El Fin De La Ley Es Cristo

Posteado: 22/05/2011 |Comentarios: 0 | Vistas: 73 |

El apóstol Pablo aseguró enfáticamente una verdad, diciendo: El fin de la ley es Cristo (Romanos 10:4). Esta maravillosa verdad, se fundamenta en una aseveración de Jesucristo, quien dijo: De mi escribió Moisés, en el Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio (cf. Juan 5:46). Por lo tanto, si Moisés escribió acerca de Jesús, podríamos decir con toda propiedad literaria y con plena convicción espiritual, que cuando Jehová Dios descendió sobre la cumbre del monte Sinaí, para proclamar su ley, dijo: Yo Soy el Señor tu Dios que te liberó de la esclavitud de Egipto, y que te liberará de la esclavitud del pecado. Jehová peleará por vosotros y vosotros estaréis tranquilos (Éxodo 14:14) Porque yo te liberaré, aunque pelee desamparado, solo y abandonado, te redimiré con las manos clavadas en un madero y con los brazos extendidos sobre una cruz (cf. Deuteronomio 5:15).

Efectivamente, Jesucristo pisó solo el lagar, y nadie, ni nada, se interpuso entre él y su Padre amado, ni siquiera el pecado de la humanidad, el cual Jesús lo ocultó en lo más profundo de su alma, para sepultarlo para siempre en el Seol (cf. Isaías 63:3, 1 Pedro 2:24). Por lo tanto: no debe haber nada, ni nadie, por delante de Jesucristo. Es decir: nada, ni nadie, sea terrenal o celestial, podrá interponerse entre el Padre Eterno y el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Éxodo 20:3). Por lo cual, no se deberá adorar, ni servir, a ninguna imagen, ni a ninguna otra semejanza (terrenal o celestial), excepto al Señor Jesucristo, quien es la misma imagen de su sustancia (Éxodo 20:4, Hebreos 1:3). Si algo o alguien se interpone entre el Padre y el pecador, con excepción del Hijo, estará tomando el nombre del Señor en vano, por lo cual no será considerado como inocente, sino como culpable (Éxodo 20:7). Confiemos en los meritos y en las obras de Jesús. Descansemos en su reposo. Reposemos en él. Acudamos a Jesús sin ningún tipo de reparos. De hecho Jesús dijo: vengan a mi todos los que estén trabajados y cargados, que yo los haré descansar (cf. Mateo 11:28). Por lo cual, acuérdate de tu reposo, el cual es Cristo, para santificarlo, no hagas en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque solamente Jesucristo realizó las obras de la creación, y solamente Jesucristo realizo las obras de redención (Éxodo 20:8-11). Desde luego, Adán ni siquiera existía mientras Jehová Dios creaba la vida en el Planeta tierra, ni tampoco existía mientras Jehová Dios re-creaba (redimía) a la humanidad de las garras de la muerte.

De manera que los cuatro primeros mandamientos de la ley del Sinaí, apuntan hacia el infinito amor de Dios, enfatizando la historia de la redención: porque de tal manera amo Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna (Juan 3:16). Efectivamente, Jesús resumió los primeros cuatro mandamientos de la ley diciendo: amaras a Dios con todo el corazón, con todas las fuerzas, y con toda mente (Mateo 22:37).

Jesús también resumió los seis últimos mandamientos del decálogo, diciendo: amaras a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22:39). Jesús vivió una vida santa, justa y perfecta, honrando tanto a su Padre celestial como a su madre terrenal, por lo cual sus días fueron prolongados, y su reino no tendrá fin jamás (Éxodo 20:12, Daniel 7:14, Apocalipsis 11:15). Más aun, Jesucristo no apedreó a nadie, ni física, ni social, ni mental, ni espiritualmente (Éxodo 20:13, Juan 8:1-11). Jesús fue un ser absolutamente puro (Éxodo 20:14). Jesucristo fue honesto hasta lo sumo (Éxodo 20:15). Jesucristo nunca levantó falso testimonio contra nadie, porque él es la verdad (Éxodo 20:16). Jesucristo nunca codició nada de su prójimo (Éxodo 20:17). Efectivamente, nadie amó mas a Dios, ni nadie amo mas al prójimo, que Jesucristo.

De manera que el propósito de la ley es demostrarnos que somos pecadores, y mostrarnos a Cristo como la única solución posible para la humanidad condenada a morir por la eternidad (Romanos 3:20, 7:7). La ley es el hayo que nos lleva a Cristo (Gálatas 3:24). Podríamos decir que cuando azotados y apedreados por la ley caemos agotados y exhaustos al pie de la cruz, hallaremos descanso para nuestras almas.

Muchos pensamientos espiritualmente miopes, hipermétropes o astigmáticos, inmediatamente insinúan, diciendo: entonces comamos y bebamos, es decir pequemos…, si total, la gracia nos salva. Qué triste y lamentable conclusión. Los mayoría de los seres humanos obedecen las leyes de tránsito, manejando sus automóviles por la derecha, No para ser salvos, sino para no chocar y para evitar la muerte de muchos prójimos inocentes. Procuramos decir la verdad, No para ser salvos, sino para no herir a Dios, ni al prójimo. No matamos, no para ser salvos, sino para vivir libres y alejados de las cárceles, Tratamos de ser fieles a nuestros cónyuges, No para ser salvos, sino para  no destruir la vida de nuestros amados. Somos salvos por la obediencia perfecta de Jesucristo, y no por nuestras frustradas intenciones de obedecer (Filipenses 2:8, Romanos 5:10,19, ). 

Efectivamente, las tablas de piedra de la ley nos condenan a morir apedreados por la eternidad (Romanos 6:23), pero también nos muestran a Cristo como nuestra única vía de salvación (Romanos 10:4). La vida santa, pura y perfecta de Jesús, es considerada por Dios como nuestra vida. La muerte expiatoria de Jesús, es considerada por Dios, como nuestra muerte eterna. La resurrección victoriosa de Jesús, es considerada por Dios como nuestro derecho a HERDAR la vida eterna.

Así como el pecado de Adán y Eva PASO genéticamente hacia nosotros (herencia), así la santidad de Jesús PASO (herencia) a todos los que creen en su nombre: Jesús = Salvador (Romanos 5:12-21).

Las leyes ceremoniales del Santuario levantado en el desierto sinaítico, establecían que nada, ni nadie, se podría interponer entre el altar del sacrificio y el lugar santísimo, con excepción de la sangre del cordero. La ley moral del Sinaí, que se encontraba oculta en el lugar santísimo, solamente podía ser aplacada de dar muerte, mediante la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Gracias a Dios por su amor inconmensurablemente grande y sublime, porque cuando el pecado abundo, Sobreabundo la Gracia.  

Jorge R. Talbot

www.biblicalreseachsociety.org  

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    Jorge R. Talbot

    Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/05/2012
    Octavio Esquivel

    Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 06/05/2012
    Marcelo Tarde

    Hoy día el ser humano, quien muchas veces se ha sentido orgulloso de "su" civilización, está siendo dominado por ella misma, y por eso se olvida de Dios. No toma conciencia -en su locura cotidiana- que todos somos pequeñísimas gotas de ese imponente océano que es Dios.

    por: Marcelo Tardel Espiritualidad> Cristianismol 25/04/2012 lVistas: 16
    Jorge R. Talbot

    Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 23/04/2012 lVistas: 17
    Jorge R. Talbot

    Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 15/04/2012 lVistas: 20

    En el capítulo 17 del Evangelio narrado por San Juan, Jesús nos dejó una de las más bellas y emocionantes páginas de Su Sublime Existencia – la Oración al Padre Celestial, en la que muestra toda la fuerza de Su Amor por aquellos que Le fueron entregados por Dios para cuidarlos. Y como dedicado Pastor del rebaño humano, enseñó Su Mandamiento Nuevo – "Amaos como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos".

    por: Paiva Nettol Espiritualidad> Cristianismol 05/04/2012
    Octavio Esquivel

    La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección

    por: Octavio Esquivell Espiritualidad> Cristianismol 03/04/2012 lVistas: 29
    Jorge R. Talbot

    Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 27/03/2012 lVistas: 19
    Jorge R. Talbot

    Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/05/2012
    Jorge R. Talbot

    Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 23/04/2012 lVistas: 17
    Jorge R. Talbot

    Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 15/04/2012 lVistas: 20
    Jorge R. Talbot

    Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 27/03/2012 lVistas: 19
    Jorge R. Talbot

    En un establo de Belén una joven madre dio a luz a un maravilloso niño. Aunque el peso, la talla y la fisionomía de ese niño, era similar a la de cualquier otro recién nacido en palestina, sin embargo había una gran diferencia: Ese Niño Era Dios.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 26/02/2012 lVistas: 31
    Jorge R. Talbot

    Desde un punto de vista bíblico-intelectivo, cada uno de los seres humanos podría auto clasificarse dentro de una de las tres siguientes categorías: necio, natural o espiritual (cf. Romanos 1:22, 1 Corintios 2:14-15). Además, desde un punto de vista bíblico-termodinámico, el necio es considerado como frio, el natural como tibio, y el espiritual como cálido (cf. Apocalipsis 3:16).

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 28/01/2012 lVistas: 65
    Jorge R. Talbot

    Aceptando los meritos de la vida santa, pura y perfecta de Jesús, y aceptando los meritos de la muerte expiatoria de Jesús, la luz de su gracia nos iluminará, y Dios nos considerará perfectos en Cristo otorgándonos la luz de la vida eterna. Por eso Jesús dijo: Yo Soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12). Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 18/01/2012 lVistas: 32
    Jorge R. Talbot

    Dios te ama y te ofrece perdón, aunque tus pecados sean rojos como el carmesí y aunque tus iniquidades sean purpura como la grana. Dios te ama y te ofrece perdón y vida eterna, aunque te sientas desnudo como Adán, ebrio como Noé, mentiroso como Abraham, engañador como Jacob, promiscuo como Rahab la ramera o Sansón, adultero como David, endemoniado como María de Magdala, muerto como la hija de Jairo, falso como Pedro, o amante de lo ajeno como el ladrón de la cruz.

    por: Jorge R. Talbotl Espiritualidad> Cristianismol 08/01/2012 lVistas: 53

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