Formas De Escribir
Si aceptan que el concepto hace parte integral del signo, ya saben que el concepto podría escribirse. Hay algo que ya les he propuesto, en el momento en el que empecé preguntándoles sobre el ideograma (el número) y el ideodrama (el ritual). Hoy quisiera completar rápidamente los análisis que les he propuesto, comenzado por decirles una palabra de lo que llamamos el “pictograma”.
He regresado de Egipto, donde pude admirar sus espléndidas “pinturas al fresco” y parietales que adornan las tumbas faraónicas. Se habla, con respecto a esto, de “pinturas” murales, lo que es, a mi criterio, el contrasentido el más completo que podemos hacer sobre esas asombrosas producciones humanas. No se trata de pintura (sino de “Arte” con o sin mayúsculas), pero bello y de una buena forma de escritura.
Dicho de otro modo, lo que ellos buscaban representar, no era el “objeto” percibido (cosa o persona), sino la idea de la cosa, es decir el concepto. Si ustedes no toman en cuenta esta distinción fundamental entre el objeto percibido y el objeto concebido (entre la cosa y la idea sobre la cosa), en otras palabras, la diferencia entre el precepto y el concepto no pueden alcanzar a hacer la salida entre la pintura (representación del precepto) y la pictografía (representación del concepto).
¡Busquen entonces!
¡Es imposible de encontrar! Para ser claro, tomaré un ejemplo que, por trivial que es (espero que me perdonen) tiene menos mérito, me parece, de hablar a todo el mundo. Pues tomen esos pictogramas bien conocidos que en ciertos lugares públicos, señalan los baños para damas y el baño para caballeros. Es cierto que, técnicamente, esos pictogramas tienen una cierta relación con la pintura. En los dos casos, tenemos un trabajo del mismo tipo de señal: eso se hace sobre un soporte que puede ser idéntico (madera, papel, roca, muro, etc.), incluso con los mismos instrumentos, los mismos pigmentos, etc. Pero hay una diferencia muy grande: la pintura es una señalización directa del objeto, el pictograma, es la señalización de una idea sobre el objeto.
Puede que ustedes dirán en el tipo del pictograma que vengo de evocar, que no debemos confundir la silueta del hombre con la de la mujer. Y tienen toda la razón. Puedo responder a esta objeción diciendo que en todo concepto, queda el precepto y que en todo precepto, queda un concepto. Pero al tratarse de esta pregunta, esta noche, ¡llegaremos algo más lejos! Simplemente imaginen que, en un restaurante, ustedes las damas están sentadas no muy lejos de la figura, suspendida en algún lugar, de la comtesse du Barry representada “en base a la naturaleza”, como decimos. Ustedes dirán: “¡Ahí están los baños de las mujeres!”. Seguramente no. Ya que no podrían leer la información. Dicho de otro modo, la pintura es ilegible. ¿Por qué? Pues bien, justamente porque ella está representada en tres dimensiones. La tercera dimensión molesta a la dimensión en la medida en la que está creada, para emplear el vocabulario de las telecomunicaciones, del “ruido”. Eso nunca será el caso del pictograma que, está destinado a ser leído (incluso si participa, por concepto interpuesto, del objeto naturalmente percibido), es decir que es meramente escritura.
Eso es lo que no podemos comprender en la medida en la que, para nosotros, la escritura se reduce a la logografía, es decir que lo que privilegiamos, en la escritura, es le tecnificación de su sonido y de su sentido asociados por el signo (ahí esta la razón por la que nuestra escritura es fonosemiográfica). O, es un error monumental reducir la escritura al aspecto que ella representa cuando nosotros, los europeos de hoy, escribimos lo que llamamos letras. Esta reducción nos impide ver que, mucho antes los egipcios, es decir, desde los paleolíticos, el hombre ya escribía: es absolutamente seguro que las pretendidas “pinturas” rupestres de Lascaux ¡ya eran la escritura del concepto! “¡No hemos hecho mejor!” exclamaba Picasso, quien se confundía completamente en la naturaleza de lo que contemplaba. Pues, es seguro que el hombre del paleolítico no ignoraba, más que los egipcios o que Picasso, la tercera dimensión. Y, en aval a los egipcios, tomen los íconos (que sean coptas o bizantinas), ¡es siempre la escritura! La iconografía se burla mucho al tratar de saber si sus representaciones son “análogas”. Seguro, ya que se trata para él de la escritura, y de ¡tirar el retrato de la Virgen María! Se preguntarán si la figura del rey David en el vitral de la catedral de Chartres es semejante.
El retrato, en revancha, es de la pintura, es decir la representación directa de nadie, sin mediación del signo. En eso, el retrato reemplaza muy bien lo que, desde el Renacimiento hasta principios del siglo XX, llamaremos “Bellas-Artes”, en la medida en la que la preocupación estética se apropiaba, incluso de la vista empírica, a saber el parecido. Pero eso no quiere decir que, técnicamente, la preocupación estética esté necesariamente ausente de la escritura. Hablamos pues de la caligrafía (es decir, según la etimología griega de la palabra, de la “escritura bella”), a condición, bien entendida, de no reducir el término a la aplicación que mencionamos ayer, a formar nuestras letras, sobre los bancos del colegio, ¡plenos y delicados! El pictograma del antiguo Egipto, es también la caligrafía, así como el bisonte de Lascaux, el ícono, el motivo realizado por el maestro Verrier, etc. Pero, se dan cuenta de que, en todos los casos que vengo de enumerar, la preocupación estética está, ciertamente, presente pero es secundaria.
Eso es lo que permite pasar rápidamente la idea de que habría pueblos sin escritura. Desde que el hombre existe, hay escritura, evidentemente, con la condición, repito, de no reducir la escritura a lo que es aquí, dicho de otro modo, a condición de deshacernos de nuestro terrible etnocentrismo. Tan lejos, en efecto, que podamos regresar en el tiempo, encontramos la huella, por ejemplo, de danzas rituales, sin que las podamos distinguir, es verdad, si son religiosas o profanas (funerarias, por ejemplo). Eso no impide que la danza sea una escritura del cuerpo, es decir una escritura que, en lugar de servir como una herramienta cualquiera, se sirven de este instrumento natural que es el cuerpo. Pero ¿en qué cambia eso? A pesar de todo, esos bailarines y esas bailarinas, ¡no bailan como decimos que “bailan” las abejas! ¿Qué quiere decir eso?
Simplemente que nuestro cuerpo es capaz de exprimir conceptos –y encadenamientos de conceptos. De una abstracción extrema y con una sutilidad que supone en el bailarín (o bailarina) una virtud absolutamente prodigiosa. Vean la danza hindú, por ejemplo, que crea, o al menos recrea el mundo en la danza: cada actitud, cada gesto, cada pose (que pide no solamente los brazos, las manos y las piernas, sino aún el cuello, los labios, los ojos, las cejas y la frente) llegan a expresar los dioses, los astros y toda la creación (cuando no es la recitación del Râmâyana). Ahí hay una escritura de una complejidad extrema, que debería dejar maravillados a los Occidentales que somos nosotros, que, por vaguedad o incultura, no queremos aprender a leer esa escritura.
Podríamos citar una de las formas coreográficas de escritura que encontramos en Bali, en Camboya y ¡citar también sus formas coreográficas de escritura apagadas en el refinamiento extremo del nô! Algunos se tratan de sus bailes, podemos hablar, incluso aquí, de caligrafía, pero no es ella la que cuenta, tampoco ahí: es lo que está escrito. Es entonces absurdo hablar de “pueblos sin historia”. Esta idea está unida a la tecnificación accidental de los archivos, es decir al fenómeno de la escritura en el sentido en el que nosotros, Europeos modernos, lo entendemos. Pero antes de la intervención de esta escritura, ignorábamos la memoria: Había no solamente hombres que escribían libros rupestres o parietales, sino también otros que bailaban. Evidentemente esa gente, no podía concebir que hubiera “sociedades con historia” y “sociedades sin historia”. Esas “sociedades sin historia” son una invención propiamente occidental. Es que, en la medida en la que el pasado no parece aún más objetivo y que se encuentra tecnificado en archivos, es decir depositado en lugares donde los podemos conservar bajo la forma de nuestra manera de escribir, automáticamente parece que la historia está ligada al conocimiento de un pasado destronado. Cuando les hablaba de la escritura, recuerden, que les mostré que la historia está también inscrita en la vivencia de las sociedades, que ritualmente, se conmemoran; dicho de otro modo, hay otra manera de escribir lo que hemos definido como estado de rito, es decir una escritura ligada al signo no en lo que tiene de formal (nuestra escritura fonosemiográfica), pero en lo que tiene de conceptual. Brevemente, hemos mostrado que muchas sociedades que hemos dicho son “sin historia”, de hecho escribían, pero escribían por lo que llamamos rito. El rito es una escritura que también memoriza, pero no se trata de archivos guardados: se trata de archivos que no tienen existencia que son dramáticos, es decir son festivamente representados.
En esas condiciones, se dan cuenta de que no hay “sociedades sin historia”, simplemente hay sociedades que tienen un sistema de archivo diferente al nuestro. Se explica por qué en una fiesta conmemorativa, en la mayoría de las sociedad juzgamos (porque estas no son parte de las nuestras) ridículas, siempre hay máscaras. Esas máscaras, en número reducido, representan a los Ancianos, los fundadores de la comunidad. Pero, ¿por qué utilizan esas máscaras? Porque, precisamente, en la ceremonia no hay una creatividad que se instaure: tienen la conmemoración. Los ancestros, en ese momento, los tenían en el sentido estricto del término, es decir que ustedes mismos son los ancestros de los cuales ustedes poseen las máscaras. Dios sabe todas las bestialidades que se han escrito con respecto a eso, pues tenemos un bello y bien hecho tipo de escritura. Nuestros ancestros, están sobre nuestros papeles. Los otros los tienen en la mira. En un caso, los tenemos, en el otro, ellos nos tienen. No es más mágico en un caso ni en el otro, ustedes lo saben. En las antiguas sociedades de las cuales vengo de hablar, los Ancianos, ritualmente viven en nosotros, exactamente como lo son nuestros recursos. El famoso “recurso” del historiador profesional, siempre va a buscar esos recursos en los grimorios (el historiador se cree obligatoriamente es una rata de biblioteca), pero el historiador de un pueblo africano, por ejemplo, asiste a las festividades conmemorativas: esos son sus recursos. A decir verdad, en realidad no se trata del pasado, porque es una conmemoración: no se trata del pasado sino de vivirlo como si fuera el presente, es decir el total de la actualización. Brevemente, el objeto de la historia no es el pasado, es la actualización del pasado (¡y no es lo mismo!).
En fin, siempre ha habido hombres que recitan, en otras palabras profesionales del cuento que transmitían oralmente los archivos de grupo. Que esos cuentos sean verdaderos o falsos no tiene ninguna importancia, de todas formas, ellos dicen casi la misma cosa en una sociedad dada: como consecuencia, esas historias se convierten en fundadoras de los orígenes de los grupo, y, pues, de su identidad.
De esto se tratan todos los cuentos, el hecho de que hayan estado y que siguen siendo parte de ciertas sociedades, pregonadas oralmente, no impide que salgan de la escritura, a condición, aún aquí, que no reduzcamos la escritura al aspecto que tiene en nosotros. Esos cuentos obedecen un ritual codificado de recitaciones, de composición, de encadenamientos de episodios casi congelados, exactamente como serían por la escritura. Es imposible, por ejemplo, comenzar a contar (“había una vez”). Dicho de otro modo el narrador no habla como lo hace hasta que se empieza a decir que “él habla como un libro”, según la expresión, es decir que el reproduce de memoria la recitación (en ciertos casos, él dicta). Es necesario decir que, en esta perspectiva, la distinción que hacemos entre una “literatura oral” y una “literatura escrita”, es absolutamente fraudulenta. Toda literatura, viene en realidad de la oralidad, pero de otra oralidad que es nuestra en las conversaciones cotidianas.
Pueden ver entonces lo que no le gusta a la mayoría de nuestros estudiantes de literatura. Tomemos un ejemplo prestado de la música. Entre la música y el solfeo (es decir la escritura de la música), hay un mundo. ¿A cuántos niños o adolescentes no les gusta la música a causa del solfeo? Decimos que: “los franceses no son músicos”. ¿Por qué? Porque les hacemos leer o escribir música, y ¡casi nunca escucharla! ¡Pero eso es terrible! Pues bien, este ejemplo es exactamente transportado a la literatura. Dejemos de asustar a los estudiantes con la escritura (logográfica) de la literatura, y aprendamos a escucharla, y seguramente a probarla.
Ahí está lo que desboca en una teoría de la escritura que debe ser completamente renovada. A decir verdad, percibir una teoría de la escritura es más compleja de lo que pensamos y es tal vez la razón por la cual ¡nadie se arriesga! En todo estado de causa, esta teoría de la escritura, de la que queda mucho por hacer, debería, percibir todas las escrituras que, en lugar de grafiarse, se unieran y bailaran, contentaran, canten, etc. Pues no es necesario imaginar que el único modo de escritura sea aquel que, para griegos y latinos, hemos heredado de los fenicios. La logografía no es más que una manera particular de escribir que, finalmente, es poca cosa en la historia de la humanidad, es decir en el inmenso sistema que constituyen las maneras de información que el hombre siempre ha tratado con artificialidad. Hemos simplificado considerablemente el problema porque siempre nos estamos viendo el ombligo mientras nos decimos que somos el parangón de la humanidad.
Pero hoy, se acabó. Con los medios modernos de información (radio, televisión, etc.) la grafía es reemplazada por otra cosa. Es cierto que la escritura fonosemiográfica jamás desaparecerá completamente, en el antiguo Egipto, entre el pictograma, la escritura jeroglífica y los ritos (funerarios o religiosos). Al igual que en los pictogramas de Lascaux (y por todo el mundo) hemos remarcado que a los lados de las representaciones figuraban muchos signos gráficos (punteados, espirales, rejillas, etc.) que son verdaderamente las “leyendas” de esos pictogramas, a condición de entender la palabra “leyenda” en el sentido etimológico: el adjetivo verbal legenda (del verbo latín legere) significa: “lo que debe ser leído”, Ahora nuestra época marca el final del privilegio de la grafía.
Hacer una pregunta
Tags del Artículo:
caligrafia
,grafia
,ecriture concepto
,semiografia
,frescos parietales
,iconografo
,ideograma
,literatura escrita
,literatura oral
,logografia
,pictograma
,producciones humanas
,sociedades sin historia
La formación ciudadana por medio de la actividad tendiente a formular las normas de convivencia, generan una práctica social tendiente a la participación y cooperación de los actores educativos.
La escuela cumple un rol importante de laboratorio social, al cobijar en su seno las normas de convivencia que son producto de la actividad intersubjetiva de los integrantes de las comunidades educativas y concebidas en base a los valores de la cultura de Paz.
En la sociedad que vivimos se encuentran muchos problemas como la inseguridad, la delincuencia, el alcoholismos, la drogadiccion entre otro.
Educar en valores supone contrarrestar ciertos criterios que contribuyen a perpetuar la injusticia, el conformismo y el etnocentrismo cultural. Son necesarias nuevas formas sociales, estilos, cuestionar siempre y en todas las cosas la violencia como manera de resolver conflictos, valoración pública y notoria del ejercicio de valores como el respeto, la justicia y la solidaridad
La importancia del Derecho Educativo en el mundo jurídico de hoy es la voluntad ética que anima a ese derecho como una fuerza social que lucha por las justicia y que debe culminar con el reconocimiento jurídico de todos los principios y derechos humanos para todos los pueblos y que no debe ser concebido como una fuerza simplemente individual.
Lo primero que debemos plantearnos es el origen del Derecho Educativo, es decir las fuentes de la cual proviene. Las normas tienen distintos orígenes, y se manifiestan también de distintas maneras, es por esto que : "inquirir sobre una fuente o regla jurídica es buscar el punto por el cual ha salido de las profundidades de la vida social para aparecer en las superficies del derecho".
La educación difusa opera por el simple hecho de estar ahí, producto de un sistema económico y financiero globalizado. Educa para la competitividad; promueve el egoísmo; exalta al máximo la violencia; enseña desear por medio de un consumismo extremo y no satisface el deseo que genera; promueve antivalores; etc.
Desde nuestro particular enfoque del Derecho Educativo, el Informe Delors nos entrega principios sustanciales para el ejercicio y practica del derecho en las escuelas, que debemos rescatar y analizar pormenorizadamente para lograr contribuir con la creencia generalizada acerca de que la educación es la esperanza para un mejor futuro de la humanidad y que es el mejor vehículo para consolidar valores universales como los derechos humanos, la formación ciudadana democrática y la cultura de Paz.
Hoy comenzaré con una definición, de la lengua como lugar de contradicción dialéctica de la apropiación y del intercambio lingüístico, con el objetivo de marcar muy bien, como entrada de juego, el cambio completo de perspectiva que nos hace falta operar hablando de lo que les he dicho cuando traté de responder a la pregunta “¿Qué es pensar?”. Pasamos, en efecto, del análisis de lo que, en el lenguaje releva ciertos procesos cognitivos (totalmente implícitos) que hemos estudiado a lo que, en él
Today I begin with a definition, the one of language as a place of dialectic contradiction of appropriation and language exchange to make it clear, from the outset, the complete change of perspective that we must operate in relation to what I said when I tried to answer the question “What is thinking?” We turn, in fact, analysis of what is in the language of certain cognitive processes (fully implicit) that we have studied, which in it is entirely within sociology, is the permanent contradiction
Teach children to count? You are joking! Any kid of two and a half years, when he says “sleep” or “am stram gram, peak and peak and gram, bourgeois and bourgeois and Ratata, etc.” Is higher in mathematics without even know the tables of multiplication. You will say perhaps: “Well, it seems that the child speaks as Broca’s aphasia?”And you are absolutely right. Some may wonder what it is Broca’s aphasia. Without going into details here, I will answer that Broca’s aphasia is a guy who pushes the
If we want that the question of faith (fundamental question to understand the world as it goes) today it is posed in terms suited to our time, it should be formulated different from the Vatican, theologians and thinkers religious do. Since the disappearance of Jean Gagnepain, there is some of that! In reality, the mutations of scientific knowledge are that we can no longer have the same religious perspective that when it opposed the sciences called from “nature” to the faith, the Aristotelian
The title of my speech should not lead you astray. It would suggest that I support the common opinion that would make freedom of expression to a side, for example, freedom of conscience, freedom of movement, information or something in other words, the word freedom is likely to be used in plural, depending on certain material that could be put behind the concept. This is an absolutely terrible misuse of language, since it confuses, then freedom with its practice, which as you know, is usually
If you agree that concept is part of the sign, you already know that concept could be written. This is something, this is something that I’ve already asked me about; I discussed with you the issue of an ideogram (the figure) and ideogram (ritual). Today I want to quickly complete the analysis I’ve proposed, beginning by telling you a word of what is called the “symbol”.
To develop a genuine science of man, it should be, not only to get rid of literary, but also, to make an antagonism of neuron (the nerve, which is in one side of the body) and the psyche : l spirit, this means all the rest, which we don not know where it is located. In other words, what I would like to show you, today, is that these two schools of thoughts, which are the neurosciences and psychoanalysis, come under a totally and obsolete dualism, despite the many debates that it continues
cette double et réciproque projection d’un axe sur l’autre est le propre de toutes nos énonciations, quelle que soit la langue que nous pratiquons. Il y a toujours, au fond, ce que l’analyse grammaticale et logique nous apprenait, non sans bon sens, à savoir que les éléments d’un énoncé avaient une « nature » - disons une identité (axe vertical) -, et une « fonction » (axe horizontal), c’est-à-dire que ces deux axes contribuent, chacun pour leur part (et il faut ajouter « ensemble »), au fonctio
