sobre todas las naciones, por ser tan grande la gloria del Señor que cubría a su pueblo.

 

Y el Señor bendijo la tierra, y los de su pueblo fueron bendecidos sobre las montañas y los lugares altos, y prosperaron.

 

Y el Señor llamó Sión a su pueblo, porque eran uno en corazón y voluntad, vivían en rectitud; y no había pobres entre ellos.

 

Y Enoc continuó su predicación en justicia al pueblo de Dios. Y aconteció que en sus días él edificó una ciudad que se llamó la Ciudad de Santidad, a saber Sión.”

                                                           Perla de Gran Precio – Moisés 7: 17 – 19

 

Ahora daremos lectura a los siguientes pasajes:

 

“Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

 

Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

 

Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.

 

 

 

 

 

 

Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.

 

Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido.

 

y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

                                                                                              Hechos: 4: 29 – 35

 

Estas escrituras nos impactan, no solamente, por su contenido, sino que nos resulta asombroso su similitud, sobre todo, porque no se registran antecedentes similares a éstos, a lo largo de toda la historia de los hijos de Abraham hasta ese momento.

 

De manera que la doctrina de Cristo, - y recuerdo que les dije que no les hablaría de doctrina – implica un regreso a las fuentes de agua viva, que simbolizan al convenio que cada uno de nosotros, individualmente, realizó con su creador, de vivir en forma tal, que pudiese ser acreedor a las bendiciones de la exaltación y la vida eterna.

 

Este convenio individual, sólo es posible cumplirlo, a través en una acción colectiva con nuestro prójimo, y en ese comportamiento en sociedad, es entonces posible construir, y no construir una torre como la de Babel, que simboliza el orgullo y la soberbia, sino una ciudad santa, una ciudad para todos los hijos de corazón puro,  una sola voluntad, y sin pobres entre ellos, como la construida por Enoc.

 

Este es el pensamiento de los primeros cristianos, tal como le fue revelado a Enoc:

 

“Enséñalo, pues, a tus hijos, que es preciso que todos los hombres, en todas partes, se arrepientan, o de ninguna manera heredarán el reino de Dios, porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia; porque en el lenguaje de Adán, su nombre es Hombre de Santidad, y el nombre de su Unigénito es el Hijo del Hombre, sí, Jesucristo, un justo Juez que vendrá en el meridiano de los tiempos.”

                                                           Perla de Gran Precio – Moisés  6: 57

 

Creí oportuno, nos dice Agabo, mencionarles estas cosas, antes de continuar con mi exposición, porque las considero como a joyas preciosas, porque han sido dichas y recibidas, por el poder del Espíritu Santo, se dice que es el Espíritu Santo el que da testimonio de todas las cosas, ¿ verdad ? y doy testimonio de ello, pero les dejo latente una inquietud, cuando nos sentimos inspirados por su influencia ¿ que sentimientos nos invaden ?, la paloma es su símbolo, ¿ y su género ?... Yo siento un gran amor por mi madre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hablaremos ahora un poco sobre el día de reposo, ¿que les parece?

 

Les sugiero que primero determinemos, el porqué existe un mandamiento que nos exhorta a cumplir con este requisito, requisito que por su relevancia, es elevado  a la condición de ser uno de los claramente establecidos en el decálogo, escrito en la piedra por la propia mano de Jehová.

 

Los primeros seis días de la semana, simbolizan las distintas etapas del cronograma de tareas previstas en la creación de la tierra sobre la cual vivimos.

 

El día séptimo, es el día en el cual el Padre se regocija de la grandiosidad y belleza de su obra, y decide descansar y gloriarse del éxito de su emprendimiento.

 

La revelación moderna, revisa y confirma este hecho de la siguiente manera:

 

“Así se terminaron el cielo y la tierra y todas sus huestes.

 

Y en el día séptimo yo, Dios, acabé mi obra y todas las cosas que había hecho; y descansé el día séptimo de toda mi obra, y todas las cosas que yo había hecho quedaron terminadas; y yo Dios, vi que eran buenas;

 

y yo Dios, bendije el día séptimo y lo santifiqué, por motivo de que en él había reposado de toda la obra que yo, Dios había creado y hecho.”

                                                                       Perla de Gran Precio – Moisés 3: 1 – 3

 

 

Como se desprende de la lectura de esta escritura, el día séptimo fue bendecido y santificado por Dios el Padre, como día reposo, día en el cual descansó de todas las obras que había realizado, por eso, simplemente por eso, el día séptimo, y no otro día cualquiera, es el día de la semana que guardamos y santificamos para reposar.

 

Digo estas cosas porque he encontrado en algunas guías de estudio de las escrituras, agregados, que pretenden indicar, que el día de reposo había sido cambiado por motivo de que nuestro Salvador y Redentor, resucitó en el primer día de la semana.

 

Yo he estado en todos los acontecimientos relacionados con el sacrificio expiatorio de Jesús el Cristo, he sido, comenta Agabo, con emoción, el que supervisó todo lo relacionado con su sepultura en el sepulcro cavado en la roca, propiedad de su suegro, me refiero a José de Arimatea.

 

Lo que me duele, es que quienes afirman estas cosas, pasan por alto, el hecho de que Jesús, resucitó el primer día de la semana, justamente, porque el día séptimo, estuvo reposando de su obra, nada menos que la obra, de llevar a cabo la inmortalidad y vida eterna del hombre.

 

 

 

 

 

 

Jesús, fue martirizado a partir de la puesta de sol del día quinto, fue juzgado y condenado, muerto, y sepultado, durante el correr del día sexto, con premura, porque ya se acercaba la hora de comienzo del día séptimo, el día de reposo.

 

Jesús, el día séptimo reposó, tal cual estaba previsto y ordenado en las escrituras, afirmando lo que en una oportunidad le manifestó a su primo, Juan el Bautista:

 

“ Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.

 

Más Juan se oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿ y tú vienes a mí ?

 

Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia . Entonces le dejó.”

                                                                                              Mateo  3: 13 – 15

 

El día de reposo, repito, es sencillamente eso, un día para reposar y dar gloria a Dios.

 

Jesús resucitó el primer día de la semana, y ese primer día, de esa tan particular semana, podrá recordarse por su trascendencia inigualable, pero de ese primer día, jamás se podrá decir, que fue un día de reposo, ni para el Hijo de Dios, resucitado, ni para su amada, María Magdalena, ni para ninguno de sus asombrados discípulos.

 

Voy a citarles, algunos pasajes de las escrituras, que aportan excelente información sobre el día de reposo de los primeros cristianos:

 

“Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia;  y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron.

 

Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.”

                                                                                                          Hechos 13: 14 – 15

 

“Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle.”

                                                                                              Hechos 13: 27

 

“Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas.

 

El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios.

 

                                                                                                          Hechos 13: 42 – 43

 

 

 

 

 

 

“Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.”

                                                                                                          Hechos 15: 21

 

“Y un  día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.”

                                                                                                          Hechos 16: 13

 

“Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos.”

                                                                                                          Hechos 17: 2

 

“Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos.”

                                                                                                          Hechos 18: 4

 

(*) En las escrituras citadas se hace una mención especificando que el día de reposo correspondía al séptimo día de la semana, el día sábado.

 

Humildemente, espero, que el enfoque que les he aportado, y las escrituras citadas, puedan colaborar a despejar toda duda razonable, que pudiera persistir al respecto del día de reposo.   

 

En cuánto, a lo que ha mencionado Gabriel, con relación a la mención que se hace de mi persona, en los Hechos de los Apóstoles, si me lo permiten, me agradaría efectuar las siguientes precisiones:

 

La razón de mi estancia en Antioquía, se debía a que era el responsable de la seguridad de la Casa Real, compuesta por Jesús, aspirante al trono de David, y María Magdalena, descendiente de la Casa de Benjamín.

 

Antioquía estaba en la ruta prevista para la evacuación del Santo Grial, es decir, María Magdalena, la esposa de Jesús, portadora en su vientre de la sangre real, heredera al trono de Israel, por los linajes que hemos descrito.

 

Las sospechas de que María Magdalena  estaba embarazada de Jesús, tal como les fue comunicado a los discípulos por el propio Jesús, en la reunión que mantuvieron en el aposento alto el día en que celebró con ellos la pascua, habían desatado una verdadera persecución sobre ella, al punto, de que fue necesario, que literalmente la hiciésemos desaparecer de la esfera pública.

 

Sólo un grupo muy reducido estaba en conocimiento de su paradero y a medida en que su embarazo se hacía más que evidente, cuando llevaba aproximadamente unas veintiocho semanas de gestación, nos obligó a organizar su evacuación hacia occidente usando la ruta: Antioquía, Mira, Mileto, Creta, Malta, entrando en Italia a través de Siracusa.

 

 

 

 

 

El sigilo, con el cual realizamos esta peligrosa y trascendente operación, es una de las razones, por la cual el nombre de María Magdalena, dejó de mencionarse entre los discípulos, bajo ningún concepto nos podíamos permitir poner en riesgo su seguridad.

 

Sobre este tema, abundaremos más adelante, permítanme ahora decirles, cuales han sido los hechos concretos, por los cuales he sido mencionado en las escrituras.

 

El primero de los casos mencionados en las escrituras, corresponde a la vez en que recibí revelación sobre una hambruna que asolaría a la región, cuando se lo manifesté a los discípulos, ellos se organizaron de tal forma, que pudieron enviar socorro a sus hermanos que estaban en Judea, he aquí el relato:

 

“En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía.

 

Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada, la cual sucedió en tiempo de Claudio.

 

Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea;

 

Lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y Saulo.”

                                                                                              Hechos  11: 27 – 30

 

El segundo caso corresponde a la revelación que recibí concerniente a los riesgos que correría Pablo, en el caso de que se decidiese a viajar a Jerusalén, como lo había proyectado, la advertencia se cumplió tal como se lo manifesté, pero conociendo el carácter y determinación de este discípulo, yo sabía que nada le detendría, he aquí el relato:

 

“Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea, un profeta llamado Agabo, quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y lo entregarán en mano de los gentiles.

 

Al oír esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén.

 

Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón?

 

Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.

 

Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.”                                   

                                                                                                          Hechos 21: 10 - 14 

 

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    que aportan excelente informacion sobre el dia de reposo de los primeros cristianos

    Jorge R. Talbot

    Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/05/2012
    Octavio Esquivel

    Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.

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    Marcelo Tarde

    Hoy día el ser humano, quien muchas veces se ha sentido orgulloso de "su" civilización, está siendo dominado por ella misma, y por eso se olvida de Dios. No toma conciencia -en su locura cotidiana- que todos somos pequeñísimas gotas de ese imponente océano que es Dios.

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    Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.

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    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 15/04/2012 lVistas: 20

    En el capítulo 17 del Evangelio narrado por San Juan, Jesús nos dejó una de las más bellas y emocionantes páginas de Su Sublime Existencia – la Oración al Padre Celestial, en la que muestra toda la fuerza de Su Amor por aquellos que Le fueron entregados por Dios para cuidarlos. Y como dedicado Pastor del rebaño humano, enseñó Su Mandamiento Nuevo – "Amaos como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos".

    por: Paiva Nettol Espiritualidad> Cristianismol 05/04/2012
    Octavio Esquivel

    La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 03/04/2012 lVistas: 29
    Jorge R. Talbot

    Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 27/03/2012 lVistas: 19
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    por: Hugo W Arosteguil Literatura> Ensayosl 04/04/2012 lVistas: 32
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    Hugo W Arostegui

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    por: Hugo W Arosteguil Relaciones Humanas> Amistadl 05/02/2012 lVistas: 40
    Hugo W Arostegui

    Ser auténtico, significa mantener una total coherencia, entre lo que digo que soy, y lo que mi diario vivir demuestra en todas sus acciones, recurrir al engaño es como construir castillos en el aire, la mentira es como una droga, una adicción maquiavélica que jamás termina.

    por: Hugo W Arosteguil Relaciones Humanasl 25/01/2012 lVistas: 49

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