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Se intenta explicar a la luz y sombras de los hechos más relevantes el giro de las relaciones colombo-venezolanas a partir de la toma de poseción del presidente Santos
Que yo recuerde, que no fuese una propia, nunca había causado en Venezuela tanto revuelo una campaña electoral como la que ahora se desarrolla en Colombia. Sé que esta impresión que tengo daría una investigación mayor, pero a ojo de buen cubero parece ser cierto lo que observo, máxime ahora cuando además de Mockus, Santos, Sanín, Petro y otros, haya aparecido, oh sorpresa, la candidatura del presidente venezolano Hugo Chávez.
Lo que hay en Serrat es, imagino, un cambio en la sintonía de sus edades, haceres y quereres. Pero bueno, a esto llaman madurar: que quien menos esperas te de un garrotazo donde más pueda penarte y lo aguantes. Pero no nos pongamos gramáticos. Pamplinas, pamplinas, que aún queda mucho Fito Páez por delante.
Ahora Obama ya no es blanco o negro. Es el presidente de la nación más poderosa y frágil del planeta y personifica una esperanza para los suyos y para el resto de los países de la tierra, que somos todos. Hagamos votos para que su mandato sea de paz, comprensión y rescate de la deteriorada imagen internacional de su país que tanto ha dado de almorzar a la izquierda y al terrorismo internacional. Que sea sembradío de principios democráticos por los que aquí, en Venezuela, más que petróleo, también peleamos con tesón.
Análisis de veinte años de las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela, a partir de dos momentos o hechos claves.
Fidel Castro parece haberle dicho adiós a la vida pero no al poder.
Visión y revisión de la libertad de expresión en Venezuela.
UNA SOMERA REVISION de lo que Venezuela es como nación pondría en evidencia tres costuras de su historicidad. Geografía, caudillismo y petróleo, son los hilos para desalambrar ese entuerto. Porque al preguntar y proponer respuestas sobre lo que es dicho país, hay que hacer referencia obligada a esos elementos centrales que constituyen el nudo de su identidad como vocación colectiva.
El presente es demasiado complejo como para no tratar de comprenderlo. Huir de él sería una alternativa. Tratar de cambiarlo otra. Acomodarse a él una tercera opción. ¿Qué podemos hacer?

