Waldylei Yépez
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Nació el 3 de Febrero de 1986 en Venezuela. Perdió a su padre cuando tenía tres meses, hecho que repercutirá en ella significativamente. De esta forma, se cría bajo la tutela de su abuela y madre, figuras que dejarán una profunda e indeleble marca en su personalidad y corazón. En su cualidad de buena estudiante, logra destacarse entre sus compañeros de clase y con ello alcanza la asignación a estudiar la carrera de Ingeniería en Informática. Así mismo, su empeño y actitud autodidacta la llevan a incursionar el mundo de las computadoras, la seguridad informática y la creación web, bajo la figura de quienes serían sus mentores a lo largo de los años. Los hechos inesperados ilustran muchas páginas del libro de su vida, entre ellos la tragedia. Las tristezas, desilusiones y decepciones también forman parte de aquellas páginas, pero siempre compensadas, de alguna manera, con alegrías, ilusiones y afirmaciones de amistad. En muchas ocasiones, su estilo llegar a ser como su rumbo: impredecibles. Encontramos a una Waldylei romántica, enamorada, como también nos topamos con una chica crítica de su entorno, de lo que ocurre a nivel general. Vemos personajes, perspectivas, ideas y vivencias. Percepción y subjetividad son la mezcla en todas sus ideas. La empatía protagoniza en sus textos. http://www.darkisx.com
Actividad Reciente
La primera vez que leí el término de co-creación fue en una carta de Zakairan, posteriormente me encontraría aquella palabra en otros sitios y me la dirían otras personas, más no la había usado mucho hasta ahora. Citando a Zakairan, también me atrevo hacerlo con el Kybalión de los Tres Iniciados que asegura que el Universo es Mental y eso es lo mismo que mantienen los Metafísicos. De eso trata la presente, La Co-Creación de Tu Universo a través de tu Mente.
Mis emociones vuelan a través de mis silencios, y al caer la noche, mis estrellas se engalanan festejando tu presencia en medio de ellas, iluminando como soles que aclaran las sombras de la noche, y todas juntas bailan al sonar de tu voz, voz que se vuelve canto, voz que me arrulla como un cálido manto…
Aquel era un Castillo como cualquier otro, pero único como cualquier otro. Dentro de él muchos eran los caminos y habitaciones, parecía que no tuviera fin pues poseía una profundidad como la que posee cada ser, cada persona. Era un bonito Castillo, rodeado de vegetación y un hermoso lago azul del cielo.
Aquellos días que parecen más comunes, son los días que terminan siendo lo contrario. El sonido del viento meciendo unas hojas es único, y al mismo tiempo común. El canto de un pajarillo posado en un árbol es algo que puede catalogarse como "ordinario", pero no siempre lo que parece ordinario es tal. Incluso lo más simple tiene profundidad, y lo más profundo puede ser tocado por la luz.
Este ha sido un día muy lluvioso en la ciudad. Puedes respirar el frío. Esta manta gruesa sobre mi cuerpo me ayuda a no titiritar, aunque mi alma es todo un temblor ahora. Estoy sola entre estas cuatro paredes, con un mundo desordenado en la cabeza, con un tráfico terrible de ideas que no van ni vienen de alguna parte, y ni siquiera sé si realmente son ideas o si serán voces que me atormentan. Olvidé quién soy pues lo que en este momento soy, no es lo que los demás acostumbran a ver...
El Amor es una de las maravillas del mundo, de hecho, creo que es la principal de todas. Él une lazos de manera insospechable, crea puentes “imposibles” de edificar y trae a la realidad los sueños más fantásticos. El verdadero Amor no está limitado por tiempo ni espacio, y aparece cuando menos esperas y en quien menos lo crees. Autónomo entre autónomos así es el Amor, así es el Corazón…
¿Alguna vez has escuchado la frase: “Se acabó el amor”? Es fácil asimilar lo que se quiere expresar con ella porque desafortunadamente se ha vuelto cotidiana, entonces la interpretamos en el sentido en que se pronunció. Sin embargo, ¿Esto será posible? Para ello te invito a preguntarte primero si el amor es algo “tangible”, si es algo que se puede “medir” o si se puede usar en él algún sistema de medida, si pesa tantos kilos o si hablamos de metros o kilómetros.
Releyendo el libro de mi vida encuentro páginas muy hermosas de cuando yo tenía un amigo, una persona que me mostró su apoyo y su comprensión, con la cual pasé muchas horas de mi tiempo al transcurrir los meses, a quien le conté mis sueños y esperanzas, quien se río de mis chistes y con quien compartí más de alguna foto en aquel viejo álbum. Recuerdo el día que me habló de su casa en construcción, de la chica que le gustaba, de las dificultades de su vida académica y ...
Es difícil sacar la cuenta de cuántas palabras he llegado a escribirte a lo largo de este tiempo. Lo único que podría asegurar es que han sido cientos de palabras nacidas del amor más profundo que pueda sentir. Son tantas las cosas que te he dicho en todas mis cartas, y seguramente he repetido un gran porcentaje de todas esas frases pero igual cada vez que te escribo es como si fuera la primera vez, cada palabra está llena de amor y energía renovada.
Cuando era niña, y estudiaba en aquella escuela, no logré hacer muchos amigos. Quienes me acompañaban en cada clase tan sólo eran mis compañeros. Recuerdo haber sido siempre tímida y reservada, podía permanecer en absoluto silencio mucho rato sin problemas. Por lo general, siempre estaba sola en el tiempo de recreo, a menos que una amiguita me instara de alguna manera para acompañarla hasta la cerca detrás de las aulas donde su madre le esperaba con el desayuno.
