Eduardo Escardo
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Mi interés por las finanzas personales no es algo novedoso. Hubo temas relacionados que me fascinaron desde siempre, como las inversiones y la capacidad del dinero de multiplicarse cuando es bien administrado, pero poco a poco fui encaminándome hacia el Planeamiento Financiero. Finalmente, una crisis económica personal me hizo recurrir a esta herramienta como alternativa de revertir las cosas y retomar el control de mi situación financiera.
Esta experiencia me ha estímulado a difundir el planeamiento financiero: todo ese trabajo de reconocimiento de nuestra situación económica actual, nuestra situación soñada y creación de planes de ataque que nos lleven de la realidad al sueño. Y nos guste o no, todos tenemos que lidiar con decisiones financieras, lo que convierte a esta herramienta en algo útil para todos.
Tener una hoja de ruta que guíe nuestras decisiones financieras puede significar la diferencia entre una vida llena de estrés por causa del dinero o una vida de independencia financiera en la cual nosotros tenemos el control de lo que pasa con nuestro capital.
Soy administrador de empresas de profesión con seis años de experiencia en la industria de seguros. Tengo también más de cuatro años de experiencia como profesor de un Instituto en Lima. Hoy fusiono mi experiencia laboral en ambas escuelas y mi pasión por las finanzas para asesorar a quienes deseen tomar las riendas de su situación financiera.
Actividad Reciente
Este término hace referencia a la posibilidad de vivir y sostener el estilo de vida con los ingresos pasivos, independiente de los ingresos que se puedan generar mensualmente por la actividad principal de la persona.
Un presupuesto personal, al igual que la versión que usan las empresas, es uno de los mejores mecanismos de control para nuestras finanzas personales. Nos permite saber cuánto dinero ingresa y cuánto estamos gastando mensualmente, ofreciéndonos la posibilidad de hacer ajustes en el camino.
Frugalidad es un término que empieza a ponerse de moda como consecuencia de las últimas tendencias en patrones de consumo y endeudamiento que nos agobian cada día más. Ser frugal es vivir con menos de lo que generamos en ingresos y alimentar nuestro futuro financiero como consecuencia de ello.
Muchas de las decisiones financieras que tomamos en el camino para "mejorar" nuestra situación son esfuerzos en vano. Para evitarlo y conseguir que estos esfuerzos sean sostenibles en el tiempo, es necesario hacer un ejercicio de determinación de objetivos. Una vez definidos e interiorizados los objetivos, implementar y mantener cualquier cambio es más factible y tendrá resultados exitosos.
