Octavio Esquivel
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Fecha de nacimiento. 09-30-36 Lugar de nacimiento. A paseo el Gde. Gto. México. Educación. 1948 Primaria Escuela Guanajuato 1959 Latín Filosofía y Teología. Seminario Tridentino de Morelia. 1976 Maestría en Educación. SUNY Brockport, N.Y. Profesión. 1960 Sacerdote católico. 1975 Consejero del Estado N. Y. Problemas de comportamiento juvenil. 2003 Retiro Libros editados. 1969 El Poema del Alba y el Umbral del Ocaso 1986 Antología de Poemas Bilingües 2002 Sonetos Cervantinos y Humanismo Inmortal 2008 Sonetos a la Tierra
Actividad Reciente
Existe una octava maravilla del mundo en cada hombre cuya autenticidad se realiza como primordial espectáculo delante de Dios y del mundo que hace historia. La historia que se escribe en el libro de la vida. Ese gran día acontece la evidencia total y el inevitable presente compareciendo ante el Creador el ser humano como creatura responsable de su sino y su destino ante la realidad del ser divino.
La humanidad siempre ha sido desde su existencia inicial una humanidad que es la expresión del hombre hacia la plenitud de sus valores universales y trascendentales en el contexto de su libertad orientada a la búsqueda de la realización de su destino.
La certeza de la verdad en todas las disciplinas de la ciencia requieren la elaboración del proceso intelectual que descubre el sentido universal de las leyes de ser y de la manera de ser que establece una relación entre el espíritu consciente y el entender de la materia como descubrimiento epistemológico del encuentro con la realidad en sus distintos niveles de conocimiento.
El hombre del siglo XXI particularmente cuenta con todos los recursos de la Cultura y de la Historia universal del espíritu del ser humano en persistente búsqueda. Su sedienta certeza trata de encontrar una respuesta incuestionable en el tiempo con relación a su inquietud, más que instintiva arrancando de la fe cuya raíz más profunda nace del alma aspirando a lo eterno. Este impulso del alma pertenece al hombre en ambos ámbitos de su destino en el orden de la naturaleza como en el orden sobrena
La buena nueva del Evangelio particularmente es fuente reveladora del conocimiento personal de Cristo acerca de sí mismo sabiendo que sobre todo en El de la abundancia de su corazón habló su boca y se puso en acción toda su persona haciendo que se dijese de Él, todo lo ha hecho bien.
En el siglo XXI estamos maravillados de nuestra integración global extraordinaria en los anales de la historia gracias a la intercomunicación informática cuya base es la tecnología en avanzada con todos los inventos que manipula el hombre y la ciencia d
. El ser se convierte en poesía percibido como valor estético en sí mismo y como expresión de la belleza esplendor en el orden o un bello desorden siendo objeto del gusto estético de lo bello complaciendo el espíritu y el alma precisamente en la belleza como tal expresado tal ser en poesía. Tanto la Creación como el universo y los posibles universos, el cosmos el microcosmos y el macrocosmos como el hombre y el alma del hombre con las proyecciones de su humanismo, como la realidad del mundo ang
Nada es más digno de la poesía que el amor porque la razón de su ser es amar siempre. Es tan grandiosa la realidad del amor que el único capaz de esta inspirada realidad es Dios mismo. Por eso lo más bello de Dios es que de todas las perfecciones que El posee en grado eminente la más sobresaliente en El mismo es la perfección de su amor. Y lo es también en la manera como lo entreteje en su destino que comparte con la Creación. Dios es amor, siempre amor eterno.
La visión de fe en el ámbito del tiempo trasciende a la eternidad y tiene su raíz en la fe a la que alude Cristo cuando dice a Tomás refiriéndose a su incredulidad; bien aventurados los que sin ver creyeren. Y cuando Cristo responde al buen ladrón: hoy estarás conmigo en el Paraíso. Le garantiza también que la fe no es vana sino la semilla que fructifica como vida eterna.
En la profundidad de Cristo el sentido del universo es el hombre hasta la intimidad de Dios. A través suyo no solo es posible sino debido compaginar la ciencia y la sabiduría, el espíritu y la materia, la física y la metafísica y la realidad híper - cósmica y divina a la que trasciende nuestra realidad en el cosmos. La verdad de la ciencia conduce a la sabiduría o pierde su sentido y esto acontece tanto en el mundo físico de la materia como en el de la metafísica y del espíritu.
