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El tratamiento nutricional es fundamental para optimizar la calidad de vida de las personas con SIDA. La desnutrición de la persona con SIDA, una de las principales causas de muerte, es una enfermedad agregada que empeora la evolución del SIDA al provocar una disminución importante de las defensas y aumentar el riesgo de mayores infecciones. El SIDA es la enfermedad de aparición no inmediata, presentándose en un período que varía entre los 2 y 10 años tras la infección por el VIH. El período de tiempo que transcurre entre la infección y la aparición de síntomas se denomina fase asintomática.
La voluntad es un mecanismo de emergencia que tiene un gran valor de supervivencia, pero ningún valor de placer. Normalmente el cuerpo funciona por su innata fuerza vital y no por los golpes de voluntad. El deprimido ha socavado la fuerza vital del cuerpo por la voluntad y la supresión del sentimiento en aras de una imagen del Yo.
El trauma específico que predispone a un individuo a la depresión es la pérdida de amor. Todos necesitamos algún vínculo afectivo para sostener la excitabilidad de nuestros cuerpos.
Existe el mito de que la depresión es el resultado de la debilidad de carácter, de que es algo de lo que uno puede liberarse con sólo intentarlo un poco. Todos recibimos con frecuencia golpes que afectan nuestra seguridad o autoestima y pueden deprimirnos. Algunas situaciones como la pérdidas afectivas pueden contribuir a generar depresión. Igualmente el duelo generado por una pérdida real o una pérdida simbólica; la pérdida puede ser actual o de larga data. Pero la depresión supone también la alteración de un estado químico del cerebro.
El duelo es una reacción normal ante una pérdida de un ser querido u objeto amado, es una experiencia que forma parte de la existencia. Freud plantea que el duelo es un proceso normal y tiende a evolucionar de manera favorable por sí solo, sin necesitar intervención terapéutica.
Cuando alguien presenta un estado depresivo mayor se puede identificar porque algo no funciona bien. Se identifica un estado de ánimo deprimido, pérdida de interés o placer por las actividades ordinarias durante un periodo mínimo de dos semanas. Existe evidencia para considerar que el desorden depresivo mayor tiene patrones genéticos y familiares.
El proceso de establecer un diagnóstico o dar un nombre a los estados emocionales y los trastornos mentales ha sido complicado. Además existen numerosos estados que son temas de controversia en la cultura actual y que son analizados desde la ciencia, como el estrés, el alcoholismo, la anorexia, la depresión, la homosexualidad, etc. ¿Son todos ellos resultados de hábitos, debilidades o estilos de vida?
La ansiedad opaca el intelecto. Así, las personas ansiosas tienen más probabilidad de fracasar a pesar de tener puntuaciones elevadas en su cociente intelectual. La ansiedad influye en cualquier tipo de rendimiento. La preocupación se constituye en una interferencia cognitiva negativa cuando queda inserta en una situación que acapara la atención, invade todos los intentos por lograr concentración. Esto ocurre porque la preocupación resta valor a los recursos disponibles para procesar información en una tarea cognitiva.
La mente emocional y la mente racional son dos formas básicamente diferentes de conocimiento que interactúan para construir nuestra vida mental. La mente racional es la manera de comprensión de la que somos típicamente conscientes, mas consciente, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Los trastornos emocionales pueden interferir nuestra mente. Una señal de que los sentimientos han cambiado a lo patológico es que son inoportunos de tal modo que anulan cualquier otro pensamiento e interfieren continuamente los esfuerzos por prestar atención a cualquier otra tarea. Para las personas deprimidas los pensamiento de desesperanza, autocompasión, inquietud e impotencia ANULAN A TODOS LOS
En la inteligencia emocional se encuentran las habilidades que incluyen el autodominio, la persistencia y la capacidad de motivarse uno mismo. Goleman plantea que estas habilidades pueden enseñarse a los niños, dándoles mejores posibilidades de utilizar el potencial intelectual que la naturaleza le ha dado

