Juan Molina Farfán
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Estudiante de Doctorado en Educación, Florida Christian University, EEUU. Magíster en Artes con mención en Lingüística, Profesor de Inglés y Licenciado en Educación, Universidad de Concepción. Diplomado en Applied Linguistics for EFL Educators. Docente Departamento Lenguas Universidad Católica de la Santísima Concepción. Concepción - Chile
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Este trabajo aborda, principalmente, algunos aspectos vivenciales de la experiencia de interpretar del inglés al español y viceversa. Enunciamos algunas ideas prácticas que pueden ayudar a quienes estudian o ejercitan la traducción o la interpretación en estos y otros idiomas. Finalmente, sugerimos algunos títulos que pueden ayudar a profundizar en el arte de la traductología.
El significado práctico de adorar a Dios no tiene que ver con una actitud religiosa o una postura. No implica aspectos externos, sino con la "actitud de nuestro corazón". El Padre busca adoradores, a aquellos que le adoran en espíritu y en verdad. ¿Qué nos hace verdaderos adoradores de Dios? ¿Nuestras posturas externas? ¿Nuestra palabrería o un corazón rendido a los pies de nuestro Dios?
Principios sin presencia no sirve de mucho. Sin embargo, el disfrutar de Su gloriosa presencia nos trae gozo y nos enseña a guardar sus mandamientos. Esto ocurre en Amor y Adoración a Él. La presencia de Dios me lleva a descubrir el propósito de Dios en mi vida y el propósito me lleva a la decisión en el caminar con Él y la decisión me lleva finalmente a la Acción. Esto naturalmente produce fruto y frutos en mi vida.
Una aplicación interactiva multimedial puede ser una herramienta útil para un profesor de idiomas con el propósito de complementar el proceso de enseñanza-aprendizaje de una lengua extranjera. Las tendencias de CALT y CALL (Computer Assisted Language Teaching y Computer Assisted Language Learning, respectivamente) en la enseñanza de lenguas desafían al profesor de idiomas a visualizar y crear nuevos ambientes de aprendizaje, transformado el proceso en algo más significativo y dinámicos.
En Cristo, el Padre nos escogió desde antes de la fundación del mundo, para ser santos (apartados) para su gloria y por su gracia. Esto se entiende sólo a la luz del propósito eterno de Dios de tener una familia semejante a Su Hijo. Somos reyes y sacerdotes delante de Dios, nuestro Padre. Entender esto, implica comprender que Dios nos ha dado un territorio para gobernar y un lugar espiritual donde ejercer nuestro oficio sacerdotal. Desde el principio este fue el anhelo del corazón de Dios.
La iglesia parece haber olvidado su rol de ser "testigos de Jesucristo" y parece haberse encerrado en un "salero", perdiendo las propiedades que Dios le otorga como "sal y luz del mundo. Cuando esto sucede, Dios toma la iniciativa y nos habla de diferentes maneras. En Chile, esto ha ocurrido con dos hechos que han puesto a nuetra nación en el centro de la noticia este año. Es importante notar que Dios nos ha llamado al arrepentimiento como iglesia, para que Él pueda sanarnos y hacer maravillas.
El objetivo de este artículo es analizar, a la luz de la escritura, cuál es nuestro rol como iglesia, tanto en el contexto histórico como cultural en que nos movemos, para tocar y alcanzar la sociedad y las generaciones sobre las que tenemos influencia hoy. Nos inspiramos en el motor de acción principal que movió a Jesús aquí en la tierra, el poder del Espíritu Santo. Fue ese mismo motor que impulsó a los santos hombres de Dios que nos precedieron y hoy es nuestro tiempo y turno para accionar.
Hay un solo lugar donde podemos ser transformados enteramente y este es Su presencia. En ella, podemos ver por el Espíritu Dios nos ve. Identidad es lo que Dios dice de nosotros y no es lo que pensamos u otros dicen de nosotros. Es necesario que el Espíritu de Dios reafirme nuestra identidad, nos enseñe a entrar en intimidad y nos transforme así como el alfarero trabaja el barro en sus manos. El Señor nos enseñará a ver las estrategias del diablo y enfrentarlas en su palabra y en sus promesas.
