Superando La Melancolia
Resumen
Las emociones y sus capacidades energéticas, son capaces de dar paso a estados anímicos, que de acuerdo a quien los experimenta, puede hacer surgir diferentes manifestaciones que pueden ir desde el gozo, la felicidad, la ira, la rabia, la tristeza, la melancolía.
No nos debemos anclar en la melancolía, ancalarnos en ella y dejarmos atrapar por su alcance, lo que nos puede repercutir en nuestross estados anímicos, repercusiones, de ahíla importancia de adentrarnos en lo que involucra.
Se dice que esta involucra: Dolor, tristeza e inhibición profundos, generalmente relacionados con algo o alguien a quien el paciente echa de menos.
Generalidades, considerciones, alcance
la melancolía se singulariza en lo anímico por una desazón profundamente dolida, una cancelación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de toda productividad y una rebaja en el sentimiento de sí que se exterioriza en autorreproches y autodenigraciones y se extrema hasta una delirante expectativa de castigo. Este cuadro se aproxima a nuestra comprensión si consideramos que el duelo muestra los mismos rasgos, excepto uno; falta en él la perturbación del sentimiento de sí. Pero en todo lo demás es lo mismo. El duelo pesaroso, la reacción frente a la pérdida de una persona amada, contiene idéntico talante dolido, la pérdida del interés por el mundo exterior -en todo lo que no recuerde al muerto-, la pérdida de la capacidad de escoger algún nuevo objeto de amor -en reemplazo, se diría, del llorado-, el extrañamiento respecto de cualquier trabajo productivo que no tenga relación con la memoria del muerto. Fácilmente se comprende que esta inhibición y este angostamiento del yo expresan una entrega incondicional al duelo que nada deja para otros propósitos y otros intereses. En verdad, si esta conducta no nos parece patológica, ello sólo se debe a que sabemos explicarla
La enciclopedia Wikipedia nos indica sobre ello, que la melancolía (del griego clásico μέλας "negro" y χολή "bilis") es un estado anímico de depresión sin causa específica. Se caracteriza por la falta de entusiasmo y predisposición a la actividad en general. Fue reconocida primero como una enfermedad en los siglos V y IV antes de Cristo, detallada en los fragmentos hipocráticos. Consistía en la "aversión a los alimentos; abatimiento; insomnio; irritabilidad e intranquilidad", causada por "la acción residual de la pena y el miedo." Hoy en día se cree que lo que se denominaba melancolía es en realidad lo que nosotros llamamos depresión clínica.
Se agrega , que el término melancolía viene de la vieja teoría griega de los cuatro humores: las enfermedades eran causadas por un desequilibrio en uno de los cuatro fluidos corporales básicos; de la misma manera, existían cuatro tipos de personalidades, cada una relacionada con un fluido en particular. La melancolía era causada por un exceso de bilis negra. De ahí proviene su nombre: μέλας mélas, "negro", y χολή kholé, "bilis". Una persona naturalmente predispuesta al exceso de bilis negra tendía a la melancolía.
Durante el comienzo del siglo XVII, surgió en Inglaterra un curioso culto a la melancolía. Se creía que ésta era causada por la inseguridad religiosa, consecuencia natural de Reforma inglesa, y el profundo interés de la época por el pecado, la perdición y la salvación.
En la música, el culto a la melancolía está asociado con John Dowland, cuyo lema era "Semper Dowland, semper dolens" ("Siempre Dowland, siempre en pena"). El hombre melancólico, visto por sus contemporáneos como una molestia y un peligro, tiene su máximo exponente en Hamlet, el "danés melancólico". Otro exponente literario de este clima cultural son los últimos escritos de John Donne, que giran constantemente en torno a la muerte. Sir Thomas Browne, con su Hydriotaphia y Urn Burial, y Jeremy Taylor, autor de Holy Living and Holy Dying son otros escritores representativos cuyos trabajos incluyen numerosas cavilaciones acerca de la muerte. Pero es Robert Burton, con su Anatomy of Melancoly, quien nos brinda el más profundo y completo estudio de este fenómeno. El libro trata la melancolía desde el punto de vista médico y literario
clinicapsi.com/melancolia.htm, nos acomenta al respecto del tema, que la melancolía no es considerada una entidad nosográfica independiente por el manual de los trastornos mentales (DSM-IV). Sino más bien como una manifestación corriente de las personas. Sin embargo para la perspectiva psicoanalítica el término melancolía adquiere una importancia decisiva. Se trata de una de las subcategorizaciones de la psicosis. Así la psicosis se subdivide en paranoia, esquizofrenia y melancolía. Caracterizada esta última por ser una posición subjetiva donde la relación con los objetos toma características de totalidad.Como rasgo característico se puede manifestar la alternancia con un posicionamiento maníaco, situación que muestra semejanzas con lo denominado por la psicología y la psiquiatría como "Trastorno bipolar"
elalmanaque.com/Medicina/lexico/melancolia.htm,, por medio de Mariano Arnal, nos lega, que la palabra melancolía nació como término médico, fruto de la doctrina llamada "humorista", que ocupó la mayor parte de nuestra historia de la medicina, y que vuelve a despuntar esporádicamente porque sus fundamentos no se mueven de sitio. Resulta divertida la definición antigua de "humorista": decíase del médico partidario de las doctrinas del humorismo". Y "humorismo" era la doctrina médica antigua definida ya por Hipócrates, que explicaba la salud y la enfermedad por la acción equilibrada o desequilibrada de los humores en el cuerpo. La crasis era el equilibrio entre los cuatro humores básicos (sangre, flema, bilis y atrabilis -humor negro o melancolía-); y se llamaba crisis a la expulsión de los humores mediante el sudor, los vómitos, la expectoración, la orina, las deyecciones.... En el proceso de la enfermedad los médicos tenían estudiado cuál era el momento crítico, es decir aquel en el que se debía producir la expulsión de los malos humores. Quede constancia que las expresiones crisis y estado o momento crítico están sacadas de la antigua "medicina humorista". En cuanto a la melancolía, sigue formando parte de los cuadros clínicos, y se la define como una psicosis que se caracteriza por depresión profunda, dolor moral, sentimiento de culpabilidad, de desmoronamiento, de autodesprecio, afecciones que van acompañadas por inhibición psicomotriz, lentitud del pensamiento y malestar corporal de tipo hipocondríaco. Un cuadro que puede colocar al paciente al borde del suicidio. Esta enfermedad, igual que la tuberculosis, fue elevada a la categoría de sublime por el romanticismo. Estuvo presente en nuestra cultura y en nuestra lengua desde siempre, sufriendo diversas modificaciones (melangía, metralgía, melarchía... ) que no prosperaron. Debido a su buena prensa, la melancolía ha sido objeto de obras literarias y pictóricas. Tirso de Molina compuso la comedia El Melancólico, que tuvo un gran interés para el público porque veía en el protagonista al enigmático y melancólico Felipe II.
Nos indica Arnal, que quizás es en esta palabra en la que mejor se sintetiza la convicción profunda de que el espíritu humano viaja por el cuerpo en las secreciones, llamadas también "humores". La melancolía es, en efecto, un humor negro, es decir una secreción glandular negra. Porque así lo entendían los griegos crearon la palabra melagcolia (melanjolía). Está formada por melan (mélan), que significa negro, más colh (jolé), que significa bilis, hiel. No olvidemos que de este segundo elemento se ha formado cólera (la cólera y el cólera; humores en ambos casos). En latín prefirieron la forma melancholia, trascripción del término griego, al latino atra bilis (bilis negra), del que se formó como cultismo el término "atrabiliario", que entró en nuestra lengua como galicismo, pero que no ha hecho fortuna. Para los griegos melancolía significó desde el primer momento tanto el hecho fisiológico de la secreción y circulación por el cuerpo de "humor negro", como su resultado psicológico. Y aun cuando el uso de esta palabra se fue decantando cada vez más hacia su vertiente anímica, siempre estuvo presente para los griegos su valor primitivo. El adjetivo melagcolikoV (melanjolikós) significa preferentemente la afección anímica (triste, melancólico, de humor sombrío).
*Fuentes debidmente señaladas.
Docente universitario de postgrado, Faces, Universidad de Carabobo. Extae
carmorvane |@hotmail.com
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