Sobre La Felicidad

Posteado: 24/02/2009 |Comentarios: 0 | Vistas: 2,066 |

La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar. Thomas Chalmers

Mientras permanecemos con vida en esta dimensión, nos corresponde a cada uno encontrar esa felicidad a la que se tiene derecho. Debemos estar atentos en todo aquello que nos propicie felicidad, como también ante todo lo que le evita, sorprendernos auténticos en nuestra manifestación por su logros, sin dar paso a la dependencias, a todo lo que puede generar sufrimiento en pro de mantener la felicidad, aun si quienes nos acompañan en ella   desaparecen.

Wikipedia nos indica, que la felicidad es un estado del ánimo resultado de una actividad neural fluida en la que los factores internos y externos interactúan estimulando el sistema límbico. En dicho proceso se pueden experimentar emociones derivadas

Hay quienes piensan, que la felicidad depende de uno mismo, de lo 'fuerte' que uno sea, de lo valiente, espabilado, sagaz, capaz... en definitiva, de cualidades que son dependientes de otros factores que nada tienen que ver con el estado de flujo asociado a la felicidad, y que por efecto de esta, experimentamos las otras. La personalidad es la región de nuestra mente que administra los recursos, marca prioridades y establece objetivos; pero no es capaz de imbuirnos estados anímicos, estos son el resultado de la suma de procesos neuroquímicos en los que nuestra persona poco o nada tiene que ver. Podremos favorecer o dificultar que sucedan, pero no impedirlos.

Con mucho interés se ha escrito sobre este tema, hay un gran número de páginas que expresan el sentir de quienes las han escrito de acuerdo a su percepción, así se encuentra por ejemplo, lo que  nos  aportan las Pequeñas Hermanas de Jesús, una comunidad de religiosas francesa,  que elaboró una serie de aforismos para una vida de buenaventura. O sea, una vida feliz. Estos son algunos de ellos:

  • Bienaventurados los que se ríen de sí mismos, porque siempre tendrán abundante conversación.
  • Bienaventurados los que distinguen una montaña de un montículo, porque se ahorrarán muchos disgustos.
  • Bienaventurados los que callan y escuchan, porque aprenderán cosas nuevas.
  • Bienaventurados los que escuchan la llamada del prójimo sin creerse insustituibles, porque sembrarán alegría.
  • Bienaventurados los que sepan ver las cosas pequeñas con seriedad y las grandes con tranquilidad, porque llegarán lejos en la vida.
  • Bienaventurados los que puedan contemplar con benevolencia el comportamiento de los otros, incluso cuando las apariencias indiquen lo contrario, porque, aunque los tomen por ingenuos, ése es el precio del amor.

Por su parte,  el catalán José Ferrater Mora (1912-1991) en su diccionario filosófico en donde  recuerda las variadas perspectivas desde las cuales se intentó definir la felicidad. Así comenta, que  para San Agustín era el fin de la sabiduría y para Santo Tomás, "un bien perfecto de naturaleza espiritual".

Se nos agrega además, que Aristóteles (con Platón y Sócrates motores iniciales del pensamiento occidental) identificaba la felicidad con las "mejores actividades". Luego, se trata de saber cuáles son esas mejores actividades. Por este motivo, para Ferrater Mora el concepto de felicidad es vacío si no se refiere a aquello que la produce. Aristóteles, en realidad, justificaba todo aquello que conduce a la felicidad, a la que consideraba como un fin y que entendía como un estado de plenitud y armonía del alma.

Para Emanuel Kant, el gran filósofo idealista del siglo dieciocho, figura esencial para la concepción de la ética, no creía que la felicidad fuera un fin en sí mismo. Kant ponía el acento en la voluntad que guía los actos humanos y sostenía, que estas acciones debían apuntar a la libertad, la dignidad, la verdad, y a convertirse en leyes válidas para todos. Si esto ocurriese, sobrevendría una consecuencia llamada felicidad.

Se ha escrito también en pro de la relevancia del tema, que en el transcurrir del tiempo, muchos años después, ya en el siglo veinte, el médico y filósofo Víctor Frankl avanzaría en esa misma dirección. "Lo que el ser humano quiere realmente no es la felicidad en sí, decía, sino un fundamento para ser feliz. Si tenemos ese fundamento, la felicidad vendrá por sí misma, y cuando menos nos preocupemos de ella, más seguros podemos estar." Quizás aquí esté, después de todo, el quid de la cuestión, nos señala Sergio Sinay y al respecto formula las siguientes preguntas:   ¿Puede ser la felicidad una meta? ¿Puede ser atrapada, medida, envasada, pesada, planificada? ¿Puede ser encargada de acuerdo con nuestro talle? ¿O es consecuencia de nuestras acciones, algo que nos alcanza sin anuncio previo, cuando estamos comprometidos en vivir una vida con propósito, ligada a valores que trascienden la inmediatez y lo material?

Nos agrega Sinay, que quienes una y otra vez emprenden mediciones estadísticas u observan conductas humanas como quien espía a conejitos de indias en cámaras vidriadas, parecen creer que, en efecto, se puede obtener la fórmula de la felicidad y, además, que es posible difundirla y convertirla en un nuevo bien de consumo. Sin embargo, este tipo de experimentos no suele ir más allá de una reiterada e insuficiente equiparación entre felicidad y placer o felicidad y bienestar. De hecho, pensaba Frankl, el placer (como el poder) puede ser un fin en sí. El placer y el poder no nos permiten ir más de allá de nosotros mismos, nos exigen desentendernos de los otros para dedicarnos a su siempre imposible perpetuación.

En cuanto al bienestar, que en las encuestas se suele usar como equivalente de felicidad, Manfred Linz, investigador del Instituto Wuppertal, de Alemania, en donde dirige el proyecto Ecosuficiencia y Calidad de Vida  lo define como un compuesto de tres elementos: a) riqueza de bienes, b) riqueza de tiempo y c) riqueza relacional.

Nos recuerda Sinay, que una buena noticia para estos tiempos de crisis es que, al parecer, la riqueza de bienes no asegura la felicidad. Pruebas al canto: en La pérdida de la felicidad en las democracias de mercado, el investigador Robert Lane concluye que, una vez dejada atrás la línea de la pobreza, no está claro que el dinero y el consumo proporcionen felicidad. Muestra Lane cómo, según miles de encuestas, entre 1948 y 1970 los salarios en Estados Unidos se duplicaron, mientras que la cantidad de personas que se manifestaban felices no aumentó. Entre 1975 y 1995 el producto bruto interno de ese país se incrementó en un 40 por ciento, pero la curva de la felicidad se mantuvo inmóvil. Las otras dos riquezas, en cambio, pueden incrementarse aun (o especialmente) en tiempos difíciles. La riqueza relacional se refiere a nuestros vínculos, a la variedad y profundidad de éstos, a las experiencias compartidas con otros, a los proyectos comunes en los que prevalece el factor humano; se trata del reconocimiento, del respeto, del afecto que circula. Y cultivar esta riqueza necesita de la otra: la de tiempo. Están íntimamente relacionadas entre sí, pero no necesariamente con la riqueza de bienes. "Aspirar a cada vez más bienes, dice Linz, a cada vez más cantidades de todo lo que me pueda permitir, suele ir en detrimento del tiempo disponible y de las relaciones logradas. Y cuando me importa demasiado lo que desearía poseer, eso menoscaba la satisfacción de disponer de mi propio tiempo y vincularme con otras personas."

Ante esa pregunta, Víctor Frankl respondería, como lo hace en El hombre doliente, que "la felicidad no se puede fabricar. Sólo puedo ser humano y realizar mi individualidad en la medida en que me trasciendo a mí mismo de cara a algo o a alguien que está en el mundo. Ese algo o alguien es lo que debo tener presente". Trascender, en ese sentido, es encontrar el sentido de la propia vida, los valores que la sustentarán, los otros que la compartirán. La voluntad ética que la sostendrá. En la era del derrumbe de las bolsas de valores (económicos, mensurables), son otros valores los que podrán constituir la felicidad que nos alcance. "La felicidad -decía el ya nombrado Kant- tiene un valor relativo frente a la buena voluntad, ya que la felicidad del malvado genera repulsión al observador objetivo, como si sólo fuéramos dignos de ser felices cuando poseemos una buena voluntad".

Sinay agrega una valiosa aportación, cuando nos indica, que acaso sea más acertado compararla con la estela que deja en el agua una embarcación cuando navega. Es decir, no está delante de nosotros, esperando a que lleguemos a ella, sino que aparece como una consecuencia de nuestras decisiones, nuestras elecciones, nuestro propósito. El agua es la vida, la embarcación es nuestra vida, la estela es la felicidad. No hay huella si no hay navegación, y ninguna embarcación navega por una estela prefijada. La produce al pasar. Si hubiera alguna fórmula para la felicidad, seguramente no estará en las estadísticas ni en las encuestas. Nadie puede prometerla. Quizá ni siquiera pueda afirmarse que la felicidad sea un derecho o un deber. Es siempre una consecuencia. La consecuencia de una manera de vivir. Si nos hacemos responsables de nuestra vida, no deberemos esperar que otros nos hagan felices, y tampoco otros resultarán culpables de que no lo seamos.

 Por último,  hay que recordar a Martin Seligman, uno de los fundadores de la psicología positiva, quien  menciona en su libro felicidad auténtica que la felicidad es como un conjunto de:

  • Emociones positivas: Tales como éxtasis y la comodidad.
  • Actividades positivas: Tales como la concentración y el cumplimiento de nuestras tareas.

Lo cierto, que cada uno de nosotros, experimenta la felicidad y le da el valor de a cuerdo  a su manifestación. La felicidad es propia y su alcance y repercusión es propio.

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    Carlos

    La importancia actual del estudio de las emociones humanas estriba en la propagación de los medios informáticos.

    por: Carlosl Autoayudal 15/08/2010 lVistas: 192
    jose cukier

    Resumen El autor del trabajo despliega el tema de la teoría y clínica del envejecimiento. En la parte teórica desarrolla el envejecimiento desde tres perspectivas; temporal, de las fuentes pulsionales y tópica. En la parte clínica, justifica metapsicológicamente algunas manifestaciones sintomáticas y presenta el material clínico de un paciente Mario en la época del envejecimiento.

    por: jose cukierl Psicología> Psicoanalisisl 31/07/2008 lVistas: 1,106
    Carlos

    Se señala, que respetar el sí mismo es vivir de un modo autentico, hablar y actuar de acuerdo con nuestras convicciones y sentimientos más íntimos. Respetar el sí mismo significa negarse a aceptar la culpa inmerecida y hacer todo lo posible por corregir la culpa que podamos haber merecido.

    por: Carlosl Autoayudal 27/05/2012
    Carlos

    El comportamiento asertivo es un estilo natural que equivale a ser directo, franco y respetuoso cuando se trata con los demás. Una persona asertiva debe ser capaz de evitar la manipulación de los demás para poder comportarnos según nuestras ideas y derechos sin herir a los demás.

    por: Carlosl Autoayudal 27/05/2012
    Carlos

    la autorrealización es la ultima pero más importante de las necesidades del ser humano. El cumplimiento de esta necesidad hace que nos realicemos plenamente como personas y podamos ser verdaderamente felices.

    por: Carlosl Autoayudal 27/05/2012
    Carlos

    muchas personas guían su conducta según lo que los demás esperan de ellas, sin pararse a pensar en lo que ellas realmente necesitan. El autorespeto significa valorar mi propia existencia. Cuando me valoro a mí Mismo /a, también tendré respeto hacia quienes me rodean y hacia la vida.

    por: Carlosl Autoayudal 27/05/2012

    La importancia del Desarrollo personal en el ser humano en las empresas y en la vida personal, es necesario que las empresas y/o organizaciones afloren las cualidades que todas las persona lleva dentro de sí, que permitan a todos los participantes despertar y desarrollar habilidades y actitudes, ya que con esto haría más competiviva a las empresas y lograrían mayor realización a los seres humano.

    por: ricardol Autoayudal 27/05/2012
    Antonio Jódar Calpe

    ¿Cómo vas a hacerlo? Es la pregunta en entredicho. Si el amor es la voz de los dioses, la terquedad es la voz de los humanos y esa terquedad proviene de ideas preconcebidas. Así pues, la idea preconcebida se ejecuta por la voluntad y parece lógico. Sin embargo, la voluntad no siempre se ajusta a la imaginación, siendo esta última la que decide el desenlace.

    por: Antonio Jódar Calpel Autoayudal 13/05/2012 lVistas: 17
    Carlos

    La ternura es una actitud afectiva interior y no se limita a las manifestaciones externas, que pueden ser puramente convencionales.

    por: Carlosl Autoayudal 09/04/2012 lVistas: 46
    Carlos

    De dice que el dolor emocional que alguien nos haya causado, lo causó en el presente. No atormentemos nuestro espíritu prolongando a través del rencor un dolor que no hemos originado.

    por: Carlosl Autoayudal 09/04/2012 lVistas: 46
    Carlos Mora Vanegas

    La persona con fortaleza puede vencer todos los peligros, obstáculos y penalidades que se le atraviesan en su camino, es perseverante, paciente y magnánimo. Se debe cultivar día con día para ir acrecentándola en el tiempo y lograr los propósitos aaWWW.c

    por: Carlos Mora Vanegasl Noticias & Sociedadl 11/05/2012
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    Nuestra naturaleza de buda, por consiguiente, tiene un aspecto activo que es nuestro "maestro interior". Desde el momento mismo de nuestro

    por: Carlos Mora Vanegasl Espiritualidadl 09/05/2012 lVistas: 28
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    Sólo aquel que ha sido iluminado por la Luz del Conocimiento Supremo, es un verdadero Maestro

    por: Carlos Mora Vanegasl Espiritualidadl 09/05/2012 lVistas: 20
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    sus primeros verdaderos éxitos ante el público datan de 1831, cuando aparece La Peau de chagrin, que aparece en la Revue de Paris. Esta novela, de carácter semifantástico, recibiría el elogio de la crítica (entre ellos, el anciano Goethe) y del público, y sellaría así el prestigio literario de Balzac

    por: Carlos Mora Vanegasl Literatural 09/05/2012 lVistas: 26
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    Todas las cosas bajo el Cielo gozan de lo que es, lo que es surge de lo que no es y retorna al no-ser, con el que nunca deja de estar ligado.

    por: Carlos Mora Vanegasl Espiritualidadl 01/05/2012 lVistas: 15
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    Se estima que el Taoismo es practicado por aproximadamente 50 millones de seguidores, principalmente en China y otros países asiáticos

    por: Carlos Mora Vanegasl Espiritualidadl 01/05/2012 lVistas: 12
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    De nada servirá inculcar nuevas habilidades a los empleados si no poseen la actitud correcta (no están predispuesto desde su mundo interno para tomarlas), ni mucho menos generarles un compromiso con la gestión del conocimiento.

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    Se comnta que el capital humano es un término usado en ciertas teorías económicas del crecimiento para designar a un hipotético factor de producción dependiente no sólo de la cantidad, sino también de la calidad, del grado de formación y de la productividad de las personas involucradas en un proceso productivo.

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