Cristo Profundidad Del Cristianismo
La dimensión espiritual de profundidad humana y divina trasciende en su axiología la dimensión del mundo físico y de la materia, a pesar de que su punto de partida es una analogía que se basa en ella ya que el mundo espiritual estrictamente no tiene dimensiones.
En la profundidad de Cristo el sentido del universo es el hombre hasta la intimidad de Dios. A través suyo no solo es posible sino debido compaginar la ciencia y la sabiduría, el espíritu y la materia, la física y la metafísica y la realidad híper - cósmica y divina a la que trasciende nuestra realidad en el cosmos. La verdad de la ciencia conduce a la sabiduría o pierde su sentido y esto acontece tanto en el mundo físico de la materia como en el de la metafísica y del espíritu. En su dimensión espiritual Dios mismo es la realidad en el tiempo de las cosas y en el hombre Cristo es esa realidad.
La naturaleza del conocimiento humano y su significado en el universo no tienen una explicación exhaustiva que dentro de sí despeje la presencia en claro oscuro de la luminosidad del misterio. Científicamente la interpretación de la conciencia es descrita únicamente como una función más de la actividad neuronal sin lograr explicar algunos de sus enigmas. El fenómeno de la conciencia en la frontera del universo cuántico hacia el discernimiento del mundo real y sus partículas elementales sugiere la presencia de un observador que tal vez sugiere a su vez la conciencia de Dios y la del hombre.
El monoteísmo en la cumbre de la Revelación es la apoteosis del reino de Dios que a la luz divina nos revela el misterio de la vida misma de Dios. Este misterio, el mayor tal vez del Cristianismo revelado por Cristo es el que en la teología cristiana como artículo de fe se denomina el misterio de la Trinidad. Cristo como testigo de la intimidad de la vida divina siendo como Dios ser de sus entrañas nos da a conocer su pre- existencia eterna anterior al tiempo y a la Creación en el contexto de su eternidad. A su vez el misterio de la redención que requiere su muerte y su resurrección gloriosa son el punto de partida y el principio de la nueva Creación.
En ella podemos contar con las puertas abiertas a la Mansión de la vida íntima de Dios siempre y cuando en el momento dado seamos contados entre sus elegidos. Es increíble pero cierto que Dios comparte por Cristo lo más profundo del abismo de su divinidad hasta la cumbre de su gloria.
El ser y sus entrañas
Brota infinito hasta la cumbre del ser
Cristo desde la profundidad de sus entrañas
Espíritu divino es soberano,
Superando su ser a la materia
Cuerpo y alma en el hombre es cosa seria,
Espíritu del hombre es ser humano.
Hombre y Dios Jesucristo es el camino
Y al hombre que se salva resucita
Porque amor inmortal de Dios le invita,
Espíritu de Dios es su destino.
Por la gloria infinita de su nombre
El universo existe para el hombre,
Espíritu de Dios, el mundo estalla.
Elocuente el silencio de su voz
Habla siempre el Espíritu de Dios,
Su Palabra divina nunca calla.
Oye su voz
Y estalla la materia
Que existe en Dios.
Intimidad de Dios
En El existe la eterna complacencia
Que en Cristo la comparte con el hombre
Espíritu y materia son la ciencia,
La Palabra divina es poesía
En la fuente de la sabiduría,
Observadores Dios y la conciencia.
El alma humana siente su presencia
Que le exige el culto de latría
El hombre espiritual no es fantasía
Y encuentra en Dios divina consistencia.
Recitando poemas del Salterio
Dilucida que el ser es un misterio
En presencia del Todopoderoso.
La plenitud del ser le hace dichoso
Plenamente a la luz del Evangelio
Al hombre espiritual, ¡maravilloso!
Sabiduría
Trasciende fantasías
Gozando a Dios.
Maravilla de Dios
La vida humana es una maravilla
Maravillosamente divina
Plan divino invitar toda la gente
Se expande o se contrae el universo,
Misterioso infinito ante la mente
Dentro el reino de Dios, en Cristo inmerso.
Al distinguirse en su profundidad
Luz eterna y amor incandescente
Divina dimensión su intimidad
Misterio de su ser, Cristo evidente.
Hasta el fondo de Dios se precipita,
Plan divino trasciende el mundo creado
Con todo el universo que ha triunfado.
Profundamente Cristo resucita
Y el mundo nuevo más que humanizado,
Eternamente lo ha divinizado.
¡Ven mundo creado,
Maravillosamente
Divinizado!
El Testigo de Dios
Un solo Dios y tres personas
Revelación divina en la humanidad de Cristo que es divina
Testigo Cristo del monoteísmo
Que el ser divino en su divinidad
Es uno solo integrado en su unidad,
Quien me ve mira al Padre en uno mismo.
Porque amor que les une es ese abismo
De perfecta absoluta intimidad
Y en su vida interior la inmensidad
Atesora ese amor sin espejismo.
Primordial a Creador y al mudo creado
Engendra el Padre al Hijo por amor
Siendo el Hijo eterno su engendrado.
El Santo de los santos es sagrado
Tres personas divinas en un Dios
Padre, Hijo y Espíritu de Amor.
Un solo Dios
En la vida divina
Y tres personas.
La Redención
A los ojos de Dios fue necesario para redimir
El que Cristo tuviera que morir para resucitar
Cristo es vida en la cumbre del dolor
Cuando muere en la cruz que merecemos,
La vida muere pero no el amor
Que inmortal resucita cual sabemos.
Vida eterna resurge en su esplendor
Venciendo al mal el bien como entendemos,
Dios le llena de gloria por su honor
Que es el triunfo inmortal que pretendemos.
Luz eterna se le quedó prendida
En su cuerpo apagado de tal suerte
A oscuras en las sombras de la muerte.
Espíritu que alienta y fuego fuerte
La luz del mundo que alumbró encendida,
Sintiendo en sí la fuente de la vida.
La cruz que es nuestra,
Se la adjudica Cristo
Y la hace suya.
Creador y Creación
Noche infinita frente al mar y el universo
Su silencio es grito del alma
Las olas son las voces de los mares
Silencio de la luz, hablan callados
Universos de cielos estrellados,
Canten salmos, oceánicos cantares.
Canta el alma lamentos y pesares
Se lamenta esperando el bien deseado
En la tierra el amor desesperado,
Dios en silencio y sus sagrados lares.
Los ángeles se ponen a cantar
Y nuestra alma a anhelar el infinito,
Su silencio en la noche, nuestro altar.
Ser todo en la Creación para adorar
Meditar que el silencio es resucito,
Y es el nombre de Dios lo que hay inscrito.
Creador Creación
Y noche universal,
Para adorar.
La Trinidad
Padre e Hijo en la unidad del ser divino
Unidos personalmente por Amor
Amor eterno en la divinidad
De los cielos divino regocijo
Nadie conoce al Padre sino el Hijo
Engendrado desde la eternidad.
Vida eterna de amor en unidad
La gloria de los cielos que bendijo
Desenredar la tierra de enredijo
Bondad y claridad de amor verdad.
Cuando muere y también resucitado
El Padre celestial da testimonio
De que Cristo es su Hijo bien amado.
Es herencia y divino patrimonio
Paternidad y filiación unidas,
Inseparables, lo que Dios más cuida.
Tal como es Dios
Divino uno y trino,
Cristo en nosotros.
La luz divina
Dios luz y vida que ilumina de amor
Los cielos y la tierra
Esta luz en la gota de rocío
No es del sol ni de todas las estrellas
Transparencia y mirar de cosas bellas
Más allá de las nubes en navío.
Luz eterna infinita en su cuantío
Más profunda y sin fondo toda ella
La intimidad de Dios su luz más bella
Brotando de Él, como divino río.
Esta luz alumbrando el infinito
Es presencia divina, luz y calma
Transparencia divina, toda el alma.
Es la eterna verdad perfecto escrito
Ser de amor y bondad al pecho inscrito,
La gota de agua el corazón en llama.
La luz divina
Creador y la Creación,
Todo ilumina.
La gloria del Reino
Dios al soberbio lo vomita y al humilde da su gracia
Y el amor y la gloria de su ser
¿Es grandeza del hombre ser soberbio?
Despreciando el que Dios es su Creador,
Más grandeza en verdad es ser humilde
Aceptando del todo al Salvador.
La soberbia del hombre es su mal nervio
Al portarse arrogante ante el Señor,
Servir a su Palabra, hasta la tilde
Le conviene al seguro servidor.
Dios vomita al soberbio y lo destruye
Si se humilla, le exalta y reconstruye
Ser humilde ante Dios, es ser un genio.
Humilde mansedumbre nos construye
No el nervio sin cerebro, sino ingenio,
Se trata de la gloria de su reino.
Venga tu reino,
Justicia, amor y paz,
La vida eterna.
Monoteísmo en la cumbre
Un solo Dios y su unidad inquebrantable y gloriosa
Uno en su divinidad trinitaria
Superior al error del panteísmo
Siendo el todo en todo y por todo
Resurrección en vez de polvo y lodo
La realidad de Dios, monoteísmo.
Cuerpo místico es del cristianismo
Cristo humano y divino en su acomodo
Creador y la creación son de tal modo
La realidad, divino misticismo.
Amor del Padre en su sabiduría
En la cumbre del ser, el ser divino
Cristo luz de esa gloria y su camino.
Monoteísmo en culto de latría
Panteísmo que no es idolatría,
Es plenitud del alma y su destino.
Un solo Dios
Distinto en tres personas,
En nuestras almas.
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Jesucristo es la única perla de gran precio a ser descubierta en todas las Sagradas Escrituras, y su maravilloso plan de redención es el único hilo de oro que integra toda la teología bíblica.
Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.
Hoy día el ser humano, quien muchas veces se ha sentido orgulloso de "su" civilización, está siendo dominado por ella misma, y por eso se olvida de Dios. No toma conciencia -en su locura cotidiana- que todos somos pequeñísimas gotas de ese imponente océano que es Dios.
Para intentar comprender un destello de la infinita gracia creadora y redentora de Dios, tendiéramos que imaginar aquellos momentos cuando Dios creó todo con el aliento de su boca y cuando Dios redimió todo con el desaliento de su alma.
Algunos teólogos modernos aceptan la creación divina, pero solamente en forma parcial, es decir, creen que Dios creó una primera partícula o una primera célula, y luego se adhieren al evolucionismo ateo a fin de explicar el origen de la vida y el génesis del universo. En otras palabras, estos filósofos de la teología, descartan la creación de las especies en el jardín del Edén y aceptan la evolución de las especies en el jardín zoológico.
En el capítulo 17 del Evangelio narrado por San Juan, Jesús nos dejó una de las más bellas y emocionantes páginas de Su Sublime Existencia – la Oración al Padre Celestial, en la que muestra toda la fuerza de Su Amor por aquellos que Le fueron entregados por Dios para cuidarlos. Y como dedicado Pastor del rebaño humano, enseñó Su Mandamiento Nuevo – "Amaos como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos".
La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección
Las Sagradas Escrituras presentan a Dios como un ser sublime, eterno que está presente en todo tiempo y lugar (omnipresente), inconmensurablemente sabio (omnisapiente), e inconmensurablemente poderoso (omnipotente). En otras palabras, Dios todo lo sabe, todo lo puede, siempre existió, y está presente en todo tiempo y lugar. Por lo cual, Dios no está limitado, ni condicionado, ni por el tiempo ni por el espacio
Todas las disciplinas del conocimiento humano en la historia hasta la actualidad, no son exhaustivas para explicar en su totalidad el universo y su sentido, de manera que satisfagan las inquietudes del espíritu y del alma humana.
La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina, actualmente en la conciencia de la humanidad toda, de oriente a occidente conciente de Cristo y su resurrección
El aspecto del espíritu sacerdotal ratifica el testimonio del amor como una realidad divina y humana más poderosa que la vida y que la muerte capaz de servirse de ella para lograr el triunfo del amor que es la fuerza omnipotente y gloriosa del amor más puro que purifica todo como expectativa digna de Dios al lograr la resurrección y con ella la eterna gloria. Verdadero mana es Cristo alimento de rocío celestial antes del eterno amanecer El es el pan vivo que baja del cielo que nutre la vida divi
Existe una octava maravilla del mundo en cada hombre cuya autenticidad se realiza como primordial espectáculo delante de Dios y del mundo que hace historia. La historia que se escribe en el libro de la vida. Ese gran día acontece la evidencia total y el inevitable presente compareciendo ante el Creador el ser humano como creatura responsable de su sino y su destino ante la realidad del ser divino.
La humanidad siempre ha sido desde su existencia inicial una humanidad que es la expresión del hombre hacia la plenitud de sus valores universales y trascendentales en el contexto de su libertad orientada a la búsqueda de la realización de su destino.
La certeza de la verdad en todas las disciplinas de la ciencia requieren la elaboración del proceso intelectual que descubre el sentido universal de las leyes de ser y de la manera de ser que establece una relación entre el espíritu consciente y el entender de la materia como descubrimiento epistemológico del encuentro con la realidad en sus distintos niveles de conocimiento.
El hombre del siglo XXI particularmente cuenta con todos los recursos de la Cultura y de la Historia universal del espíritu del ser humano en persistente búsqueda. Su sedienta certeza trata de encontrar una respuesta incuestionable en el tiempo con relación a su inquietud, más que instintiva arrancando de la fe cuya raíz más profunda nace del alma aspirando a lo eterno. Este impulso del alma pertenece al hombre en ambos ámbitos de su destino en el orden de la naturaleza como en el orden sobrena
La buena nueva del Evangelio particularmente es fuente reveladora del conocimiento personal de Cristo acerca de sí mismo sabiendo que sobre todo en El de la abundancia de su corazón habló su boca y se puso en acción toda su persona haciendo que se dijese de Él, todo lo ha hecho bien.
