Juan Carlos Yago
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Yago hoy centra sus energías en la ayuda directa e indirecta a los demás, procurando un mayor bienestar espiritual y físico de la especie humana a través de la energía que transmite con su propio ser, con la propagación de su cosmovisión telúrica y por medio de su propuesta cosmochamánica, dada a conocer de modo mediático, vis a vis y otros medios, pretendiendo llevar este mensaje a todos y cada uno de los seres humanos. A través del abrazo cosmochamánico, sin más, enriquece el poder y la luz interior de cada persona que acude a él y le da buena suerte. No es el caso de los corruptos o los poderosos ciegos y perversos, a quienes puede inquietar y azuzar hasta el punto de que el gesto se transforma en estigma que, al cabo, puede ser determinante.
Yago pretende la Unidad de los actuales casi siete mil millones de seres humanos (su yonuismo) y prepara la celebración positiva del Año Global 2022, ante el que ofrece, además, protección telúrica. A los líderes del mundo les propone crear la capitalidad del Planeta.
Juan Carlos YAGO no es nadie y es todos y cada uno de los seres humanos que han poblado, pueblan y poblarán el globo terráqueo, tan amenzado hoy por tantas injusticias, desigualdades y abusos del dinero por el puro dinero y por mentes degeneradas que destruyen legal o inconscientemente La Tierra.
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Son los líderes del mundo quienes pueden facilitar, con su poder político, la distribución más justa de la riqueza y de la ecuanimidad social, evitando injusticias a sus congéneres y procurando el verdadero bienestar de la ciudadanía. El alcalde de León es uno de los invitados a realizar ese esfuerzo por encima de los intereses financieros o partidistas. Una humanización de su cometido político que, como a otros líderes, le propongo con mi desconcertante y depurativo abrazo cosmochamánico.
La Red de Ciudades Literarias de la UNESCO busca nueva incorporación. Entre otras candidaturas se encuentra la de la urbe española de León, pero durante el 2009 se han producido en esa capital una rueda de inconvenientes y lamentables acontecimientos relativos la literatura y al devenir cultural local que la enturbian. La tan indeseable crisis económica se extiende a otros planos, como el cultural, con cierre de editoriales y ausencia de incentivos de diversa índoles. Toda una crisis de valores.
¿Acaso no es posible una unión espiritual, política y económica de todas las naciones? El mundo hoy es un caos en la economía, en la distribución de la riqueza. Por si fuera poco, se utiliza a la medicina y a la salud para generar dividendos, sin importar las muertes que produzca. El mundo reclama un cambio radical. Un nuevo sistema, síntesis de lo mejor de todos los anteriores. Han de eliminarse todas las fronteras, tanto físicas como ideológicas y hacer que la ONU no tenga pies de barro.
La demagogia es un arma peligrosa que puede volverse, como un bumerán, contra quien la profiere. Francisco Fernández ha traicionado su programa socialista y vive en un limbo dulcorado, tratando de disimular la profunda decepción que alberga en su hasta ahora digna carrera política.
YAGO anuncia un cambio mundial que preconiza como Año Global 2022, el de la liberación de la actual alienación, de la soledad en multitud y de las epidemias que matan a tantos inocentes. La primera globalización tuvo lugar en septiembre de 1522. Cada 31 de diciembre el cosmochamán se retira a una isla desierta y ayuna durante 33 horas, en contraposición a la generalizada exaltación etílica o a la desmesurada creencia en fútiles ritos de la suerte, tantas veces surgidos del simple consumismo.
La exposición periodística de YAGO surte efectos y hay lectores que aprovechan para llamarle aprovechado (que no "aprovechador", agreste 'anónimo') y lidiar quién sabe qué cuentas o simulacros. Odios, celos, envidias y también gentiles afectos, rosas y hasta pícaras ofrendas son objetos que, por un medio y otro, recibe el autor en el buzón físico de su casa y en los sitios donde escribe.
Las hermosas ciudades españolas suelen lucir en sus cascos históricos la poesía más sublime que ha creado el ser humano en la arquitectura. Esas piedras venerables, ese esplendor de los tiempos sirven de escenario en unas ocasiones al puro arte de Dios, pero en otras, habitualmente en horas nocturnas, a la degradación más inverosímil, a la destrucción de la pura y purificada fruición primigenia que todo el mundo admira, convirtiéndose en duelo moderno de tristes consecuencias a ocultar.
La crisis de la sociedad actual va más allá del componente económico. Hay personas especiales que inciden de una manera increíble sobre el cambio radical que se pronostica para el 2022. Algunas ya no viven pero han dejado la huella que facilita seguir los pasos. Otras están demasiado vivas como Ramiro Pinto Cañón, en cuyas ideas subyace un fenómeno social que va a influir en toda una concepción de la forma de vivir en los próximos años, no solamente en España sino en todo el continente Europeo.
A Ángel Barja, antiguo musicólogo, profesor superior de Armonía, Contrapunto, Composición e Instrumentación, prócer compositor fallecido tan temprano, pero que supo despertar la admiración en Alemania, Inglaterra, aunque pocos quizá lo sepan o valoren, Yago le pide ayuda desde donde está, etéreo paraíso de los bellos sonidos que agradan a Dios, para la revulsiva época que se avecina, 2010-2022.
Antonio Pereira fue un hombre que supo vivir. Viajero y poeta. Sus preciosas narraciones breves son un placer instantáneo para todo tipo de lector y YAGO le augura un futuro aún más abarcador, pues será aún más leído que nunca a partir de 2022.
